domingo, 24 de marzo de 2013

LOS SOCIALISTAS UTÓPICOS: FOURIER


El origen de las teorías de Charles Fourier está en una manzana (aunque dedicará más atención a las peras). Más adelante afirmará que ha habido cuatro manzanas relevantes en la historia: “Dos fueron famosas por los desastres que causaron, la de Adán y la de Paris, y dos por los servicios que rindieron a la humanidad, la de Newton y la mía”. Las tres primeras son bien conocidas [1], la de Fourier no tanto. La ha encontrado en un restaurante de París y le ha sorprendido su precio exagerado, equivalente al de cien manzanas de excelente calidad en su región de origen. Esto le ha llevado a interpretar que algo funciona incorrectamente: “En ese momento nacieron las investigaciones que, tras cuatro años, me llevaron a descubrir la teoría de las series industriales y los grupos, y de este modo las leyes del movimiento universal que habían pasado desapercibidas a Newton.” En efecto, transcurrido ese tiempo Fourier revela al mundo las leyes de la “gravitación pasional”, que tienen una ventaja sobre las de Newton: éstas últimas imperan “en el mundo de la pura curiosidad (el equilibrio de las estrellas)”, mientras que las de Fourier lo hacen “en el de la pura utilidad (el equilibrio de la pasiones)”. De hecho el descubrimiento de Fourier está destinado, según su autor, a “conducir a la raza humana a la opulencia, los placeres sensuales, y la unidad global". Un programa irresistible, al menos en sus dos primeros puntos.

Fourier nace en Besançon, Francia, en 1772, el mismo año que Robert Owen y doce más tarde que Saint-Simón. Su padre es un próspero negociante de ropa y su madre también proviene de una exitosa estirpe de comerciantes de la ciudad. Ella está atenazada por escrúpulos religiosos de todo tipo, y la primera infancia de Fourier transcurre entre misas. A los siete años, agobiado por las visiones del infierno, decide limpiar su conciencia de una vez por todas confesando, no sólo los pecados realmente cometidos, sino todo el muestrario incluyendo la fornicación y la simonía. Ese año es importante para Fourier porque, además de la exhaustiva confesión, pronuncia un solemne juramento al estilo de Aníbal de odio eterno hacia el comercio. Su cumplimiento no será fácil: el testamento de su padre le asigna una cuantiosa herencia a condición de que a los veinte años esté desarrollando operaciones mercantiles. Esto desespera a Fourier, que prefiere pasar el tiempo en su cuarto tocando el violín o consultando viejos atlas. También dedica gran atención al cuidado de las flores.

Fourier es un autodidacta. Posee una curiosidad inagotable y una gran memoria, pero se cansa fácilmente ante los libros extensos. La educación que recibe en el colegio de Besançon se centra en retórica, teología, y latín. Adquiere así el dominio de esta lengua, del catecismo, y, como señalará algún biógrafo, la habilidad de sazonar sus textos con citas erróneas de Virgilio y Horacio. Él se siente atraído por las matemáticas y las físicas, lo que le lleva a acariciar la posibilidad de ingresar en la prestigiosa academia de ingeniería militar de Mezières, lo que finalmente no consigue al no disponer de título nobiliario. Su bagaje de conocimientos no provendrá tanto de los libros, sino de la experiencia.


Fourier pasa la revolución en Lyon, en ese momento centro de la industria textil del sur de Francia. Allí presencia las luchas de los canuts, los trabajadores de la seda, por la mejora de sus salarios. En 1793, con veintiún años recoge su herencia y se establece como comerciante independiente. Asiste a la rebelión de Lyon contra el gobierno revolucionario, y en el torbellino de los acontecimientos se ve reclutado y luchando contra el ejército de la Convención. Tras la derrota está a punto de ser ejecutado por los jacobinos, pierde la mayor parte de su herencia, y al finalizar el año escapa de Lyon, que en esos momentos se encuentra experimentando el Terror revolucionario de Robespierre. Vuelve a Besançon, pero es arrestado y sólo se salva por la intercesión de un pariente jacobino. En junio de 1794 es enrolado en la caballería ligera y pasa dieciocho meses en el ejército del Rhin. Pasa el Directorio (1795-1799) viajando por el sur de Francia mientras trabaja en distintas casas comerciales.


Mientras tanto ha ido desarrollando su teoría, que en 1799 ya se encuentra en avanzado estado de gestación en su cabeza. Marcha a París para obtener la formación científica necesaria para completarla, pero una serie de reveses, entre los que se encuentran el agotamiento del resto de su herencia, hacen que en 1801 vuelva a estar en Lyon trabajando como comercial de un negociante de ropa. Para entonces las líneas maestras de su teoría ya están perfiladas en su mente. Su conocimiento lo ha obtenido de su trato con otras gentes, de sus viajes en calidad de agente comercial y de su introspección. Desde entonces no volverá a interesarse por otro filósofo o pensador, y sus lecturas se limitarán a los periódicos, de donde extraerá información adicional para confirmar su teoría. A lo largo de los siguientes treinta y seis años escribirá sin cesar. Mientras se dedique a concretar la cartografía de su utopía, y a definir las apasionadas actividades de sus habitantes, llevará una vida gris con escasos entretenimientos. Permanecerá soltero, no se le conocerán relaciones sexuales o sentimentales (en Armonía dos caras de la misma moneda), y practicará una ordenada rutina cuidando sus flores y atendiendo a sus gatos.


Frecuentemente Fourier comparará a los destinados a recibir sus enseñanzas con pacientes sometidos a una operación de cataratas: su visión se incrementará espectacularmente, pero deben ser expuestos gradualmente a la luz para evitar el deslumbramiento. A tal fin ha reunido un escaso número de personas a las que revela sus descubrimientos mientras bebe café y juega al dominó. El primer intento por difundir su teoría lo hace en el Boletín de Lyon, un periódico local leído por funcionarios en el que predominan los anuncios y las odas a Napoleón. El artículo “Armonía universal” pretende aclarar las dudas de uno de sus adeptos sobre Armonía, la civilización utópica que Fourier pretende engendrar: “es una teoría matemática relativa a todos los mundos y sus habitantes, una teoría sobre los dieciséis órdenes sociales que pueden establecerse en los distintos mundos a lo largo de la eternidad. De las dieciséis posibles sociedades sólo tres van a tener lugar en nuestro mundo: Salvajismo, Barbarie, y Civilización. Pronto todas llegarán a su fin y todas las naciones de la Tierra entrarán en la decimoquinta etapa, que es la Simple Armonía.

Por unos días el artículo proporciona cierta notoriedad a Fourier, aunque existe división de opiniones: en el Boletín es presentado como un pensador profundo, mientras que en Periódico de Lyon se le define como un candidato idóneo para el manicomio de Charenton. Envalentonado por este primer lance publica el “Triunvirato Continental” en el que predice una desastrosa guerra entre Francia y Rusia seguida de una era de paz perpetua. Las ideas utópicas son una cosa, pero las expectativas derrotistas de guerra otra, y Fourier es reprendido por las autoridades.

Sin dejarse desanimar el 4 de Nivoso del año XI según el calendario republicano (26 de diciembre de 1803) Fourier redacta una carta para el fiscal general en la que le anuncia oficialmente su descubrimiento y lo pone a disposición de la República: “Soy el inventor del cálculo matemático de los destinos, un cálculo que Newton tuvo a su alcance sin darse cuenta. Él determinó las leyes de la atracción material y yo he descubierto las de la atracción pasional, una teoría no desarrollada por nadie antes que yo”. La carta anuncia el inminente colapso de las sociedades civilizadas, bárbaras y salvajes y el advenimiento de Armonía. Fourier, en suma, ha descubierto las leyes que rigen las pasiones, leyes que “deberían haber sido descubiertas hace 2.300 años; han permanecido ocultas por el descuido y la presunción de las tres ciencias metafísicas, políticas y morales.” Bastaba con haberse fiado de los designios del Creador y no haber pretendido inútilmente reprimirlas: “La atracción, que explica los designios de Dios en lo referente a las estrellas y los animales, es también el órgano de Dios en lo que respecta a los humanos.”


En la carta Fourier solicita al Fiscal que le sea permitido publicar sus artículos, y que transmita sus teorías a Napoleón. Éste no podrá resistirse a atender a Fourier por dos razones. Primero porque le ofrece, si le ayuda a implantar Armonía, el título de “Primado o Emperador del Globo." Y segundo porque en Armonía “las pasiones serán tan numerosas, tan explosivas, y tan variadas que el rico pasará su vida en un estado de frenesí permanente, y las veinticuatro horas del día pasarán tan rápidamente como si fueran una.” En efecto, en Armonía existirán ricos y pobres, porque Fourier no concede excesiva importancia a la igualdad siempre que se garantice un mínimo de subsistencia y que cada cuál reciba un dividendo en función de lo que trabaja: “La pobreza es la principal causa de los desórdenes sociales. La desigualdad, muy vituperada por los filósofos, no es desagradable para la gente. La burguesía se deleita en la jerarquía; adora ver a los peces gordos marchando adornados con sus galas: El pobre los contempla con el mismo entusiasmo. Sólo si carece de lo más necesario comienza a detestar a sus superiores y las costumbres de la sociedad.” En esto no le falta razón. (continuará)

Notas
[1] Sobre la manzana de Paris. Un buen día Hera, Atenea y Afrodita preguntaron a Zeus cuál de ellas era la más bella y él, prudentemente, optó por delegar el juicio en otra persona: Paris, hijo de Príamo rey de Troya. Las candidatas se presentaron ante Paris y sucesivamente intentaron sobornarlo: Hera le prometió convertirlo en rey de Europa y Asia, Atenea le ofreció sabiduría, y Afrodita sexo. Obviamente gano esta última (Fourier habría sido el primero en entender la decisión), y Paris le entregó una manzana que simbolizaba el triunfo. La elección acabó llevando a la guerra de Troya y a la destrucción de la ciudad.

Imágenes: 1) El juicio de Paris, por Anton Mengs. 2) Un taller de canuts. 3) El asedio de Lyon. 4) Charles Fourier. 5) Una visión de Armonía.

16 comentarios:

Cándido dijo...

Admirado Navarth:
Siempre me ha resultado curiosa la coicidencia temporal de los socialistas utópicos, sin que se pueda decir que forman parte de una generación de pensadores deudora de la anterior, aún menos, si tenemos en cuenta su desconexión.
Efectívamente no le falta razón en el asunto de la igualdad.
Ya espero impaciente la próxima entrega.
Gracias

viejecita dijo...

Don Navarth
Pues en casa estoy rodeada de "genios" de las matemáticas y la física, y había oído mucho hablar de Fourier en relación con unas tablas o así. Voy a preguntarles a ver si el que ellos citan es este mismo que usted nos trae.
Estoy muy de acuerdo con lo del final; que si la gente vive sin pasar hambre, ni sed, ni frío, y tiene sus necesidades cubiertas, no le importa que otros sean mucho más ricos, y que disfrutan "viendo a los privilegiados disfrutar de sus privilegios", igual que si una mujer tiene una vida afectiva y sexual satisfactoria, no le molesta nada que existan las Brigitte Bardot, o Charlize Theron, más guapas que ella.
En lo que no estoy de acuerdo es en lo de sólo cuatro manzanas famosas . Porque además de la de Eva, de la de Paris, de la de Newton, ¿ y de la de Fourier ?, están por ejemplo la de Blancanieves y su madrastra, (no más mítica simbólica que las dos primeras , para mí al menos ), y la de Guillermo Tell y su hijo... ( Por mucho que según Harry Lyme, lo único que hayan conseguido los suizos sea el reloj de cuco )

¡¡¡ Muchas gracias por la nueva entrada. !!!

viejecita dijo...

Supongo que la manzana de Blancanieves no será menos mítica simbólica, que las dos primeras , ni menos importante, Al menos según Bruno Bettelheim.
Cada vez me explico peor
¡ Ya siento !

Lindo Gatito dijo...

Sencillamente apasionante, esta serie.

Sumemos a las manzanas expuestas la de Alan Turing, que se la envenenó él mismo ante el infame acoso recibido por su condición de homosexual. Esa es la gratitud que recibió por haber sido uno de los máximos responsables de la victoria de los aliados contra los nazis.

Y restemos una manzana, definitivamente, coño ya... La de Eva, creada exclusivamente por la iconografía pictórica posiblemente iniciada por Alberto Durero y luego copiada sin más, una y otra vez.

En el libro del Génesis, ni la menor alusión a la manzanita de marras.

(Génesis 2:16-17): "Dios dijo al hombre: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás..."

(Génesis 3:6)"Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos, y que el árbol era codiciable para alcanzar la sabiduría, y tomó su fruto, y comió"

Un árbol de ninguna especie botánica y su misterioso "fruto". Ni "manzano", ni "manzana".

Hay dos cosas que no deben hacerse con los mitos. Creérselos y desestimarlos, alterándolos. Porque los mitos no son para tomarlos como reportajes sino para desentrañar su gigantesca carga poética y arcana que retrata como ninguna otra cosa la condición humana de quienes, procedentes del barro, aspiran, inútilmente, a escalar la morada de los dioses.

Lindo Gatito dijo...

Y, por cierto, ya estoy deseando que Navarth llegue a lo del falansterio. Me estoy relamiendo con antelación.

Y una precisión, maniática. Lo del reloj de cuco es exclusivamente del Harry Lime del cine... o sea, de Orson Welles, aportación exclusiva suya (genial, pero falsa. el reloj de cuco no es un "invento" suizo, sino alemán) al guión de "El tercer hombre de Carol Reed, que a pesar de su nombre era un señor y no una dama.

El Harry Lime de la novela de Graham Greene no dice ni una palabra del Renacimiento, los Borgia, Suiza y el reloj de cuco. Por contra, la novela no tiene la música de Anton Karas y ahí la peli gana de calle.

luigi dijo...

.
Fourier: Manzanas traigo.

viejecita dijo...

Vaya, Don Lindo

Pues con eso de haber quitado la manzana de Eva, ha quitado usted de un plumazo lo del País Vasco como Paraíso Terrenal.
Porque si el fruto fuera una piña, o un coco, o incluso una naranja, ( que no podría ser ni una aceituna, ni un dátil, ni una cereza , ni una ciruela porque son demasiado pequeñas para compartir, y Adán habría tenido para un diente ), si fuera uno de esos frutos, pues, el Paraíso Terrenal tendría que haber caído en alguna otra parte más al sur.
Y tampoco valen las uvas, ni las fresas, que no son frutos de árbol...

navarth dijo...

Don Cándido, pues tiene usted toda la razón. Parece como si hubiera cierta tendencia, tras el advenimiento de la Ilustración, a pasar por una especie de adolescencia de la razón. Y si en la adolescencia real se padece una sensación de ilimitación de las posibilidades de uno, en la adolescencia racional se experimentaba esa misma sensación de ilimitación de las posibilidades de la razón, que los llevaba a pensar que podían diseñar una sociedad ideal en su mente (ni idea, estoy improvisando). Por lo demás, yo también estoy de acuerdo en que las personas no están especialmente pegadas a la igualdad (tampoco a la libertad, según Fromm).

Viejecita ese Fourier es otro, un matemático, aunque creo que era más o menos contemporáneo. Por favor, desarrolle usted lo de Bettelheim.

Don Lindo, yo creo que Fourier me dará al menos para tres entradas. Cuando llegue a la de las falanges y falansterios le avisaré por si me puede mandar cierta foto.

Don Luigi, lleva usted unas semanas deslumbrantes en el blog de SG.

Tomo nota de sus aportaciones para el ranking de manzanas para la posteridad. Saludos a todos.

espia ruso dijo...

Al igual que Don Cándido, me quedo con la teoría de Fourier sobre la igualdad.
Qué poco hemos cambiado. A la vista del último párrafo en cursiva, parece que sea un relato de la actualidad, de lo que ha venido ocurriendo en nuestro País, desde unos años atrás hasta la fecha. Quizás por la paulatina la desaparición de las clases medias,
Muy interesante, Don Navarth

viejecita dijo...

Don Navarth

A ver si lo amplío bien, que soy bastante torpe escribiendo, pero todo menos hacerse de rogar:
Bruno Bettelheim es muy famoso por su libro "The empty Fortress" sobre el autismo, fué el fundador de la Orthogenic School de la Universidad de Chicago donde se trataba a niños áuticos severos y escribió también "Children of the Dream" contando la experiencia de los Kibbutzs (no sé si se escribe así ) en Israel, y el efecto de ese tipo de educación colectiva en los niños que allí se criaban.

En su libro "The uses of Enchantment", defiende los cuentos de hadas inexpurgados, con sus ogros, sus padres que se quieren casar con las hijas, con las madrastras que envenenan a sus hijastras, o las encierran en una torre y les hacen comerse a su hijo ilegítimo, etc etc
Y Bettelheim dice que son fundamentales como sublimación de la maravilla, pero también del horror que la rodea, y que tanto ellos como los demás mitos, desde la más remota antigüedad, son importantísimos para el desarrollo de los niños y los jóvenes.

O sea, que esos cuentos tan ñoños y tan políticamente correctos que hay ahora para los niños, no sólo son unos rollos, sino que les están quitando cosas que necesitan para formarse.

¡Menos mal que los abuelos les contamos los cuentos en las versiones de siempre !

Lindo Gatito dijo...

Al hilo de lo que cuenta, con mano maestra, mi querida V y tras haber tenido el placer de departir con ella unos fértiles minutos al calor de unas colaciones un tanto espartanas, y dado que lo que cuenta ella de Bruno Bettelheim acerca de los cuentos infantiles, he recordado (y recomendado... recomendación que extiendo a la peña de Navarth y a lui même) una novela negra, "Cuento de muerte" de Craig Russel, cuyo eje centraql es un asesino en serie que reproduce en su crímenes varios cuentos de los Hermanos Grimm.

Recordemos que los Grimm fueron principalmente unos extrtaordinarios lingüistas, prácticamente los unificaciores del alemán moderno. Uno de llos, Wilhalm, fue además el recopilador (siempre en función de recoger las diversas modalidades dialectales) de los famosos cuentos, recogidos de la más pura tradición oral, entre cuyos antecedentes egregios están Charles Perrault o el Hitopadeza (nada menos que en Sánscrito).

Tiene razón nuestra amiga al respecto de la crueldad originaria de tales relatos, que debieron ser dulcificados para su publicación.

Mencionaré un par de detalles, de los cuento originales, no pasados por el tamiza de Disney, que es el que ha prevalecido en el imaginario colectivo.

La madrastra de Blancanieves recibe un castigo que no se´si será demasiado ejemplar o edificante. Es obligada a calzar unos zapatos de hierro al rojo vivo, lo que le obliga a una frenética y dolorosa danza que la mata por fatiga.

Y la Belle Durmiente, cuyo título original es "Rosa con espinas", es verdad que cae en el letargo con el que había sido amenazada pinchándose con la astilla de hu huso. Su reino también se sume en un profundo sueño y alrededor de su castillo crecen, hasta ocultarlo por completo, una maraña tupiza de espinosas zarzas que destrozan a más de uno que quiere penetrar en su coraza para comprobar si la leyenda es cierta. Pero hay un príncipe más arrojado que los demás que se abre paso, haciendo caso omiso de las heridas que las espinas le producen. Y comprueba que la leyenda, después de cien años, es cierta. encuentra a la bella durmiente y es posible que lo primero que haga es darle un beso, como mandan los cánones; pero lo que Disney nos oculta, claro, es que el hombre se sintió animado y continuó con las pulsiones de su testosterona hasta culminar con lo inevitable, pese a la pasiva respuesta de la hermosa letárgica. Total, que la pobre, dormida siempre, a los nueves meses parió, sin necesidad de anestesias epidurales, dos gemelos. Uno de ellos, intentando alcanzar uno de los pechos de su madre, para libar de su nutricia leche, topó con el dedo herido y se dedicó a succionarlo con vigor, hasta librarlo de la astilla catatonizadora, con lo que, sólo entonces, la princesa se despertó encontrándose con el curioso panorama de ser madre soltera y de un señor a su lado un tanto propenso a la necrofilia.

Tela, los cuentos infantiles, los originales, terroríficos. En la novela que les recomiendo sale mucha información real acerca de ellos.

Dejo a V que les comente el de Rapunzel, que también se las trae, también con violaciones, muertes violenatas y hasta canibalismo.

Lindo Gatito dijo...

(Y perdón por el cúlo de faltas, que estoy en ordenador ajeno --portátil, con poca costumbre de su manejo-- y con las gafas de lejos, con lo que veo menos que mister Magoo con el antifaz del Hombre Enmascarado)

Lindo Gatito dijo...

¡J*d*r, ya lo ven...! en vez de "Cúmulo" me ha salido sin querer otra cosa, mucho más vidriosa. Voy a tener que dedicarme a leer sólo, hasta mi vuelta a casa.

viejecita dijo...

Don Lindo
Sus erratas serán involuntarias pero quedan de cine en el texto que nos pone...
He disfrutado enormemente con la conversación en vivo y en directo y aunque me falta el "cuento de muerte" de Craig Russell, que no había apuntado, pero que voy a buscar ahora mismo en Kindle, los demás libros los tengo ya en casa, dispuestos para ser leídos.

En cuanto a Rapunzel, a pesar de la madrastra y la torre, se las arregló, con ayuda de sus largas trenzas que le servían de escala, para hacerse embarazar, y cuando dio a luz, su querida madrastra tomó al niño, hizo con él un delicioso pastel de carne, y se lo dio a comer a la pobre madre. Creo recordar que a ella le encantó, y repitió incluso, y que fue entonces cuando le explicaron la receta...
Y no digo nada de la suerte que corrió el "príncipe" violador padre de la criaturita, porque al fin y al cabo, se lo había ganado a pulso...

navarth dijo...

Pues al hilo de este asunto, tengo empezado un libro que me recomendó Benjamingrullo: Seven Basic plots , de Stephen Booker. Defiende que hay un número limitado de relatos que en realidad se reducen a dos: la tragedia y la comedia. En ambas existe una dificultad para que las relaciones se desarrollen plenamente, sólo que en la primera es insalvable y alguien tiene que palmar para restablecer la normalidad. Estos relatos tienen la función de formar la personalidad, y en realidad, según Booker, nuestras estructuras mentales ya se han conformado para recibir este tipo de relatos, por lo que cualquier otro nos resulta insatisfactorio. El libro, la verdad, se hace un poco reiterativo.

viejecita dijo...

Don Navarth

Tengo el libro en casa. Al principio me parecía muy divertido, pero, en efecto, al cabo de un poco, resulta muy cansado por lo repetitivo.
Pero la mayor parte de lo que los Anglos llama "essays", están artificialmente hinchados, y podrían decir las mismas cosas que dicen con una décima parte de sus páginas. Pero como los autores son Profesores, Cátedros, y cosas así, nadie se atreve a obligarles a quitar la paja...
A los escritores de narrativa, en cambio, sí que les corrigen y les editan los libros. Y en general, ganan con ello.

Don Lindo Ya tengo también "Brother Grimm" , que es como se llama en inglés "Cuento de Muerte" en mi Kindle.
Ahora, a ver por cual empiezo...
Muchas Gracias por las recomendaciones.