sábado, 2 de enero de 2016

FRANCESC PUJOLS: DE LA SUMPÉCTICA A LA HIPARXIOLOGÍA

«DEL NOMBRAMIENTO DE LOS SACERDOTES. El nombramiento de los sacerdotes tiene dos tiempos, el de aceptación y el de creación (…) La aceptación la hará el jurado competente encargado de la aprobación de los conocimientos sacerdotales exigidos por el ritual, y la investidura, ordenación o acto de ser hecho sacerdote podrá ser realizada por cualquiera de los sacerdotes por medio del ceñimiento o ceñida, que consiste en ceñir el cinturón sobre la bata, que también le habrá sido puesta por el sacerdote creador. Una vez puesta la bata el creador le dará las cinco vueltas reglamentarias diciendo, a la primera vuelta: ‘”Tú has sido vegetal”; a la segunda, “Tú has sido protozoo”; a la tercera “Tú has sido animal”; a la cuarta, “Tú ahora eres hombre”; y a la quinta “Tú serás ángel”. Y añadirá, en representación de los cinco escalones de la escalera de la ciencia catalana que es la escalera de la vida y de la muerte; que nos lleva de la tierra al cielo, y de esta vida a la otra, “ahora eres sacerdote de la religión catalana”. [1]


Francesc Pujols Morgades ha nacido en 1882 en la Plaza Real de Barcelona. Su padre es procurador y su madre está emparentada con Josep Morgades, obispo de Vich y Barcelona. La familia goza de una situación económica confortable que permitirá a Francesc vivir toda su vida de las rentas. El joven Pujols escribe poesía, y dos de sus poemas, Idilio y Balada de las fiestas, obtienen respectivamente la Flor Natural y el primer accésit de los Juegos Florales de 1903. Así conoce al poeta Joan Maragall, miembro del jurado, que le prologa Libro que contiene las poesías de Francesc Pujols. En 1906, bajo el seudónimo de Augusto de Altozanos, publica la novela surrealista El nuevo Pascual o la prostitución. Desde 1908, como secretario de la agrupación Les Arts i els Artistes, colabora con numerosas publicaciones: El Poble Català, La Publicidad, Las Noticias, Picarol (cascabel), Vell i Nou y la revista satírica Papitu, de la que se convierte en director. Posteriormente es nombrado secretario de la Junta de Museos del ayuntamiento de Barcelona y Secretario del Cercle Artístic. En 1918 publica Concepto general de la ciencia catalana.


La tesis que Pujols desarrolla en casi quinientas páginas es ésta. La humanidad ha tenido dos pilares fundamentales o ‘clásicos’, Grecia y Roma. Grecia es el modelo de las artes, y Roma el modelo de la ética cristalizada en su Derecho. Ahora falta un tercer pilar para que el edificio de la humanidad no se tambalee, la ciencia ‘clásica’, y Pujols está convencido de que esta misión está reservada para Cataluña. Junto a Atenas y Roma Barcelona debe convertirse en el tercer faro que guíe a los hombres, así que trazando una línea que parte de Ramón Llul –al que dedica casi la mitad del Concepto-, pasa por Ramón Sibiuda [2], Juan Luis Vives, Jaime Balmes y Eugenio D’Ors, y finaliza en el propio Francesc Pujols, se dedica a desarrollar la Sumpéctica o ciencia de lo concreto:

«Ni Grecia fue clásica en Derecho ni Roma en arte, de manera que estás dos naciones únicas en su género fueron especialistas, que es una cosa que los que nos dedicamos a estudiar la Humanidad la encontramos de una importancia capital, porque demuestra que no solamente el pueblo clásico en las dos manifestaciones humanas, estética y ética, aún no ha existido y puede que no pueda existir, sino que ni Grecia ni Roma alcanzaron el clasicismo científico, porque no alcanzaron la ciencia más elevada y completa que se puede alcanzar en este mundo, que es la Sumpéctica, es decir la ciencia que corresponde a la altura y plenitud del arte griego y el derecho romano, que es como decir que si bien las producciones de la sensibilidad y la voluntad han alcanzado la plenitud como la luna llena, las producciones de la inteligencia no han pasado de ofrecer productos fragmentarios que no han satisfecho el deseo científico de la Humanidad».

«(…) nuestra patria como la nación que tiene que conseguir el conocimiento más elevado y completo que se puede conseguir en este mundo y debe fundar la ciencia universal que lo contenga llegando a lo que podríamos llamar la ciencia clásica, de la misma manera que Grecia fundó el arte y Roma el Derecho”.


Los grandes descubrimientos tienen un componente aleatorio. Se cuenta que Newton desarrolló su teoría de la gravitación –importante aunque no llegó a ser ciencia ‘clásica’- viendo caer una manzana; y tampoco Pujols estaba buscando la Sumpéctica cuando la ha encontrado:

«Después de decir que, siendo la Sumpéctica la ciencia que estudia el ser concreto conocido, se desprende que tiene por objeto toda la realidad concreta conocida y, por consiguiente, que es la ciencia universal de lo concreto, es decir, la ciencia catalana preconizada por los catalanes, explicaremos la forma en que nosotros desde nuestra modesta esfera hemos llegado a esta ciencia sin querer y nos la hemos encontrado en las manos sin darnos cuenta cuando buscábamos los fundamentos de la Belleza y por una serie de razones que no vienen al caso, pasamos a estudiar los fundamentos de la verdad y del bien, por otra serie de razones que tampoco vienen al caso y que un día u otro serán publicadas si tenemos ocasión de hablar del asunto».

El procedimiento sumpéctico no es estrictamente equiparable al científico:

«Nosotros, como catalanes que somos, que es como decir hombres a los que nada les hace ilusión y que están por lo positivo, que es saber la verdad porque el resto no son más que fuegos de artificio, nos hemos desengañado de los trabajos experimentales que hacen las ciencias particulares y hemos ideado el método de prescindir del conocimiento de la esencia, del espíritu y de la materia, porque, como decía Ramón Llull, tan imposible de concebir es el átomo que según palabras textuales es tan poca cosa que no puede menguar, como la grandeza infinita de la esencia divina».

En cualquier caso la importancia de la Sumpéctica, y con ella de Cataluña, es enorme:

«Para empezar la Sumpéctica tiene prioridad sobre todas las otras ciencias, y para continuar es la más sublime, la más posible, la más antigua y, aunque parezca contradictorio, la más novedosa y la más útil de todas (…) y es que la Sumpéctica lo abarca todo y lo funde y lo fusiona como la olla [3] de la cocina catalana que cuando bulle llena la casa de ruido al cocer la carne de buey que se pone con la gallina, la butifarra, el tocino, la albóndiga que se hace con la carne trinchada, huevo, harina, y en algunos casos le ponen ajo y perejil, y todo ello, carne, gallina, butifarra, y albóndiga, mezclado con col, patatas y garbanzos, hierve para hacer el caldo que mantiene el vientre y la casa, y (la Sumpéctica) es como la olla de la verdad».


Uno de los ingredientes que posibilitarán el nacimiento de la ciencia clásica catalana es, obviamente, el seny catalán. Por eso Pujols nos recuerda que

«no puede existir seny allí donde no se vea el río Llobregat y las montañas de Monserrat y del Montseny, que por cierto, ahora que hablamos de esta montaña podemos decir que es muy curioso que siendo como es la montaña más alta de nuestra patria después del Pirineo (…) se haya denominado Montseny, que es como decir Montaña del seny».

Hay que decir que a lo largo de toda su obra Pujols mantiene un tono cortés, y si bien defiende el papel decisivo de Cataluña en la historia, no muestra la menor agresividad hacia otras naciones. Eso no impide que constantemente recuerde que hay naciones y naciones:

«Sin negar que todos los pueblos tengan o puedan tener una misión diremos que de todas las misiones que se pueden tener la misión de Cataluña es mil veces superior a todas, y si los catalanes defendemos lo que es catalán por el mero hecho de serlo, como hacen todos los hombres civilizados de la tierra con las cosas de su patria(…) un hombre de cualquier país puede defender Cataluña como si fuera su propia patria, y por eso si nosotros deseamos prosperidad y grandeza a todas las naciones del mundo, también queremos que, piense lo que piense y diga lo que diga el orgullo natural de los pueblos, se reconozca que no hay ninguno sobre la tierra que pueda mirar con indiferencia la constitución de la nacionalidad catalana, porque siendo Cataluña la nación más razonable de las naciones razonables, que son las menos, todos los pueblos de este mundo deben esperar que si un día u otro debe triunfar la razón, como es de esperar que ocurra, este triunfo debe venir de Cataluña, y todos los pueblos que entiendan sus intereses deben procurar la constitución de la nación catalana con más afán que su propia constitución».

El futuro que espera a Cataluña es, por tanto, deslumbrante, y no es de extrañar que el penúltimo capítulo del Concepto se llame 'La dominación catalana'. Contiene el que sin duda es el párrafo más conocido de la obra de Pujols:

«Si bien es cierto que nosotros no lo veremos porque estaremos muertos y enterrados, lo cierto es que los que vengan después de nosotros verán que los reyes de la tierra o los que gobiernen las naciones, se arrodillaran ante Cataluña y entonces será cuando los que hayan leído este libro, si todavía queda algún ejemplar, comprenderán la razón que tenía su autor (…) De los catalanes se dirá que son los compatriotas de la verdad, y todos los extranjeros nos mirarán como si mirasen la sangre de la verdad, y cuando den la mano a un hermano nuestro, más allá del respeto y la veneración que le tendrán, les parecerá que tocan la verdad con las manos, y como habrá muchos que se echarán a llorar de alegría, los catalanes tendrán que enjugarles los ojos con el pañuelo, y ser catalán equivaldrá a tener los gastos [4] pagados en todas partes allá donde vayan, porque bastará y sobrará ser catalán para que la gente los acoja en su casa o les paguen el hotel, que el mayor obsequio que se les puede hacer a los catalanes cuando van por el mundo, y en resumidas cuentas valdrá más ser catalán que millonario». [5]

El Concepto es un libro exhaustivo, pero Pujols es consciente de que el conocimiento que encierra no es accesible a todos los lectores:

«(…) hablando con perdón, suponemos que la inmensa mayoría de nuestros lectores son más burros que una suela de zapato y que si las cosas no se les dan mascadas y bien especificadas no las pueden tragar, porque muchas veces ni siquiera bien especificadas llegan a entenderlas, según algunos nos han confesado».


Quizás por eso Pujols desarrolla en paralelo a la Sumpéctica la Hiparxiología, un ritual destinado a que las verdades de la nueva ciencia clásica catalana estén al alcance de cualquiera:

«El ritual de la religión catalana se denomina Hiparxiología o ritual hiparxiológico, porque está fundamentado en la hiparxiología o ciencia de la existencia, que es la ciencia universal catalana que estudia la existencia conocida (…) El objeto de la Hiparxiología o ritual hiparxiológico de la religión catalana, hija de la ciencia, es, pues, exclusivamente la representación plástica y poética, en forma artística, de las leyes científicas que la hiparxiología enseña con referencia a la religión, procurando que penetre por los ojos y los oídos lo que la ciencia hace penetrar en el pensamiento».

El escenario del ritual -o drama lírico como también lo llama- está protagonizado por una escalera de cinco peldaños que representa el ascenso de la vida desde la humilde piedra hasta el ángel. En este escenario el sacerdote, ataviado con una bata algo incongruente con la solemnidad del momento, va ascendiendo y bajando peldaños mientras pronuncia frases majestuosas:

«Contemplad y meditad. Espíritu y materia, las dos alas del águila infinita encerrada en nuestra jaula, porque es todo lo que podemos conocer. Mirad y ved, escuchad y oíd, que el espíritu unido a la materia es el alma, como dice la ciencia catalana por boca de Xavier Llorenç». [6]

En 1921 Pujols escribe La religión y la moral, y en 1926 Historia de la hegemonía catalana en la política española (1926). En 1927 Pujols se retira a vivir a la Torre de las Horas en Martorell, donde escribirá La visión artística y religiosa de Gaudí (1927), La solución Cambó (1931) y El problema peninsular (1935).


Notas

[1] Francesc Pujols. Hiparxoligi. Existen varias versiones de la Hiparxiología, con mínimas correcciones, que Pujols fue dictando en sucesivos momentos de su vida.

[2] Raimundo de Sabunde, autor de la Teología Natural, que fue traducida y alabada por Montaigne.

[3] Se refiere a la escudella amb carn d’olla, suculento plato catalán con alguna semejanza con el cocido.

[4] En español en el original.

[5] En este momento es pertinente plantearse una cuestión. ¿Es Pujols sencillamente un bromista? Si es así, se toma sus bromas extraordinariamente en serio. Concepto general de la ciencia catalana se extiende a lo largo de tres libros y casi quinientas páginas. Pero además Pujols es un autor prolífico que escribirá obras con escasa pretensión cómica. En cualquier caso lo realmente relevante –y lo verdaderamente divertido- es la cantidad de gente que continúa tomándoselo en serio.


En este video puede verse la presentación en 2012, en el Ateneo barcelonés, de la última edición del Concepto general de la ciencia catalana. En ella, junto a Director General de Cultura de la Generalidad, el doctor en filosofía por la Universidad de Barcelona Joan Cuscó i Clarasó defiende que la obra reeditada es «imprescindible para la cultura catalana”. Esta importancia deriva de haber conseguido trasladar al siglo XX el pensamiento de Ramón Llull, superando el racionalismo de Descartes que, según Cuscó i Clarasó, acabó desembocando en la Alemania nazi. Por eso es muy importante para el pensamiento de Cataluña rastrear la senda de los pensadores catalanes que comienzan en Llull (que es mallorquín), pasan por Vives (que es valenciano) y a los que Cuscó i Clarasó se permite añadir a Juan Mascaró (que también era mallorquín), que fue quien reveló la sabiduría hindú al beatle George Harrison. Cuscó i Clarasó, por cierto, comenta en su blog lo de los gastos pagados de los catalanes, afirmando que en el fondo hay algo de verdad en el asunto.

[6] Se refiere, de forma algo inesperada dentro de la invocación, a Francesc Xavier Llorens i Barba, filósofo catalán autor de Filosofía del sentido común.

Imágenes: 1) y 3) Retratos de Francesc Pujols; 2) Artículo de Pujols en Picarol; 4) Portada de Picarol; 5) Francesc Pujol, en bata sacerdotal, delante del símbolo de la escalera catalana de la vida; 6) Pujols en comic. Viñeta de Les extraordinàries aventures de Francesc Pujols (Sebastià Roig, Toni Benages, Editorial Males Herbes, 2015).



7 comentarios:

Asturianín dijo...

Como un càntir, D. Navarth. Como un botijo. Menudo nivel.

Muy entretenida e instructiva, como siempre, su entrada. Gracias.

Bruno dijo...

Tendrá que jurar ante notario que todo lo que escribe no se lo ha inventado, aunque cite a catedráticos, y que tanto Ud. como el Sr. Belosticalle no han perdido el juicio.
La lástima es que Cervantes no dispuso de toda esa olla de pensamientos hervidos para la biblioteca del Quijote.
Lo amentonante es que muchos secesionistas se lo deben de haber tragado y se ha producido otro tipo similar de enajenación, aunque colectiva. Y no tienen a Sancho.

Anónimo dijo...

No puedo creer que no sea una broma elaborada y monumental. La prueba de que el ridículo "ne tue plus" es el vídeo de la presentación.
Estupendo artículo, D. Navarth.
Feliz año nuevo.
Benvolio

candela dijo...

Qué bueno volver por aquí.

Como bromista, es delicioso. Como delirante, también. Lo que me pregunto es si el problema de Mas es la Sumpéctica; no lo veo alimentándose con la olla catalana, aunque algún problema de olla sí tiene.
Lo de la Hiparxiología lo domina, con convencimiento (y hasta las lágrimas) su par en ERC.

Un gozo, como siempre, querido Navarth.

viejecita dijo...

¡ Como me alegro de que tenga de nuevo tiempo, y ganas para este genial blog suyo, Don Navarth ! Se lo echaba de menos. Y una cosa :

esto:
... y ser catalán equivaldrá a tener los gastos [4] pagados en todas partes allá donde vayan, porque bastará y sobrará ser catalán para que la gente los acoja en su casa o les paguen el hotel, que el mayor obsequio que se les puede hacer a los catalanes cuando van por el mundo, y en resumidas cuentas valdrá más ser catalán que millonario».

se lo he visto y oído a Albert Boadella, y creía ingnorante de mí, que era una broma típica de él, y de su propia cosecha, y resulta que no, que lo había sacado de un libro "científico serio", ... ¡ Que cosas !
Aunque cualquiera que vea a Mas, retorciéndose y mendigando para seguir siendo President de la Generalitat, aunque sea en funciones, un poquito más, también se pensará que es un sainete hecho para el guiñol...

Debe ser cosa de la Hiparxiología esa, o de la Sumpética, que los que no hemos nacido frente al Llobregat, no estamos a la altura para comprender.

catenaccio1970 dijo...

Y mientras Pujols se entregaba de hoz y coz a la química de la pelusilla de ombligo catalán y la física del descuelgue de barretina, Einstein perdiendo el tiempo con el movimiento browniano; ¡hay que ser pringao!

PS. Echába de menos sus lecciones. Ésta ha sido muy graciosa. Gracias

catenaccio1970 dijo...

PS. Echaba... la tilde sobra