sábado, 3 de marzo de 2012

EPISODIOS DEL VÖLKITSCH. Apéndice 1: LOS ASESINOS RIDÍCULOS


Tras la guerra, contemplada la inaudita magnitud de los crímenes nazis, comenzó a extenderse una visión de Hitler que lo presentaba como un mero cínico oportunista, que había engañado a la sociedad alemana para alcanzar y mantener el poder. Muchos llegaron a afirmar, completamente en serio, que Hitler era, en realidad, un hipnotizador dotado de poderes parapsicológicos, que había empleado para anular la voluntad de los alemanes. Esta versión era reconfortante, pues aliviaba la responsabilidad de éstos en los horrores del nazismo. Y esto era muy conveniente, pues los alemanes empezaban a ser considerados aliados necesarios en la lucha que se avecinaba contra el comunismo.


Esta versión no era cierta: Hitler creía sinceramente en su visión völkisch-racista de las cosas. Y los alemanes que lo alzaron y mantuvieron en el poder la compartían, y no fueron engañados. Obviamente, el alcance de la visión difería entre las distintas personas. O, más bien, el campo de las creencias se extendía, desde su núcleo, en distintas direcciones y con distinta intensidad. Hitler se limitó a llevarla a su extremo más delirantemente criminal. Pero Hitler no fue un hecho aislado, y la “era lunática” (según definición de Norman Cohn) alemana que culminó en el nazismo no surgió de la nada. Al menos el nazismo debería servirnos para comprender que las sociedades, si se permite que se infecten por determinadas ideologías, pueden enfermar y pudrirse. Tenemos ejemplos actuales.


He dicho que los alemanes compartían la visión de Hitler, y que no todos lo hacían con el mismo alcance criminal. Probablemente, ni siquiera una mayoría. A fin de cuentas, el völkisch-racista no es más que un pretexto. Una forma de canalizar, con apariencia de ideología, las fuertes corrientes emocionales de frustración, incertidumbre y odio que se desataron en los alemanas al presenciar la crisis de su sociedad. El völkisch no es más que la cobertura exterior: el paisaje que se ofrece a la vista. Pero este paisaje está modelado por los movimientos sísmicos emocionales que subyacen a él. Por ello, la corteza völkisch se adapta al subsuelo emocional de cada uno. Para desgracia de Europa, el de Hitler se caracterizaba por una enorme frustración, y así llevó el völkisch al paroxismo del odio. En cuanto a los alemanes a los que el exterminio de los judíos podía parecer excesivo (aunque no les pareció excesivo que se les privara de sus derechos y que fueran excluidos de la sociedad), sus creencias más moderadas les sirvieron, al menos, para racionalizar su inactividad y cobardía: vale, los nazis se están pasando, pero los judíos se lo estaban buscando.


El origen del völkisch se remonta a las guerras napoleónicas, pero en las entradas que componen esta serie me he centrado en las corrientes ariosofistas nacidas a finales del siglo XIX, y desde ahí he intentado presentar sus rasgos comunes con el nazismo (1). Siguiendo con la analogía geológica, puede decirse que ambas ideologías comparten el hipocentro emocional y el epicentro ideológico, aunque luego se extienden por la periferia con distinta amplitud. En ocasiones se quiere demostrar que ariosofismo y nazismo no tenían nada que ver porque no compartían algunas de las características de la periferia, olvidando que el hipocentro y el epicentro era el mismo. Hitler compartía el núcleo doctrinal del ariosofismo, aunque no se sintiera tan atraído por alguna faceta periférica como el ocultismo. En todo caso, hemos trazado una línea directa que une a Guido von List, a través de sus discípulos en la Germanenorden, y de la Sociedad Thule, hasta llegar a la fundación del DAP y el NSDAP. Hemos visto como Himmler tenía en Wiligut a su particular ariosofista-ocultista de cabecera. Añadamos que, durante sus años en Viena, el propio Hitler fue ávido lector y coleccionista de la revista Ostara, de Lanz von Liebenfels, y que incluso se entrevistó con él en una ocasión. En este camino entre el ariosofismo y el nazismo, la esvástica sirve perfectamente de hilo conductor.


He repetido “epicentro”. Dentro del paisaje völkisch-racista se puede localizar éste con precisión: un feroz racismo antisemita unido con una visión yin-yang del mundo. El mundo luminoso de lo ario, espiritual y creador de cultura, enfrentado en una guerra a muerte a los subhumanos judíos (2), materialistas y destructores de cultura. Y en esta definición están los dos elementos que prefiguran los horrores del nazismo: los judíos no son personas, sino organismo letales que hay que eliminar para garantizar la supervivencia de lo ario.


El völkisch-racista es una ideología de disolución. Permite a la persona, agobiada por ansiedades y frustraciones, disolverse en una entidad intemporal a la que se dota de cualidades maravillosas: el mundo ario. El ariosofismo de Guido von List y Lanz von Liebenfels nació como respuesta a la ansiedad experimentada por la población germano parlante del Imperio austro-húngaro ante la presión de la población eslava, y resultó perfectamente exportable a la Alemania de la posguerra, que experimentaba sus propias frustraciones derivadas de la derrota militar y la crisis económica. Pero para completar el esquema era necesario un enemigo en el que descargar el odio. Las personas responden a la frustración con violencia, y, cuando la violencia se extiende, se amenaza la propia existencia de la sociedad. René Girard nos ha explicado el mecanismo antropológico que las sociedades primitivas desarrollaron para evitar su desintegración ante la expansión de la violencia incontrolada: la concentración de todas las violencias dispersas en una violencia unánime contra un enemigo común. Este enemigo común es externo al grupo y perfectamente inocente: un chivo expiatorio. Sobre el asesinato de esta víctima inocente, las sociedades primitivas recuperan el consenso y superan la crisis. Los judíos llevaban mucho tiempo desempeñando en Europa ese papel, y en este caso fueron el chivo expiatorio obvio. En este escenario, la difusión de los Protocolos de los Sabios de Sión, que decían desvelar la existencia de una conspiración judía para dominar el mundo, tuvo una gran relevancia. En resumen, el völkisch proporcionaba una comunidad ideal y un enemigo. Por ello, en la cosmovisión völkisch lo ario y lo judío son las dos caras inseparables de la misma moneda.


He escogido a los ariosofistas por otra razón: son impecablemente ridículos. El ariosofismo compartió con el nazismo, no sólo el abandono de la razón, sino también el del sentido del ridículo. La magnitud del horror del nazismo ha ocultado su faceta grotesca, del mismo modo que lo ridículo de los ariosofistas contribuye a enmascarar su potencial criminal. En realidad, había pensado centrar esta serie en los nazis, y titularla como este apéndice: “los asesinos ridículos”. En el próximo apéndice hablaré de Hitler.


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(1) He mencionado a algunos de los autores que desarrollaron una teoría “científica” del racismo. Me he dejado a otros que merecerían un lugar en esta historia, como Paul de Lagarde o Houston Stewart Chamberlain. Resulte muy perturbador comprobar que algunos de ellos eran realmente eruditos, como Eugen Dühring (mencionado en el episodio de Theodor Fritsch) y el propio Houston Stewart Chamberlain.

(2) Durante el nazismo, el judío era frecuentemente asimilado a un organismo dañino: una bacteria.
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IMAGENES: el yin-yang del nacionalsocialismo.

1.- Portada de la revista mensual “Neues Volk” representando a un familia aria ideal.

2.- Cartel “El judío eterno”, de una exposición nazi celebrada en Viena en 1938. Obsérvese su versatilidad para el mal: en una mano sostiene unas monedas, símbolo de su afán capitalista por el dinero, y en la otra un mapa de la Rusia bolchevique.

3.- Cartel del NSDAP.

4.- Ilustración del libro infantil “Der Giftpilz” (El hongo venenoso), editado por Julius Streicher. A la ilustración acompaña la explicación “El dinero es el Dios de los judíos”

5.- “El guardían”. Vigoroso relieve de Arno Brecker.

6.- El judío, sospechoso de pederastia. Otra ilustración de “Der Giftpilz”: “La experiencia de Hans y Helse con un extraño”.

7.- “Deportes acuáticos” de Albert Janesh, o cómo la propaganda racial exagerada se aproxima a “Village people”.

8.- Portada de “Der Stürmer”.

16 comentarios:

nonpossumus dijo...

Impresionante entrada, Navarth. Qué buena.

También resulta inquietante que los Protocolos de los Sabios de Sión estén siendo reeditados de nuevo, con gran éxito de ventas, en países islámicos y en algunos europeos, como Francia, con introducciones "explicativas" donde se argumenta a favor de su veracidad.
Como ha dicho Sieff, “el mundo árabe constituye un mercado predispuesto a las teorías conspirativas para ocultar la ignominia, la incompetencia y la derrota propias". Podría aplicarse a muchas sociedades de cualquier época, no sólo a la árabe.

BenGunn dijo...

Magnífico título, magnífico texto (muy atinadas las metáforas geológicas) y magnífica selección de ilustraciones.

El título me sugiere que polemiza usted, implícitamente, con Martín Amis. Amis ha publicado un libro notable, Koba el Terrible, mezcla de semblanza de Stalin y de reflexión (en un tono melancólico-confesional que a veces carga un poco) sobre la ceguera voluntaria de la intelectualidad occidental hacia el genocidio estalinista.
En un capítulo del libro dedicado a comparar el estalinismo y el nazismo, Amis dice que el primero, pese a su monstruosa crueldad, con frecuencia nos resulta cómico (y cuenta como ilustración alguna anécdota realmente graciosa sobre Stalin), mientras que el nazismo es tan lúgubre, todo lo que emana de él nos deja un sentimiento de desolación tan profundo, que nos resulta imposible abordarlo con un enfoque humorístico. El asunto debe parecerle importante, porque el subtítulo de Koba el Terrible es La risa y los veinte millones (veinte millones es el número de víctimas del estalinismo) Me da que Amis se deja caer menos de lo que debería por este blog.

Humor y totalitarismo, risa y genocidio. Un temazo. Le dejo dos frases al respecto, para que les de vueltas, si quiere; una es de Cioran: "En el fondo, todos los fanatismos se reducen a cruzadas contra el sentido del humor." La otra es de Tom Sharpe: "El humor es la salida verbal de la violencia" (¿Y quizá por eso quien se toma a sí mismo absoluta, mortalmente en serio no encuentra otra "salida" para sus impulsos violentos que la física? Pregunta mía, no de Sharpe)

P.S.:Me he quedado con ganas de saber lo que hubiese escrito usted sobre H. S. Chamberlain y Paul de Lagarde, dos tipos muy interesantes, a su siniestra manera.

BenGunn dijo...

El comentario de D.NONPOSSUMUS sobre la renovada popularidad de los Protocolos de los Sabios de Sión me recuerda este interesante documental, rodado en EEUU poco después del atentado contra las Torres Gemelas, que espero les guste. Impagable ese joven árabe que agita una pancarta antisemita en las calles de Nueva York e interpreta el apellido de Rudolph Giuliani como Jew-liani.

navarth dijo...

Muchas gracias NONPOSSUMUS. En los países musulmanes era previsible, pero lo de la reedición de los Protocolos en Francia me ha dejado impresionado. Me quedan dos entradas de esta serie, y una la dedicaré a hablar de ellos. Saludos.

navarth dijo...

Bien visto, BEN GUNN. Leí el libro de Amis, y recuerdo el capítulo en el que comparaba los horrores del nazismo y el estalinismo. Personalmente, creo que el nazismo es aún más repugnante por una razón: los alemanes, siempre que no fueran judíos, conservaban cierta capacidad de decisión (mucha al principio, menos al final). Por eso, el camino al exterminio de los judíos estuvo pavimentado por la aquiescencia, la inacción, o la cobardía de la mayoría de la población. Muy buena la frase de Cioran. Y ahora voy a ver el documental, con cerveza y cacahuetes incluidos. Saludos.

luigi dijo...

Narzisismo

Excelentes, Navarth, Los Episodios Semanales.

navarth dijo...

Muchas gracias LUIGI. Genial lo del narzisismo. Encantado de verlo por aquí.

Belosticalle dijo...

El antisemitismo ha tenido muchas facetas, derivadas casi todas del paradigma cristiano: el ‘Pueblo Deicida’. (Que, dicho sea de paso, no sé de dónde salió exactamente.)

Dentro de él, lo que caracterizo la modalidad de antisemitismo hitleriana fue un complejo agudo de inferioridad. Porque en el fondo, Der Ewige Jude’ (el ‘Judía Eterno’) era el fantasma de un pueblo antiguo con vocación de perpetuidad, siempre fiel a sí mismo, indestructible; y en definitiva, un triunfador biológico.

Frente a eso, un Hitler acomplejado (incluso en su físico) se apropia las supuestas ventajas de la eugenesia, y su pueblo alemán de la noche a la mañana se vuelve atlético: algo de lo que, en su esquema tipológico, no podían presumir los judíos en sus covachuelas.

Curiosamente, cuando a los sionistas en Palestina les picó el virus racista, también se apropiaron la fantasía equívoca del biotipo atlético – nada que ver ellos con los árabes sebosos o consumidos. La estupidez no es monopolio de nadie.

Como siempre, y enhorabuena.

Asturianín dijo...

D. Navarth, gracias. Estoy aprendiendo mientras disfruto leyendo sus entradas. Y otro tanto puedo decir sobre los comentarios que la siguen.

navarth dijo...

Tiene razón BELOSTICALLE. de hecho, que los judíos fueran, como dice, triunfadores biológicos, provocaba notables quebraderos de cabeza a los nazis, cuyo, darwinismo social dictaba que los que sobreviven son los mejores. Lo solucionaron considerando a los judíos en un organismo bien adaptado al medio, sí, pero nocivo o parasitario. Como las bacterias. Por cierto, había puesto “El judío errante” en lugar de “El judío eterno”. Ya lo he corregido. Un abrazo.

navarth dijo...

Don ASTURIANIN, gracias a usted por venir. Como he dicho en otras ocasiones, con frecuencia lo más interesante del blog está en los comentarios a las entradas. Saludos.

Carmen Quirós dijo...

Magnífico Navarth. Me descubro ante la calidad y la lucidez de su análisis.

Psykoaktive dijo...

Buenos días D.Navarth,

su frase "Hitler se limitó a llevarla a su extremo más delirantemente criminal", me recuerda mucho al punto de vista de Albert Camus en su Calígula. En la obra, Camus no le presenta como un pirado, sino como alguien eminentemente lógico, es decir, alguien que desarrolla las consecuencias de sus creencias. Nótese que lógico en este caso no implica "ser inteligente".

Saludos

navarth dijo...

Bien visto Mr. PSYKOAKTIVE. Celebro verlo de nuevo por aquí.

Por cierto, acabo de empezar a leer la recomendación de D. GORKATAPLINES, “El maestro Juan Martínez que estaba allí”, y es un libro absolutamente espléndido. La historia se narra tal y como discurre ante los ojos de un tipo sencillo, y la sencillez hace que pueda pasar desapercibida la finísima ironía del escritor. Magnífico.

Anónimo dijo...

navarth,tu debes ser un estupido prosionista seguramente,insultando al gran heroe que libero al pueblo aleman del yugo judio,los judios y su puta pseudoreligion diabolica y materialista y atea e idolatra son basura y deben ser exterminados,al parecer el fuhrer fue muy blando con ellos,...tu del talmud no hablas he navarth?eres un bastardo cabron.

A.J dijo...

Los protocolos de los sabios de Sión son una falsificación de la Rusia zarista, el problema es que si uno los lee, se están cumpliendo paso a paso y totalmente.


Este artículo está escrito desde el perjuicio y la ignorancia.