domingo, 29 de mayo de 2011

IG FARBEN (8)


Durante el verano y otoño de 1940 la RAF se encargó de frustrar los planes de Hitler sobre Inglaterra, pero los de invadir Rusia se mantuvieron inalterables. Sus generales objetaron. A la dificultad de mantener una guerra en dos frentes, de desdichado recuerdo para los alemanes, volvía a unirse la escasez de materias primas. Las campañas de Polonia, Francia e Inglaterra habían dejado exhaustos los stocks de municiones y, una vez más, de carburante y goma. La magnitud de la empresa, adujeron los generales, requería acumular unas reservas colosales. Hitler escucho las razones, pero, anunció, la invasión tendría que tener lugar en primavera.

Así que el Ministerio de Economía se puso en contacto con IG Farben y, dada la alarmante escasez de caucho, comunicó a sus directivos que era imprescindible un incremento inmediato de la producción de Buna*. Tras unas horas de reunión, las partes acordaron que, para atender a los requerimientos del Ministerio, sería necesario emprender la construcción de dos nuevas plantas, que se añadirían a la de Schkopau, y que elevarían la producción de Buna hasta las 150.000 toneladas anuales. Esto posibilitaría afrontar con suficientes existencias la invasión de Rusia. En todo caso, la velocidad era imprescindible. La construcción de la primera planta comenzó de forma inmediata en Ludwigshafen, para operar conjuntamente con la planta de alta presión existente. La construcción de la segunda comenzaría en cuanto se encontrara un emplazamiento adecuado, y para ello se estaba considerando Noruega y la Silesia polaca.


IG designó a Otto Ambros, uno de los más talentosos químicos de la empresa, para inspeccionar Silesia. No sólo era uno de los mayores expertos en Buna de IG, sino que había desarrollado los principios teóricos que, con el tiempo, llevarían a la grabación y reproducción de sonido mediante cintas magnéticas. Ambros emprendió meticulosamente la tarea, examinó y descartó sucesivos emplazamientos, y finalmente se decidió por uno, junto a la población polaca de Oswiecim. El lugar escogido parecía especialmente adecuado para la instalación. Tres ríos convergían en él, lo que aseguraba el suministro ininterrumpido de agua. Las comunicaciones estaban garantizadas gracias a una vía férrea y una amplia y bien acondicionada carretera. Además, estaba situado junto a una mina de carbón. El emplazamiento tenía una ventaja adicional: las SS tenían pensado incrementar exponencialmente la capacidad de un campo de concentración situado en las inmediaciones. Esto proporcionaría una fuente inagotable de mano de obra.

De modo que Karl Krauch aceptó de todo corazón la propuesta de Ambros, y descartó cualquier otra posible opción en Noruega. Una vez que la localización fue formalmente aprobada por el Reich, se elevó al Consejo de Administración de IG, y el proyecto recibió su nombre definitivo, que era el que la población de Oswiecim recibía en alemán, y el mismo con el que se había bautizado el campo de prisioneros preexistente: IG Auschwitz.


Tecnológica y económicamente era razonable que las plantas de Buna se construyeran junto a las de hidrogenación, de modo que simultáneamente fue construida una capaz de producir 778.000 mensuales de carburante a partir de carbón. Ambros fue designado director de la planta de Buna, y para la de gasolina fue seleccionado Heinrich Bütefisch, que no sólo era una autoridad en el área del carburante sintético, sino que era miembro de las SS, donde ostentaba el título de teniente coronel, e integraba el círculo personal de amigos de Himmler.

Con la Wehrmacht a punto de lanzarse sobre Rusia, el proyecto IG Auschwitz parecía un regalo del cielo para la compañía. De modo que, en lugar de permitir que el gobierno alemán patrocinara la operación con fondos públicos, IG decidió financiar el proyecto con sus propios recursos: 900 millones de marcos (unos 250 millones de dólares), el mayor proyecto individual de la empresa. Ante la magnitud de la inversión, IG cuidó con mimo el proyecto. En febrero de 1941 solicitó a Himmler que proporcionara el personal necesario para la construcción de la planta. Se consideraba que los trabajadores del campo aportarían un rendimiento equivalente al 75% de un trabajador alemán libre. Serían así necesarios, según estimación de la compañía, entre 8.000 y 12.000 trabajadores, y Himmler impartió las instrucciones pertinentes. Para facilitar la comunicación, designó como interlocutor con la compañía a su jefe de staff, el general de las SS Karl Wolff. El 20 de marzo se reunieron Buetefisch y Wolff, y fijaron el coste de la mano de obra: 3 marcos al día por cada trabajador no cualificado, y 4 marcos por cada trabajador especializado. Obviamente el precio lo recibirían las SS, no los prisioneros. Wolff aseguró que el pago incluiría todos los costes, tales como transporte y manutención de los prisioneros. IG sólo tendría que aportar pequeños extras como tabaco. Una semana más tarde, miembros de IG sostuvieron una nueva reunión con Rudolf Hoess, comandante del campo de prisioneros de Auschwitz. Tras ella, Himmler aseguró la disponibilidad inmediata de 10.000 prisioneros. Ambros escribió entonces a Fritz Ter Meer: “nuestra amistad con las SS está demostrando ser muy provechosa”.


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* Caucho sintético desarrollado por IG. Ver IG Farben 5.

Imágenes:
1.- La planta de Buna en Auschwitz.
2.- Otto Ambros.
3- Himmler visita las obras de IG Auschwitz.
4.- Dibujo de la planta realizado por un prisionero de Auschwitz.

EPISODIOS DE LA DEMOCRACIA DIGITAL

UNO

"Zapatero nunca dará un 'dedazo' como el que dio Aznar con Rajoy
"

“Tengo una certeza: en 2012, en 2016, en 2036... el candidato socialista no saldrá de un dedazo como el que hizo Aznar, porque la pseudodemocracia en los partidos solo produce pseudolíderes, como Rajoy... aunque eso sea algo que los socialistas tengamos que agradecerle a Aznar. A nosotros no nos pasará lo mismo. ¿Saben por qué? Porque, al poco de llegar al Gobierno, preguntaron a Zapatero cómo le gustaría ser recordado cuando se vaya y él no dijo "como un gran líder", sino "como un buen demócrata". Sé que, llegado el día, [el candidato] saldrá de un auténtico ejercicio de democracia interna como el que hemos visto en Madrid...


Esto decía Carmen Chacón el pasado mes de octubre. Podemos suponer que sus seguidores lo leyeron con orgullo: nosotros no somos como ellos, nosotros somos verdaderos demócratas etc.

Ahora Zapatero ha apartado a Carmen de las primarias, que se celebrarán con Rubalcaba como único candidato. Se trata, en palabras de Chacón, de un ejercicio de pseudodemocracia que producirá un pseudolíder para concurrir a las generales.

Ahora Chacón y los fieles de El País se ven obligado a corregir una severa disonancia entre sus planteamientos y la realidad, para lo que deben conseguir armonizar estas percepciones contradictorias: el dedazo es malo; el PP es malo; nosotros somos buenos; el PP practica el dedazo y la pseudo-democracia; nosotros jamás haríamos un dedazo; Zapatero y el Partido acaban de practicar un dedazo; yo soy racional; etc. La honestidad intelectual exigiría corregir los planteamientos previos que se han visto desmentidos por los hechos. Pero, en realidad, los dogmas son los eslabones más resistentes, de modo que lo más frecuente es que en el proceso de ajuste se vaya deformando progresivamente la realidad y se vayan convirtiendo los argumentos en chicle. En suma, el adepto contumaz se va volviendo cada vez más idiota, que es el castigo que el ajuste de disonancia reserva al sectario.
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DOS

El lehendakari y líder de los socialistas vascos, Patxi López, ha asegurado, ante las acusaciones de que la designación de Rubalcaba se ha hecho mediante un dedazo, que esa es una “forma de interpretar un poco enfermiza”.

Pachi señala hacia dónde se debe ajustar la disonancia. Según él, la forma de interpretar la realidad limitándose a contemplar los hechos (sustitúyase 'los hechos' por su equivalente 'la realidad' para valorar la magnitud de la afirmación) es un poco enfermiza. Se le ha olvidado decir cuál es la terapia que nos convertirá en gente sana, pero podría ser ésta: aplicar las gafas del sectario, en el que los hechos se tiñen de uno u otro color según quien es el protagonista de los mismos.
Un ejemplo sobre el funcionamiento de estas gafas para corregir el análisis aséptico (es decir, enfermizo) de la designación del sucesor por el actual presidente:

a) Si lo hace la derecha, el color que proporcionan las gafas es negro. Diagnóstico: dedazo.

b) Si lo hace la Progresía, la imagen proporcionada por las gafas es multicolor, con arco iris al fondo y cervatillos corriendo. Diagnóstico: todo ha sido por el bien del pueblo, y la derecha ya está crispando.

jueves, 26 de mayo de 2011

SERBIA ENTREGA A MLADIC

Srebrenica era una de las seis "areas seguras" establecidas por Naciones Unidas, a principios de 1993, dentro de Bosnia-Herzegovina. Se trataba de enclaves de población bosnio-musulmana inmersos dentro de zonas controladas por serbio-bosnios y que, por tanto, corrían un riesgo cierto de ser engullidos por éstos. Similares enclaves bosnio-musulmanes habían sido creados en territorios amenazados por los bosnio-croatas, que también mataban lo suyo como habían demostrado en Ahmici. Una de estas zonas era Mostar, vigilada por fuerzas españolas; por su parte, Srebrenica estaba controlada por fuerzas holandesas de las Naciones Unidas.


Las tropas encargadas de vigilar los enclaves podían, en teoría, ser auxiliadas por la aviación de la OTAN en caso de que así lo solicitaran. Sin embargo, no existía una voluntad real dentro de las NU de hacer efectiva esa posibilidad. Conscientes de esta nula respuesta militar, en abril de 1994 los serbio-bosnios comenzaron a presionar sobre las “áreas seguras”. Primero sobre Gorazde, luego sobre Bihac. Esta escalada de agresiones sin respuesta condujo finalmente a Srebrenica.


En el enclave de Srebrenica había aproximadamente 4.000 soldados musulmanes y 600 de las NU. En junio de 1995 los serbio-bosnios, dirigidos por el notorio criminal Radko Mladic, penetraron en el “área segura”, capturando los distintos puestos holandeses que iban encontrando en su camino, y tomando como rehenes a sus soldados. Las fotos de Mladic difieren de frente y de perfil. En las primeras puede verse a una persona enérgica con una dura mirada azul; en las segundas, a un hombre fofo, más apto para la cantina que para el campo de batalla. Las repetidas peticiones de auxilio por parte del coronel al mando de las fuerzas holandesas fueron ignoradas por los mandos de NU. Poco a poco, Mladic fue liquidando la resistencia musulmana y ocupando toda la zona protegida por los holandeses. El día 8 de julio, los serbios estaban a tiro de las ametralladoras del campamento holandés de NU, que intentaba repelerlos realizando un intenso fuego... por encima de las cabezas de los atacantes. Finalmente, fue acordado un alto el fuego, en el que Mladic, ante los medios de comunicación, aseguró que nada pasaría a los musulmanes vencidos. A continuación, en una rápida secuencia, se hizo una foto brindando con el coronel al mando del contingente holandés, penetró en el campamento de NU en el que se habían refugiado cientos de musulmanes, separó a las mujeres y niños de los hombres, embarcó a estos últimos en camiones, los llevó a zonas apartadas, y los asesinó. Se calcula que entre 7.000 y 8.0000 personas perecieron en este episodio.

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Imágenes:
1.- Los frentes en Bosnia
2.- Ratko Mladic
3. El brindis de Mladic con NU

lunes, 23 de mayo de 2011

LA INFECCIÓN EMOCIONAL

El nacionalismo fomenta exponencialmente las emociones de pertenencia, que son muy útiles para una tribu pero poco aptas para una sociedad abierta. Cuando, además, actúan nacionalistas criminales entra en juego una emoción aún más potente, el miedo, que exaspera hasta lo increíblemente grotesco el anhelo de aceptación, y el temor a quedar fuera del grupo.

Cuando el nacionalismo infecta una sociedad, todas las personas normales sucumben a esa marea de emociones. Los que resisten son, sencillamente, héroes. Pero no se puede aspirar a una sociedad de héroes. Lo que hay que hacer es intentar luchar contra la propagación del virus. Esto empieza desde el colegio. Y, obvio es decirlo, lo que han hecho Zapatero y el TC es luchar contra la plaga fumigando con ébola.

Ante el avance de Bildu/ETA me parecen muy desafortunados comentarios del tipo “pues que se queden con el País Vasco” porque a) renunciamos a nuestra responsabilidad en el fracaso al prevenir la propagación del virus, b) contemplamos con desdén a una parte de la sociedad cuando, en muchos casos, nosotros no hemos sido puestos a prueba, c) renunciamos a defender una parte de nuestras sociedad (en esto, la unidad básica es el país), y d) dejamos desamparados a los héroes.


* Para queden las cosas claras, no estoy deshumanizando al votante nacionalista llamándolo virus. Es el nacionalismo lo que reviste la condición de virus para una sociedad abierta.

sábado, 21 de mayo de 2011

ORTEGA Y EL CIRCO DEL SOL

A pesar de lo que Mayor Zaragoza piense, ‘La rebelión de las masas’ no era un anhelo de Ortega, ni un grito de guerra tipo ‘a las barricadas’. Lo que el filósofo pretendía era describir la aparición de un hombre nuevo en la sociedad occidental: un hombre que lo da todo por supuesto, que disfruta de beneficios jamás conocidos por sus antepasados (ni por otras culturas de su entorno), que los concibe como un hecho perfectamente natural, y que, en general, se comporta como un niño mimado.

El peligro del hombre-masa descrito por Ortega es evidente: se trata de un niño mimado que habita en una casa de cristal. Las paredes transparentes lo protegen de las inclemencias naturales, pero él es incapaz de verlas. De hecho, no consciente de las ventajas que su habitáculo le proporciona, es muy rápido al descubrir los inconvenientes: una corriente de aire aquí, una gotera allá… Y como siempre ha vivido protegido, tampoco es consciente de lo hostil que es el medio natural. En realidad, a través de una curiosa inversión psicológica, piensa que ese medio es un lugar paradisíaco, y que lo que lo separa de ese estado mirífico es, precisamente, la casa transparente que no ve, pero intuye opresiva. Con esos condicionantes, es fácil que el hombre masa eche a andar, se lleve todos los tabiques transparentes por delante, y se le caiga la casa encima. Estos son los intrépidos jenízaros de la Puerta del Sol, que han decidido que la casa actual no sirve, y que parecen dudar ante dos alternativas a) destruirla y construir una mejor (aunque sin haber abierto jamás un manual de arquitectura), o b) no construir nada y vivir felizmente al raso, acogidos por la amigable Pachamama.

Personalmente, prefiero la albañilería a la revolución. Si creemos que es imprescindible devolver competencias a la administración central, hagámoslo. Si nos alarma la falta de independencia del poder judicial, propongamos medidas para corregirlo. Pero siempre con cuidado, conscientes de que los cambios pueden redistribuir las cargas del edificio (que, obviamente, yo tampoco veo), y que es lo único que nos separa de la jungla.

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* Lo del Circo del Sol es una genialidad de Belisario.

jueves, 19 de mayo de 2011

APOLONIO DE TIANA RUMBO A LA PUERTA DEL SOL

No se pierdan, por favor, este vídeo. En él, Iñaki Gabilondo intenta pastorear a las masas, y que enfoquen correctamente su ira. El origen de los males está en la crisis, y ¿quién es el culpable de ésta?

¿Hemos de recordar algo tan obvio? ¿Hemos de recordar que esta hecatombe se inició como consecuencia de una doctrina, de una manera de entender la vida que es justamente la que representa el Partido Popular?”

“Es como si alguien envenenara un río, como consecuencia del ese envenenamiento murieran millones de personas y se consiguiera hacer recaer la culpa sobre el médico al que le pilló la guardia y que no supo resolver el problema. Bueno, pues es lo parece el Partido Popular: sigamos envenenando el río pero cambiemos al médico.


Los del PP unos envenenadores, y Zapatero el médico. Realmente impresionante. Hay una masa indignada en fermentación, e Iñaki se encarga de señalar el destinatario del odio. Me parece especialmente significativo el recurso al envenenamiento, porque creo recordar que, según Girard*, es una acusación estereotipada, recurso habitual al señalar un chivo expiatorio.

Horrach, manifiéstese.
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* En su libro “Veo a Satán caer como un relámpago” Rene Girard dedica un capitulo a “El horrible milagro de Apolonio de Tiana”. En resumen Apolonio, convocado a Éfeso para que acabe con una epidemia de peste, propone a la turba, como remedio, que lapide a un mendigo que pasaba por allí. El hecho, narrado por el escritor griego Flavio Filóstrato, describe perfectamente cómo un grupo de personas se transforma en masa histérica, que intenta solucionar la crisis a la que se enfrenta desencadenando la violencia sobre una víctima inocente: un chivo expiatorio. Como dice Girard, “el milagro consiste en desencadenar un contagio mimético tan intenso que acaba polarizando a toda la población de la ciudad contra el infortunado mendigo.

martes, 17 de mayo de 2011

¿DOBLE VARA DE MEDIR? EN ABSOLUTO

Existen personas malintencionadas que han empezado a hablar de una supuesta doble vara de medir, y de un supuesto silencio clamoroso, por parte de las más conspicuas representantes de nuestra progresía en el asunto Strauss-Kahn. Esta acusación, obvio es decirlo, es injusta.

Por ejemplo, Elena Valenciano se apresuró a denunciar este sórdido episodio en su blog: “La cultura del machismo más ramplón, que consiste en usar a las mujeres como objeto sexual y/o decorativo, está – a pesar de algunos- en franca decadencia”*. Además añadió que este comportamiento "demuestra que tiene una muy baja talla moral"**. ¿Le gustaría que esto le hubiera ocurrido a una hermana o a una amiga suya?, se preguntaba Valenciano, “ ¿o es que somos ‘todas putas menos mi madre y mi hermana’?”***.

¿Y Bibiana Aído? pues también fue contundente en El País: "Estaría bien (que fuera al psiquiatra), sí. Aunque no sé si sería demasiado efectivo. Le harían falta muchas sesiones".*

Así que, por favor, moderen su insidia y no se dejen llevar por sus prejuicios.
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* Ah no, perdonen. Todo esto era sobre Berlusconi.
** Ejem, no, esto era sobre el alcalde de Valladolid.
*** Glups, y esto era sobre Antonio Burgos.

viernes, 13 de mayo de 2011

FELIZ CUMPLEAÑOS, BRUNI


(En la imagen, Brunilda recibiendo su regalo: si no el más grande, al menos el más pesado)

lunes, 9 de mayo de 2011

HISTORIA DEL JAPON (10): GEKOKUJÔ

Hasta ahora sólo nos hemos ocupado de la parte más vistosa de la historia, los samurai, la casta más alta de la sociedad; en el otro extremo estaban los campesinos. Tradicionalmente la política y la guerra había sido asunto exclusivo de los primeros, mientras que los campesinos, también de forma exclusiva, se dedicaban a cultivar la tierra. Este modelo social tenía una hermosa simetría, al menos para los samurai: ellos estaban en la cúspide de la sociedad y podían demostrarlo por la fuerza de las armas, lo que constituía una especie de refrendo cósmico al sistema. Pero con el tiempo entre ambos grupos diferenciados comenzó a surgir una zona gris. Por un lado había samurai con pocos recursos, llamados ji-samurai, que, dado que ni siquiera tenían dinero para mantener siervos, se veían obligados a compatibilizar la guerra con el cultivo personal de sus tierras. Y, por otro, había campesinos más o menos ricos, mucho más que algunos de sus vecinos ji-samurai, que, en ocasiones, se dedicaban a actuar como prestamistas, y pronto necesitaron contratar gentes de armas para su protección.

Los campesinos se limitaban a asistir pasivamente a las interminables luchas entre samurai. Estos los ignoraban por completo, por lo que en las guerras no eran frecuentes las masacres o los raptos. Lo que realmente temían los campesinos eran el hambre y las enfermedades derivadas de la destrucción de las cosechas. Eso, y al recaudador de impuestos: durante el bakufu Ashikaga, la hacienda se llevaba nada menos que el 70% de todo lo que lo que la tierra producía. Hasta finales del s.XIV los campesinos se mantuvieron perfectamente dóciles, pero a partir de entonces las cosas comenzaron a cambiar. Entre otras cosas porque los empobrecidos ji-samurai sufrían con igual intensidad los embates del fisco, y su naturaleza era menos paciente. A principios del s.XV comenzaron a formarse organizaciones llamadas ikki dedicadas a formular quejas a las gobernantes cuando sus exacciones excedían toda contención. Pronto, ante sus crecientes necesidades económicas y la indiferencia de las autoridades, comenzaron a estallar revueltas organizadas por los ikki, y en 1441 una de ellas, motivada por la promulgación de ciertos edictos fiscales, se extendió a Kyoto. Fueron tomados algunos edificios estratégicos, y la turba bloqueó todos los accesos a la ciudad hasta que el bakufu se vio obligado a revocar el edicto.

Simultáneamente a las revueltas ikki, los campesinos comenzaron a encontrar oportunidades para mejorar su situación ingresando en los ejércitos de los shugo-daimyô, cada vez más necesitados de efectivos. Éstos les proporcionaban una somera formación militar, y les dotaban de una coraza con el emblema de su señor y armamento ligero. También les daban un casco cónico que, cuando no estaban en combate, les servía para cocer el arroz como si de un wok se tratase. Fueron llamados ashigaru (literalmente, pies ligeros), y su inclusión en el ejército significó una verdadera revolución social pues, como hemos visto, los samurai consideraban la guerra como un asunto de su exclusivo negociado. Sin embargo, desde un punto de vista pragmático, era mucho más rápido y barato para los shugo-daimyô formar un cuerpo de infantes o arqueros ashigaru, que además eran fácilmente reemplazables, que de samurai.


Y no eran estos las únicas turbulencias dentro de la rígida sociedad japonesa. Por ejemplo, un ji-samurai decidido podía progresar espectacularmente en función de sus éxitos guerreros. El caso paradigmático es el de Hôjô Sôun, que en 1491, a las órdenes de un shugo-daimyô, venció al gobernador de la provincia de Izu. Como recompensa fue puesto al frente de ella, y a partir de ahí se expandió conquistando los territorios vecinos. Hôjô Sôun es considerado el primer daimyô de la era sengoku, de la que más tarde hablaremos.

Insurrecciones de campesinos que anegaban la capital, labriegos haciendo la guerra (y cocinando en sus cascos), advenedizos ji-samurai que alcanzaban la cúspide del poder… Los altivos samurai contemplaban los acontecimientos con la nariz levantada y bastante inquietud. Y, a falta de algo mejor, al menos inventaron una palabra para definirlo: gekokujô, lo inferior triunfando sobre lo superior.
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Imágenes
1. Tres ashigarû acosan a un samurai, que reflexiona sobre el gekokujô

sábado, 7 de mayo de 2011

CÓMO MANTENER LA DIGNIDAD MIENTRAS NOS BAJAMOS LOS PANTALONES

El editorial de El Correo realiza un penoso esfuerzo en ese sentido:

La aceptación responsable de la palabra definitiva del Constitucional representa el mejor argumento para advertir a la izquierda abertzale que la de ayer no fue una victoria de su renuencia a cortar sin ambages con ETA y con su propio pasado, sino una muestra de la entereza del sistema democrático y de una sociedad que no tolerará que los fundamentalistas se mofen de la libertad.”

Ya puestos, propongo esta otra versión:

El hecho de que ahora nos agachemos para recoger el jabón representa el mejor argumento para advertir al enhiesto delincuente armado que se encuentra a nuestras espaldas que esta no es una victoria de su renuencia a dejar de importunarnos con sus atenciones, sino una muestra de nuestra entereza y de nuestra dignidad, que no tolerará que los fundamentalistas se mofen de nuestra libertad. Y ahora, a por el jabón.”

viernes, 6 de mayo de 2011

EL TC PERMITE QUE ETA SE PRESENTE A LAS ELECCIONES

Hubo un momento, allá por el año 2000, en que pareció que el enfermo estaba en franca mejoría. A partir de Ermua, la fiebre nacionalista había descendido bruscamente, y comenzaba a aplicarse la terapia adecuada en forma de dos medicamentos: Acuerdo por las Libertades y Ley de Partidos. Entonces llegó Zapatero (y Rubalcaba, que es listísimo). Ambos han devuelto a la democracia española al lugar al que parece destinada. Es decir, a la UCI.
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A efectos de analizar el desastre conviene darse cuenta de que no es uno sino dos. 1) La democracia española admite que unos un grupo terrorista pueda presentarse a unas elecciones*. 2) En España el estado de derecho, entendido como la necesidad de que las leyes estén por encima del poder político, y la imposibilidad de que éste intervenga en la justicia, se ha volatilizado.

* O, dicho de otro modo, se admite el crimen como argumento político.

domingo, 1 de mayo de 2011

HISTORIA DEL JAPON (9): EL PERIODO MUROMACHI


Ashikaga Takauji instauró su bakufu en Kyoto, en el distrito de Muromachi, y así es llamado el periodo que media entre 1338 y 1573. También es conocido como bakufu Ashikaga, pues los sucesivos shôgun fueron descendientes de Takauji. Y es que en todos aquéllos que acceden al poder se revela uno de los más potentes (y absurdos) instintos humanos: el deseo de inmortalidad. En este caso la muerte se intenta vencer mediante la instauración de una dinastía: mientras sus descendientes gobiernan, sus antecesores se perpetúan en ellos. Por eso, no sólo el título de Emperador era hereditario, sino que también acabó imponiéndose esta condición en los puestos de shôgun y shikken. El impulso emocional es, pues, lo primero, y sólo después vienen las racionalizaciones para sostener la legitimidad de cada dinastía. Pero, curiosamente, es frecuente que estas racionalizaciones acaben cristalizando. Por ejemplo, como los Ashikaga descendían de los Minamoto, lo alegaron como título de legitimidad para ocupar el shogunato, y con el tiempo la acreditación del parentesco con esta familia se fue convirtiendo en un requisito para acceder al cargo.

Mientras tanto, entretenidos en sus luchas por el poder central, los sucesivos shôgun fueron perdiendo poder en las provincias a favor de los gobernadores de éstas. Eran éstos los shugo, grandes samurai que, al menos nominalmente, ejercían el poder provincial en nombre de la autoridad central. Con el tiempo, la tendencia centrífuga provocará la desintegración del poder en pequeños reinos de Taifas. Entonces los shugo, que ya serán gobernadores absolutos en sus respectivos territorios, pasarán a llamarse daimyô, y se dedicarán a guerrear entre sí con entusiasmo. Este periodo será llamado sengoku jidai, periodo de los estados en guerra, y culminará con un proceso centrípeto inverso en el cuál, a través de la acción de tres sucesivos unificadores, todo el poder disperso volverá a reagruparse en la persona de un shôgun. Pero no adelantemos acontecimientos.


El tercer shôgun Ashikaga, Yoshimitsu, fue un personaje excepcional. Gran guerrero, excelente político, y aquejado de inquietudes artísticas y culturales, en 1395, con sólo 36 años, abandonó el shogunato y se retiró a vivir al palacio que se había hecho construir al norte de Kyoto. Era un lugar maravilloso cuya más famosa construcción era el “Pabellón Dorado”, un edificio de tres plantas, cada una de un estilo diferente, revestido con hojas de oro y rodeado de estanques que estimulaban la reflexión. Durante el gobierno de Ashikaga Yoshimitsu la corte meridional reconoció la inutilidad de su resistencia y abandonó sus pretensiones. El actual Emperador de Japón desciende, pues, de la rama septentrional.
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Imágenes:
1. Ashikaga Yoshimitsu.
2. El Pabellón Dorado.