martes, 1 de octubre de 2013

VENTAJAS ESPIRITUALES Y MATERIALES DE LA RAZA




Dado que resulta irresistible descubrir que uno es especial (y mejor) por el mero hecho de pertenecer a una raza o un pueblo, el virus del nacionalismo se propaga con facilidad y puede acabar infectando la sociedad en la que es liberado. Si la adscripción a ese pueblo, además, proporciona un papel emocionante en una vida normalmente aburrida, y de paso la inmortalidad (como parte de algo razonablemente eterno), lo extraño es que el contagio sea tan lento. Además, por si todas estas ventajas espirituales fueran insuficientes, Sabino también las extenderá a las materiales.

Para empezar, al trabajo. Ya hemos visto cómo el argumento central de la obra De fuera vendrá lo constituye la invasión de los maquetos para apropiarse del trabajo vasco y las mujeres vascas (no necesariamente en este orden). Es un tema recurrente, del que ya ha tratado en Bizkaitarra:

“En el Ayuntamiento de esta villa se han provisto tres plazas vacantes con maketos.

En la Diputación han sido preferidos los maketos a los hijos del país para un buen número de empleos, entre ellos el de Impresor de la Provincia.

Sólo recordamos de (sic) uno que haya sido dado a bizkaino; es el de Capitán de la Guardia de Miñones, concedido al señor Anitua. Pero no creemos que esté en carácter el bizkaino Anitua capitaneando a maketos disfrazados de (sic) boina”

Hay que reconocerle desinterés a Sabino cuando se preocupa de este asunto, porque él mismo, como rentista, no está personalmente afectado por la competencia maqueta en la búsqueda de trabajo. En El Correo Vasco continuará su línea argumental:

 “Somos tan estúpidos que desechamos al de casa por el de afuera.

(...) Cuando en las oficinas se cierra la entrada a los nacidos en nuestro propio suelo para abrírselas a los recién llegados, cuando en las corporaciones se invita al disfrute de la vida a los originarios de comarcas casi antípodas de la nuestra y se rechaza al de la tierra, cuando a los nacidos y formados entre nosotros mismos se desprecia y humilla para apoyar y ofrecer la abundancia a los desconocidos, se funda y fomenta el mal de la emigración entre los vascos.

No nos avergüenza el desamparo en que dejamos a los que tienen tanto derecho a la vida como nosotros.”

Dejemos por el momento este ominoso final, que parece insinuar que “el de fuera” tiene menos derecho a la vida que Sabino. Desde luego, tiene menos derecho a la caridad que los vascos:

 “Ha llegado a nuestros oídos la noticia de que en esta villa ha muerto por indigencia el cabeza de una familia euskeriana.

Esto es horrible; pero lo es aún más, si se considera que hay un gran número de familias maketas acogidas por las Conferencias de San Vicente de Paúl.”
[1]

La noticia es intolerable para Sabino: ha muerto un vasco mientras los parásitos maquetos (valga la redundancia) acaparan las ayudas sociales. Y es la indomable dignidad del necesitado vasco la que lo deja indefenso ante este abuso:

“Todo el mundo sabe que los maketos no sienten la menor repugnancia en llamar a la puerta para pedir limosna y exagerar sus necesidades, resultando que, de atenderlos, sólo se consigue muchas veces fomentar la vagancia y los vicios. Los euskerianos, por el contrario, tienen ordinariamente bastante dignidad para encubrir sus necesidades y no mendigar, llevándola a veces hasta la exageración de dejarse morir de hambre por no pedir; es preciso buscarlos.”

Y si sólo fuera gorrón e indigno la cosa tendría un pase. Pero, no lo olvidemos, el maqueto es contagioso, y su presencia contamina las esencias vascas:

“Ya hemos indicado, por otra parte, que el favorecer la irrupción de los maketos es fomentar la inmoralidad en nuestro país; porque si es cierto que las costumbres de nuestro Pueblo han degenerado notablemente en esta época, débese sin duda alguna a la espantosa invasión de los maketos, que traen consigo la blasfemia y la inmoralidad.”

El asunto de la caridad bien entendida preocupa a Sabino, que lo vuelve a tratar en Bizkaitarra. Resulta que el ayuntamiento de Bilbao está repartiendo ayudas ante la presencia de un persistente temporal que impide salir a faenar a la mar:

“Pues bien: ni aun el cinco por ciento de los que iban a solicitar ración diariamente, eran naturales de nuestro país. No había más que verlos; que en el tipo repugnante se le distingue al primer golpe de vista al individuo de raza maketa”. [2]

Insistamos, continua Sabino, esto no quiere decir que haya más pobres maquetos que indígenas:

“Lo que aquello quiere decir es que a los pobres españoles, faltos de dignidad por la naturaleza de su raza, no les salen los colores al rostro cuando se ven precisados a pedir limosna; que hay entre ellos muchos que son, por esto, mendigos de profesión; y que no pocos de los que componían aquellas legiones socorridas en los días del temporal, irían a demandar ración teniendo en casa alguna cosa con que pasar el día. Lo que quiere decir es que los pobres euskerianos prefieren pasar hambres terribles y aun a veces sobrellevar la muerte antes de decidirse a pedir; que tienen dignidad bastante para no dedicarse a la mendicidad por oficio.”
_________________



He mencionado El Correo Vasco. Es el diario resultante de la unión entre el PNV de Sabino y el grupo de Ramón de la Sota tras las elecciones provinciales de 1898. Los sotistas constituyen una escisión nacionalista dentro de Euskalerria, el partido fuerista, que desde el periódico Euskalduna ha apoyado sin reservas la candidatura de Sabino. Tras la elección de éste como diputado provincial sotistas y aranistas fundan en abril de 1899 el Centro Vasco, que para agosto ya cuenta con más de mil socios, muy lejos de las escaseces del Euskeldun Batzokija.  El Correo Vasco se publica diariamente entre el 4 de junio y el 15 de septiembre de 1899, 103 números en total. Su contenido es levemente menos incendiario que el de sus antecesores (Bizkaitarra y Baserritarra), lo que hará que algunos lo presenten como una evolución de Sabino hacia la moderación. Pero hay que tener en cuenta dos cosas. Primero, que Sabino está, sencillamente, intentando actuar de forma camuflada con el fin de evitar dar razones para una eventual ilegalización y clausura del periódico y del Centro, tal y como ya ha ocurrido con Bizkaitarra y el Euskeldun Batzokija. Por eso en el documento de constitución de la sociedad que editará El Correo Vasco se dice:

“El objeto de esta sociedad es crear y sostener en esta villa un periódico diario, con el fin de propagar y defender las ideas políticas más conformes con las opiniones de los firmantes, todo dentro de la más estricta legalidad”.

O, en palabras de Engracio Aranzadi, se trata de ser “nacionalista pero sin asomar la oreja”.

En segundo lugar, y más importante, no hay que olvidar que la elección de Sabino como diputado provincial, y su reconocimiento creciente en la sociedad vizcaína, han hecho desaparecer gran parte de su frustración, desvaneciendo con ella su ira. Ahora, contra todo pronóstico, Sabino es una figura respetada en círculos cada vez más amplios, y aunque continúa con su monomanía, está menos enfadado y dispone de un menor caudal de resentimiento para canalizar hacia ella.

Desde luego no ha abandonado el racismo, que sigue propagando desde El Correo Vasco:

“El vasco, hasta hace poco tan comedido, se vuelve blasfemo; el que antes era respetuoso, hoy lo vemos procaz y desvergonzado; el que tuvo morigeradas costumbres, las tiene hoy desenfrenadas; el que dirimía sus cuestiones con las armas naturales y eso por causas graves, va hoy provisto de la denigrante navaja y mata a sus semejantes por un quítame allá esas pajas (...) atravesando el Ebro, viniéronse para acá trayendo consigo las corridas de toros, el baile y cante flamenco, la cultísima lengua tan pródiga en blasfemias y sucias expresiones, la navaja, y tantos y tantos excelentes medios de civilización (...) Civilizados con la espléndida civilización que los horteras, polizontes, mineros y demás sabios del país de pan y toros nos han regalado.” [3]

“El pueblo vasco no necesita constituirse, tiene la esencia en su propio vivir: posee como núcleo la sangre de una raza inconfundible (...) A lo que debemos aspirar es a que ese pueblo que vive, sepa que vive, sepa que constituye una raza.” [4]



Lo que sí ha moderado es su aversión al vil metal. Hasta ese momento Sabino ha considerado el dinero como un maligno factor de corrupción, el becerro de oro cuyo brillo ha deslumbrado a los vascos haciéndoles olvidar su pureza y provocando su degeneración y maquetización (que viene a ser lo mismo). Sabino ha llegado a pedir a Dios “que se hundan en el abismo los montes de Bizkaya con su hierro”, y a desear que “fuera pobre Bizkaya y no tuviera más que campos y ganados  y seríamos entonces patriotas y felices”. Ahora, en cambio, los nacionalistas cuentan con gente influyente y de dinero en sus filas, y Sabino emprende una nueva orientación:

“No faltan quienes, con más elevadas ideas, con sentimientos más nobles, con menos ambición y más patriotismo, justamente indignados de tanta iniquidad, se hallan dispuestos también a hacer uso del oro, pero no un mal uso, comprando conciencias y cometiendo arbitrariedades, como hace el caciquismo, sino empleándole en obras que redunden en bien de Bizkaya y contribuyan a levantar al bizkaino de la abyección en que le sumiera el odioso caciquismo, azote de los pueblos, y en obras que abran los ojos del vasco y le permitan ver claro lo que es y lo que le conviene.”

El dinero es malo si lo emplean los otros y bueno si son los nacionalistas quienes lo tienen. Este es el habitual doble rasero del que Sabino dispone gracias a su condición de patriota. Y la feliz conjunción de nacionalismo y negocios provoca una sutil alteración en la definición del arquetipo vasco. Ahora ya no sólo es el noble baserritarra: es también es el hombre enérgico que ha producido la industrialización y modernización del país.

Fieles a su nueva filosofía Sabino y Luis Arana crearán en 1900 la sociedad Abertzale (Patriota) para la explotación de minas. Y no debe hacernos dudar de la abnegación y el patriotismo de los Fundadores el hecho de que las principales minas gestionadas por Abertzale se encuentren en Maketania [5]. Tras Abertzale los hermanos Arana crean las sociedades Lusitania y New Lusitania, de nombres mucho más cosmopolitas. En el accionariado cinco socios ostentan un 16,5% de participación cada uno, entre ellos Sabino y Luis [6], y Ramón de la Sota un 5%. Los cinco socios mayoritarios integran, además, el equipo directivo de las sociedades.

Una vez compatibilizado el espíritu burgués con el patriotismo, Sabino emprende su carrera de negociante con decisión y mente abierta, y en 1902 llega a estimar que la correcta explotación de sus minas requerirá una gran inversión adicional:

“(…) el capital tendrá que ser de 35 a 40 millones, a ojo de mal cubero” [7].

La cifra es asombrosa si se tiene en cuenta que en Vizcaya, en el momento de gran expansión económica que vive, no existe ninguna empresa con tal capital; por ejemplo el de Altos Hornos de Vizcaya, creada ese mismo año, es de 32, 7 millones de pesetas. Buscando inversores los Arana se relacionan con el republicano Cosme Echevarrieta y con las familias Dreyfus y Dassin [8].

Pero Sabino y Luis no limitan sus negocios a la minería. En mayo de 1901 Sabino escribe a Engracio Aranzadi:

“Nos enteran que se va a constituir en ésa una sociedad de seguros marítimos relacionada o similar con la Aurora, de ésta, y Aranoa, Luis y yo nos hemos decidido a cazar un cerdito suscribiéndonos por 100 acciones de 500 pesetas cada uno.”

Sabino no es gestor ni empresario, ni por formación ni por experiencia, y parece afrontar los negocios con la excitación del que participa un juego de azar creyéndose buen jugador:

“¡Lo que es la fuerza del consonante! ¡Lo que es la gravitación universal hacia el dinero! ¡Usted, todo sentimientos, dedicado a la profesión que más embota las afecciones y más seca la mente! También aquí les da a los nacionalistas por ahí. Es preferible a ser empleado.” [9]

A partir de 1903 los negocios mineros de los Arana comenzarán ir francamente mal, y finalmente serán ruinosos para los hermanos. Posiblemente esto habría sido una nueve fuente de frustración e ira para Sabino que podría haber liberado por los cauces antiespañolistas habituales, pero en ese momento le queda ya muy poco tiempo.

[1] Bizkaitarra nº 10, mayo de 1894: ¡Qué caridad!.
[2] Bizkaitarra nº 19, enero 1895: ¡Caridad!
[3] El Correo Vasco, Nos vamos civilizando, 16 de junio de 1899.
[4] El Correo Vasco, La conciencia de nosotros mismos, 3 de julio de 1899).
[5] Las más importantes minas gestionadas por Abertzale son las “Minas del Ibor”, en Cáceres.
[6] Los otros son Cesáreo Arzubía, Juan Larrea y Fabián de Ispizua.
[7] Carta de Sabino a Angel Zabala Ozámiz, septiembre de 1902.
[8] Para todo lo referente a los negocios de los Arana ver Javier Corcuera: La patria de los vascos.
[9] Carta a Engracio Aranzadi, 30 de mayo de 1901.

Imágenes: 1) Miñones de Vizcaya; 2) Ramón de la Sota Llano; 3) Minas de Somorrostro.

6 comentarios:

candela dijo...

Toda esta serie que están haciendo a dos manos me tiene con la boca abierta y los pelos de punta.
No ignoraba lo general pero la suntuosidad de los detalles es tenebrosamente deliciosa. Lástima que estos datos originales no se repartan a la salida de la parroquia.

El texto de hoy me ha dejado con una duda ¿qué c*ñ* son las armas naturales?

navarth dijo...

Hola Candela. Posiblemente se refiere a la boina, peligrosísima si se usa como un frisbee. Un abrazo.

Lebato (y Muniadona) de Mena dijo...

El clan de Patricio (¿Estrella?) de la Sota, que cuando visitaba el Museo etnográfico de Bilbao tenía una sección, bien podría haber invertido en Sabinas y no en Sabinos. A todos nos hubiera ido mejor, pero para ese grupo de presión un tonto de ese calibre venía bien como contrapeso a los comunistas y socialistas.

(Patricio estrella esel amigo de Bob Esponja)

navarth dijo...

Sres de Mena, sean de nuevo bienvenidos por aquí. Este Patricio supongo que era el nieto de Ramón de la Sota.

viejecita dijo...

Don Navarth

Pues Sabino Arana se tenía que haber fijado en la cantidad de vascos que se fueron en los barcos españoles a descubrir y conquistar mundo para España.( y para ellos mismos, que hubo vascos virreyes del Perú, etc etc ). Y en los muchísimos apellidos vascos vascos ( Ybarra, Murube, Urquijo , por decir sólo tres ), que hay entre las élites económicas de Andalucía, de Madrid, de toda España...

A los fracasados siempre les parece mal que los demás ganen dinero, y si en algún momento tienen suerte, y les van bien esas cosas , se creen que lo suyo es diferente, y que sólo ellos son buenos...
A mí, la verdad, me dan entre pena y asco.

Belosticalle dijo...

«Luis y yo nos hemos decidido a cazar un cerdito»

La expresión tuvo carta de naturaleza en la jerga financiera del Bulevard bilbaíno, sin duda por alusión a la benéfica ‘Rifa del Cerdo’, que desde 1831 organizaba la Santa Casa de Misericordia de la Villa, para recaudar fondos a favor del tirón caritativo navideño.

«Las fortunas más prudentes y saneadas salían al Bulevard, mezclándose con los más aventureros, a la caza del famoso cerdo. Todo el mundo era financiero» (José de Orueta, Memorias de un biblbaino).

Mas, por lo que nos referís, maese Navarth, el cerdito de los Arana-Goiri no era euskeriano, sino cerdo ibérico patanegra, si como asegurades, sus criaderos y recebo se ubicaban en la Maketania profunda.

Pues Señor, que entre de del dinero que no conoce patria, y los principios tornátiles de esta pareja de Grouchos, escandalizado me ha vuestra lectura de esta velada.

Un saludo.