jueves, 22 de mayo de 2008

EL MUECÍN VALENTÍN

Dada su condición de volátil centro del universo, Zapatero necesita gente como Juan Pedro Valentín para orientar a sus fieles, que dan lo mejor de sí mismos por su religión pero se pueden despistar ante la velocidad de los giros. El valor de Valentín radica en su tono. En él, el tono sustituye al contenido, lo que es muy conveniente cuando este no existe o no huele muy bien. Con su voz bien modulada, Valentín señala a los fieles donde está la Meca en cada momento, a fin de que puedan postrarse adecuadamente y no enseñar inadvertidamente las posaderas al Profeta. También podría decirse, aunque es algo más ordinario, que Valentín es el mamporrero que ayuda a apuntar correctamente las energías de los adeptos.

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