jueves, 3 de julio de 2014

¿VENEZUELA? ELIGE


El inesperado (excepto, según dice, para Arriola) brote de Podemos, y su vinculación con la revolución bolivariana de Chávez hace conveniente que dediquemos a ésta cierta atención. Para muchos (me incluyo) ha sido un desastre; para Iglesias y Monedero, un ejemplo a seguir y un motivo de esperanza: si ha sido posible en Venezuela ¿por qué no en España? Pero ¿existe alguna semejanza entre la situación de Venezuela y España ante los respectivos advenimientos de Chávez e Iglesias? Pues me temo que sí.

1) Venezuela, al igual que España, protagonizó una exitosa transición a un sistema democrático. En 1958, mientras la dictadura de Marcos Pérez Jiménez da las últimas boqueadas (gracias, por cierto, a los propios militares) Rómulo Betancourt (Acción Democrática, un partido socialista de corte aprista), Rafael Caldera (Partido Social Cristiano-COPEI), y Jovito Villalba (Unión Republicana Democrática) firman el Pacto de Punto Fijo, por el que se comprometen a apoyar, mediante un gobierno de coalición, al candidato más votado en las elecciones que una Asamblea Provisional está preparando. El ganador resultará ser Rómulo Betancourt. A pesar de las grandes dificultades que afrontará (el casi simultáneo triunfo de Fidel Castro en Cuba alentará los focos de guerrilla en todo Sudamérica; por otro lado, Betancourt salvará la vida de milagro en un atentado patrocinado por Trujillo), lo cierto es que el Pacto de Punto Fijo abrirá un periodo de 40 años de democracia en Venezuela durante los cuales los países de su entorno (incluido el civilizadísimo Chile) irán alternando dictaduras de todo pelaje. A pesar de ese éxito notable llegará el momento en que la recién creada democracia se vea como algo agotado sin remedio. Como la Transición en España.


2) El petróleo provocará un gran desarrollo económico en Venezuela, pero simultáneamente la llevara a un nivel de gasto público insostenible. Nosotros no tenemos petróleo (y ahí está Paulino Rivero para librarnos de la tentación) pero somos más chulos. Y además tenemos comunidades autónomas y nacionalistas, que suponen fuertes estímulos para crear gigantescas estructuras de gasto improductivo (excepto para los que las controlan).

3) A finales de los 80 Venezuela está inmersa en una corrupción generalizada que provoca un imparable (y generalmente merecido) desprestigio de la clase política. España seguirá sus pasos firmemente.

4) El detonante para el estallido del malestar de la gente es, paradójicamente y como ocurrirá en España, la imposición por Carlos Andrés Pérez de medidas liberalizadoras y de reducción del déficit público. En España se traducirá en ocupaciones de la Puerta del Sol y manifestaciones continuas, más o menos violentas, en Madrid, pero en Venezuela la cosa es más seria. Entre febrero y marzo de 1989 se producen una serie de saqueos y motines en Caracas, que serán conocidos como el Caracazo y que ocasionarán un número indeterminado de muertes. El motín será entendido como una prueba de que la democracia no funciona. El dramaturgo Ibsen Martínez (grandísimo nombre) dirá con acierto:

”El Caracazo fue mostrado por los medios y los “analistas” como la prueba reina del fracaso de toda la clase política y como un veredicto de culpabilidad de la democracia representativa venezolana. Poco faltó para que a los saqueadores de supermercados, tiendas de electrodomésticos y licorerías se les asignara el rango de expertos en macroeconomía y derecho constitucional”.

La joven democracia venezolana no se recobrará de este golpe. Mucha gente está en esa predisposición típica de las crisis a confiar ciegamente en el caudillo providencial (por pintoresco que este sea) que las sacará de ella. En 1992 Hugo Chávez dará un golpe de estado; el 1993 el recién elegido Rafael Caldera (uno de los firmantes del Pacto de Punto Fijo, artífice por tanto de la transición venezolana) decidirá, de forma suicida, amnistiarlo; en 1998 Chávez ganará las elecciones.


Poco antes de ellas el filósofo y escritor Alejandro Rossi escribe un artículo en El Universal previniendo contra lo que efectivamente ocurrirá. Lo transcribo íntegramente, pues resume muy bien la historia de la democracia venezolana, y creo que contiene un inquietante paralelismo con España (las negritas son mías).


VENEZUELA ELIGE. Alejandro Rossi

Venezuela se encuentra en un momento de delicadísima definición política. La situación es sumamente confusa y está cargada de presagios. En una semana, el domingo 6 de diciembre, habrá elecciones presidenciales. Llega a su fin el gobierno de Rafael Caldera —uno de los grandes protagonistas de la vida democrática venezolana— y es muy probable que también concluya aquel período que se inició en 1958, con la caída de Pérez Jiménez. No quiero decir que necesariamente terminará la democracia venezolana, aunque hay signos alarmantes de que tal vez pudiese ocurrir.  

Me refiero más bien a dos hechos sobresalientes: la desaparición de las figuras que crearon la modernidad política venezolana y la crisis de los partidos. Para lo primero hay que remontarse al primer gobierno de Acción Democrática, allá en 1945, sin por ello olvidar la novedad que supuso la presidencia de Isaías Medina Angarita en el principio de la década de los cuarenta, y sin tampoco cerrar los ojos ante la violencia —golpe de Estado— con que se instauró la aludida modernidad. Violencia cuya mancha —hay que agregar— siempre ha ensuciado la memoria histórica de Acción Democrática. Pero la historia política de un país nunca es un camino de santidad y los errores, nos guste o no, se entremezclan con las virtudes. Los tres nombres capitales de esa transformación fueron Rómulo Betancourt, Jovito Villalba y Rafael Caldera. Encabezaban respectivamente los partidos Acción Democrática, Unión Republicana Democrática y el Partido Social Cristiano Copei. Acción Democrática se funda en 1941 y los otros dos en 1946. En 1947 se llevan a cabo —después de haber aprobado la nueva Constitución— las primeras elecciones verdaderas de la historia de Venezuela. Don Rómulo Gallegos, candidato de ad, toma posesión como presidente en 1948. En noviembre de ese año otro golpe militar derriba al gobierno legítimo y empiezan a correr los diez años de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. El 23 de enero de 1958 —en un movimiento de protesta generalizada en el que intervienen los tres partidos señalados, más el pc, estudiantes y grupos ciudadanos—, los militares deciden sacar del poder a Pérez Jiménez y crear una Junta transitoria. De nuevo los militares son la palanca del cambio político. En 1958, sin embargo, se crea la estructura básica que ha garantizado la existencia de la democracia venezolana. Lo más importante es el pacto (llamado de "Punto Fijo") que establecen ad, urd y Copei, para apoyar al candidato que resultara ganador en las elecciones de diciembre de ese año de 58 y formar —importantísimo— un gobierno de coalición. Lo cual significaba un indispensable respiro político y a la vez la instauración de los partidos como elementos definitorios de la política nacional. Un cambio enorme. En febrero de 1959, Rómulo Betancourt asume la presidencia.

Fueron cinco años dificilísimos. Gobernar en coalición no era nada fácil, no había práctica, todos estaban aprendiendo. Pero lo peor fueron los intentos de golpe de estado, la tradición caudillesca y bárbara que se negaba a morir y que se disfrazaba de ideologías diferentes. Hubo, así, alzamientos organizados por la vieja casta de las fuerzas armadas y también rebeliones de izquierda, las más tenaces, en ocasiones una mezcla de militares de graduación media, civiles extremistas —remedos del llamado "nasserismo"— y del Partido Comunista, que demencialmente apostó a la línea insurreccional. Añádase a Fidel Castro, decidido, con apoyos de todo orden, a reventar la democracia, y a la creación, por consiguiente, de la guerrilla urbana y campesina, la formación de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional. Para completar el cuadro, también hubo un atentado contra el presidente, planeado por Rafael Leónidas Trujillo, esa sombra obscura. En aquellos años Fidel Castro representaba para muchos el futuro, la revolución bonita, la fundación de la nueva utopía, y Rómulo Betancourt, por el contrario, era el lento reformista antiguo, el que creía, según ellos, en hipócritas valores democráticos. Tuvo Venezuela esa mala suerte histórica: que su momento político clave coincidiera con la Cuba fidelista. La confusión emotiva e intelectual que esto produjo fue muy profunda. Lo extraordinario, no obstante, es que la democracia venezolana haya resistido. Lo considero una hazaña y por eso pienso que Rómulo Betancourt —más allá de matices y de posibles críticas— es, entre todos, la personalidad política más destacada de la Venezuela moderna.

Las cosas, después, fueron más fáciles. Poco a poco se pacificó el país y los rebeldes en buena medida se incorporaron a la vida civil. Las sucesivas elecciones presidenciales se han llevado a cabo con normalidad, y Rafael Caldera llegó a su primera presidencia en 1969 y derrotó —fijarse bien— a Acción Democrática por apenas treinta mil votos: se respetó el resultado y se inauguró la alternancia en el poder. De ahí en adelante el sistema político se basó en un bipartidismo.

Han pasado cuarenta años. Caldera, el último de los fundadores, deja la Presidencia. Las figuras políticas de prestigio son, por desgracia, escasas. El único que quedaba, Carlos Andrés Pérez, ha sido víctima —a pesar de sus excepcionales dotes de supervivencia— de su propia desmesura y de una implacable persecución política. Esta pobreza de nombres se debe a algo bastante más grave: la crisis de los partidos políticos tradicionales, especialmente la de los dos mayores, Acción Democrática y Copei, ambos sin dirigentes de peso, agobiados por las rencillas y las divisiones. La impresión, además, es la de que todos los partidos han dejado de ser nacionales para convertirse en sectoriales. Las últimas elecciones de las cámaras y de las gobernaturas así lo demuestran: una votación fragmentada que exige complicadas alianzas.

Los dos candidatos más fuertes para la Presidencia de la República no pertenecen, en efecto, a los partidos clásicos. Lo que han creado son agrupaciones electorales de carácter personal y contingente. Otra singularidad es que ninguna de las dos agrupaciones superó en la Cámara a Acción Democrática, cuyo candidato presidencial, debido a problemas de liderazgo e imagen, sin embargo está en las encuestas muy por debajo de Henrique Salas Römer y del teniente coronel Hugo Chávez Frías. El Comandante es, según opiniones especializadas, quien cuenta con mayores probabilidades. Se trata del militar que se levantó en armas en 1992 en contra del entonces gobierno presidido por Carlos Andrés Pérez, rebelión que dejó, por cierto, más de cuatrocientos muertos. Es increíble que la legalidad republicana haya permitido que se presentara como candidato. El Teniente Coronel favorece la boina roja —esos signos típicos de los grupos de choque—, gusta de las amenazas, nada veladas, a la estructura democrática de Venezuela, y balbucea un brumoso programa populista de justicia social.

Los problemas de Venezuela —es verdad— son graves. Una democracia que en un principio era de una honradez impecable, permitió con el paso de los años la corrupción. La inmensa riqueza petrolera y minera ciertamente transformó el país, aunque no eliminó la pobreza. Hay delincuencia creciente, hay crisis financiera, las clases medias han sido castigadas, se vive la dura prueba de mantener la democracia con políticas de austeridad económica, hay impaciencia y fatiga civil. Todo esto es verdad. Pero nada justifica arriesgar la democracia, condición necesaria de cualquier solución. El comandante Chávez es el resultado —grotesco, desde luego— de situaciones y tentaciones latentes en toda Hispanoamérica. Es, pues, una buena oportunidad para reflexionar y sacar conclusiones. Todos.

— El Universal, 29 de noviembre de 1998.



16 comentarios:

Psykoaktive dijo...

Buenas tardes D.Navarth,

en mi opinión no es la irrupción de Podemos lo que me preocupa sino la tendencia visible en los últimos 10 - 12 años: Prestige, Guerra de Irak, 11 M, Zapaterismo, 15 - M, corrupción normalizada, ésto.

No quiero quedarme en la mera sucesión de eventos sino en las ideas, comportamientos y valores de una sociedad que permiten la irrupción de estos movimientos de masas en aceleración. Quizá sea como apunta Don Benja: el alto peso de la pertenencia y el aún más alto (pero negativo) de la no pertenencia.

En lo que sí creo coincidir con usted es que nos estamos acercando a la masa crítica, "tipping point". Pueden pasar años, meses, quizá una o dos elecciones, pero estamos ahí.

navarth dijo...

Bueno, no puedo estar más de acuerdo porque ha situado le problema en su justa perspectiva: el problema no es que surja Podemos, sino que la sociedad española está en su punto para recibirlos. Exactamente igual que con Zapatero, un tipo extraordinariamente mediocre que sin embargo pudo dividir sin esfuerzo a la sociedad española, como un cuchillo aplicado a la mantequilla. Se ve que las democracias españolas/hispanoamericanas tienen fecha de caducidad, y a los 40 años se pudren. Como dice el eslogan de PI: Podemos, ¡claro que podemos!

navarth dijo...

Y efectivamente, ante un proceso degenerativo como este la palabra clave es “masa crítica”.

viejecita dijo...

¡ Usted También Don Navarth !

Ayer, cuando vi la foto de Chavez arriba, y la de P.I. abajo, me entraron tentaciones de irme sin leerle.
Afortunadamente, como le conozco un poco, me figuré que su texto sería bueno, como así era. Y no sólo bueno, estupenda era su corta historia de la democracia venezolana.
Pero claro, al final me quedé hecha puré, viendo el paralelismo que usted hace con la situación que tenemos ahora aquí en España...

Así que me dediqué a ver la película " Grand Budapest Hotel", de Wes Anderson, que me había llegado hacía unos días, y por la que, con todo eso de ser un homenaje a Stephan Zweig, de estar basada en relatos de él, ( y de ser yo bastante forofa de Wes Anderson ), sentía una gran curiosidad.
Y aunque en algunos momentos la película me pareciera un tanto "demasié", como dicen ahora. me pareció estupenda. Con unas actuaciones, una fotografía, ( o una mise en scene ), fabulosas, una banda sonora memorable, y con unos títulos de crédito finales, con animación, que me mantuvieron fija en la pantalla hasta el final del todo.
Y me encantó esta frase que decía el viejo dueño, del Señor Gustave, cuando el joven autor, encarnado por Jude Law le hablaba de un mundo que estaba desapareciendo:
" es que SU mundo ya había desaparecido desde antes de que él empezara, aunque él no se había enterado de ello"
O sea, que era un dinosaurio, sin saberlo. Yo creo que esa frase se puede aplicar a muchos de nosotros ahora mismo. (a mí, desde luego )
Y le pongo un enlace a un Y.T. que pretende ser de las 10 mejores escenas de la película, aunque yo no estoy de acuerdo con que esas escenas sean las mejores. Me hubiera gustado ponerle un enlace a los títulos finales, con la música y la animación, pero no lo he encontrado
Ya siento
Y muchas gracias por el relato de la triste historia de la democracia en Venezuela

https://www.youtube.com/watch?v=aOxB7sQV7sY

viejecita dijo...

Su corta historia de la democracia venezolana, no

tenía que haber puesto

Su relato sobre la corta historia de la democracia venezolana

Ya siento.
El Alzheimer, cada vez más cercano, que no perdona.

navarth dijo...

Pues sí Viejecita, somos un poco dinosaurios. Yo creo que la naturaleza no nos ha hecho inmortales para que no nos llevemos disgustos al ver cómo nos vamos quedando completamente fuera del mundo. Me apunto la del Hotel Budapest. Un abrazo.

Andrónico L dijo...

Le felicito por el artículo. En este caso coincidimos plena y absolutamente.
Sobre el Caracazo leí hace unos meses en el Universal (medio del que soy lector diario desde hace un año) un artículo explicando porque protestaba más gente. Además de medidas las liberalizadoras de la economía (que dieron luego resultados) intentó poner un sistema moderno de impuestos en un país que carecía literalmente de estos, fiándolo todo al petróleo (como ahora). Si el petróleo subía el genial pero cuando bajaba, y vaya si hubo momentos que bajó mucho, la catástrofe. Introdujo el IVA, el IRPF, intentó mínimamente racionalizar gastos.
Al pueblo soberano le pareció inaceptable y primero el Caracazo y luego eligieron a Chávez. Ninguna de las medidas de Pérez, se retiraron.
En ese aspecto parecida inconsecuencia en el pueblo español. Las medidas realizadas sobre las pensiones generan muchos votos para Podemos, pero nadie quiere ver la necesidad y cuando llegue el de la cóleta, no tocará ni una coma de las reformas. Y como a Chávez, sus votantes no se lo exigirán.
En fin le ánimo a seguir escribiendo sobre el tema. Es un momento histórico crucial, mucho más de lo que puede parecer y de lo que realmente lo cree la mayoría de la población. Por lo menos que unos cuantos no nos callemos.

navarth dijo...

Muchas gracias Andrónico. Ya estaba medio animado a seguir escribiendo sobre el asunto, porque yo también creo que estamos en un momento crucial. Le pido, por tanto, que siga viniendo a este blog ya que, con su conocimiento de El Universal, sus aportaciones serán doblemente valiosas. Saludos.

Andrónico L dijo...

Gracias a usted por hacer el trabajo que no hacen los partidos ni muchos medios: informar.
Venezuela es el talón de Aquiles de esta gente. Y relacionado, la figura de Moneero. Se han implicado demasiado en su apoyo para que sea creible el intento actual de distanciarse:
Le paso un enlace que es muy ilustrativo de la situación económica del páis. De cual es el legado de Chavez que tanto entusiasma a nuestro amigo Monedero

Andrónico L dijo...

http://www.eluniversal.com/opinion/140713/que-sabe-ramirez-que-tanto-teme-el-gobierno

Temístocles dijo...

Buenas noches, don Fernando y compañeros.
Acabo de descubrir el blog, navegando por el blog de Santiago González.
Muy interesantes los temas tratados y los blogs sugeridos. He descargado el libro Patriota insufrible, en la línea de Palabra de vasco. Buenísimos.
En cuanto al problema más candente, Podemos, me gustaría sugerir un enfoque que tal vez ya se haya hecho pero que no he leído. Se trata del enfoque educativo.
Cuando la corrupción de los políticos genera una respuesta en la sociedad, hay dos caminos posibles: la revolución o la reforma. En mi opinión, Podemos representa la primera, la respuesta irracional, emocional, la ira descontrolada o, a veces, sólo contenida en las formas; y UPyD y Ciudadanos la segunda, la respuesta racional, la reforma social gradual (acción en los tribunales contra Bankia o contra Cajanavarra; reducción de los aforamientos; reforma de la ley electoral...)
¿Y qué tiene que ver esto con el sistema educativo? La LOGSE y su hija LOE no han promovido el uso de la razón, del esfuerzo intelectual sino todo lo contrario: su filosofía del buenismo, de que lo importante son las intenciones, su desprecio del conocimiento... fomentan la búsqueda de soluciones milagrosas, como milagrosos son muchos aprobados.
Un botón de muestra más del desaguisado socialista en el sistema educativo. Tampoco he leído que se haya armado ningún revuelo al respecto. Entre 2007 y 2012, en las oposiciones al cuerpo de enseñanza secundaria, era posible (y ocurrió) obtener plaza de funcionario aun habiendo obtenido un cero en el examen de conocimientos de la propia materia.
En fin, felicidades por el blog.
Saludos

navarth dijo...

Don Temístocles, sea usted muy bienvenido. Curiosamente toca usted temas esenciales que, precisamente ayer, discutía ayer con una persona muy cercana: uno, que una democracia no puede sobrevivir sin una opinión pública mínimamente informada; dos, que no se puede contemplar con benevolencia el voto a Podemos como un mero voto de castigo a la degeneración de la clase política dominante. Eso lo defendía yo, y que por eso era necesario desenmascarar a Monedero e Iglesias. Mi ‘contrincante’, una persona culta e inteligente, le quitaba importancia al asunto, y defendía, sin la menor preocupación, que la gente no lee ni entiende nada por lo que los esfuerzos carecían de sentido. Me habría gustado tener a mano ese argumento de separar el voto de castigo de la rabia (Podemos) del voto de castigo de la sensatez (UpyD, Ciudadanos…) Y estoy de acuerdo: el gran agujero es la educación. Creo que si un país no tiene una masa crítica de gente medianamente formada, capaz de entender cuestiones cívicas básicas, el país está condenado. Empiezo a pensar que en España ahora mismo no existe, y por eso somos tan vulnerables al populismo. Saludos.

navarth dijo...

Andrónico, le prevengo que es de mal gusto enturbiar la belleza del sueño bolivariano con groseros datos económicos. Además, en uno de sus artículos en aporrea, el sagaz Monedero ya se ha dado cuenta de que detrás de la ruina y el desabastecimiento están en realidad los saboteadores, los especuladores y los kulaks.

Muy clarificador el artículo, se lo mandaré a Santi. Saludos.

Temístocles dijo...

Bienhallados, don Fernando y compañeros.
Me permito hacer unas recomendaciones literarias:
-Karl Raimond Popper : La sociedad abierta y sus enemigos. Repaso sistemático del origen de las ideologías totalitarias. Manantial de ideas.
-Alain Finkielkraut: La derrota del pensamiento. Puede ser un anexo al libro anterior, bucea en el Volksgeist como arma de los reaccionarios.
-Robert D. Hare: Sin conciencia.
Sorprenden las semejanzas entre los psicópatas (y su caso extremo, los asesinos en serie) y los nacionalistas (y su caso extremo, los terroristas): narcisismo, manipulación, uso de la mentira, falta de empatía, grandilocuencia...
-Philip Zimbardo: El efecto lucifer. El porqué de la maldad.
Si dibujamos una campana de Gauss tal que a la izquierda queden los sujetos nocivos y a la derecha los más atruistas, dejando en el medio a la mayoría de altruistas recíprocos, Zimbardo nos cuenta cómo toda la curva puede desplazarse hacia la izquierda debido al entorno... pero también hacia la derecha.
-Steven Pínker: Los ángeles que llevamos dentro. Una visión optimista de la reducción de la violencia a lo largo de la historia. Aunque demasiado extenso.
-Richard Dawkins: El gen egoísta.
Bases biológicas evolucionistas de nuestro comportamiento.
Saludos

envite dijo...

Gracias, otra vez Navarth, por su certera reflexión. Lamentablemente, existen similitudes importantes entre Venezuela y España.
Y no parece que los partidos regeneracionistas, UPyD y Cs tengan mucho éxito frente al, miserable y demagógico hasta la nausea, partido Podemos.
Me parece perdida la cosa, desde el momento que personas inteligentes, cultas y pensantes ¿? se manifiestan divertidas y satisfechas por sus andanadas. Si la clase culta del país no da para más, estamos perdidos.
Todo lo que no les gusta son exageraciones y nunca han existido, y ante el miedo a sus comentarios solo son capaces de burlarse de los miedos absurdos y conservadores ante lo nuevo.
Cuando quieran verlo, si quieren, será tarde. En fin.

navarth dijo...

El síndrome de Casandra parece estar muy extendido en la sociedad española. Los mismos que descalificaban a los que denunciaban lo que estaba ocurriendo en Cataluña llamándolos alarmistas, llaman catastrofistas a los que ahora denuncian el peligro de Podemos.

Muchas gracias por haber hecho propaganda de la serie ‘Películas comentadas’ de este blog en el de SG. Un abrazo.