domingo, 12 de julio de 2015

XELO HUERTAS Y LA DIGNIDAD

Xelo Huertas*: "la soberanía del pueblo no puede estar supeditada a los intereses de unas minorías económicas ajenas al pueblo, de aquellos que por su propio beneficio quieren ir poco a poco retrocediendo en los avances sociales, tal como está ocurriendo en Grecia". Y ha añadido: "una vez más, Grecia nos ha dejado patente donde reside la soberanía y la dignidad". Y esto ¿qué quiere decir? Es difícil seguir esta afirmación si no se está en posesión de ciertas claves populistas, pero todo parece indicar que la dignidad para Xelo Huertas consiste en renunciar olímpicamente – nunca mejor dicho – a contener el gasto público. ¿No es obvio que cuanto más dinero se gasta más feliz es el pueblo? El déficit es una construcción de las élites financieras, una entelequia. La ruina no existe; si no hay dinero es porque algún enemigo del pueblo se lo está quedando.

Porque los populistas mantienen la creencia en que si la sociedad no ha alcanzado la felicidad plena no es porque la realidad imponga restricciones, sino porque una parte de sus miembros, malvados y egoístas, se dedican incesantemente a fastidiar. Son las minorías económicas, el BCE, el FMI, la Comisión Europea, Merkel, los kulaks, y en general todos aquellos que se oponen en cada momento a la voluntad del pueblo según Xelo Huertas. El partido-guía de turno, sea Podemos o Syriza, al ser el único representante verdadero del pueblo, es también el encargado de señalar a los enemigos del pueblo, categoría que suele coincidir con los adversario políticos del partido-guía; esto le facilita notablemente el debate político, que sencillamente desaparece. Ésta, la necesidad permanente de señalar enemigos a los que echar la culpa de que la gravedad haya actuado cuando uno se ha tirado por un barranco, es una de las características más destructivas del populismo. Divide a la sociedad en bandos irreconciliables, y explica, por ejemplo, sus continuos esfuerzos por dinamitar la Transición, el ejemplar ejercicio de reconciliación de los españoles, y buscar a malvados del pasado a los que poder identificar con los presentes.

Postdata. Es curioso que los populistas, como necesitan el malestar de la gente como combustible para llegar al poder, se empeñan en presentar la realidad socio-económica de España como si fuera la de Zimbabwe. Pero luego, si triunfan, realmente aquélla comenzará a parecerse a ésta.


* Xelo Huertas es la nueva presidenta del parlamento balear.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Si no recuerdo mal, la señorita Huertas confesó -antes de que se supiera por otros- haber recibido tratamiento siquiátrico debido a ciertos síntomas originados en su administrativo curro cuando malévolamente la soslayaron o arrinconaron. En fin, que poniéndonos geométricos podríamos decir eso tan concluyente de 'todo cuadra '.

Temístocles dijo...

Muy claro, don Fernando.
Markaris está de acuerdo con usted. En la entrevista que le hacen en El Mundo:

--¿Y qué me dice de la gravísima crisis humanitaria que existe en estos momentos en Grecia?

--¿Qué crisis? Eso es propaganda del Gobierno de Tsipras. Grecia no es Burkina-Faso.

--Pues Unicef sostiene que cuatro de cada 10 niños viven bajo el umbral de la pobreza...

--Mire, tenemos sólo tres alternativas en este momento. La primera es rechazar un acuerdo con la UE y volver al dracma. ¿Cree que si hiciéramos eso estaríamos mejor? No, ¿verdad? La segunda opción es buscar dinero fuera de la UE, en otro sitio. ¿Le parece factible? A mí no. Así que sólo nos queda una opción: aceptar un acuerdo, aunque sea peor que el que nos habían ofrecido, como seguro que será. Grecia es un país sin alternativas.

Bruno dijo...

Esas reflexiones son la "mére du cordere", la madre del cordero, de muchas cosas que pasan y de la alienación de las masas por los engañabobos.
Razonando al absurdo. Si el gasto es ilimitado no nos quedemos cortos. Gastemos mil veces más. Y me quedo corto.
Si el jefe griego cree que tiene razón pues lo que debe hacer sin contradecirse es no aceptar ninguna restricción, salir de Europa, salir del euro, salir de todo...Conservar su dignidad, su soberanía y su miseria. ¡Sin meterse con sus monopolios!¡El populista defendiendo a los evasores y a los tramposos!¡Lo nunca visto desde hace poco!
Lo mismo que zmax. ¿Cómo pudo hacer recortes si había mantenido que lo bueno y fetén era no hacerlos?¿Quiere decir que traicionó a sus ideas, a su palabra y a su pueblo?¿O es que en el fondo sabía que iba al desastre del gasto?
¿Le han dado ya el Premio al Agitador a los que han inventado los "recortes de derechos", el austericidio, y similares palabros. ¿Piensan que la situación no puede empeorar?
¿Porqué hablan de la maquinación de la troika, al fin y al cabo elegida por el pueblo, y eluden la maquinación del embeleso para hurtar la cartera y coger el poder?
¿Qué hacen los economistas que no desenmascaran las falacias económicas de los políticos?¿Qué han estudiado los líderes populistas de la economía?
Porque, en vez de retorcer lo que comentó Keynes, deberían analizar los factores que obstaculizan eso tan bonito del flujo circular de la renta, que el multiplicador no es ciego y que hay inversiones con rentabilidad y otras que son pura filfa, que lo del pozo es para extraer muchas enseñanzas y no es para cavar la tumba.
Y que la riqueza se genera produciendo valor añadido, no comiendo ese valor en el pesebre. Y que el asunto económico es una gran competición. Si no corres con el grupo, te quedas fuera. Aprovechar los recursos escasos. Y el dinero es una sombra de los recursos producidos, no un abrevadero ilimitado de los aprovechados que venden la burra, y una vez vendida, con ella cargamos.
Tienen uds. una iluminada a la cabeza. Temblarán después de haber reído.

catenaccio1970 dijo...

Aunque me temo que quienes se creen el discurso de la izquierda naif son incapaces del más mínimo ejercicio de reflexión crítica es necesario insistir hasta el agotamiento: la soberanía del pueblo, la dignidad, la quita de la deuda, las minorías económicas de especuladores codiciosos, los avances sociales, y demás soflamas no son más que una gigantesca mancha de tinta de calamar ideológico para evitar que el debate se centre en el punto nuclear, que no es otro que la sostenibilidad del modelo de gasto público griego. Y ello debe evitarse a toda costa porque implica la refutación empírica más allá de toda duda razonable de los principios económicos que plantean, de esa espiral de keynesianismo mal entendido conforme a la cual, cuando hay dinero en las arcas públicas, hay que gastarlo; y cuando no, hay que endeudarse para seguir gastando y reactivar la actividad económica. Si ello fuera cierto, Grecia estaría rescatando a Alemania y la RDA habría absorbido a la RFA; pero la realidad que es muy hijaputa demuestra lo contrario, que cuando no cuadras los balances, operas con déficit sine die, aumentas el sector y el gasto públicos hasta el infinito y más allá, no creas riqueza sino que te vas a la mierda irremisiblemente: “Eso tan bonito del flujo circular de la renta” de que nos habla el Sr. Bruno no es más que otro experimento que choca contra la segunda ley de la termodinámica: cuando nos lanzamos desde lo alto de una montaña rusa, nunca volvemos a la altura inicial a menos que metamos energía adicional en el sistema. Cuando el gobierno de turno saquea la sociedad con impuestos y le devuelve al cambio burocracia, cine de arte y ensayo, coches oficiales, y estudios de fauna acuática en lagos desecados la sociedad se detiene. Hasta ahora, el gobierno griego obtuvo energía adicional en forma de crédito, pero se acabó y la troika, que será muy mala, es el único amigo que le queda, porque no nos engañemos, las Xelo Huertas del mundo hablan mucho pero no aflojan un euro de su bolsillo para ayudar: saben que lo pierden; y para eso, pasa tú primero que a mí me da la risa.