jueves, 12 de septiembre de 2013

EL BACHOQUI


En julio de 1894, con sede en el número 22 de la calle Correo de Bilbao, Sabino funda una sociedad recreativa: el Euskeldun Batzokija (Círculo Euskeriano). A pesar de su carácter declaradamente festivo, el bachoqui es una organización política destinada a convertirse en el embrión del futuro partido nacionalista vasco. Así lo declara expresamente el artículo 2 de sus estatutos: “Una vez fundada la Asociación General de Bizkaya, cuyo nombre será Bizkai-Baztarr y cuyos estatutos serán redactados por A. eta G. tarr S. [1], Euskeldun Batzokija se someterá a ella”.

Estos estatutos han sido obviamente redactados por Sabino. Constan de 110 artículos de los cuales 44 son considerados ‘irrevocables’, lo que les confiere una gran rigidez. En el capítulo II se exponen los pilares de la doctrina sabiniana basada en el lema Jaungoikua eta Lagi-zarra (Dios y ley vieja):

CAPÍTULO II. Doctrina Política.

Art. 3º Jaungoikua. Bizkaya será católica-apostólica-romana en todas las manifestaciones de su vida interna y en sus relaciones con los demás pueblos.

Art. 4º Lagi-Zarra. (Bizkaya) Se constituirá, si no exclusivamente, principalmente con familias de raza euskeriana.

Art. 5º Eta. Bizkaya se establecerá sobre una perfecta harmonía y conformidad entre el orden religioso y político, entre lo divino y lo humano.

Art. 7º Anteposición de Jaungoikua a Lagizarra. Bizkaya se establecerá sobre una completa e incondicional subordinación de lo político a lo religioso, del Estado a la Iglesia.


Una Vizcaya de raza vasca en la que lo político se subordina completamente a lo religioso. Los componentes de la ideología política de Sabino, el racismo y el fundamentalismo religioso, quedan oficialmente establecidos.

Esta delimitación de la ciudadanía en función de criterios racistas será repetida unos meses más tarde, en marzo de 1895, en Bizkaitarra:

“¿Qué es, pues, lo que respecto de la pureza de raza se contiene en el programa nacionalista? Puede reducirse a los puntos siguientes:

1º Los extranjeros podrían establecerse en Bizkaya bajo la tutela de sus respectivos cónsules; pero no podrían naturalizarse en la misma. Respecto de los españoles, las Juntas Generales acordarían si habrían de ser expulsados, no autorizándoles en los primeros años de independencia la entrada en territorio bizkaino, a fin de borrar más fácilmente toda huella que en el carácter, en las costumbres y en el idioma hubiera dejado su dominación.

La ciudadanía bizkaina pertenecería por derecho natural y tradicional a las familias originarias de Bizkaya, y en general a las de raza euskeriana, por efecto de la confederación; y, por concesión del poder (juntas Generales) constituido por aquéllas y éstas, y con las restricciones jurídicas y territoriales que señalaran, a las familias mestizas o euskeriano-extranjeras.


Ciudadanía plena para la ‘raza’ vasca. El resto de españoles expulsados, al menos durante los primeros años. Los ‘mestizos’, lo que decida el poder político. Puede decirse que Sabino es un adelantado a su tiempo. Concretamente se adelanta cuarenta años a las Leyes de Nuremberg.

Siguiendo los criterios de raza, el Capítulo V de los estatutos regula las restrictivas condiciones de admisión en el bachoqui estableciendo tres categorías de socios: originarios, adoptados y adictos. Los primeros son aquellos que pueden acreditar cuatro apellidos vascos. Los demás tienen que presentar algún apellido vasco, que sus abuelos han nacido “en territorio euskariano”, o una mezcla de ambas cosas. Las diferencias de estatus entre las tres categorías son muy relevantes: sólo los socios originarios son elegibles para los puestos directivos, y sólo ellos tienen voz y voto en todos los asuntos que se plantean en las juntas generales.

Todos los socios además deben ”profesar la doctrina contenida en el Capítulo II, con exclusión de toda otra que sea anticatólica, españolista o personal” . Para que no queden dudas Sabino, dentro del mismo artículo (que le queda así un poco largo) [2], se enfrasca en describir cada una de estas tres categorías prohibidas. Por ejemplo, son políticas anticatólicas “todas las liberales: la anarquista, la socialista, la republicana en todas sus formas y la monárquica en sus distintos grados; el liberalismo radical, el moderado y el catolicismo liberal.” No se le da bien sistematizar a Sabino: en la categoría ‘todas las liberales’ incluye a los socialistas, anarquistas, monárquicos y republicanos, pero deja fuera el liberalismo radical y el moderado, sean lo que sean.


El férreo control político-religioso-festivo que el Fundador pretende ejercer sobre sus asociados se muestra también en el Capítulo III:

CAPITULO III. REGIMEN PRIVADO 
Art. 11º Se prohíbe el emitir y el recitar, en las veladas, frases o conceptos anticatólicos o españolistas.
Art. 12. Se prohíben: la blasfemia, los cantares impíos y obscenos, los juegos de azar y los cantos genuinamente españoles.
Art. 13. Se prohíbe toda discusión sobre puntos religiosos, por juzgarse indiscutible la Religión Cristiana y su Doctrina.
Art. 27. Queda absolutamente prohibida la entrada en el local de la Sociedad a extranjeros que profesen otra religión o que procedan de nación enemiga de Bizkaya.
Art. 29. Se suplica a los socios hablen en euskera a los sirvientes de la Sociedad, y prefieran en sus conversaciones el uso de su propia lengua.
Art. 30. Los socios se conducirán en el mutuo trato con la fraternidad e igualdad propias de bizkainos
(salvo lo dispuesto en el artículo anterior) [3]

El esquema se cierra con la creación de una figura singular, el calificador, que será el encargado de velar por la ortodoxia e impedir las desviaciones. El calificador es elegido con carácter permanente, y sus competencias abarcan desde la evaluación de los méritos de los aspirantes al bachoqui, hasta la elección de los libros que éste debe adquirir y los diarios a los que debe suscribirse. Como es previsible, Sabino reúne en sí los cargos de Presidente y calificador del Euskeldun Batzokija.

Un afán de control tan estricto produce sus frutos, y en sólo cuatro meses Sabino expulsa a siete socios fundadores del bachoqui. Antes de que transcurra un año casi la tercera parte de los socios originales lo habrán abandonado, la mayoría de ellos expulsados.

El 14 de julio de 1894, en el balcón del Euskeldun Batzokija, se iza por primera vez en el mundo la Ikurriña diseñada por Luis de Arana. Sobre un fondo rojo, que quizás representa la sangre de los invasores, una cruz blanca simbolizando a Jaungoikua se superpone a una cruz verde de San Andrés [4]. A continuación tiene lugar una celebración:

”Al poco tiempo comenzó dentro del local la fiesta, amenizada por los albokaris, los txistularis y el piano: cantáronse multitud de zortzikos, marchas y otros cantos genuinamente euskarianos, ya por notables solistas miembros del orfeón, ya en coro por todos los socios; y se bailaron el aurresku y el ariñarin; caracterizándose la fiesta por tal orden, tal entusiasmo, tal franqueza y un sabor tan marcadamente euskariano, que todos salimos declarando no habernos encontrado jamás en una fiesta de gente tan jovial y de corazón tan noble y sencillo, de cualidades tan características de nuestra raza.”

En conjunto los hitos del relato parecen señalar la secuencia de una patriótica curda, con los invitados emergiendo finalmente del local en la fase de exaltación de la amistad (la de ‘emisión de cantos regionales’ ha tenido obviamente lugar en el interior). Hay que recordar que el bachoqui se encuentra en pleno centro de Bilbao, en una casa de vecinos que no soportan con ecuanimidad la euskariana celebración. Uno de ellos se queja a Sabino del ruido alegando tener a su madre enferma, pero su requerimiento es rechazado por los intereses superiores de la patria. Este vecino interpondrá posteriormente una denuncia, y Sabino reaccionará como acostumbra cuando alguien se interpone en su camino: señalándolo como maketo o maketófilo según sus apellidos [5]. En este caso le dedica un artículo en Bizkaitarra titulado Un fino maketófilo. La serie de denuncias y artículos acabarán llevando al calabozo a Sabino por primera vez.

El Euskeldun Batzokija se prodigará en celebraciones alegres y ruidosas, dedicando por el contrario escasa atención a la programación cultural. En toda la etapa sabiniana no se le conocerá presentación, ponencia o conferencia alguna: únicamente una cena para celebrar el estreno de una obra de Resurrección María de Azcue. En realidad el Euskeldun Batzokija es el antecesor de lo que más tarde se conocerá como herrikotaberna, institución patriótica en la que los adeptos aportan dinero a la Causa obteniendo a cambio satisfacción por el deber cumplido y bebidas alcohólicas.

Tanta alegría racial multiplica las denuncias sobre el bachoqui, y las multas comienzan a llegar. Sabino refunfuña ante la situación:

“Como ya en Maketania no nos permiten tocar el tamboril ni cantar, no tenemos otro remedio que salir fuera de Bilbao cuando queramos divertirnos a lo bizkaino.”

En general a Sabino le molesta profundamente que pongan límites a su capacidad de producir ruido [6]. Por ejemplo arremete contra un bando del alcalde de Busturia en el que se prohíbe cantar, silbar y gritar en la calle a partir de las ocho de la tarde diciendo “¡Puede estar satisfecha la anteiglesia de Busturia con esa libertad del liberal españolísimo!”

Más tarde dará una versión gazmoña de sus actividades en el clausurado bachoqui:

”tomar tranquilamente café, conversar tranquilamente entre nosotros, leer algún libro, jugar al billar, al ajedrez o al mus, tocar el piano y cantar sólo de día para no molestar a los vecinos.”


El día 26 de abril de 1895, se elige la nueva Junta Directiva del Euzkeldun Batzokija y se aprueba su reglamento definitivo. El día 31 de julio se crea sin publicidad en Bilbao el Bizkai Buru Batzar (BBB) [7]. Esta fecha se considerará la fundacional del Partido Nacionalista Vasco.

Entretanto, a comienzos de 1895 ha renacido el movimiento independentista cubano, y en abril se aprueba en el parlamento español la inclusión en el Código Penal de una sección dedicada a reprimir el separatismo. Se castiga asimismo su publicidad, y se declaran “ilícitas y sujetas a las penas generales del Código todas las asociaciones en que de cualquier manera se fomente la propaganda de las ideas separatistas”. La norma está dirigida contra el separatismo cubano, pero puede ser aplicada contra el vasco. Dados los incendiarios artículos que Bizkaitarra ha publicado en ese sentido, a partir de ese momento Sabino realiza penosos esfuerzos por desvincular las actividades del periódico de las del bachoqui. En una junta extraordinaria convocada a tal se declara expresamente:

“Bizkaitarra ni es órgano del Euskeldun, ni mantiene las ideas del Euskeldun, porque esta sociedad no tiene ningún fin político, ni guarda relación ninguna con ella porque aquél periódico es político y esta sociedad es puramente recreativa

Se inicia así la costumbre de compartimentalizar artificialmente una organización, encargando a una parte las acciones ilícitas y preservando otra que se dedica solo a las legales. En este caso no sirve de mucho: el 12 de septiembre de 1895 el gobernador civil ordena “la suspensión de las funciones y clausura o cierre del círculo denominado Euskeldun Baztokija”. En ese momento Sabino se encuentra ya en Larrínaga, cumpliendo una pena de un mes y once días de arresto mayor por injurias leves a su vecino.

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Notas:

[1] Suena bastante futurista, pero estas son las iniciales con las que firma Sabino. Resulta por lo demás muy singular (y significativo) que unos estatutos contengan un nombre propio.

[2]. En realidad el artículo 60 de los Estatutos del Euskeldun Batzokija es aún más largo, porque se enreda en una diatriba al describir las ‘políticas personales’:

“Art. 60 (...) Desígnase aquí con el nombre de políticas personales, las que no tienen más ideal que los honores o las riquezas de determinadas personas, de quienes esperan alcanzar sus prosélitos su propio bienestar, postergando el bien general de Bizkaya y sacrificando los intereses morales de esta nuestra Patria en aras de intereses materiales que sólo resultan prácticos y verdaderos para aquellos caciques y sus partidarios; no designaremos aquí estos modernos partidos feudales mencionando a sus señores, porque todo el mundo conoce los nombres de los que en estos ultimes tiempos pretenden embaucar al pueblo bizkaíno y envilecerlo hasta el más bajo servilismo.”

[3] El comentario entre paréntesis es mío.

[4] Sabino ha decidido que la batalla de Arrigorriaga tuvo lugar el día de San Andrés del año 888, y que en conmemoración suya se erigió la iglesia de San Andrés de Pedernales. Esto resulta muy conveniente, pues cerca de allí nació Jaun Zauría (a pesar de ser legendario) y Sabino tiene allí una casa, lo que produce una sugestiva conjunción simbolica.

[5] Sabino emplea sistemáticamente técnicas de señalamiento y matonismo contra sus oponentes. Los ejemplos son innumerables: he aquí uno de ellos. En 1894 decide repartir 1.000 ejemplares de Bizkaitarra por toda la provincia, y uno de los receptores, un boticario de Mundaca, comete la osadía de devolvérselo. Inmediatamente Sabino le dedica uno de sus insidiosos artículos: “Pues bien, ¿quién les parece a ustedes que es el único de Bizkaya que ha devuelto el periódico? Un grandísimo maketo establecido en Mundaka (...) Es también boticario y no sabemos si alguna otra cosa más (...) Su gracia es Don Natalio Sanz y Lorente, para lo que ustedes se dignen disponer.”

[6] Y aún cree que no es español.

[7] El Bizkai Buru Baztar será el órgano ejecutivo del PNV en Vizcaya. Más tarde surgirán otros similares en otras provincias.
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Imágenes:

1) El Euzkeldun Batzokija en la calle Correo de Bilbao.

2) Junta directiva del bachoqui en 1895. Obsérvese como Sabino emerge, imponente y con gesto torvo, desplazando a los socios de las fotos laterales que quedan con aspecto de tentetieso. Ante la unanimidad en la boina llaman la atención dos consejeros, uno vestido elegantemente con un canotier, y otro disfrazado de guerrillero cubano. Juaristi comenta acertadamente que la foto evoca a Cristo rodeado de sus apóstoles.

3) Sabino en la prisión de Larrínaga. El gran Parmenio nos insta a que nos fijemos en a) lo mal que queda la levita con las alpargatas y b) que a juzgar por el candado abierto no parece tratarse de una prisión de máxima seguridad.

4 comentarios:

Cándido dijo...

Querido Navarth.

Eruditamente divulgativo, me encanta.

Pronto he de volver a pedirle consejo.

Un abrazo.

navarth dijo...

Hombre Don Cábdido, cuánto tiempo.

Cuando quiera hablamos. Un abrazo.

benjamingrullo dijo...

Maravilloso el detalle del candado abierto. El tipo está posando.

viejecita dijo...

¡ Menuda vista la suya Don Benjamingrullo !

Yo, ni con lupa, después de clicar en la foto y de darle a aumentar, consigo leer los nombres de los cofundadores del Bachoqui. Que quería ver un poco el aspecto de los expulsados.
Debe ser una característica muy vasca, eso de fundar algo entre un grupo, y acabar echando a casi todos los fundadores... me recuerda a algún partido político.