lunes, 10 de agosto de 2009

UNO DE LOS NUESTROS

Roberto Lerchundi, senador autonómico a propuesta del PSE, publicó el pasado sábado en El Correo un artículo imprescindible para la cabal comprensión del pensamiento actual de la izquierda. Fue recogido por Santiago González y diseccionado brillantemente en su blog, por lo que ste análisis es superfluo. Aún así., me quedo más a gusto haciéndolo. Ahí va.

EL PP VASCO, 'UNO DE LOS NUESTROS'. Roberto Lertxundi

Comprendo que este titular se puede hacer durísimo para la gente de izquierda ¡Imagínense! Nada menos que el PP, esos hijos de puta, ¡uno de los nuestros!, y de hecho, todos estos meses venimos leyendo y escuchando múltiples reproches al PSE-EE por su acuerdo con el PP. A mí, a estas alturas, no me importan los reproches interesados que provienen fundamentalmente de los ámbitos nacionalistas, sino los que provienen, con un deje de amargura y desilusión, de algunos sectores de la izquierda vasca, de la tradición socialista y comunista ¿por qué hay orgullo en esta reivindicación? , del mundo de la intelectualidad progresista como se desprende, sin ir más lejos, de la lectura del presente artículo, hay una cierta incompatibilidad entre el sustantivo y el adjetivo.

Y es que los cambios son difíciles de aceptar. Cuesta mucho admitir que el PP vasco sea un partido más, uno de tantos, «uno de los nuestros», como en frase tan gráfica se refirió el lehendakari Patxi López al policía Puelles asesinado por ETA. La negrita es mía. No es frecuente, en estos tiempos, que una persona se decida a poner por escrito su aversión a un principio democrático tan elemental como el respecto al pluralismo político. No es que el sentimiento sea infrecuente, pero su expresión se ve normalmente reprimida por exigencias de la etiqueta. El comentario, además, es más llamativo en una sociedad, la vasca, en la que el partido mayoritario, gobernante hasta ahora, muestra una enorme benevolencia hacia el terrorismo, por lo que, lógicamente, debería ser este partido el que suscitase la desaprobación de Lerchundi.

Y cuesta porque la transición a la democracia se hizo contra el PP (en aquel tiempo Alianza Popular, AP), porque representaba la resistencia a los cambios y el intento de mantener planteamientos y privilegios del pasado. Dejo aquí la palabra a Santiago González: ‘Error. El PP actual es el resultado de la integración de Unión de Centro Democrático y Alianza Popular. Sería más preciso decir que la transición a la democracia no habría podido hacerse sin UCD y Adolfo Suárez. Una de las bestias negras que los progres tienen entre los populares vascos, Jaime Mayor Oreja, viene de UCD, al igual que Esperanza Aguirre. Alberto Ruiz Gallardón, en cambio, viene de AP’ Su 'no' a la Constitución, su abstención en el Estatuto de Autonomía de 1979 le fueron dejando al margen de los avances democráticos. A nadie en los años 70-80 se nos ocurría contar con el PP-AP para actividades de caracter democrático o de impulso del autogobierno.

La ofensiva etarra, que fue indiscriminada hasta el Pacto de Lizarra (1998), cuando los nacionalistas sentaron a ETA a la mesa de la política, otorgándole el estatus siempre pretendido por la organización que sería refrendado, más tarde, por el propio partido de Lerchundi, se ensañó con PSE-EE y PP. Y sigue Santiago González: ‘Más, bastante más con el PP que con el PSE. Desde el 23 de enero de 1995, ETA ha asesinado a 16 afiliados al PP (se incluyen 2 víctimas de UPN) por 8 del PSE. Antes, a caballo de los años 80, ETA acabó con AP y UCD en el País Vasco mediante el asesinato de algunos afiliados relevantes. Esto fue después de aprobados la Constitución y el Estatuto, pero este asunto no merece una sola línea de Lertxundi. Y en esa fase tan dura, tan insoportable no sólo para las víctimas directas y su entorno, sino para cualquiera con sensibilidad democrática, se produjo la gran diferencia en la actitud de socialistas y populares. Los primeros, con tradición, con arraigo, con una ideología labrada a base de muchos golpes y en circunstancias y avatares muy diferentes, fueron capaces siempre de diferenciar entre terrorismo y nacionalismo Una vez más Lerchundi presenta una deficiencia como una virtud. Realmente, ese ha sido el argumento que tradicionalmente ha permitido al PNV eludir sus responsabilidades.Terrorismo y nacionalismo no es lo mismo, y no es lo mismo ETA y el PNV. Pero ETA no existiría sin la comprensión y el apoyo, incluido el económico del PNV. Fueron capaces de hacer juicios políticos, no descalificaciones. El PP, por su parte, se lanzó a una cruzada antinacionalista que alcanzó su apogeo en el segundo Gobierno de José María Aznar (bien apoyado por Xabier Arzalluz, por cierto, en 1996), en la que el nacionalismo era el enemigo y cualquiera que colaborara con él era su cómplice culpable. Esto convirtió al PP en un partido agresivo, radicalizado y aislado. Lerchundi se refiere a la reacción del PP al pacto de Estella, es decir, al pacto del PNV con ETA, esta vez abiertamente. Es decir, el partido gobernante en el País Vasco se alinea y firma un pacto con ETA para excluir y marginar a los no nacionalistas, y lo que molesta a Lerchundi es ¡la reacción de uno de los partidos excluidos y marginados! Es algo así como condenar la sublevación judía en el ghetto de Varsovia. Una mala compañía en suma, Un apestado, en suma, lo que demuestra el éxito del Pacto de Estella que le bloqueó todo tipo de posibles expectativas para ser un partido con responsabilidades en Euskadi. La consecuencia inmediata, un descenso electoral importante tanto en votos como en escaños, que obligó al PP, razonablemente, a un cambio de políticas y de dirigentes, que han sido capaces de convertir un revés electoral en un éxito político, iniciando así un proceso hacia la normalización de su formación.

Podemos afirmar que será un proceso bienvenido por todos los demócratas Definición de demócratas: aquellos encargados de conceder la titulación de demócratas, siempre provisional, a otros: en Euskadi siempre ha habido un partido -desde los tiempos de Renovación Monárquica- que representa a la derecha españolista vasca. Lo seguirá siendo, y más nos interesa a todos que juegue abiertamente en el campo democrático y no en sus márgenes Porque, evidentemente, hasta ahora el PP ha sido un partido extrademocrático. Normalizar al PP es un buen negocio para la política vasca ‘Normalizar’, que hermosa palabra. Evoca uniformidad en el pensamiento y eliminación de la disidencia intelectual, tan molesta. Que el último vestigio del franquismo sólo sea ETA (es lo único estructural que queda de la época de la dictadura) facilitará, sin duda, su liquidación. De ahí el título de este breve comentario. He aquí el quid de la cuestión. En la actualidad el PP y la ETA son los últimos vestigios del franquismo ETA no es, por tanto, un producto del nacionalismo). Son, en cierto modo, complementarios, y puede intuirse que bastaría con que desapareciera el primero para acabar con la segunda. El PP, por tanto, es responsable de la existencia de ETA.

Muchos de los amigos los pobres ¡tan puros! que nos comentan su desazón por el acuerdo PSE-EE con el PP se refieren a cómo es posible que, siendo partidos irreconciliables en el marco de la política española, alcancen aquí acuerdos tan importantes. Un pacto difícil de aceptar por algunos sectores de la izquierda vasca, también muy duro de digerir por parte del PNV, por todo lo que ha supuesto la transición democrática y la puesta en pie del autogobierno. De momento ha supuesto la creación de una sociedad en la que florecen los asesinos, en la que se arrincona y expulsa al disidente y en la que Lerchundi puede exhibir su sectarismo sin complejos.

En mi opinión, fuera miedos. Es un pacto de futuro, el que abre las puertas a la alternancia, que va a obligar a todos los partidos a tenerse más respeto, a valorarse siempre como posibles aliados, no sólo como adversarios, y que, en todo caso, vuelve a plantear que nuestro principal problema como ciudadanos es la convivencia democrática, es terminar con ETA. Los nacionalistas, en casi 30 años de gobierno en Euskadi, lo han intentado con diversas fórmulas, pero sin conseguir abrir expectativas de solución y en algún caso (Lizarra) sus movimientos han comportado resultados desastrosos para la convivencia. Ahora toca, por decisión democrática, por el voto de los ciudadanos, al PSE-EE con el apoyo del PP un pacto que tendrá que abrirse paso socialmente, que tendrá cada vez mayor apoyo social, si hay firmeza, serenidad y mano tendida a todo el mundo.

Sea, pues, bienvenida la normalización del PP. Que les sirva a ellos y al conjunto del país para reforzar las filas de los demócratas, de la gente de respeto, de la gente de la que te puedes fiar, sabiendo que el cumplimiento de los compromisos es la garantía de la confianza recíproca. Lerchundi el Magnánimo, miembro del partido que rompió el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo y que, mientras lo hacía, lo negaba airadamente y echaba la culpa al PP. Queda mucho camino, y el Gobierno de Patxi López tendrá que trabajar duro, con acierto y con sensibilidad, consciente de que representa a una parte del país, pero también con la seguridad de que la liquidación de ETA le puede reportar el apoyo de una gran mayoría social. Lo que demuestra que los socilistas siguen entendiendo el abordaje del terrorismo desde el punto de vista de la rentabilidad electoral.

1 comentario:

García Francés dijo...

D. Navarth, ¡que alegría, gracias por su visita!

Con la llegada del PSOE a su primer gobierno y ante los embates del terrorismo, los dirigentes socialistas de Interior quedaron deslumbrados ante la eficacia y disciplina de la Guardia Civil.

Esa admiración no impidió que alguno de ellos les robara la cartera.

Sin embargo, esa admiración no es cariño. Tampoco parecen tenerlo por la bandera ni el ejército; son demasiados años de repetir clichés guerracivilistas.

La normalización de la izquierda democrática no se producirá hasta que puedan sentirse iguales, no superiores, a la derecha, hasta que exclamen viva España sin sonrojo ni hasta que dejen de considerar enemiga a la Guardia Civil.

Nunca antes, con ningún gobierno democrático, se había llegado en España a tan altas cotas de chequismo como las que vemos hoy.

Un abrazo fuerte, amigo mío, y espero tener el placer de que participe junto a nosotros en el homenaje a la Guardia Civil que planeo para el 12de Octubre.

Un abrazo fuerte, amigo mío.