lunes, 30 de noviembre de 2009

EL EXPERIMENTO DE MILGRAM

El otro día, en Onda Cero, un tertuliano explicó que, a la hora de analizar los comportamientos políticos de otras personas, las sometía mentalmente al test de las ‘camisas pardas’, que básicamente consistía en preguntarse cómo habría reaccionado tal o cual persona en la Alemania de los años 30. Obviamente, el mismo no se aplicaba el test, o más bien daba por hecho que lo habría superado satisfactoriamente.

En ‘El efecto Lucifer’ el psicólogo Philip Zimbardo distingue entre factores disposicionales, aquellos propios de cada persona, y factores situacionales, e insiste en que estos últimos son decisivos a la hora de desencadenar el mal. El libro se basa en el experimento que el propio Zimbardo realizó en la Universidad de Stanford, dividiendo a una serie de voluntarios entre vigilantes y reclusos de una supuesta prisión, y consiguiendo que los primeros se comportaran con maldad inducidos por la situación y el papel que se veían obligados a representar. Sin embargo este experimento no es tan interesante como otros que también se describen en el libro, como el del sociólogo de la Universidad de Yale Stanley Milgram.

Milgram se proponía demostrar el poder de la autoridad para conseguir que una persona común realice actos dañinos hacia otra. Comenzó insertando un anuncio en un diario local solicitando voluntarios para la realización de un experimento universitario sobre la memoria. El candidato que acudía al reclamo del anuncio era recibido por una persona con bata blanca y aire serio que le presentaba a otro voluntario que acababa de llegar. En el experimento uno de ellos haría el papel de 'alumno', y otro el de 'maestro'. Al 'alumno', le sería proporcionada una serie de palabras que tendría que memorizar, y después sería examinado por el 'maestro', que le administraría cargas eléctricas cada vez que cometiera un fallo. La intensidad de las descargas aumentaría 15 voltios con cada nuevo error, a lo largo de una escala que, partiendo de 15 voltios, llegaba hasta un máximo de 450 voltios (el doble del voltaje habitual en los hogares). A continuación se sorteaban los papeles, aunque en realidad el sorteo estaba preparado: la persona a la que le tocaba desempeñar el papel de alumno era cómplice del experimento, y el verdadero objeto del estudio era la persona a la que le correspondía actuar como maestro. El alumno era entonces sujeto a una especie de silla eléctrica, y se fijaban unos electrodos a su brazo. El maestro era situado en una habitación adyacente frente a una consola de aspecto impresionante, en la que una hilera de interruptores y luces indicaban la progresión de la intensidad del voltaje y del castigo. El último de los preparativos consistía en administrar al maestro una pequeña descarga, levemente dolorosa, para que se hiciera una idea de lo que el alumno tendría que soportar.

Pueden ver el experimento aquí. Se trata de una versión actual, idéntica a la original realizada en los años 60. Como verán, el 'alumno' sucesivamente, protesta, grita de forma desgarradora, suplica que le dejen ir y alega problemas de corazón conforme la intensidad de los castigos crece. Desde luego los 'maestros' no son inmunes a los padecimientos del alumno, y perceptiblemente sufren a su vez intensas emociones a lo largo del experimento, pero cada vez que protestan o expresan sus dudas ante el experimentador éste les contesta sencillamente que deben continuar con el experimento. Finalmente, a partir de los 300 voltios el alumno deja de emitir sonidos por completo. Por lo que el maestro sabe, puede estar inconsciente o muerto, sin embargo el experimentador insiste en que se debe proceder hasta el final.

Previamente a la realización del experimento Milgram se había reunido con una serie de colegas y les había pedido que se aventuraran a realizar una predicción sobre sus resultados. La opinión generalizada fue que la mayoría de los candidatos abandonaría antes de llegar a los 120 voltios, y que sólo algún sádico, cuya probabilidad estimaron en un 0,1% llegaría hasta el final. En realidad, más de un 64% lo hizo.

En sus conclusiones Milgram afirmó que ”la extrema buena voluntad de los adultos para aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye el principal descubrimiento del estudio.” Sin embargo el poder de la autoridad no es el único factor relevante en el experimento, y, de hecho, en posteriores experimentos Milgram consiguió que, variando algunos factores situacionales de los mismos, el porcentaje de personas que llegaba hasta el final oscilara desde el 10% hasta el 90% (por ejemplo, situar a varios 'maestros' falsos provocaba una dilución de la responsabilidad que hacía que un mayor número de personas estuviera dispuesto a llegar hasta el final; por el contrario, la presencia de 'maestros' falsos disidentes hacía que un mayor porcentaje se animara a abandonar la prueba) En cualquier caso, esta variación en los resultados es muy importante, pues indica el enorme poder que proporciona la posibilidad de crear factores situacionales adecuados a la hora de obtener cierta respuesta por parte de los individuos.

Por último, debe quedar claro que el reconocimiento de la potencia de los factores situacionales y, en general, de factores ajenos al propio individuo no lo exime (no nos exime) en absoluto de responsabilidad: simplemente nos obliga a ponernos en guardia y a estar mucho más preparados, porque la tarea es mucho más complicada de lo que esperamos. Es muy significativo que, cuando se pregunta a la gente cuál es la reacción que cree que tendría ante el experimento, un 90% contesta que jamás llegaría hasta el final. La realidad es que más del 50% acaba haciéndolo, y es esa incorrecta previsión de nuestras reacciones, reflejada en la diferencia entre ambos porcentajes, lo que revela el peligro, pues llegado el momento, el mal no va a aparecer precedido de heraldos y trompetas, sino de una manera mucho más gradual y sutil.

viernes, 20 de noviembre de 2009

LOS TERTULIANOS SALVAJES

Como es viernes tarde les voy a contar la tertulia de Julio Otero que venía escuchando en el coche.

Estaban hablando, como es habitual, de la memoria histórica y el franquismo, y uno de los contertulios, con total naturalidad, ha afirmado que Madrid es actualmente un feudo franquista, y eso explica el triunfo del PP. A continuación, entre todos le han ayudado a desarrollar una teoría según la cuál el franquismo es un cáncer que continúa corroyendo la sociedad española, lo que le impide evolucionar correctamente hacia la progresía. Para ello han establecido un paralelismo entre Alemania y España. En Alemania tuvieron a Hitler, hicieron autocrítica, y ahora son medio normales. En España tuvimos a Franco, no hemos hecho propósito de enmienda y por eso aún está el PP. Para corregir esta aberración, la existencia del PP en un país moderno, la memoria histórica es una herramienta imprescindible. Mientras tanto la voz de Julia aparecía por detrás de la de los contertulios como un jack-in-the-box “claro, claro, hay que tirar de la cadena de la historia” “si en Alemania lo han superado, aquí aún hay esperanza” etc.

Entretanto, sin falsas modestias (pues hoy era un día de sinceridades, de llamar al pan-pan y al PP franquista) otro de los contertulios ha expuesto su test de las ‘camisas pardas’ que, según él, utilizaba para analizar a los demás, y que consistía en preguntarse lo siguiente: ¿cómo habría reaccionado tal o cual en la Alemania de 1933? Pero un momento ¿se aplicaba a sí mismo el contertuliano el test, del mismo modo que Deckard debió haberse aplicado el test Voight-Kampff? No hace falta, aclaró el mismo con orgullo, pues él había estado en la oposición en los últimos años del franquismo, y por tanto ya había demostrado todo lo que tenía que demostrar.

Y así continuaba la cosa, con los contertulios exhibiendo alegremente unos sentimientos ferozmente antidemocráticos, que los inducían a intentar racionalizar sus intentos de privar de legitimidad democrática a la mitad del censo electoral, cuando han comenzado las llamadas de los oyentes. Y la cosa no ha ido bien. Uno de ellos les ha acusado de fomentar el rencor, ante lo que Julia ha reaccionado abriendo mucho los ojos (sí, ha sido visible a través de la radio) y diciendo ¿Cómo es posible que a mi, precisamente a mi, me puedan acusar de fomentar el rencor? Y la cosa ha terminado cuando ha entrado una última llamada de un votante del PP de Madrid para criticar (muy suavemente, con simpatía) al que había formulado la teoría del neofranquismo madrileño, momento en que Julia ha reconocido que la identificación PP-franquismo no era del todo cierta. Pues bien, este tertuliano, que se había permitido identificar al PP con Franco (posteriormente identificado con Hitler) ha reaccionado con una gran virulencia denunciando que los oyentes tenían que acostumbrarse a escuchar opiniones contrarias sin ponerse a insultar.

Y esto ha sido todo.

EL CURRÍCULUM, ESE ENEMIGO DE LA DEMOCRACIA

”Dos desconocidos sin experiencia representarán a la UE ante el mundo”, “Nombres débiles para grandes retos en la Unión Europea”, “Políticos de perfil bajo”. Así refleja la prensa los nombramientos del belga Van Rompuy y la inglesa Catherine Ashton como Presidente permanente de la UE y superministro de Exteriores. respectivamente. Especialmente duros son los comentarios en el caso de Ashton, que es baronesa y tiene cierto parecido con Shelly Duval, de quien llegan a decir que "los británicos querían liquidar el servicio exterior y lo han conseguido", lo que de paso explica finalmente la candidatura de Moratinos para ese mismo puesto.

Lógicamente Ashton se ha molestado, y ha pedido que la juzguen por el trabajo que efectivamente realice. Y en esas estaba cuando Zapatero ha decidido acudir imprudentemente en su ayuda. En primer lugar, ha valorado los méritos personales de la británica, afirmando que le ”alegra especialmente que los elegidos hayan sido un hombre y una mujer". Y después ha tranquilizado a los que alegan la escasa experiencia de Ashton diciendo que "el currículo (de un candidato) puede ser más extenso o más breve, pero la línea fundamental es que teníamos que tener un equilibrio y la representación de mujeres". Concluyó Zapatero afirmando: «yo he sido presidente sin haber sido ministro”, y exponiendo una vez más sus innovadoras teorías políticas: “ese análisis (el del currículum) limita mucho las posibilidades de lo que es la UE y lo que es la democracia».. Y tiene razón: el filtro del currículum limitaría el ejercicio de la política a las personas realmente capaces.

(Coda. Ashton esta noche en su casa: “no te imaginas, cariño, la cantidad de mujeres que pueden ser superministro”)

viernes, 13 de noviembre de 2009

DE NUEVO ARZALLUS

Según este artículo de El Correo:

a) Arzallus “recordó a la izquierda abertzale y a ETA que, primero, ‘hay que clarificar las cosas’ y decidir ’si se dejan o no las armas’, porque con éstas ‘siempre vamos a perder’"

b) Después afirmó: «Yo no estoy con ETA pero tampoco con ellos* (Ares y Rubalcaba). Para mí, hoy son (estos últimos) el enemigo directo de este pueblo». Añadió, además, que, en realidad, a quienes más teme es a Ares y Rubalcaba, y pidió a la sociedad que no se deje engañar por ellos.

c) También señaló que la sentencia establece “un continuo estado de excepción", coincidiendo en este punto con el actual Fiscal General del Estado en su anterior avatar.

d) Finalmente formuló una frase de difícil comprensión, quizás atribuible a una boina demasiado apretada, en la que comenzó quejándose de que la sentencia metiera a HB y ETA en el mismo saco, para acabar introduciéndose también él mismo (y con él al resto de nacionalistas).

Y ahora disculpen que voy a vomitar.

*Recuérdese que Arzallus es uno de los creadores de la doctrina de la Equidistancia, admirable intento de sincretismo que intenta comprender, tanto las razones del arma que dispara, como las de la nuca que recibe el tiro.

jueves, 12 de noviembre de 2009

LA JUSTICIA VACÍA

Garzón afirmaba ayer que hay “vías legales” para poner en libertad a los secuestradores del Alakrana detenidos en España, es decir, que hay “vías legales” para, con el fin de satisfacer las conveniencias del Gobierno, ceder a un chantaje y liberar a unos criminales, y con esto estaba poniendo de manifiesto qué es lo que entiende por Justicia. Básicamente, un inmenso hueco, que se sostiene sin necesidad de un armazón de valores, en el que la tarea del jurista consiste en realizar, con las normas existentes, complicadas filigranas para proporcionar un vistoso manto de legalidad a lo que se ha decidido de antemano. Hay que decir que dada la profusión de normas jurídicas, es posible vestir tanto una postura como la contraria (y hay que decir también que con Garzón el resultado suele parecerse, más que a delicadas filigranas, a platos de spaghetti empapados en aceite y ajo, no aptos para estómagos delicados)

Pero lo que resulta más preocupante es que Garzón muestre su concepto de justicia de picapleitos con total tranquilidad, pues indica que no se siente constreñido por la etiqueta social. Y esto quiere decir que Garzón percibe que la sociedad está madura para aceptar ese tipo de justicia en la que las leyes no son la expresión de los valores comúnmente aceptados, sino sortilegios aptos para ser usados a voluntad de los chamanes jurídicos de turno, como Garzón (y una vez más, la comparación no es del todo correcta, pues Garzón se parece más a la bruja Avería)

En fin, no se pierdan a Camacho hoy.

viernes, 6 de noviembre de 2009

LOS HOMBRES QUE NO AMABAN LOS GUIONES

Un país europeo es gobernado por personajes de la talla intelectual de Zapatero, Aído, Blanco y Pajín. Obama recibe el Premio Nobel Preventivo de la Paz. 'Los hombres que no amaban a las mujeres' es un éxito. ¿Son síntomas relevantes? ¿Debemos comenzar a sacar conclusiones muy pesimistas sobre el estado de salud de Occidente?* Como el fenómeno Millenium me despertaba bastante curiosidad, pero no la suficiente como para leer el libro, el pasado fin de semana opté por ver la película.

Lo más interesante de la película es que muestra un repertorio bastante exhaustivo de los tópicos políticamente correctos para el progresismo al uso:

a) La protagonista es alternativa, contracultural, feísta y antisistema.

b) La autoridad está representada por el tutor, que es un malvado que se dedica a sodomizar a la protagonista (a pesar de ser feísta).

c) Los ricos que aparecen no sólo son codiciosos y ladrones, algo que se da por descontado. También son increíblemente depravados (el asesino y su padre son perfectamente inverosímiles) e incluso ¡nazis! Yo siempre había pensado que el comportamiento de Suecia en la SGM había sido ejemplar, pero ahora resulta que estaba llena de nazis (aunque todos parecen haberse concentrado en la misma familia)
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d) Los roles sexuales están intercambiados. El protagonista masculino es absolutamente femenino (es delicado, desamparado y tiene que ser salvado continuamente por la protagonista, que asume el rol masculino), y parece representar el ‘nuevo modelo de masculinidad’ que Bibiana Aído, en una entrevista, dijo que aspiraba a imponer (que Dios nos asista). Obsérvese que no es que desaparezcan las conductas machistas, sino que son asumidas por la protagonista, especialmente en el terreno erótico (por llamarlo de alguna manera) donde se comporta como un camionero al que sólo le falta eructar y pedir una cerveza.

Pero eso no es lo peor. Realmente, resulta difícil mantener la ecuanimidad cuando el autor, que comienza creando un escenario de crimen imposible, al estilo de Agatha Christie (una mujer desaparece de una isla cuyo único puente de acceso estaba en ese momento cortado), acaba revelando al espectador que la desaparecida se había marchado tranquilamente en coche, por ese mismo puente, antes de que fuera cortado.

Tampoco es fácil resistir estoicamente la secuencia en la que el periodista (por cierto ¿por qué contratan a un periodista en lugar de a un detective?) descubre a la desaparecida y a su presunto asesino en las fiestas de un pueblo, gracias a que, aparentemente, un fotógrafo anónimo se ha dedicado a cubrir el evento en tiempo real, fotograma a fotograma. No es fácil, además, aceptar que el asesino lleve en todas las fotografías el mismo jersey absurdo, lo que le permite ser reconocido.

Lo peor es cuando el espectador descubre que Larsson, el autor, no debía de tener ni puta idea de cómo funciona Internet, y por eso le parecía muy normal que la protagonista punky se siente en un ordenador y sea capaz de hacer absolutamente todo, desde robarle el dinero al empresario corrupto hasta averiguar quién mato a Kennedy.

En resumen, lo mejor que puedo decir de esta película es que hace buena a El Código de Vinci’. Suyo afectísimo.


*Pues casi sí

jueves, 5 de noviembre de 2009

HISTORIA DEL JAPON (4): EL DESAFORADO FINAL DE LOS TAIRA


A partir de 1183 Minamoto Yoshitsune llevó a cabo una imparable campaña militar contra los Taira, que se vieron obligados a emprender sucesivas retiradas hasta acabar replegados en su formidable fortaleza de Ichi no Tani que, protegida por las montañas y el mar, era considerada virtualmente inexpugnable. Defendiéndola se encontraban los tres nietos de Taira Kiyomori, y en la bahía permanecía anclada su flota, pues los Taira poseían numerosos feudos en Shikoku y Kiûshû. En marzo de 1184 Yoshitsune dispuso el ataque a la fortaleza dividiendo a sus fuerzas en dos grupos. El más numeroso llevaría a cabo un ataque frontal, mientras que otro más reducido, dirigido por el propio Yoshitsune, emprendería una arriesgada cabalgada por las montañas que protegían la espalda de Ichi no Tani. Así ocurrió que, mientras los Taira se encontraban repeliendo el primer ataque, Yoshitsune y sus hombres cayeron a sus espaldas a través de un acantilado casi vertical, protagonizando un vertiginoso descenso que aterrorizó por igual a atacados y a atacantes. A pesar de que, según las crónicas, la impresión hizo que los jinetes realizaran la última parte del descenso con los ojos cerrados, la carga arrolló a los Taira que, con numerosas bajas, se retiraron en desbandada a sus barcos.
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Los triunfos de Yoshitsune comenzaron a despertar la envidia y el recelo de Yoritomo. Sin embargo, ajeno a las intrigas que se desencadenaban a sus espaldas, Yoshitsune comenzó a reunir una flota para atacar a los Taira en Shikoku, donde, a todo esto, habían llevado consigo al Emperador y las Insignias Imperiales. La batalla naval definitiva tuvo lugar en Dan no Ura. Yoshitsune gozaba de superioridad numérica, tanto en hombres como en naves, de modo que los Taira, comprendiendo que todo estaba perdido, iniciaron un suicidio masivo. Uno de los nietos de Taira Kiyomori se ató un ancla a la cintura y se lanzó a las olas, hundiéndose como una piedra. Otro, agarró firmemente a dos guerreros Minamoto por el cuello y saltó a su vez al mar. Un tercero se puso una armadura adicional y se zambulló a su vez. Finalmente, también la viuda de Kiyomasa, la abuela del Emperador, saltó tras coger a su nieto en brazos. Los Taira desaparecieron, pues, bajo las olas, y fue una gran pérdida para Japón. La familia había aportado numerosos artistas, además de valientes guerreros. Pero la última víctima de la batalla fue el propio Yoshitsune, cuyos éxitos militares iban pavimentando, paradójicamente, el camino de su destrucción.



Grabado superior: La carga de Minamoto Yoshitsune en Ichi no Tani
Grabado inferior: Yoshitsune y Benkei practicando ohanami (contemplación de los cerezos en flor) después de Ichi no Tani

martes, 3 de noviembre de 2009

HISTORIA DEL JAPON (3): LA GUERRA GENPEI



En 1180, con tan sólo un año de edad, ascendió al trono el Emperador Antoku, el cuarto de una serie de emperadores-títere manejados por los Taira (Antoku era nieto por parte de madre de Taira Kiyomori). En ese momento el príncipe imperial Mochihito, que se había visto postergado en la sucesión, se alió con Minamoto Yoritomo contra el nuevo Emperador y los Taira. Este fue el comienzo de la Guerra Genpei, que enfrentó a los Taira con los Minamoto a lo largo de cinco años. Tras dos años de lucha, en los que la balanza se fue inclinando sucesivamente a favor de uno u otro bando, el pretendiente Mochihito murió. A pesar de este notable inconveniente, Yoritomo continuó la guerra de sucesión y consiguió que los Taira abandonasen Kyoto, aunque llevándose con ellos al Emperador. A partir de 1183, Yoritomo dejó por completo el esfuerzo militar en manos de su competente hermano Yoshitsune.
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El camino de Yoshitsune Minamoto discurre paralelo al de un personaje muy querido del folklore japonés, asiduamente representado en el teatro kabuki donde simboliza la extrema lealtad: el shôei* Benkei. Hay versiones dispares sobre la paternidad de Benkei. Según algunos, su padre era un dios, y según otros un monje alcoholizado que había seducido a su madre (a la de Benkei). En lo que todos están de acuerdo es en que sus dimensiones eran colosales, su fortaleza descomunal, y en que era feo como un demonio. Manejaba, además, con soltura la najinata, un híbrido de espada y lanza, lo que hacía de él un adversario temible.

Por alguna razón, y sobre esto también hay diferentes versiones, un buen día Benkei se apostó en el puente Gojo de Tokio y se dedicó a retar a los guerreros que pretendían cruzarlo quedándose con sus armas tras vencerlos, lo que ocurría invariablemente. De este modo había conseguido reunir 999 katanas, momento en que hizo su aparición el joven Yoshitsune. Podemos suponer que Benkei se rió estruendosamente al ver al joven de apariencia frágil que se disponía a aceptar el desafío, pero Yoshitsune compensaba la diferencia de tamaño con una gran agilidad y destreza en el manejo de las armas. De este modo consiguió extenuar al gigante y vencerlo. Benkei, muy impresionado, se convirtió en su acompañante y servidor, y permaneció así el resto de su vida.
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* Los monjes-guerreros sôheis nacieron como una especie de servicio de seguridad para defender los monasterios de posibles atacantes. Con el tiempo, su número se multiplicó, y los grandes monasterios llegaron a mantener verdaderos ejércitos. Aunque la preparación militar de los sôheis estaba muy lejos de ser equiparable a la de los samurai, su número y el aura de superstición que los rodeaba convirtió a los monasterios en un poder con el que los gobernantes tenían que contar. Uno especialmente importante fue el de Enryaku-ji, en el monte Hiei.
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Grabados: Yoshitsune y Benkei

lunes, 2 de noviembre de 2009

FU-MANCHÚ ERA YANQUI

En 1985 una revista soviética ‘recogió’ una noticia publicada por el diario de Nueva Delhi The Patriot en la que se afirmaba que el SIDA era una creación del Pentágono, conseguida dentro de un programa de investigación de armas biológicas. Según Revel The Patriot era un periódico propagandístico prosoviético, y todo parece indicar que el artículo se lo habían suministrado los propios servicios de información rusos puesto que, cuando la revista soviética publicó el artículo haciendo referencia a la noticia de The Patriot ésta aún no se había publicado. Posiblemente el artículo y las instrucciones se habían suministrado simultáneamente a ambas publicaciones, pero The Patriot había sufrido un cierto retraso.

El caso es que la ‘noticia’ fue recogida con entusiasmo por los Rauni Kilde de turno y se propago rápidamente. Periódicos serios como el Estado de Sao Paulo la divulgaron y, basándose en ella, se elaboró un grueso informe ‘ciéntífico’, abundante en gráficos, cifras y diagramas, en el que se establecía sin lugar a dudas que el origen del virus podía situarse en los experimentos realizados en los laboratorios de Fort Detrick, en Maryland. El informe fue presentado en la cumbre de los países no alineados celebrada en 1986 en Zimbabwe, y estaba firmado por los doctores Jacob y Lilli Segal del Instituto Pasteur de París. Preguntado el instituto al respecto, denegó conocer la existencia de los mencionados investigadores, que finalmente fueron localizados en Alemania del Este. El Estado de Sao Paulo rectificó honestamente su noticia previa, y la atribuyó a falsas informaciones procedentes de la URSS, pero la información no se suministró a los países no alineados que habían recibido el informe. Mientras tanto Pravda publicaba una noticia en la que afirmaba que según científicos occidentales el Pentágono era el responsable del SIDA. En 1989 Cambio 16 aún recogía el famoso informe, y hacía referencia al doctor Segal.

Obsérvese que en todo este asunto hay una parte consciente e interesada, en este caso la URSS deseosa de desprestigiar a los norteamericanos, y una parte inconsciente (pero también interesada), que se limita a prestar un armazón mental (de ideología, temores y odios) idóneo para que encaje el relato fantástico. Estos últimos son inmunes al desenmascaramiento de la patraña por la vía del razonamiento y los hechos, y, como mucho, se limita a replegarlos en sus subconscientes a la espera de volver a aflorar bajo formas más propicias (los que en algún momento han defendido que los americanos no llegaron a la Luna ‘saben’ que, en el fondo, tienen razón)

domingo, 1 de noviembre de 2009

HISTORIA DEL JAPON (2): EL ASCENSO DE LOS MINAMOTO


A partir del año 1000 comenzó a sonar en la historia el nombre de otra poderosa familia: los Minamoto. En 1059 un gobernador provincial se rebeló contra la autoridad del Emperador, y éste envió a un miembro de esta familia para someterlo. No debió de ser fácil, porque originó la llamada Guerra de los Nueve Años. Finalmente, el gobernador rebelde fue derrotado, y se instaló a otro en su lugar. Pocos años después la historia se repitió con milimétrica exactitud: el nuevo gobernador se rebeló a su vez, el gobernador envió a otro Minamoto y de nuevo éste aplastó la revolución. Tardó menos esta vez: fue la Guerra de los Tres Años.

Pero mientras los Minamoto sofocaban rebeliones por el norte, otra poderosa familia estaba conspirando por el sur, los Taira. Ya hemos visto como un Taira había intentado infructuosamente derrocar al Emperador en el pasado. Ahora, aprovechando una breve disputa por la sucesión imperial, los Taira sustituyeron en el mapa del poder a prácticamente todos los Fujiwara en favor de miembros de su propio clan. Los Fujiwara habían sido más bien una aristocracia cortesana y civil, pero tanto los Taira como los Minamoto eran militares. El enfrentamiento entre estas dos poderosas familias estaba, pues, servido.


Los Taira eran considerados una familia más refinada que los Minamoto, que destacaban más bien por sus cualidades militares. Como siempre es más fácil despreciar los valores del contrario antes que compararse desfavorablemente con ellos, podemos aventurar que los Minamoto consideraban el refinamiento de los Taira como decadencia afeminada, mientras que los Taira evaluaban la austeridad marcial de los Minamoto como mera tosquedad. En 1159 Minamoto no Yoshitomo se alió con el clan Fujiwara para ayudarles a recobrar el poder que los Taira les habían arrebatado previamente. Taira no Kiyomori, jefe del clan, se enfrentó a ellos y Yoshitomo fue eliminado junto con gran parte de su familia. Pero sus hijos pequeños, a los cuales Kiyomori había perdonado la vida, se convirtieron con el tiempo en dos de los personajes más destacados de la historia medieval de Japón. Eran Yoritomo y Yoshitsune, y acabarían aniquilando a los Taira. Quizás por esto, es frecuente ver en la historia del Japón como la derrota de un samurai es seguida por la muerte de una lista interminable de familiares, evitando dejar peligrosos rivales para el futuro.


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Grabados, de arriba abajo:
1.- Minamoto Yoshitomo.
2.- Fujiwara no Yosimasa tocando la flauta a la luz de la luna.
3.-(Veáse mejor aquí): Taira no Kiyomori, en la hora de su muerte, acosado por los fantasmas de sus enemigos muertos