viernes, 12 de noviembre de 2010

MAS SOBRE EL PROMEDIO

El mecanismo sicológico del promedio consiste en pensar que, ante dos posiciones enfrentadas, la verdad se encuentra siempre en un punto intermedio entre ambas. Puede estar más cerca de uno u otro extremo, pero no en uno de ellos. Y esto funciona así aunque una de las posiciones sea perfectamente razonable y la otra evidentemente descabellada, estúpida, o maligna. El caso es que, a la hora de ponderar, nunca damos valor cero a estas posiciones disparatadas, de modo que, poco a poco, a través de sucesivos promedios, la repetición de situaciones perversas va desplazando hacia ellas la percepción de normalidad. Así enferman las sociedades.

El corolario es que una posición firmemente argumentada, si se resiste a ceder ante cualquier estupidez o inmoralidad que se le oponga, es inmediatamente vista como radical.

4 comentarios:

benjamingrullo dijo...

Creo que la clave está en la palabra Percepción. Sobre cómo se perciben esos extremos, y cómo se manipula esta percepción, gritando, teatralizando, con indignaciones sobreactuadas, victimismos, exageraciones, sacralizando reivindicaciones imposibles... en definitiva la vieja técnica animal del "El Bluff". Así se va desplazando el punto medio a nuestro favor.

navarth dijo...

Todo esto explica, por ejemplo, la siguiente perplejidad:¿cómo es posible que UPyD tenga tan malos resultados en Cataluña y el País Vasco? ¿No debería resultar un partido especialmente atractivo en zonas donde el nacionalismo es una amenaza real? La respuesta es que la presión nacionalista acaba obligando a los no-nacionalistas a hacer concesiones (a promediar) en el propio discurso, de modo que unos y otros se van desplazando de tal manera que el discurso decididamente no nacionalista (por ejemplo, de UpyD) acaba quedando fuera de los limites de la discusión.

benjamingrullo dijo...

Mmmmm, no creo, Navarth, que sea una cuestión de discurso, sino de identidad. (En Apaña no existe el discurso. Llamamos opinión a una cosa que es todo menos un producto del criterio propio) Según los principios identitarios UPyD es percibido como un partido traidor. Para mí la explicación de la poca simpatía hacía UPYD en Cataluña y País Vasco es ésta.

Incluso los “promedios” son identitarios, dependen de cómo se percibe la identidad mayoritaria, cuál es el Nosotros articulador del espacio en el que tenemos que movernos. La opinión, los sonidos con los que nos adornamos no son más que un marcador identitario más, y uno de los más frágiles. Los signos externos banales son mucho más determinantes a la hora de que nuestro instinto de pertenencia detecte el Nosotros. Un aita, un garikoitz, un eructo, un jersey lanudo… son signos que acreditan nuestra identidad bastante mejor y con bastante más peso que el argumento más elaborado. Los pensamientos no se ven. Tienen poca influencia identitaria, no sirven para condicionar el entorno. Nos olvidamos que la primera función de todo sistema de signos es acreditarnos como miembros de un Nosotros. Esa es la primera información que busca nuestro instinto, no las sutilezas del lenguaje.

navarth dijo...

Pus sí, la matización es muy pertinente. Por cierto, muy bueno lo de 'sustituir la ideología por una paja' en el blog de SG