lunes, 1 de marzo de 2010

TRAS LA CAÍDA DE MUNAR

Pese a las dificultades derivadas de la rápida transición del mayestático (“el Presidente ha tomado decisiones muy duras”) al normal (“pero he actuado con total responsabilidad”), la postura de Antich tras la dimisión de la Presidenta del Parlamento balear puede resumirse así: los saqueos de UM no tienen nada que ver con él, no tiene la menor intención de convocar elecciones anticipadas, y el PP tiene que arrimar el hombro para que él, Antich, siga siendo presidente a pesar de que los socialistas y el Bloc tienen menos escaños que los populares.

En realidad todo este asunto se reduce a un correcto uso de las preposiciones: Antich se empeña en afirmar que se trata de escándalos y corrupciones en su gobierno cuando en realidad se trata de escándalos y corrupciones de su gobierno. Esta pequeña diferencia le permite ponerse de perfil y poner cara de que las cosas no van con él.

Aunque en realidad quizás sea cierto que el presidente Antich ha padecido un absoluto descontrol sobre las actividades de UM en su gobierno, pero entonces el juicio debe ser aún más severo. Desde el principio de la legislatura era evidente que no existía nada parecido a un proyecto político común entre los partidos que integraban el pacto de gobierno (socialistas, izquierda unida, nacionalistas asilvestrados, esquerra republicana de Cataluña –sí, sí, de Cataluña- y los cleptócratas de UM) más allá del deseo de alcanzar el poder. Por eso una vez conseguido el botín fue desmembrado en consejerías y repartido a las distintas bandas para que dispusieran de los despojos a su antojo, una solución que, siendo impecable desde el punto práctico, plantea algunas dudas desde el punto de vista de la teoría política (porque permite que una banda que ha obtenido, digamos, el 2% de los votos, dirija el 100% de la política en un área concreta, como la educación) El empleo del en por parte de Antich no es sino el reconocimiento de esta realidad lamentable.

2 comentarios:

Horrach dijo...

Querido Navarth, las 'cogitaciones' de Antich son de traca. Por un lado, él y sus dos lideresas (Calvo y Armengol) pierden las elecciones, pero se hacen con el poder mediante un pacto nada menos que de ¡seis partidos! Peor todavía: seis partidos con diferencias ideológicas abismales (véase UM vs IU). Lo lógico es que este proyecto no llegara al final de los 4 años de legislatura, por dos motivos básicamente: 6 partidos son muy difíciles de coordinar, y los problemas son potencialmente elñevadísimos, como luego se ha demostrado. Un pacto así está abocado a una inficiencia absoluta.

Segundo motivo: pactar con UM, a la que todo el mundo conocía en 2007, tenía el peligro de que en cualquier momento te podía estallar en la cara.

Para quien no sea de Baleares, la política estos 3 años ha sido de delirio, porque el mismo pacto te aplicaba, por ejemplo, en un área del ayuntamiento de Palma unas medidas claramente de izquierdas (es más, de extrema izquierda), y en otras áreas unas medidas radicalmente opuestas. Un conseller decía un día A y uno de sus subordinados, de otro partido político, decía B poco después, para acabar aplicándose C, opción defendida por otro subordinado que era de un tercer partido diferente...

Aún así, el pacto se llevó a cabo. Luego llega la supercrisis con UM, Antich los echa, su gobierno queda en minoría (¡aunque sigue englobando a 5 partidos!)... ¡y todavía pretende seguir gobernando y que el PP, que se quedó a un solo escaño de la mayoría absoluta, lo apoye 'por responsabilidad'! ¿Se imagina alguien lo que hubiera sucedido, lo que se habría dicho, si cambiamos PSOE-Antich por PP-Estarás?

navarth dijo...

Es exactamente como lo describe, Horrach. Y es asombroso que Antich se atreva a invocar una chorrada tan ridícula como la de la “responsabilidad”, algo que únicamente se explica por lo exitoso que fue el mantra de la “crispación” con el que el gobierno consiguió echar la culpa al PP de su negociación subterránea con ETA. Saludos.