miércoles, 24 de diciembre de 2008

SOLIDARIDAD CONTRA UNO MISMO

Libertad Digital: “(…) Emilio Pérez Touriño, quien ha propuesto a Zapatero, que el nuevo modelo de financiación tenga en cuenta, por primera vez, el coste derivado del hecho diferencial de tener lengua propia”
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Es evidente que la política lingüística es una de los pilares del nacionalismo. No sólo le sirve para encauzar quirúrgicamente la realidad hacia su particular mitología cuando ambas se empeñan en no coincidir, sino que, además, le sirve para crear insalvables barreras de entrada en el acceso a la política y al dinero público frente al resto de los ciudadanos. El esfuerzo merece la pena, porque consigue crear diferencias reales donde antes sólo eran quiméricas, pero tiene un coste, y ahora Touriño ha pedido a Zapatero que éste sea asumido por todos. Es decir, le ha pedido que todos los españoles colaboren económicamente con la desespañolización de Galicia.

domingo, 21 de diciembre de 2008

BUSCANDO OTRO ENFOQUE

Como verán, nos hemos referido a Zapatero como un superhéroe de cómic, como el gurú de una secta, como un adolescente o un niño, o como el Dios de una religión. Estas descripciones diversas son todas acertadas, pues, creo, reflejan, facetas de una misma actitud, cuya característica principal podría ser la tendencia a no dejarse constreñir por la realidad. Desde luego, no es posible ir contra la realidad, pero sí se puede jugar a ello.
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Un niño se pone un sombrero, agarra una pistola de plástico y ya es un vaquero. De modo similar, Zapatero desenfunda su sonrisa, negocia con ETA y la culpa es del PP. Y del mismo modo que resultaría absurdo argumentar al niño que no está en Texas, que es improbable que se cruce con un indio o una vaca, y que se limpie los mocos, la razón resulta completamente inútil ante Zapatero y sus proscritos cuando juegan a gobernar. Por eso son inmunes a la argumentación. Porque se limitan a jugar.
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Con Zapatero se confunden, pues, el juego y la realidad, y no necesariamente prevalece esta última. Inmadurez, podría llamarse esta cualidad que comparten Zapatero y sus votantes, aunque pasados los treinta años, quizás el diagnostico debería ser otro.
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Observen que los juegos construyen un modelo simplificado de la realidad, y esta prodigiosa capacidad de simplificación es otro de los atributos de Zapatero (que también hemos denunciado con profusión cuando hablamos de la superficialidad, la vacuidad o las amebas). Como consecuencia, Zapatero es capaz de llevarse por delante pilares maestros de la sociedad real, sencillamente porque en su juego particular, es decir, la versión simplificada de aquélla, no se contemplan.
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Pero no se dejen enternecer por ver a nuestro presidente jugando. Como en todo buen juego, él necesita un malo: la derecha, los neocons, la globalización y todo eso. Pero la democracia, me refiero a la real, no aguanta bien los juegos de buenos y malos. Eso queda para los que, como Zapatero, se conforman con jugar a ella. Y no olviden que si el niño-vaquero no se carga realmente al indio, no es porque sepa que está jugando, sino porque no tiene posibilidad de interactuar con la realidad. Zapatero sí.

viernes, 19 de diciembre de 2008

COLUMNAS DEL DÍA

Ignacio Camacho critica en ABC la ordinariez que llevaron al Congreso Dolores Nadal y Elena Salgado al bromear, en tono más apto para un bar, sobre los mingitorios de la Moncloa*. Curiosamente, un poco más abajo Cesar Alonso de los Ríos dedica un artículo a Rajoy y la bajada de pantalones de Zapatero que finaliza con una ordinariez que chirría estridentemente. El caso es que a Cesar Alonso de los Ríos parece habérsele agriado el carácter. Me gustaban mucho sus artículos en ABC entre los años 2002 y 2004, pues fue uno de los que mejor advirtió de cómo se fue hinchando el globo que ahora nos gobierna. Sin embargo desde hace tiempo, quizás frustrado por su papel de Casandra, o sencillamente porque se ha vuelto un poco cascarrabias, acostumbra en las tertulias a responder con tono destemplado, venga o no a cuento, los comentarios de sus compañeros.

Por su parte, en El País, Juan José Millás emplea el sofisma de la extensión, también llamado de la prostituta (con perdón). Consiste en estirar una categoría desfavorable, en la que el sofista se reconoce implícitamente incluido, con el fin de hacerla irreconocible. Por ejemplo, cuando la prostituta intenta alegar que, en el fondo, también el matrimonio es con frecuencia una forma de prostitución. O como Millás, que acaba afirmando que antisistema son los obispos pederastas. Evidentemente, esta falacia tiene un efecto boomerang, que consiste en identificar al sofista dentro de la categoría que pretende desmontar. Sea prostituta, o sea Millás.

*Mi ordenador se ha vuelto polinesio y me corrige “Moncloa” como “Moho loa”

domingo, 14 de diciembre de 2008

LA TRAGEDIA BUFA

Este artículo de José Luis Barbería es excepcional, y descubre que en el basurero moral e intelectual que es ETA puede florecer un nuevo género, la tragedia bufa, que se produce cuando la fantasía en la que viven los criminales entra en contacto con el mundo real.

Todo empieza cuando un funcionario de ETA escribe una carta, muy cortés, a Chiqui Beguiristain. Su intención es bondadosa: pretende tranquilizarlo y asegurarle que la banda, en contra de la información que ha aparecido en unos papeles incautados por la policía, no tiene preparado nada (por ejemplo, un secuestro) contra él. Ahora bien, continúa la carta, la lucha por la libertad del pueblo vasco tiene sus costes, y, en este sentido, le estarían muy agradecidos si realizara una aportación, por supuesto voluntaria, de, digamos, ni para ti ni para mí, 6.000 eurillos. La carta finaliza ceremoniosamente con fórmulas del tipo Dios guarde a usted muchos años, gora ETA etc.

En la cárcel de Soto del Real se encuentra la cuñada de Beguiristain. Está, según sus palabras, secuestrada en las garras del enemigo, que la ha encarcelado pretextando una serie de minucias entre las que se encuentra el asesinato de Ernest Lluch. Y está muy enfadada porque la carta de ETA ha llegado a su madre, que también lo es de la mujer de Beguiristain, y a pesar de su tono campechano la ha asustado profundamente. Es una mujer mayor, y ya se sabe lo miedosas que se vuelven. El caso es que la cuñada escribe una carta a ETA en la que exige una condición doble a la banda: que deje de pedir dinero a su familia, que, a fin de cuentas, es abertzale, y que proceda a “pedirle excusas oficiales a mi madre y explicarle que no son personas sin corazón” (sic). En caso de que su solicitud no sea atendida, afirma la cuñada, se cargará al responsable de la carta (quizás arrancándole el corazón). Esta segunda carta también finaliza de forma modosa: un sin más se despide acompañado de una consigna revolucionaria.

Ahora es el turno de enfadarse para el probo funcionario de ETA que había redactado la carta original. Joder, les mandas una carta correctísima y mira cómo se ponen. Muy bien, pues ahora mismo le mando otra carta a Beguiristain para aclararlo todo. En la carta le recuerda la petición de dinero anterior, y le aclara que “no es nuestro problema corregir las malvadas y erróneas interpretaciones de nuestras acciones”. Esperando recibir noticias, sin más se despide.

La nueva carta deja a la madre sumida en la desesperación, por lo que la cuñada acaba intuyendo que en las cartas de extorsión “aunque sea implícitamente, hay una amenaza si no se paga”. A continuación reorienta el tono de la negociación hacia la persuasión, haciéndoles ver que “los hay más ricos que mi familia a montones”. Y además “sin familiar represaliado” como ella. Acaba despidiéndose con la misma consigna revolucionaria. . No sé cómo termina la obra.

viernes, 12 de diciembre de 2008

BIBIANA EN MALLORCA, EL ENCUADRE DE MERKEL Y UN BORRADOR DE NOVELA NEGRIÑA




Bibiana Aído nos honró ayer con su presencia en Palma. Acudió a la inauguración de la I Fira de Dones Emprenedores, y en la foto que ocupa la portada del Última Hora pueden verla saludando, según el diario, “a una empresaria de productos eróticos”. La foto es interesante por dos razones. En primer lugar, porque si se fijan verán que en la pared del stand aparece un culo nada igualitario (porque evidentemente es de mujer) lanzando el siguiente reto: ¿te atreves? En segundo lugar, porque si bien no se puede afirmar que Antich esté mirando decididamente el mencionado culo, uno de los miembros de la comitiva se asoma desde detrás de la columna y lo contempla sin recato, aunque no sin cierto temor reverencial.
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Pues resulta que, según el Spiegel, Angela Merkel anda muy desconcertada ante la hiperactividad desplegada habitualmente por Sarkozy. Según el diario, a pesar de que exteriormente mantiene su impasibilidad, la cancillera no sabe cómo encuadrar (y esto de encuadrar es muy importante para un alemán) al enérgico francés, que continuamente surge con nuevas propuestas como, también según el diario, el payaso con muelle de una caja sorpresa. Sin embargo, la decisión que ha tomado Merkel para penetrar en la psicología de Sarko ha estado a la altura de las circunstancias: ha comenzado a ver películas de Louis de Funes. Se desconoce si, cuando tenga que entrevistarse con Zapatero, habrá analizado previamente toda la filmografía de Mr. Bean.
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Al parecer, Hope había vuelto a meterse en problemas. La noticia llegó a White, que en aquél momento apuraba su tercer whisky, a través del vetusto receptor de radio medio escondido tras un montón de papeles. Mierda, pensó, mientras contemplaba las volutas de humo que ascendían desde su cigarrillo hacia las tinieblas del techo, que el modesto haz de la lámpara se veía incapaz de disipar. White bajó los pies de la mesa, apartó unos cuantos papeles e intentó inútilmente extraer una mejor señal del receptor. El excitado locutor hablaba de Bombay, y de decenas de pistoleros disparando a la gente. White emitió un gruñido de desprecio al comprobar cómo el pobre diablo, claramente impresionado, hablaba de ráfagas de ametralladora, charcos de sangre por el suelo y bla, bla. Entonces mencionó a Hope. De alguna manera se las había arreglado para escapar del tiroteo y, tras perder los zapatos, se dirigía al aeropuerto, pero había dejado parte de su comitiva detrás. White dejo ver una sonrisa de lobo. Parece que Hope ha perdido los nervios además de los zapatos, se dijo. Él, por el contrario, mantenía la sangre fría, a pesar de que se hallaba a menos de siete mil quinientos kilómetros de los disparos. No le gustaba Hope, era una mujer de la que sólo podían venir problemas. De las que besan a mediodía y muerden por la noche, como solía decir su colega Goodman. Pero aún había gente en peligro, y no era momento de divagar. White descolgó el teléfono. Ponme con Bombay, encanto. (continuará)