martes, 16 de febrero de 2010

EL DESENCANTO

Enrique Gil Calvo escribe en El Pais: “El fracaso de Obama se debe no tanto a su propia excepcionalidad como al excepcionalismo de Estados Unidos, cuya propia trayectoria histórica hace imposible que puedan aplicarse allí con éxito las políticas socialdemócratas”

Pobre Gil Calvo, que decepción. Aunque en el fondo se adivina cierto alivio al constatar que, tras unos meses de desconcierto progresista, Estados Unidos vuelve a revelarse como el Maligno, el enemigo natural e incorregible del progreso que reacciona a la socialdemocracia como el diablo ante el agua bendita.

”Y ello por la misma razón que
(en Estados Unidos) es imposible erradicar la pena de muerte, no puede haber socialismo y nunca habrá verdadera integración racial, entre otras muestras perversas de dependencia de la senda. Lo cual condena al voluntarismo de Obama a la impotencia y a la melancolía.” Sí señor. Es sólo la perniciosa inercia lo que impide a los Estados Unidos acceder al paraíso socialista, y Obama ha resultado un flojo. Es la capacidad para transformar la realidad y adecuarla a Los Ideales lo que distingue a los grandes líderes, como Hitler o Pol Pot.

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