miércoles, 27 de febrero de 2008

EL LENGUAJE DE LOS CÁNTABROS

Ya tenemos en Cantabria a las castas políticas intentando sembrar el nacionalismo, tan provechoso para ellas. Como saben que el único elemento real de diferenciación es el idioma autóctono, sea verdadero, falso, vigente, resucitado o recauchutado, han patrocinado la elaboración de un diccionario cántabro-castellano. Es un intento modesto, y algo tosco, comparado con casos precedentes, pero el mecanismo es muy similar. Los nacionalismos invierten la secuencia lógica: primero proclaman la diferencia y luego la crean.

En una de sus frases marmóreas, Zapatero afirmó que las lenguas están para entenderse, a lo que Ferlosio se molestó en responderle que las lenguas están para que se entiendan los que hablan la misma, y para que no se entiendan los que hablan distintas. Ayer en Mallorca Zapatero descubrió que las lenguas pueden ser usadas, además, para dividir y crispar. Sorprendente ¿Iba, finalmente, a denunciar a los nacionalistas y a anunciar una nueva política alejado de ellos? Pues no. Según nuestro Presidente, quien usa el idioma para separar es el PP.
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Calleja en Onda Cero se ha lamentado de que Zapatero no contestara a Rajoy cuando éste le acusó de agredir a las víctimas. Curiosamente, no parece haber considerado necesario que también hubiera respondido a Rajoy cuando le llamó mentiroso varias veces, quizás porque se da cuenta de que habría sido una tarea estéril. A continuación, Calleja ha tirado de diccionario para intentar certificar la falta de precisión léxica de Rajoy, consiguiendo demostrar que no estaba en clase el día que enseñaron la diferencia entre “o” e “y”.

martes, 26 de febrero de 2008

EL DEBATE

Creo que hay un mecanismo perverso en la naturaleza humana que consiste en normalizar lo cotidiano, mediante el cual, lo que viene ocurriendo desde un tiempo suficiente pasa a ser considerado normal. Pasa, podríamos decir, a definir la normalidad, haciendo que se confunda lo que es habitual con lo que es normal. Por eso, es mucho más difícil detectar el mal cuando se está inmerso en él, cuando éste impregna la realidad cotidiana. Es más complicado, por ejemplo, detectar la maldad de una sociedad esclavista desde dentro que desde fuera. Posiblemente este mecanismo se combina con otro que alguien comentaba en el blog, creo, el pasado fin de semana: la subsanación de la maldad por el triunfo. Este mecanismo contribuye a explica perplejidades como la que nos asalta cuando vemos que Hitler disponía de un apoyo mayoritario en la Alemania de los años 30 del s.XX:

¿Quien ganó el debate? Veamos. Resulta que el Presidente del Gobierno fue acusado de negociar políticamente con una banda terrorista, de haber permitido que esa banda vuelva a percibir fondos públicos, de cambiar los criterios legales a su antojo y de mentir a lo largo de todo el proceso. El Presidente ni se molesto en intentar negarlo, volvió a mentir en directo al afirmar 1) que el Pacto por las Libertades dice una cosa distinta de la que realmente dice y 2) que no le consta la existencia del Pacto del Tinell, y ni siquiera consiguió manejar eficazmente la tinta de calamar, que, a falta de argumentos sólidos, era el único recurso efectivo a su alcance. Parece, sin embargo, que una gran parte de la sociedad ya ha normalizado que un Presidente del Gobierno puede negociar con una banda terrorista y mentir con desfachatez a los ciudadanos. Quizás esta sea la herencia perdurable de Zapatero.

sábado, 23 de febrero de 2008

DEFINITIVAMENTE, EL PUNTO G EXISTE

Este titular, correspondiente a la noticia que pueden leer aquí, ha provocado un interesante debate científico en el blog “Intentos y fracasos”, que me limito a transcribir.

Dr. Zete dijo... Jobar Perroantonio, cómo se está poniendo esto. Que conste que esos cortes sagitales de la feminidad me han inquietado desde que tenía seis años hasta ayer mismo. Que arda París mientras su blog difunda cosas tan interesantes! Llevo toda la vida, al igual que el Dr. Specter al que me une una gran amistad, intentando despejar dos dudas que me hacen vivir sin vivir en mí: la existencia o no del punto G y la eficacia de la homeopatía. He de confesar que he ensayado aproximaciones de todo tipo (eso sí,siempre bajo rigurosos estándares científicos) y he sido abofeteado en numerosas ocasiones, casi siempre con razón. Una vez, una chica (que formaba parte de la muestra experimental) me dijo: ¿y crees que con esas manazas vas a encontrarlo en Internet?En otra ocasión un médico homeópata me aseguró que yo era un hombre "brionia" y me enseñó las raíces de un tubérculo oriental en un libro del Corte Inglés asegurándome que aquello formaba parte tanto de mi problema de mucosidades así como de su solución(y me cobró 90 euros).Amilanado, me sumí en un mar de incertidumbres pero enfrentándome a ellas decidí que era más noble acabarlas: Conclusión: Si un millonario yankee ofrece un millón de $ desde los años 50 para el primero que demuestre estadísticamente la eficacia de la homeopatía y no ha aparecido ningun candidato, ustedes mismos.En cuanto a ese punto mágico del chichi, por lo demás tan topografiable, lo dejo en sus manos. 22 de febrero de 2008 16:43

valmont dijo... “La cultura erótica de una sociedad es un proceso continuo de incorporación de leyendas al comportamiento de los actores” Tim Spector. No le falta razón. Los hombres de mi generación descubrimos los recovecos del erotismo femenino a través de prestigiosas publicaciones como Penthouse y, con frecuencia, Macho y Globos. Además de abundar en ilustraciones, estas revistas ofrecían interesantísimos relatos que desvelaban sin tapujos la sexualidad femenina. Así aprendimos que ellas estaban completamente subyugadas por la atracción sexual hacia los hombres, independientemente del aspecto físico de éstos e incluso de su poder adquisitivo. Estaban particularmente fascinadas por mantener sexo con desconocidos, especialmente en lugares públicos, y sentían un perverso afán por montárselo entre ellas, siempre que hubiera un hombre delante para contemplar la acción y, eventualmente, unirse a ella. Con este bagaje salíamos a enfrentarnos al mundo. Desgraciadamente ellas demostraban haber tenido un menor afán por el conocimiento, no habían oído hablar de las publicaciones mencionadas, y, en consecuencia, no sabían que debían comportarse de acuerdo con ellas. No lo hacían por mala fe, sino por ignorancia, pero era fuente de grandes frustraciones por nuestra parte. Con el tiempo, la igualdad entre sexos alcanzó también el ámbito de la sexualidad. Entonces, un grupo de investigadoras decidió sintetizar los conocimientos alcanzados por las revistas masculinas y presentarlos al público femenino bajo la denominación genérica de Cosmopolitan. De este modo, las mujeres descubrieron que nada les apetecía tanto como el sexo oral e incluso, sorprendentemente, el anal. Fue entonces su turno de lanzarse al mundo, y lo hicieron con el entusiasmo de conversos recientes. La nueva actitud provocó cierto desconcierto entre los hombres, especialmente, porque entre los descubrimientos que Cosmopolitan realizó por su cuenta estaba el hecho de que a ellos les encanta rodear los encuentros eróticos de un ambiente romántico abundante en velitas y música new-age. Esto convirtió el sexo en un asunto tan prolijo que lo hizo del todo inmanejable. ¿Y a que viene todo esto? Pues a que Tim Spector puede creer, sin duda de buena fe, que ha descubierto el punto G, pero las mujeres no lo tendrán hasta que lo decida Cosmopolitan. Un saludo afectuoso. 22 de febrero de 2008 19:00

Dr. Zete dijo... Así es Valmont. Me da la sensación de haber ido al mismo instituto y haber conocido a las mismas chicas que vd. Salúdelas si aún existen y que la fuerza nos acompañe.22 de febrero de 2008 19:18

martes, 19 de febrero de 2008

FRAGMENTOS DESCARTADOS POR SUSO

José Luis: "(...) La Revolución Francesa fue una revolución ciudadana que se enfrentó a quienes en esos momentos monopolizaban el poder, la nobleza y el campesinado. Marx, según me explicó una vietnamita, consideraba que al enfrentarse el pueblo llano al campesinado se generó una dialéctica muy chunga que acabó en la decapitación del rey y la defenestración de Praga. Al final, ganó la izquierda porque estaba segura de ganar, y de ahí vienen sus valores."

sábado, 16 de febrero de 2008

IBARRECHE EN STANFORD

Si Hitler hubiera sido invitado a Stanford en 1935, posiblemente habría declarado su amor incondicional hacia todos los seres de la Creación, especialmente los judíos. Sin embargo, habría bastado mostrarle las Leyes de Nuremberg que acababa de aprobar para presentar su discurso como burda propaganda. Si hubiera sido invitado yo, podría haberme descrito como el hombre más brillante desde Leonardo y tan guapo como George Clooney, pero la realidad se encargaría de refutar mis palabras (en este último caso, a mi favor). De modo análogo, Ibarreche pudo ayer pintar un escenario idílico, y retratarse como un benefactor de la humanidad y un amante de la libertad, pero la mención de Josu Ternera en la Comisión de Derechos Humanos (y su negación por el lendacari) bastó para demostrar que su discurso valía tanto como un excremento de vaca (o bien, un Suso de Toro).
Me gustaron, por el contrario, las estadísticas que mostró de EUSTAT, según las cuales el País Vasco es el tercer mejor lugar del mundo por calidad de vida, únicamente superado por Noruega e Islandia. Creo que Ussía pensaba lo mismo cuando decía que Noruega es el país mejor del mundo para vivir, siempre que seas un reno. Por mi parte, estoy de acuerdo en que Islandia es el mejor lugar del mundo para que viva Ibarreche.

viernes, 15 de febrero de 2008

AGRESIÓN A MARÍA SAN GIL EN SANTIAGO

Siempre hay alguien que, en estos casos, se apresura a decir que los agresores no son más que una minoría, aunque hagan mucho ruido. Con esto zanjan el asunto como si no tuviera nada que ver con ellos. Pero, en realidad, hay dos fenómenos interrelacionados que están en el sustrato de episodios como el de ayer: la siembra de odio y la buena consideración social de los agresores. La siembra de odio es evidente. Por un lado, los nacionalistas se definen siempre frente a alguien: España, Madrit o lo que sea. Pero, además, Zapatero ha hecho de la marginación del PP uno de los elementos esenciales de su política. “No es lo mismo” reza su lema principal, que podría expresarse como “bueno, sí, no aspiramos a gustarte, pero al menos no somos el PP”Como consecuencia de lo anterior, los agresores no están mal vistos. Ya hay muchos que hablan su idioma, y entienden perfectamente que se llame fascistas, y aún terroristas, a los del PP. Como mucho, se limitan a deplorar, de boquilla, para cumplir con la etiqueta social, la exuberancia juvenil con la que se emplearon los “increpantes”. Otros, seguramente van más allá, y ven en ellos a los necesarios sacudidores del árbol y suministradores de nueces.
Esta buena consideración social proporciona a los primates que ayer aullaban a María San Gil una salida afortunada para su odio que, encubierto con un mínimo barniz ideológico, les permite, de paso, satisfacer un natural afán de protagonismo. Renuncio a averiguar cuál es la frustración real que los hace especialmente receptivos al odio, quizás un exceso de acné juvenil, pero ahora ellos se consideran héroes.
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La colosal metedura de pata de Zapatero con Gabilondo no aporta nada nuevo a los que, desde hace mucho, sabemos que su buenismo tontorrón no es más que una careta (bastante cutre) para ocultar un sectarismo extraordinariamente agresivo. Sin embargo, para sus adeptos tendría que haber resultado muy revelador escuchar de labios de su propio Líder que es él quien realmente está embarcado en una política deliberada de crispación. No obstante, podemos sospechar la magnitud del efecto que el descubrimiento ha provocado en esos fieles: cero. Incluso los Medios Leales se permiten devolver la pelota y llamar crispante al que ha revelado que es en Zapatero en quien concurre esa voluntad deliberada de crispar. Todo el mecanismo está ya perfectamente engrasado, y todo puede ser canalizado contra el PP. Creo que esta canalización ocurriría, por ejemplo, incluso si ahora se descubriera que los agresores de María San Gil eran, en realidad, Bermejo y Moratinos disfrazados (por poner dos miembros del Gobierno suficientemente macarras).
Por cierto, creo que Redondo Terreros no es el que era. En primer lugar, ha negado la existencia de cualquier tipo de responsabilidad en esa agresión más allá de la de los propios agresores, como si no hubiera habido, estos últimos seis años, una política deliberada de Zapatero de crispación, siembra de odio y marginación del PP. En segundo, se ha adherido a la explicación oficial de la metedura de Zapatero consistente en que tensión equivale asépticamente a movilizar y concienciar a los electores.

miércoles, 13 de febrero de 2008

PEQUEÑAS TRIBULACIONES DE SUSO

Arrebujado en su bata, Suso escribía su artículo semanal mientras la radio desgranaba el boletín informativo “...el New Flame hundido...” ”...un rastro de varios kilómetros de vertidos...”. Suso continuó escribiendo, pero la noticia había despertado algo en su interior. Un barco hundido, contaminación... ¡Ah, claro! Suso recordó entonces el momento más glorioso de su carrera, cuando al frente del pueblo enardecido se había lanzado, no sin riesgo de su vida, contra la oligarquía fascista gobernante que se había dedicado a contaminar las costas. Suso siguió escribiendo con una sonrisa en los labios, pero la inquietud no había desaparecido del todo. Al recordar aquél episodio junto a la noticia que la radio acababa de emitir, parecía como si una reflexión estuviera abriéndose camino en su mente. Suso se removió en la silla, presa de un profundo desasosiego que era incapaz de definir. En ese momento, niveles más profundos de su ser acudieron en su ayuda y le hicieron levantar la vista hacía el cuadro que colgaba en la pared frente a él. Al verlo, Suso sintió que la inquietud lo abandonaba y la tranquilidad retornaba. Mientras sonreía de nuevo, sintió una punzada de vergüenza por la duda que acababa de rondarlo. Inmediatamente se puso en pie, y, en posición de firmes frente al cuadro, lo saludó militarmente engarfiando su dedo índice alrededor del ojo. Luego, recuperó las pantuflas que habían salido despedidas en su rápida incorporación, y, sentándose, reanudó la tarea.