viernes, 20 de diciembre de 2013

UNA HISTORIA DEL PRESTIGE: EL ACCIDENTE


A las 15:15 hora española del 13 de noviembre de 2002 el Centro de Coordinación de Salvamento (CCS) Finisterre [1] recibe una señal de auxilio. Ha llegado por llamada selectiva digital, un sistema que permite al buque en apuros identificarse y señalar su posición con sólo apretar un botón. Es el Prestige [2]. Dos minutos más tarde llega al CCS un entrecortado mayday proveniente del buque. Más tarde, cuando se desencadene la tormenta acusatoria, se reprochará a la administración haber reaccionado con torpeza. Conviene por tanto señalar que a las 15:20, sólo tres minutos después de haber sido recibida la señal de socorro, Salvamento Marítimo ya ha movilizado su helicóptero Helimer Galicia, y trata, de momento infructuosamente, de ponerse en contacto con el helicóptero Pesca-1 perteneciente a la Junta de Galicia.

Todo parece indicar que, a las 15:10, el Prestige se ha comido una ola de proporciones homéricas que le ha abierto un boquete en el costado de estribor. El agujero está por debajo de la línea de flotación, lo que hace que el buque esté embarcando agua al impresionante ritmo de 700 toneladas por minuto. A las 15:20 el Prestige está próximo al colapso, cabeceando por la acción de olas de 8 metros, con una escora de 24º, y casi un metro y medio más hundido de lo que estaba sólo 10 minutos antes. Para colmo, la escora ha activado la alarma de parada de emergencia del motor principal por disminución del nivel de aceite, y su ulular se suma al de la alarma general. La banda sonora resultante no contribuye a la serenidad de la tripulación, que, compuesta casi exclusivamente por filipinos con una experiencia limitada, para entonces se encuentra al borde del pánico. Mientras el jefe de máquinas baja para parar el motor y hacer los ajustes necesarios, el capitán Apostolos Mangouras toma una decisión que más tarde tendrá resultados adversos: solicita a Salvamento Marítimo que su tripulación sea evacuada. Estaban muy asustados, algunos estaban llorando, contará. Mangouras es un marino experimentado: tiene 67 años y un par de infartos a sus espaldas. Es un hombre de carácter, aunque sea mal carácter, lo que posteriormente dificultará su situación legal.


En el CCS Finisterre no parece que se esté perdiendo el tiempo. A las 15:34 el remolcador Ría de Vigo está en camino, y a las 15:35 se ha ordenado acudir a todos los buques que se encuentran en las proximidades del barco accidentado. A las 16:00 el Walilly, que estaba sólo a dos  millas en el momento de recibir el aviso, informa de la escora del Prestige y de que en el agua hay fuel. Cuando a las 16:32 llega el primer helicóptero (Pesca-1) se encuentra con algo parecido a una película de Wolfgang Petersen. Más tarde contarán que el buque estaba “tan escorado que no vimos el agujero”, y que sus tripulantes estaban apiñados a babor “menos dos marineros que, increíblemente, se encontraban en la mitad de la cubierta, enfangada de petróleo y barrida por unas olas que saltaban el barco de babor a estribor”. “De repente, una ola barrió la cubierta y se tragó a uno de ellos: desapareció. Ya íbamos a buscarlo cuando reaparece el tío, agarrado a un pasamanos: increíble, no sé cómo pudo conseguirlo. El otro le ayudó a retrepar sobre la cubierta”. Entretanto Salvamento Marítimo ha movilizado al remolcador Ibaizabal 1, e intenta infructuosamente hacer lo propio con el Pau da Luz.

A las 17:10 Pesca-1 informa que vuela rumbo a Vigo llevando a bordo a siete marineros recuperados del Prestige. A las 18:06 Helimer Galicia informa que ha recogido a otros 17 tripulantes, y que a los tres restantes “no se les ve intención de abandonar el buque”. Son el capitán, el jefe de máquinas y un oficial filipino, a los que el pundonor ha impelido a permanecer a bordo, y que posteriormente también serán rescatados. Aunque conmocionará a la opinión pública, gracias a Salvamento Marítimo el accidente del Prestige no tendrá coste en vidas humanas. Unos meses esa misma opinión pública ha asistido con notable indiferencia al hundimiento del Joola y al ahogamiento de casi 2.000 de sus pasajeros, lo que nos proporciona información sobre su plasticidad.


Desde la parada de su motor principal el Prestige ha estado derivando hacia la costa de Finisterre, y a las 18:15 Salvamento Marítimo pide a Mangouras que dé un cable de remolque al Ría de Vigo, que está llegando a la escena. Mangouras nada dice, y la orden es reiterada: Mangouras contesta que sólo recibe órdenes de su armador, palabras que agrandan notablemente su horizonte penal. El caso es que se está produciendo una negociación acelerada entre el armador del Prestige (y jefe de Mangouras) y la empresa de salvamento holandesa Smit Tak por un lado, y entre ésta y el armador del Ría de Vigo por otro. El remolcador Ría de Vigo tiene un contrato de arrendamiento no en exclusiva con la administración española, según el cual puede atender sus negocios particulares siempre que cuente con la autorización de ésta. Más tarde el armador del remolcador dirá que no ha puesto el buque a disposición de Smit Tak hasta las 21:00, cuando ya había obtenido autorización del Ministerio de Fomento, pero todo parece indicar que desde las 18:15 ha estado manteniendo contactos con Smit Tak. En todo caso a las 19:30 Smit Tak firma un acuerdo con el armador del Prestige, y a las 21:00 Mangouras accede a dar el remolque al Ría de Vigo. La renuencia de Mangouras a dar el remolque hasta que las cosas estén claras es explicable, porque los intereses económicos en juego son elevados y la ausencia de tripulantes puede marcar la diferencia entre un rescate y un hallazgo para el remolcador. Más tarde Mangouras contará que en un momento dado el Jefe de Máquinas se vio inmerso en una paranoia que le dictaba que los rescatadores iban a asesinarlos y a quedarse con la carga (recuérdese la historia de los chinos desnucados del Cason). En cuanto a la relación del Ría de Vigo con la administración, como más tarde servirá de fundamento a una de las vaporosas acusaciones antigubernamentales (el gobierno ultraliberal encomienda la seguridad a empresas privadas donde reina el ánimo de lucro en vez de al abnegado estado, etc.) volveremos sobre este asunto más adelante.

A la vez que accede a dar el cable de remolque, Mangouras solicita que alguien suba a bordo para ayudar en los trabajos, lo que evidencia el error de haber evacuado a toda su tripulación. A la vez, ante las olas que cubren la cubierta y el peligro cierto de hundimiento, toma la segunda decisión incorrecta del día: ordena inundar algunos compartimentos de babor para enderezar el barco [3] Con ello incrementa la tensión por arrufo (la experimentada en el centro del buque hacia abajo) hasta un 150% del máximo considerado como seguro en aguas tranquilas. Y además aumenta la inmersión del buque hasta los 2,70 metros desde el inicio del accidente. El calado queda en 17,4 metros, considerando la escora. En ese momento el Prestige se encuentra a 16 millas de la costa.

Con sólo tres personas a bordo, y encontrándose sin vapor en los cabrestantes, la maniobra de toma de remolque está condenada al fracaso. El Ría de Vigo hace todo lo que puede, e incluso en uno de las arriesgados acercamientos recibe un porrazo del ancla del Prestige que le provoca serios destrozos, pero va rompiendo todos los cables de remolque en los sucesivos intentos. A las 2:21 del 14 de noviembre un helicóptero deposita en cubierta del Prestige a dos tripulantes del remolcador Ibaizabal. A las 4.21, fracasados todos los intentos de hacer firme algún cabo, y con el barco acercándose peligrosamente a la costa, Salvamento pregunta a Mangouras si está en condiciones de fondear en algún sitio, a lo que éste contesta afirmativamente.

La luz del amanecer presenta al Prestige rodeado por cuatro acuciantes remolcadores. Los intentos infructuosos han aumentado el nerviosismo en la administración, y el cabreo inicial por la tardanza de Mangouras al acatar sus instrucciones se traduce en episodios chuscos. A las 6:20 el CCS Finisterre ha conminado al capitán del Prestige a que vaya él personalmente a proa a largar el cabo de remolque (“por favor, repita”, contesta un atónito Mangouras). Y a las 10:00 de la mañana el delegado del gobierno ordena que sean depositadas en la cubierta del Prestige ¡dos parejas de la Guardia Civil! La Benemérita no llegará a embarcar, pero sí lo han hecho cuatro tripulantes de la empresa de salvamento, algunos marineros previamente evacuados del Prestige, y un jefe de máquinas tan curtido como Mangouras, con órdenes de arrancar el motor y alejar el barco. Finalmente a las 13:40 el Ría de Vigo informa que ha hecho firme el remolque, y que, para alivio temporal de todos, navega con el Prestige en dirección NW.


[1] Los CCS pertenecen a Salvamento Marítimo, encuadrado a su vez en el Ministerio de Fomento. Tienen dos misiones básicas, vigilar el tráfico (Vessel Traffic Service) y coordinar los salvamentos en su área. En su faceta VTS los CCS se conocen también como ‘Tráfico’. Así el CCS de Finisterre es llamado también 'Finisterre Tráfico'. Por su parte el nombre completo de Salvamento Marítimo es Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (SASEMAR). Disculpen el lío de nombres.

[2] El lector encontrará aquí, y no debe perdérselo, un magnífico artículo con todos los detalles del episodio. Evidentemente, esta entrada bebe en esa fuente. Si no conocen aún el nombre, apúntense el del capitán Luis Jar Torre.

[3] El capitán Jar Torre sugiere la alternativa de trasvasar carga desde los compartimentos de estribor hasta los de babor, consiguiendo el mismo efecto de adrizar el barco sin incrementar el peso y con él el esfuerzo de arrufo y la inmersión.

Imágenes: 1) El Prestige navega escorado; 2) El Prestige visto desde el Pesca-1; 3) Helimer-Galicia ante el Prestige. Obsérvese que el oleaje ha arrancado un bote del costado de babor, donde permanece un pescante retorcido. 4) El Prestige dejando una ancha mancha de fuel.

7 comentarios:

Laslo a Sotavento dijo...

Vd sí que es Homérico con mayúscula, su relato es fascinante entretenido y lleno de conocimientos náuticos. He disfrutado leyéndolo.

Un saludo.

Laslo a Sotavento dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
viejecita dijo...

Muchas Gracias Don Navarth por seguir con la historia, y por lo bien que la cuenta. Y ello a pesar de las fechas paliza en que estamos.
¡¡¡ Bravo !!!

navarth dijo...

Gracias D. Laslo, por este y por el comentario de la entrada anterior que, aunque inmerecido, me ha hecho hincharme como un pavo.

Y muchas gracias a usted Dª Viejecita. Precisamente escribir en el blog me entretiene mucho en estas fechas tan ‘paliza’. Un abrazo a los dos.

Napo dijo...

“… a las 15:20, sólo tres minutos después de haber sido recibida la señal de socorro, Salvamento Marítimo ya ha movilizado su helicóptero Helimer Galicia, y trata, de momento infructuosamente, de ponerse en contacto con el helicóptero Pesca-1 perteneciente a la Junta de Galicia.”

“Cuando a las 16:32 llega el primer helicóptero (Pesca-1) se encuentra con algo parecido a una película de Wolfgang Petersen”

PREGUNTO:

¿Don Navarth, cómo es que llega antes al Prestige el helicóptero Pesca-1 si salió antes el Helimer Galicia?

¿Lo he entendido mal?

Gracias por tan completo relato.

navarth dijo...

Pes no sé D. Napo, esos son los datos de Salvamento. En realidad lo que dicen es que movilizan al helicóptero, no que salga en ese momento. Quizás el Pesca 1 estaba más cerca.

Napo dijo...

Napo

Habría que ver algunas cosas:

¿La políza de seguro que llevaba el barco era extrañamente cara? Si era así la compañía aseguradora sabía que el barco no estaba en condiciones y el armador tampoco. A lo mejor aquel vieje fué sólo una apuesta a todo o nada.

El que el Capitán del barco ( muy experto) dijese que sólo le hace caso al armador es que estaba o sabía del negocio. No sé.