viernes, 31 de julio de 2009

CIUDADANÍA HISTÉRICA

El País, el palimpsesto global en español, continúa con su infatigable tarea de reescribir la historia. Parece que lo que buscaba ETA con la sucesión de bombas era a ”una ciudadanía clamando ante las instituciones para que pongan fin al terror a cualquier precio y unas instituciones que, por su parte, se revelaran incapaces de contrarrestar el desistimiento de la ciudadanía.

De este modo El País nos revela que el peligro está en la reacción de la ciudadanía, y esto explica que, cuando Zapatero se largó de puntillas del Pacto por las Libertades para negociar con ETA escondido en las cloacas, el Gobierno lo negara airadamente y echara la culpa al PP: se trataba de evitar que la ciudadanía histérica desistiera y claudicara frente a ETA… antes que el Gobierno.

Y continúa diciendo: ”Los ciudadanos han aprendido (…) que contra el terrorismo no existen recetas mágicas, ni al margen de la ley ni por la vía de intentar entrar en razones con ellos”. De este modo El País nos recuerda que fueron los ciudadanos los que organizaron el GAL, la “receta mágica al margen de la ley”, que fue la ciudadanía la que pidió permiso al Parlamento para negociar con ETA, y que fue la ciudadanía la que se sentó en Loyola.
Pero entonces ¿no hay nada que recriminar al Gobierno?. Bueno, está bien, reconoce El País a regañadientes. También han aprendido la lección “el Gobierno y la oposición”.

Tengan un buen día.

miércoles, 22 de julio de 2009

ALTO Y FUERTE


Moratinos dice que reivindicó la soberanía de Gibraltar alto y fuerte.

(Gibraltar. Los ministros de asuntos exteriores de España e Inglaterra y el condottiero de la roca se hacen carantoñas y parabienes en un ambiente distendido
)

Moratinos: … y estoy encantado de que mi visita rompa con 300 años de hostilidad, e inaugure una nueva época de dialogo y cooperación…

Ministro ingles: Excellent, excellent, my lad.

Caruana: Well said, well said.

Moratinos (se lleva la mano a la boca como si carraspease y susurra): ejem, ejem y la soberanía es irrenunciable.

Ministro ingles: I beg your pardon?

Moratinos: Esto… digo que aquí la gente es muy amable (vuelve la cabeza hacia el otro lado y musita) y que Gibraltar es español.

Caruana: Excuse me, quiyo?

Moratinos: Uh… digo que aquí hace mucho sol.

Macaco nº 1: ak!, ak!, ak!

(y sigue así la cosa)

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Y hoy Enric Sopena presenta una exhaustiva colección de argumentos para apagar el malestar que la visita de Moratinos haya podido provocar.

Para que lo sepan, si les ha molestado la nueva vía de cooperación y buen rollito son unos “fundamentalistas o integristas del españolismo más rancio”, “cancerberos de la ortodoxia nacional”, “guardianes del españolismo excluyente y belicoso”, “un puñado de fanáticos”, aficionados al “patriotismo de charanga y pandereta”, de los que “sacan pecho de latón” e incluso “se emocionan y hasta lloran por el Gibraltar perdido”. Son, además, dados a dejarse “excitar las bajas pasiones”. Son, en suma, sospechosos de ser “neocon genoveses”, de esos que “levitan al grito de 'Gibraltar español'”.

Y todo esto en una sola página. No hay nada como la moderación en el empleo de calificativos.

martes, 21 de julio de 2009

SOBRE FINANCIACION AUTONÓMICA Y BOLSOS

En resumen, Zapatero pactó el actual sistema de financiación:

a) Bilateralmente, con una Comunidad que aspira a la condición de nación (que se ve refrendada por esta bilateralidad)

b) Imponiendo el acuerdo al resto de Comunidades, reducidas a la condición de comparsas (aunque pagando más a todas para que o protesten en exceso)

c) Incrementando el déficit en una situación especialmente desfavorable.

d) Rompiendo, con total naturalidad, el principio de progresividad fiscal, y adoptando un criterio que, trasladado del ámbito de la Comunidad Autónoma al de los barrios, llevaría a que el de la Moraleja recibiera más inversiones que el del Pozo del Tío Raimundo, y que, trasladado al ámbito individual, llevaría a que Botín recibiera una mayor contraprestación por el Estado que, digamos, yo (para más risas, esto lo hace una organización que se llama Partido Socialista)

e) Sustituyendo, con el mayor descaro, el objetivo de satisfacción del interés general por el de satisfacción del interés electoral del propio Zapatero.

f) Convirtiendo, como consecuencia de lo anterior, en árbitro de la negociación a un partido separatista y bastante cutre.

Eso sí, lo realmente relevante es que a Rita Barberá le han regalado un bolso.

Hoy el editorial de El País realiza uno de esos peculiares ejercicios de slalom dialéctico, que parecen partir del convencimiento de que sus lectores sólo leen los titulares. Primero afirma, con expresión virtuosa, que el asunto de los bolsos es “es en apariencia banal” (banalidad que no impidió que apareciera el sábado en portada), y que el propio Bigotes “reconoce que los presentes no tienen la finalidad de obtener ninguna contrapartida concreta” Sin embargo, dos líneas más abajo no duda en calificar lo de los bolsos como “este nuevo episodio de la trama Gürtel” y en señalar que el problema está en que “El PP no ha sabido, querido o podido atajar hasta ahora los brotes de corrupción que tiene en su interior” Grave pero banal, inocente pero corrupto.

Lo mejor es cuando vuelve a poner cara de virtud ofendida y pide que se “entienda la tarea de la prensa en una democracia avanzada” (y que por favor se lo expliquen cuanto antes)

lunes, 20 de julio de 2009

EL CENTRO MÓVIL DEL UNIVERSO

Santiago González comenta hoy un artículo de Luís Aizpeolea en El País que incluye esta afirmación:

”Tras las elecciones de marzo de 2008, el PP cambia su estrategia de utilizar el terrorismo como arma de confrontación con el Gobierno de Zapatero y opta por el acuerdo, con la garantía del Ejecutivo de que ya no habrá nuevos procesos de diálogo con ETA si no abandona las armas.”

Y en realidad, cabe la posibilidad de que Aizpeolea esté siendo sincero en su apreciación. Ya hemos comentado muchas veces que una de los atributos del Zapaterismo (esa peculiar condensación de progresismo, buenismo y simplismo) consiste en que los valores y los principios no se definen en función de unos criterios razonablemente inmutables, sino por su posición relativa con respecto al centro del cosmos, es decir, Él, la suprema encarnación de lo Guay. A falta de otra palabra mejor, llamaré Zentrismo (por comparación con el antropocentrismo o el geocentrismo) a esta cualidad de contemplar la realidad en función de su situación con respecto a Zeta.

Por eso, desde el punto de vista del Zentrismo no tiene sentido defender si el PP obra bien o mal si previamente no se describe cuál es la posición de Zapatero en cada momento. Lo importante es entender que hasta el 2008 la órbita del PP giraba excéntricamente con respecto al Astro Central (mal), y que desde entonces gira armoniosamente junto a él (bien). Por lo tanto, el PP obraba mal entonces y bien ahora. Es cierto que el PP no se ha movido de su posición y ha sido el Astro, quien ha vagado erráticamente, pero eso ¿qué importancia puede tener? ¡Haber escogido ser Dios!

miércoles, 15 de julio de 2009

VIDA DEL TENIENTE ONODA

En 1943 Hiroo Onoda fue reclutado por el ejército japonés: tenía 20 años y trabajaba en una compañía comercial. Fue entrenado por la inteligencia naval y en 1944 fue enviado a la isla filipina de Lubang, que por aquel entonces se hallaba a punto de ser reconquistada por las fuerzas aliadas. Su misión consistía en integrarse en un grupo de comandos para realizar operaciones de sabotaje, incluyendo la voladura del campo de aviación y los muelles. En Lubang recibió las últimas instrucciones del Mayor Taniguchi: “Esta misión es muy importante. Puede durar tres, cuatro, cinco años, pero pase lo que pase volveremos a por ti. Mientras te quede un solo hombre tienes que cumplir tu tarea. Puede que tengas que acabar viviendo a base de cocos, pero bajo ningún concepto estás autorizado para suicidarte”

Sin embargo, los acontecimientos se precipitaron. Los aliados norteamericanos y filipinos invadieron la isla y en breve todo lo que quedaba de los saboteadores era un grupo integrado por Onoda y tres compañeros, que se vieron obligados a retirarse a las inextricables montañas del interior. A partir de ahí llevaron una existencia más bien lúgubre, y pronto se encontraron, efectivamente, viviendo de los cocos y los plátanos que podían encontrar, que añadían a sus menguantes raciones de arroz. Olvidadas sus ambiciosos objetivos de sabotaje, se contentaban con realizar incursiones esporádicas para matar alguna vaca de los campesinos con la que complementar su dieta.

En octubre de 1945, Onoda encontró una nota prendida en el cadáver de una res, víctima de una incursión precedente. En ella se les notificaba que la guerra había finalizado, que bajaran de las montañas, y que, por favor, dejaran de matar vacas. Considerándolo una trampa, los guerrilleros no dieron crédito al papel. Sin embargo, la noticia del grupo de comandos cuatreros llegó a los aliados, y un par de meses más tarde un B-17 de las fuerzas aéreas norteamericanas se dedicó a lanzar octavillas sobre las cabezas de los guerrilleros. Onoda y sus hombres, que por entonces llevaban ya más de un año en la jungla, las sometieron a un escrutinio riguroso. A pesar de contener una copia de la rendición firmada por el General Yamashita, un par de detalles en la redacción despertaron su recelo. Así que decidieron que se trataba de un nuevo truco de los aliados.

Durante los siguientes meses los comandos soportaron una continua lluvia de octavillas, fotografías, cartas de conocidos y documentos probatorios similares. En realidad, ya era imposible dar un paso por la jungla sin tropezarse con papeles de todo tipo. A esto se añadieron las llamadas, por medio de altavoces, de familiares y amigos, traídos a tal fin a las montañas de Lubang. Sin embargo, Onoda y sus hombres, que a esas alturas habían desarrollado una desconfianza patológica, siempre encontraban detalles sospechosos en los anuncios y comunicados.

Pasaron los años. Onoda y sus hombres se alimentaban como podían y ocasionalmente mataban campesinos, a los que creían aliados disfrazados. Como cada vez que liquidaban a uno aparecían partidas armadas en su busca, pensaban que esto confirmaba sus sospechas. En 1949 uno de los comandos decidió desertar, dejando el grupo reducido a tres miembros. Cuatro años más tarde, uno de ellos fue muerto en una escaramuza. Cuando la policía filipina verificó su identidad de combatiente japonés, y sabiendo que aún quedaban miembros activos del grupo, familiares y conocidos de Onoda volvieron a considerar la posibilidad de que éste continuara con vida. Sin embargo, renovados intentos de ponerse en contacto con él tampoco dieron resultado.

Durante 20 años más Onoda y su único compañero superviviente resistieron en la jungla, persuadidos de que en algún momento el alto mando japonés se pondría en contacto con ellos y les impartiría instrucciones para facilitar la sin duda inminente reconquista japonesa de la isla. En octubre de 1972, después de permanecer escondidos durante 27 años, el compañero de Onoda murió. Ahora Onoda estaba completamente sólo y, como confesó posteriormente, de buen grado habría practicado seppuku, pero recordando las instrucciones de su comandante se abstuvo de hacerlo.

En 1974 un universitario japonés llamado Suzuki salió a recorrer mundo con la jocosa intención de “ver un oso panda, al abominable hombre de las nieves, y al teniente Onoda” (que para entonces se había convertido en una leyenda). De la consecución de los dos primeros objetivos nada se sabe pero, contra todo pronóstico, al llegar a Lubang consiguió contactar con el último. Este escuchó, escéptico pero cortés, las razones de Suzuki, y le explicó que su comandante le había encomendado una misión treinta años atrás y sólo a él escucharía, pues era el único que tenía capacidad para revocarla. De modo que Suzuki volvió a Japón, consiguió contactar con Taniguchi, que por aquel entonces se dedicaba a la venta de libros, y lo llevó a Lubang. El antiguo comandante había engordado notablemente, pero fue inmediatamente reconocido por Onoda. Taniguchi había llevado consigo un papel, algo amarillento, en el que se detallaba la rendición y la orden de cesar de inmediato en todas las actividades de guerra. Mientras Onoda leía el comunicado Suzuki y Taniguchi, con creciente alarma, podían ver como la cólera le iba deformando el rostro, hasta que de repente estalló: “¿De modo que hemos perdido la guerra? ¿Cómo han podido ser tan descuidados?” Onoda relataría más tarde lo que sintió en ese momento: “De repente todo se volvió negro, y una tormenta comenzó a rugir en mi interior. Me sentía como un imbécil por tantas dudas y recelos. Y lo que es peor ¿dónde había ido el tiempo perdido durante todos esos años?” Quedaba el asunto de los campesinos filipinos que había ido matando a lo largo de los años, que en aquel momento sumaban treinta. A esto había que sumar las vacas devoradas. Sin embargo, dadas las extraordinarias circunstancias, el presidente Marcos decidió otorgarle el perdón.

De vuelta en Japón Onoda fue recibido como un héroe, y obligado a participar en un sinnúmero de banquetes y ceremonias. Sin embargo, tantos años en la jungla le habían provocado cierta aversión a las multitudes. Finalmente reunió sus ahorros y se marcho a Brasl, donde compró una granja y se dedicó a la cría de ganado. Allí consiguió ser el líder de la colonia japonesa del país, cuya existencia yo desconocía.

domingo, 12 de julio de 2009

CUANDO EL DEFICIT NOS ALCANCE

España Discutida y Discutible. Año 350 p.d. (post déficit). En un frasco se encuentra la cabeza crionizada, liofilizada y despeinada de la Vicematriarca Mariterex, que en esos momentos se dirige a la población:

Queridos niños, quiero agradeceros vuestro apoyo incondicional, y que no os hayáis dejado engañar por los catastrofistas mensajes de los saboteadores neocons. Durante mucho tiempo habéis demostrado vuestra fe, y finalmente ésta se ha visto recompensada. Hoy hemos conseguido superar nuestros problemillas de déficit y deuda mediante la firma de un acuerdo perpetuo con la Soylent Green Corporation (observad, niños, que bonito lo de Green), que se encargará de solucionarlos a cambio de una aportación periódica de nuestros recursos humanos (observad, niños, que bonito lo de humanos). Hoy mismo empezaremos. Por favor, en honor a nuestro Mirífico Salvador, que todos aquellos cuyo apellido comience por Z se sitúen en las cintas transportadoras que llevan a esa hermosa factoría de la Soylent.