lunes, 24 de noviembre de 2008

LA HORA DE ALMUDENA

Almudena Grandes escribe una columna titulada México que es donde amenaza con exiliarse si los “capataces, con toga o sin ella, de los señoritos obispos” continúan obligándola a madrugar y señalándola con el dedo pare decirle si hoy trabaja o no. Esto, la verdad, no lo he entendido muy bien, pero es lo que dice. Este malestar de Almudena se agrava con la frustración que le ha producido descubrir que el objeto de la Ley de Amnistía del 77 era la amnistía. Es evidente que este descubrimiento llega con 30 años de retraso, y cabe preguntarse por qué Almudena no se manifestó antes. La respuesta creo que puede ser esta: la Luz del astro Zapatero, que se desplaza a su voluntad, ilumina ahora el campo de la confrontación y el odio, convirtiéndolo en tierra fértil para que brote lo que habitualmente vive allí. Por eso Almudena ha crecido. Ahora es la hora de Almudena, que hoy deja esta deyección en El País: "Déjate mandar. Déjate sujetar y despreciar. Y serás perfecta". Parece un contrato sadomasoquista, pero es un consejo de la madre Maravillas. ¿Imaginan el goce que sentiría al caer en manos de una patrulla de milicianos jóvenes, armados y -¡mmm!- sudorosos?

2 comentarios:

Horrach dijo...

Las tonterías que escribe la Grandes (que siempre, ya que estamos, me ha parecido una persona de apariencia mucho más masculina que su marido) cada día son más disparatadas. ¿No se dedicaba a escribir libros esta señora?

Horrach dijo...

Por cierto, un fuerte abrazo, querido Navarth, que hace tiempo que no sabía de usted.

shalom