viernes, 31 de octubre de 2008

IMPRUDENCIA REAL

El error imperdonable de la Reina es haber confiado la redacción de sus memorias a Pilar Urbano. Reconozco que todo lo que se de ella se reduce a dos cosas 1) escribió unas memorias de Garzón (nada que objetar) y 2) escribió un libro absolutamente imprescindible sobre el 11-s: “Jefe Atta”.

Conocí este libro por una amiga, digamos, progre, que estaba entusiasmada con él porque responsabilizaba de los atentados a occidente, a los americanos y a Bush. No puede ser, pensé. Pues sí. La propia Pilar Urbano, en la presentación del libro, confesaba que, tras investigar el asunto, había descubierto que “realmente el crimen se encontraba en Occidente a través de la opresión del primer mundo sobre el tercero”. Deploraba, además, el papel de los medios de comunicación en aquellas fechas, ya que “acabaron por ofrecer información patriotera y fascismo informativo. Si alguien cuestionaba el papel de occidente en estos atentados, si pensaba en voz alta ¿qué hemos hecho para que nos ataquen? le llamaban traidor”.

Así que, ante la escasez de información, Urbano se puso a investigar, revelando las terribles verdades que el Sistema ocultaba. Por ejemplo, tras describir profusamente la vida de los pilotos suicidas, descubrió que, en realidad, en el Pentágono no se había estrellado ningún avión. ¡Anda! Y entonces ¿dónde está el que desapareció, con sus pasajeros y tripulación, mientras volaba por allí en aquellos momentos y que creíamos estrellado? Urbano no creyó necesario aclararlo, pero todo apuntaba a Bush. O a los judíos. Porque la escritora descubrió más puntos oscuros, como por ejemplo ¿por qué se ocultaba información acerca de los movimientos bursátiles del día anterior a los atentados? Tal vez porque indicaban que había gente que sabía lo que iba a ocurrir. Posiblemente con esto Urbano recogía una interesante teoría según la cuál los atentados habían sido organizados por los judíos, con el fin de malmeter a occidente contra los musulmanes, por lo que, el día de los atentados, ninguno había acudido a trabajar.

Pero si Urbano trataba severamente a occidente, en cambio era capaz de enjuiciar desapasionadamente a los terroristas. Con respecto a Atta afirmaba: “cuando conozco al niño, al adolescente, siento su dolor precoz por el abandono de la madre y trato de entender su misoginia, su idealismo, sus fotos. Amo a Atta. Tengo que amar para conocer” Y con respecto a Atta y Bin Laden decía: “nos encontramos con elementos muy carismáticos. Los dos tienen atractivo bisexual, son fuertes pero se dejan querer, aman y odian, con capaces de las mayores audacias y al mismo tiempo muestran una tierna suavidad “

Parece ser que el multiculturalismo de la escritora impregnó toda la presentación del libro. Según afirmaba la reseña “Pilar Urbano quiso convertir el acto en un símbolo de hermanamiento entre culturas, tolerancia y respeto. Por ello, tras la presentación del libro, un conjunto integrado por músicos de distintas procedencias, interpretó temas árabes y de música clásica.”

sábado, 18 de octubre de 2008

CON EL AUTO DE GARZÓN

Monsieur de Sans-Foy dijo...

Mi querido amigo NAVARTH me ha dado el trabajo hecho, colgando en los comentarios al post de ayer esta propuesta de tema
Y MUSICA que no he podido resistirme a interpretar. Va por Vd.:

Con el auto de Garzón,
todo tiene solución.
Si le da publicidad,
no tolera impunidad.

El mundo que haría
¡pí, pí, pí!
sin Su Señoría
¡pí, pí, pí!
Que está muy en boga
¡pí, pí, pí!
la vedette en toga
¡pí, pí, pí!

Si lo pide Baltasar
nos pondremos a cavar.
Forma parte de su plan
de olvidar el Bar Faisán.

Vamos con la pala
¡pí, pí, pí!
que Garzón lo avala
¡pí, pí, pí!
Vamos con el pico
¡pí, pí, pí!
a por Federico
¡pí, pí, pí!

(Publicado en el blog de Santiago González)

EN EL AUTO DE GARZON

Garzón se resiste valientemente a dejarse constreñir por las exigencias de la argumentación cuando ésta se opone a sus propios intereses, de modo que audazmente la sustituye por una maraña de invocaciones diversas (a sentencias, jurisprudencia, opiniones y libros ajenos e incluso propios) y una esforzada tarea de cortado-pegado que lo llevan, me temo, a duplicar párrafos.
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Pero con este método, Garzón consigue meter en el mismo saco a Franco, a los nazis e incluso a las milicias hutus. Lo consigue en un par de páginas a partir de unas declaraciones del Mariscal Keiter (supongo que es Keitel), la mención de un tal George Henry Joseph Ruggin (supongo que es Ruggiu), los bandos de Queipo de Llano, los de un energúmeno que no conocía, el conde de Alba de Yeltes, y unas declaraciones de Franco al periodista Jay Allen*, en las que le asegura que está dispuesto a acabar con la mitad de la población de España con tal de alcanzar la victoria.
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Esto, además, le permite realizar un complejo arabesco (o, más bien, un plato de spaghetti) para 1) eludir la prescripción de los delitos (lo hace acogiéndose a la figura de la detención ilegal) 2) eludir la ley de amnistía del 77 (lo hace por una doble vía, diciendo que ésta sólo se refiere a delitos de naturaleza política y éstos, según él, no lo son, y restándole validez por ser anterior a la Constitución) y 3) afirmar la competencia de la Audiencia Nacional sobre el asunto (lo hace afirmando que se trataba de delitos contra Altos Organismos de la Nación, sean éstos lo que sean) Todo esto le permitirá asaltar la tumba de Lorca, que parece ser de lo que se trata.
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*Aunque resulta irrelevante para el conjunto de la argumentación (puesto que no existe) sólo un profundo desconocimiento le ha permitido invocar a Jay Allen, notorio fabulador que publicó en el Chicago Daily Tribune una escena muy racial para describir la represión en Badajoz. Jay, que no había estado allí, relató que los nacionales habían organizado una corrida de toros, presidida por Yagüe, y con asistencia de la alta sociedad de Badajoz (ellas con sus mantillas) y, por supuesto, el clero, en la que los toros habían sido sustituidos por unos miles de milicianos, que habían sido ametrallados entre los ¡olés! del público.

miércoles, 15 de octubre de 2008

EL ZAPATELIRISMO

Como creo que la cursilería es estructural, y no accidental, en el zapaterismo, propongo instaurar un trofeo para reconocer las mejores aportaciones en este campo: el premio Sublime Emisor de Rayos Cursis (se aceptan otros nombres) Propongo para el SERC de hoy a Pepe Blanco, que se confiesa admirador de Juan José Millás (me lo temía) y le rinde homenaje con estas sentidas palabras:
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”Las palabras, como las perlas, son bonitas en sí mismas. Pero dependiendo de quién y cómo se unan lucirán o no alrededor del cuello y recibirán los latidos que las emociones imprimen a nuestro corazón."
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”Esa es la destreza que tiene Millás. Recoge las mejores palabras; las más vulgares; las ardientes y las frías; las que se esconden vergonzosas y las que salen altaneras de nuestra boca muchas veces sin pedir permiso. Sabe unirlas con esa maestría que permite alcanzar nuestros sentimientos. Que provoca nuestra sonrisa o nos zambulle en la tristeza. Que igual nos lanza al futuro como nos traslada al pasado en un solo golpe de párpado."

sábado, 11 de octubre de 2008

BURN AFTER READING


Zapatero era Dios, Suso su profeta y Pepe Blanco su látigo. ¿Había llegado, pues, la era de la estupidez a la Tierra? Todo parecía indicarlo, y era, por tanto, un buen momento para la película de los Cohen, que parece tratar sobre la preocupante extensión de esta plaga. En ella se presentan dos mundos. Uno, impecablemente banal, centrado en los encargados de un gimnasio, y otro algo más sofisticado (aunque sólo en apariencia) integrado por triunfadores profesionales de las altas esferas. La acción se desencadena cuando ambos mundos contactan, precisamente, en el gimnasio, donde un analista de la CIA pierde un CD con las memorias que ha comenzado a escribir. Los empleados lo encuentran y, como su necesidad de dinero es perentoria, pues la encargada desea aumentarse el busto y realizar otras operaciones estéticas menores, deciden exigir una recompensa al propietario a cambio de su devolución. Y así, sin sobresaltos, sin que haya mediado el menor proceso de reflexión, tenemos a los camaradas del gimnasio extorsionando a un agente de la CIA, que reacciona con violencia y frustración ante este contacto con la estupidez incontaminada. Pero ante este primer fracaso los empleados del gimnasio no se arredran, y ya que el de la CIA no suelta el dinero, deciden vender el cd a la embajada rusa. Así pues ¿están traicionando a su país por una liposucción? Pues sí y no. En realidad, ellos viven felizmente en la superficie, y estos conceptos complejos les resultan tan ajenos como los peces abisales. De hecho, cuando la embajada rusa, tras comprobar que los archivos carecen de interés, expulsa a la encargada del gimnasio (que, recordemos, está intentando vender secretos oficiales) ésta reacciona airadamente proclamando “soy ciudadana americana”

Y sin embargo la película no acaba de funcionar. Uno de los problemas es que, innecesariamente, los actores se encargan de resaltar su estupidez poniendo cara de tales (como Frances McDormand) o haciendo demasiado el payaso (como Brad Pitt, que desaprovecha un papel a la medida por bailotear en exceso). Creo que resulta contraproducente esta tentación de explicitar las situaciones grotescas, y si los Cohen piensan que necesitamos ver rostros estúpidos o tipos haciendo físicamente el estúpido para percibir la estupidez, que hubieran contratado a Joan Puig o a Jim Carrey, respectivamente. Unos personajes fallan, pues, por la forma, pero otros por el fondo. Este es el caso de George Clooney, que se ve obligado a interpretar un tipo que, para que también resulte cómico, resulta completamente forzado.

Exceso de ópera bufa, pues, y es una pena, porque habría funcionado mejor manteniendo a una parte de los personajes en la sensatez, de modo que pusieran de relieve lo ridículo del resto por comparación. De hecho, esto se puede comprobar cada vez que aparece el único personaje un poco más normal, un alto cargo de la CIA, de cuyo intento de ordenar y entender las absurdas acciones de los personajes emergen los mejores momentos de la película. Lástima que sea al final.

jueves, 2 de octubre de 2008

SLAVOJ ZIZEK HOY EN EL PAÍS

Hace tiempo comencé a leer un libro de Zizek que se llamaba, creo recordar, “En defensa de las causas perdidas”, y una de las causas que Zizek se proponía reivindicar era el estalinismo. Zizek defendía que si bien era cierto que Stalin había provocado la muerte de millones de personas, esto quería decir que, al menos, las consideraba personas. Con esto quería poner de manifiesto el humanismo de Stalin, que había renunciado a configurar el paraíso socialista como un gigantesco hormiguero integrado por unidades desprovistas de humanidad (como habían pretendido algunos ingenieros sociales revolucionarios) y que, por el contrario, había considerado a sus súbditos en toda su dimensión humana, lo que incluía la posibilidad de matarlos. Como el libro estaba en inglés, consideré la posibilidad de no haber entendido correctamente el argumento.

No obstante, el artículo de hoy de El País está en español, por lo que el error idiomático debe quedar descartado. El método preferido de Zizek consiste en introducir los asuntos mediante una escena de alguna película, normalmente de Hitchcock. A partir de ahí, enlaza con el tema que quiere desarrollar, con el que la escena relatada no suele tener nada que ver, y construye una cadena de argumentos en la que cada uno de los eslabones no guarda ninguna relación con el que lo precede. Para finalizar, rellena los huecos con alusiones a Lacan. El resultado, como es natural, suele ser algo absolutamente incomprensible, pero de izquierdas.

La película que hoy le sirve de coartada es “Están vivos”, una película malísima de serie B que él considera “obra maestra olvidada de la izquierda de Hollywood”, que le permite sostener que el verdadero mensaje que Sarah Palin manda a sus electores es “más, cariño, más”. Si se atreven con él, pueden encontrarlo aquí