jueves, 14 de marzo de 2013

IG FARBEN. EPÍLOGO

 

Finalizado el juicio los condenados se dirigieron a su nuevo destino, la prisión de Landsberg. En febrero de 1951 todos ellos habían recobrado su libertad. No puede decirse que el juicio y su posterior reclusión los hubiera convertido en unos parias. El antiguo SS Obersturmbannführer Heinrich Buetefisch se convirtió en miembro del consejo de administración de Ruhr-Chemie, y en 1964 recibió la Cruz de Servicios Distinguidos, aunque le fue retirada por protestas ciudadanas. Friedrich Jaehne ingresó en el consejo de administración de Hoechst, y también recibió la Cruz de Servicios Distinguidos. Fritz Gajewsky pasó a formar parte de los consejos de administración de Dynamit Nobel AG, Genschow&Co., y Verwaltungs AG. Otto Ambros, cuyo currículum incluía una Cruz de Caballero otorgada por Hitler y el mérito de haber propuesto Auschwitz como sede de la nueva planta de buna de IG, se convirtió en consejero de Grunenthal, Pintsch Bamag AG, Knoll AG, Telefunken GMBH, Berliner Handelsgesellschaft, Süddeutsche Kalkstickstoff-Werke y otras. Fritz ter Meer ingresó en el consejo de Bayer, y en 1955 fue elegido presidente, cargo que ostentó durante los siguientes ocho años. Fue además consultor del gobierno alemán en materia de carburante sintético. Hermann Schmitz ingresó de inmediato en el consejo de administración de un banco… Y así todos los antiguos directivos del grupo.

Antes de que la guerra finalizase el general Eisenhower había encargado una investigación sobre el papel de IG Farben en el esfuerzo bélico alemán, y el informe resultante había sido tajante: IG había sido indispensable. Muy impresionado Eisenhower esbozó un plan de acción que incluía la voladura de las plantas de IG más estrechamente relacionadas con la producción de material militar, y la desintegración del grupo en un número indeterminado pero suficiente de compañías independientes. En noviembre de 1945 el Consejo Aliado de Control, la administración militar de las cuatro potencias que iba a gobernar la Alemania ocupada, dictó una ley destinada a “asegurar que Alemania no volverá a amenazar a sus vecinos ni la paz en el mundo (…) teniendo en cuenta que IG Farbenindustrie, consciente y prominentemente, se dedicó a edificar y mantener el potencial bélico de Alemania”. En febrero de 1947 la autoridad militar norteamericana dictó la Ley para la Prohibición de la Excesiva Concentración de Poder Económico Alemán en virtud de la cual IG Farben sería dividida en cuarenta y siete empresas independientes. En junio de 1948 el bloqueo ruso de Berlín provocó la desintegración del Consejo Aliado de Control, que un año más tarde fue sustituido por una comisión de carácter civil integrada por Estados Unidos, Inglaterra y Francia. Finalmente en enero de 1951 la comisión aliada decidió el destino de IG Farben. Las 159 plantas existentes en la república federal no se dividirían entre cuarenta y siete empresas, sino entre nueve: BASF, Bayer, y Hoechst, las Tres Grandes renacidas para la ocasión, y seis compañías menores. A mediados de los 70 BASF, Bayer, y Hoechst se encontraban entre las treinta mayores compañías del mundo, y habían sido protagonistas del “milagro alemán”. Hoechst se fusionó en 1999 con Rhône-Poulenc y se convirtió en Aventis. En 2004, tras una nueva fusión se convirtió en Sanofi-Aventis. Hoy es una de las 10 mayores empresas farmacéuticas del mundo, ranking del que Bayer entra y sale según los años. El grupo BASF vendió en 2000 su división farmacéutica a Abbott Laboratorios, y es hoy la mayor compañía química del mundo.


Imagen: Avión aterrizando en Berlín-Tempelhof, dentro del puente aéreo organizado por los aliados para romper el bloqueo ruso.

(Dedicado a Viejecita

3 comentarios:

viejecita dijo...

¡¡¡ Caray Don Navarth !!!

No solamente escribe una historia estupenda, y con un final que da muchísimo que pensar, sino que encima me dedica este epílogo...

¡¡¡ Muchísimas gracias !!!

Cada vez veo que me va a ser más difícil poder corresponder algún día, de forma medianamente proporcionada...

Avizor dijo...

Parece que IG Farben fué el embrión de la potentísima industria químico/farmacéutica alemana. Y que los primeros años de la posguerra sólo significaron un pequeño paréntesis. Aparece claro en su post Sr.Navarth lo tremendo de que una industria gobernada por nazis, que deberían haber sido apartados de por vida de cualquier actividad, haya continuado con esos mismos nazis al frente como si tal cosa. Banalidad absoluta del mal. Muchas gracias por el post y por su enlace de Vlasov en el post anterior (¿En qué estaban pensando los norteamericanos?). Un cordial saludo.

viejecita dijo...

Don Navarth
Don Lindo


Esta tarde me he leído nuevamente el libro en mi Kindle.
Y está perfecto . Es un verdadero placer leerlo. Con las fotografías que no se parten a pesar del aumento que le tengo puesta a la letra en mi lector, con los pies de foto justo debajo de las imágenes, y con las notas muy fáciles de acceder y regresar a donde íbamos leyendo.

Tengo un montón de libros comprados directamente en este formato, y editados por empresas con fama, pero esta edición, con su maquetación, presentación, y su felicidad de uso no tiene nada que envidiarles a ninguna. Más bien al contrario. Y se merece la dedicatoria del principio.

¡¡¡ Muchísimas Gracias a los dos !!!