sábado, 24 de agosto de 2013

OBLIVION (2013)

¡ATENCION, SPOILER!

Oblivion se encuadra en lo que algunos autores [1] llaman ciencia-ficción ‘gnóstica’, en la que la realidad tal y como la perciben los protagonistas (y el espectador) no es tal, sino un camuflaje, un disfraz creado por un poder maligno para esclavizar a los primeros y entretener a los segundos. La película más famosa de esta categoría es Matrix, en la que los humanos, sin saberlo, están recluidos en minúsculas celdas por extraterrestres que les extraen todos sus fluidos en beneficio propio mientras les entretienen conectados a una realidad virtual que ellos creen verdadera. En cualquier caso el guionista de Oblivion no sabe que hacer con estos mimbres, y el resultado es muy mediocre.

Comienza la película en el 2077 con una pareja de humanos bastante perfecta Jack (Tom Cruise) y Vika (ni idea), aunque esta última tiene la desagradable costumbre de parecer diseñada por ordenador. Viven en una bonita casa suspendida por encima de las nubes, con piscina y plaza para aparcar la nave sin necesidad de hacer muchas maniobras. La Tierra por debajo de ellos está devastada por una guerra nuclear con una especie extraterrestre, los ‘carroñeros’. La humanidad, que ha ganado la guerra, se ha visto obligada a desplazarse a Titán, una luna de Júpiter bastante desapacible, y únicamente ha dejado como retén una estación espacial orbitando la Tierra (la Tet) para supervisar cómo unas enormes naves-factoría extraen el agua de los océanos para obtener energía. Jack y Vika se dedican al mantenimiento y supervisión del funcionamiento de estas naves, que esporádicamente son saboteadas por partidas de carroñeros.

La existencia trascurre plácidamente. Jack se dedica a patrullar la superficie y a hacer el macarra con una moto, y por la noche nadan en bolas en la piscina. Pero es obvio que hay algo chungo bajo la apariencia de las cosas. En las películas gnósticas el protagonista siempre tiene algunos indicios para sospechar que las cosas no son realmente lo que parecen, y Jack, que experimenta repetitivos sueños, no es una excepción.

Les voy a ahorrar el desarrollo de la trama porque no merece la pena, y voy a destriparles directamente el final llevándolos directamente a la revelación gnóstica. Resulta que en Titán no hay nada, que la humanidad perdió la guerra contra los invasores, que la nave Tet es de ellos (de los invasores), que están esquilmando los recursos del planeta como si se tratara de neocons, que los carroñeros son en realidad los humanos supervivientes, y que Jack y Vika son clones (él concretamente el nº 51) de dos astronautas que los extraterrestres encontraron camino de la Tierra. Para colmo la nave de la que fueron extraídos también acaba aterrizando en la Tierra, y en ella se encuentra nada menos que la mujer verdadera del Jack original (tal cual).

La mujer se entusiasma al reencontrarse con el clon nº 51 de Jack (que obviamente no es Jack). Este entretanto ha decidido sacrificarse por el bien de la humanidad volando la inmensa nave Tet con una mochila (una vez más, tal cual) y con Morgan Freeman que pasaba por allí. La mujer de Jack queda sumida en la tristeza… hasta que aparece el clon nº 49, que obviamente tampoco es Jack ni el clon nº 51, pero que a ella (y al director) parece darle igual. La cosa tiene así final feliz (con perdón) porque además Jack nº 51, antes de inmolarse, había descubierto un valle idílico, preservado de la catástrofe nuclear vaya uno a saber cómo, en el que la humanidad podrá empezar de nuevo y mejor. Ah, también está por ahí Jaime Lannister.

[1] Concretamente el profesor Navarth de la Universidad de Miskatonic (Arkham)

8 comentarios:

viejecita dijo...

Profesor Navarth de Miskatonic

Pues yo hace tiempo que no veo las películas de Tom Cruise, creo que la última fue aquella de Spielberg "minority report", o puede que fuera la de "operación walkiria ", pero gracias a su spoiler, esta me apetece verla...
La voy a buscar en Amazon para añadir en mi próximo pedido, o en el primero que en se pueda encargar.

Llevo unos días sumida en los libros de Neil Gaiman, que no conocía hasta hace una semana, y estoy metida en una atmósfera apropiada para ese tipo de historias extrañas, de héroes que se sacrifican, y son capaces de renunciar a ser dioses, a su pasado, y a sus recuerdos, para hacerse hombres....

benjamingrullo dijo...

Así que en la ciencia ficción gnóstica Dios se convierte en un conspirador y la realidad en la conspiración total. Era inevitable.

No la veré. Eso de que te hagan identificar con un personaje y luego lo maten y te traigan un clon para solucionarlo todo, el sacrificio y el final feliz, me parece un engaño de nuestro tiempo. Hasta como deus ex machina es malo.

¿Conoces Distrito 9? Merece la pena.

Lindo Gatito dijo...

probando...

Lindo Gatito dijo...

(Coñes, lo he conseguido. He debido de fallar en algo).

Pues no es de las peores que he visto últimamente, se los juro.

D. BENJA le recomienda (y le secundo) "Distrito 9". Espléndida. Pero del mismo dire he visto ayer "Elysium" y me quedo con "Oblivion". Eso de que haya una tecnología que te rilas de sofisticada y las cosas se resuelvan a ostia limpia, qué quiere que le diga. Y en esta ("Elysium") no hay clones de Matt Damon, pero su papel mesiánico de sufridor a tope... ¡ufff!

La que tiene algo de gracia es "Pacific Rim" (Atención, también spoiler), donde la una división militar, para defenderse de unos monstruos abisales que le dejan a Godzilla a la altura del Ratoncito Pérez, no se les ocurre otra que fabricar unos robitazos (unos "Mazinger Z", pero a lo bestia) tripulados por humanos, que también se enfrentan a la letal amenaza con la metodología del marqués de Queensberry, trufada de un Wrestling cibernético bastante burro. O sea, se tiene una técnica sofisticadísima y en vez de inventar un cañón paralizante, un rayo petrificador-gorgónico, un tranmisor de energía positivo-zapatérica, nada, a trompazo limpio. Hasta tiran de navaja (en su versión macro), no le digo más.


Por cierto, profe; dígale al decano de la Uni, Mr. H.P.L. que en la biblioteca faltan algunos grimorios, que hay ciertos mendas que se retrasan en las devoluciones y así no hay manera. Y que uno de los perros de Tíndalos que custodian la entrada tiene el moquillo... pero no uno normal, como comprenderá. Lo pone todo perdido y se gasta uno una fortuna en asperón en la ducha.

viejecita dijo...

Profesor Navarth

La última línea de su escrito dice

Ah, también está por ahí Jaime Lannister.

Como no tenía ni idea de quien podía ser, he ido primero a buscar en el imdb. Nada. Sólo salía el nombre pero ni un dato ni nada.
Así que he ido a google, y me he encontrado con que es alguien de "Juego de Tronos". De esa serie, vimos en casa los tres primeros capítulos, y nos aburrieron , así que no seguimos. Veo que ahora van a la temporada 4. Pero que está basada en una serie de libros algo así como "Fire and Ice".
La serie, no la pienso ver, pero los libros ¿ merecen la pena ?
Gracias

navarth dijo...

Viejecita, tomo buena nota de Neil Gaiman. En cuanto a los libros de ‘Fire and ice’ no los he leído, pero la serie de televisión es muy entretenida. Ya he visto las dos primeras temporadas, y me apetece que salga ya la tercera. Jaime Lannister es un tipo malísimo, y destaca en una serie en la que abundan los tipos siniestros más que en el servicio de salud balear.

Benja esa es una de las cosas más curiosas de la película. El hombre moderno ya había conseguido alcanzar la bondad sin esfuerzo (basta con manifestar la adscripción a la progresía y manifestar buenos sentimientos), pero en esta película ha ido más allá: ha logrado el heroísmo supremo sin esfuerzo. Basta con clonarse. Distrito 9 la he visto, y me gustó mucho. Ahora quería ver Elysium, aunque Lindo Gatito me ha enfriado un poco las ganas.

Efectivamente Don Lindo, la gente es muy descuidada con las devoluciones y cada vez nos quedan menos ejemplares del Necronomicón.

Saludos.

viejecita dijo...

Profesor Navarth

Puede que la serie "juego de tronos" sea entretenida. Pero aunque soy público fácil, si en los tres episodios primeros no me engancha, paso. Pero tenía cierta curiosidad por los libros ... ( la imaginación de uno es más poderosa que las imágenes que le regalen en el cine o en la tele, y aunque Brideshead Revisited, Los Gozos y las Sombras, Love in a Cold Climate, y alguna más , me gustaran tanto como los libros que tenía entre mis favoritos, esas son la excepción, sobre todo en ciencia ficción y fantasía ), me compraré el primer tomo en el kindle, por si las flais.

Por cierto, y hablando de ciencia ficción y fantasía : espero que en su cátedra de la universidad de Miskatonic, tenga usted una buena asistenta que limpie, pula, y dé esplendor, y no dé el asco que da al visitar los libros del Rector Emérito HPL .
Que a pesar de como los pone Savater, y de haberlos comprado en papel, en vista de esas reseñas, con todos esos mocos, esos fungus, y esa podre, los acabé tirando al cubo del papel para reciclar. ( Ni siquiera fui capaz de buscarles nueva familia de acogida )

Muchas Gracias

Lindo Gatito dijo...

Bueh... el "Necro". Cuando me enteré de que Abdul Alhazred se llamaba realmente Saturnino Gutiérrez, no vea la de palos del sombrajo que se me cayeron.

Me pasó parecido con Lobsang Rampa, que tanto me gustaba cuando tenía 15 años y tanto me encandilaba con sus misterios insondables que me hacían rabiar por lo que os estábamos perdiendo en la España franquista.

La primera pista me la dio el Dr. Caycedo en un libro en que que narra qué disciplinas orientales fueron las que le inspiraron su "Sofrología". En un capítulo en el que se entrevista con el Dalai Lama, le pregunta a este si conocía al tal Lobsang, al parecer Lama disidente y traidor a todos los grandes secretos tibetanos. Caycedo cuenta la risa floja que le entró al Dalai, que afirmó, rotundo, que ese señor no había pisado el Tibet en toda su vida.

Luego, por mis amigos de "El Escéptico" (gran revista que recomiendo a todo el mundo), supe la descacharrante verdad y es que el Rampa de los @#€$$%! era una especie de "Rappel" inglés, de nombre Cyril Hoskin. Uno de sus últimos libros, "Viviendo con el Lama", se lo dictó telepáticamente su gato. Bueno, quizás esa sea una buena razón para leérselo, después de todo.