sábado, 7 de diciembre de 2013

WORLD WAR Zzzzz





Una súbita e incontenible epidemia convierte a los humanos en zombis rabiosos. A continuación la cosa empeora: la ONU se hace cargo de la situación. Es un buen recurso por parte del director: imaginarse a la humanidad dependiendo de, digamos, Kofi Annan, para evitar su extinción sobrecoge al espectador y lo deja pegado a la butaca. Resulta que Naciones Unidas ha conseguido hacerse con un portaaeronaves, y mientras las ciudades se colapsan está reuniendo en él a todos los cerebros mundiales capaces de hacer frente a la crisis. Son dos: un joven estudiante de Harvard, que muere a los cinco minutos de su primera aparición, y Brad Pitt, que es “investigador de las Naciones Unidas” (no hace falta decir más). Pitt va recibiendo instrucciones más bien vagas para averiguar de dónde ha surgido la epidemia (como por ejemplo, el primer caso ha surgido en la India: vete allí) De este modo pasa por Corea del Sur, donde, por no apagar el móvil, consigue que sea diezmado un grupo de operaciones especiales que había sobrevivido hasta ese momento, y por Israel. Los israelitas se habían enterado antes que nadie de la epidemia y se habían atrincherado construyendo gigantescos muros alrededor de las ciudades. En uno de los momentos más cómicos de la película los zombis que rodean Jerusalén, al escuchar a un grupo de refugiados que cantan algo parecido al “alabaré, alabaré”, se ven abocados a tal grado de paroxismo que consiguen asaltar las murallas.

Mientras tanto Brad Pitt ha dejado a su mujer e hijas en el portaaeronaves de la ONU. Su posición es precaria porque las plazas a bordo son limitadas y están reservadas para los altos dignatarios de la organización (un suponer, Bibiana Aído) Una pequeña digresión: Angelina Jolie debe de haber establecido ciertas condiciones para la participación de Pitt en la película, porque su mujer en ésta es la poco estimulante actriz que se pasa toda la serie The killing con cara de estreñimiento, y la compañera israelita que lo acompaña en sus andanzas resulta extrañamente parecida a un precog [1] recién salido de la piscina.

Desde Jerusalén Brad Pitt toma un avión comercial con destino a Cardiff, donde hay un centro investigador de la OMS (aparentemente él y el guionista ya se han olvidado de la India). El caso es que a mitad de vuelo un perro transmite la rabia-zombi a los pasajeros. Brad Pitt soluciona el incidente arrojando una granada en mitad del avión, que mata a los zombis, derriba el aparato y le causa a él un rasguño en la mejilla.

A partir de ese momento he sido incapaz de continuar viendo la película. Agradeceré por tanto que, para variar, sea algún lector el que me destripe el final.

Suyo afectísimo.


[1] Oh, vamos, este es un blog (también) de cine. Ver Minority report.

7 comentarios:

candela dijo...

Me muero de la risa. Pero ¿cómo se le ocurre meterse en esos mundos?

Claro que me parece genial que lo haga, si lo comenta.

Un abrazo agradecido.

navarth dijo...

Pues nada, nada. Le dedico esta entrada por su cumpleaños. Un abrazo.

Yapoco dijo...

Ah, no, no vale abandonar. Con lo que me estaba divirtiendo. Pues no me la pienso perder cuando la pueda conseguir. Aunque sea por ver a la precog.

viejecita dijo...

Don Navarth
Lo de poner a Brad Pitt de científico ya es de risa. Aunque claro, si es un "científico de los del IPCC", ya no me extraña tanto. Yo, al hombre, cada vez que lo veo, me acuerdo del anuncio aquél de Dodotis "sequito sequito"..
No pensaba ver la película, pero ahora me voy a tener que volver mica buscando alguna crítica que me destripe el final.
¡ Cuidiao que tié usté maladiea !

La verdad es que nada más ver el encabezamiento, con el zzzzzz, he soltado la carcajada y me he estado riendo todo el rato mientras le leía.
Muchas gracias

benjamingrullo dijo...

Hay melodramas que ganan mucho cuando se los ve como farsas. Ya pasó con las películas de Ed Wood que el tiempo ha convertido en tronchantes. También me pasa con Cataluña.
También me pasó con Independence Day, que me pareció una farsa muy superior a Mars Attack. La escena en la que el director consigue que mientras cientos de mujeres y niños mueren abrasados el espectador mantenga toda su empatía concentrada en un perrito es gore progre y magistral.

Y esta nueva película tiene también toda la pinta de pertenecer a ese género de contadas obras maestras que han accedido a la categoría de farsas a pesar de las intenciones del director. Son de las que mejor retratan nuestros tiempos y no pienso perdérmela.

navarth dijo...

Yapoco, ya me contará cuando la vea.

Viejecita, he tenido que mirar lo que es el IPCC, y coincide bastante bien con el papel atribuido a Pitt.

Benja, es curioso que menciones lo de la empatía. En toda la película, lo más abrumador es la absoluta carencia de ella por parte del protagonista, incluso de las bajas que él mismo causa por su estupidez.

envie dijo...

Por favor, Navarth, de verdad que su crítica de cine es lo más. Me muero de risa. Gracias!