sábado, 22 de septiembre de 2012

ESCENAS DEL POPULISMO RUSO (y 15): LA VOLUNTAD DEL PUEBLO

El 15 de agosto de 1879 se constituye en San Petersburgo el Comité Ejecutivo de la Voluntad del Pueblo. Diez días más tarde vuelve a reunirse y en solemne sesión decreta la muerte del Zar.
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Durante todo su reinado Alejandro II se ha encontrado frente a un problema de imposible solución: los intentos de liberalización del régimen han sido respondidos con virulentos brotes revolucionarios; y las subsiguientes oleadas represivas le han privado de la simpatía de los sectores ilustrados no revolucionarios. De este modo gobierno y populistas han acabado entrando en una espiral destructiva cuya fase final será definida por los fanáticos de Narodnaya Volya* con un argumento difícil de contestar: la dinamita.

En otoño de 1879 Alejandro II se prepara para volver a San Petersburgo desde el palacio Livadia, en Crimea. Dependiendo de las condiciones meteorológicas debe elegir entre dos itinerarios: o bien hacer la primera parte del trayecto en barco hasta Odessa y luego en tren hasta San Petersburgo, o bien realizar todo el recorrido en tren. Considerando todas las contingencias Narodnaya Volya prepara atentados con dinamita en tres posibles puntos del camino de vuelta: Odessa, Alexandrovsk, cerca de Járkov, y Moscú. El mal tiempo hace que el zar renuncie al recorrido marítimo y Narodnaya Volya se concentra en los dos puntos restantes. En Alexandrovsk los terroristas han enterrado unos cilindros llenos de dinamita junto a la vía férrea, con un detonador eléctrico accionable a prudente distancia. El tren del zar se acerca, un terrorista grita “fuego”, el detonador es activado, y nada ocurre. Queda la trampa de Moscú preparada por Sofía Perovskaya. Un convoy formado por dos trenes se acerca al punto en que se encuentra la dinamita. Pero ¿en cuál de ellos viaja el zar? En ocasiones su tren ha sido precedido por otro que sirve de escolta, así que Narodnaya Volya deja pasar el primero y activa la dinamita al paso del segundo. El tren, que contiene el equipaje del zar y a sus sirvientes, vuela por los aires. Alejandro II viajaba en el anterior.


A finales de año el Ministro del Interior Pyotr Valuyev escribe en sus diarios:

Todo se desmorona, todo se va a los perros. Uno puede sentir cómo la tierra se estremece y cómo el edificio amenaza con venirse abajo, pero la gente no parece darse cuenta de ello.

A partir de enero de 1880 se dedica a presentar en los sucesivos consejos de ministros una batería de medidas que pretenden “acabar con la pasividad de la gente de bien, que es mayoritaria, y darle al gobierno la posibilidad de contraatacar y refutar los argumentos subversivos que se predican por doquier”. Durante las reformas de los 60 Alejandro II ha creado los zemstvos, unos consejos electivos provinciales, formados por representantes de los distintos estamentos, dedicados a tratar asuntos locales. Ahora Valuyev propone que de los distintos zemstvos elijan representantes para formar parte del Consejo de Estado. Además, propone la creación de una constitución que limite, aunque sea moderadamente, el poder absoluto del zar. Se producen interminables debates, pero Valuyev cuenta con la decidida oposición de la camarilla del heredero, el futuro Alejandro III, cuya receta para salir de la crisis es reforzar el poder autocrático del Zar.


Pero mientras tanto “La Voluntad del Pueblo” ha infiltrado a Stepan Jalturin en el mismo Palacio de Invierno. Carpintero de profesión y terrorista por vocación, se ha ganado de tal forma la confianza del personal del palacio que un guardia del zar le ha presentado a su hija con intención de incorporarlo a su familia. Jalturin, sin dejarse seducir por el proyecto matrimonial, ha ido introduciendo poco a poco dinamita en palacio y la ha acumulado en su habitación, situada en los sótanos de la residencia imperial. El plan consiste en colocarla en un habitáculo situado debajo del comedor en el que Alejandro II acostumbra a cenar. La noche del 5 de febrero de 1880 una gigantesca explosión sacude el Palacio de Invierno matando instantáneamente a 11 personas y de forma diferida a otras 55. El Zar no se encuentra allí.


El atentado provoca la caída de Valuyev y el nombramiento de Mijaíl Loris-Melikov como ministro con amplios poderes y jefe de la Tercera Sección. La policía zarista ha demostrado una perseverante ineptitud, tanto para proteger la seguridad del zar, como la vida de sus propios jefes. Loris-Melikov la unifica con el Cuerpo Especial de Gendarmes en el Departamento para la Defensa de la Seguridad Pública y el Orden. Con el tiempo esta nueva policía secreta será conocida como la Ojrana (la Guardia), y adquirirá una siniestra reputación bajo el sucesor de Alejandro II.

En un principio Loris-Melikov se alinea con la postura del heredero: “estoy convencido de que Rusia vive hoy una peligrosa crisis, y sólo podrá ser rescatada si el Zar muestra un espíritu decididamente autocrático”. Pero pronto la necesidad de ganarse a los segmentos más ilustrados de la sociedad lo convence de la necesidad ineludible de reanudar las reformas. De este modo apela al Zar y a sus ministros a recobrar el espíritu reformista de los 60. De nuevo se eleva la propuesta de incorporar representantes de los zemstvos al Consejo de Estado, y se vuelve a proponer la redacción de una constitución. Loris-Melikov contribuye además a calmar el ambiente de las universidades al sustituir al autoritario conde Dmitry Tolstoy, ministro de instrucción pública, por Saburov, de carácter mucho más liberal. De este modo se produce la siguiente paradoja: en el momento en que los estudiantes están más calmados, el terrorismo de “la voluntad del pueblo” alcanza la mayor efervescencia.


Porque una vez más los revolucionarios acabarán con este último brote liberal. Durante semanas han sometido a vigilancia a Alejandro II que, para su desgracia, observa una rutina. Todos los domingos acude a las caballerizas reales para pasar revista a las tropas por uno de dos itinerarios, la concurrida alameda de Malaya Sadovaya o el canal de Catalina. En diciembre de 1880 dos miembros de Narodnaya Volya han alquilado un local en el nº 56 de Malaya Sadovaya, han colgado un cartel anunciando “Esposos Kobosev, queseros”, y han comenzado a cavar un túnel para colocar una bomba bajo la calzada. Simultáneamente los terroristas han diseñado una rudimentaria bomba de mano formada por una carcasa de metal en cuyo interior hay dos tubos transversales llenos de nitroglicerina, destinados a romperse al chocar contra el suelo y provocar el estallido.

Pero el rendimiento de la policía de Loris-Melikov aún está lejos de la excelencia. En febrero de 1881 recibe una denuncia de un vecino de Malaya Sadovaya, a quien el absoluto desconocimiento en materia de quesos demostrado por los esposos Kobosev ha inducido a sospechar. La casa es registrada, pero el túnel permanece indetectado. Simultáneamente es detenido un miembro del Comité Ejecutivo de la Voluntad del Pueblo que confiesa que la voluntad de asesinar al zar permanece inalterada. A pesar de ello Loris-Melikov asegura a Alejandro II que todas las precauciones han sido tomadas. El zar queda poco convencido, pero decide continuar con su rutina. Cuando el 1 de marzo el zar acude a la revista semanal de tropas los asesinos de Narodnaya Volya están preparados. Uno de ellos se encuentra en la casa de Malaya Sadovaya dispuesto a accionar el detonador que activará la mina al paso de Alejandro II. En el canal de Catalina quedan apostados cuatro lanzadores de bombas. La comitiva escoge este último itinerario, y Sofía Perovskaya asume que también volverá por él. Efectivamente, a las dos y cuarto ve pasar el convoy de vuelta y agita un pañuelo para alertar a los lanzadores. El primero de ellos arroja la bomba contra el carruaje de Alejandro II matando a varios paseantes y a un cosaco de la escolta. El Zar emerge ileso de los restos del coche y se dirige hacia los heridos. Uno de los oficiales de la guardia que ha acudido corriendo le pregunta, sin reconocerlo, si el Zar ha sido herido. Gracias a dios estoy bien pero ¿y ese hombre?, dice señalando a un herido que se retuerce de dolor entre gritos. En ese momento un segundo terrorista lanza otra bomba a los pies de Alejandro II. Cuando el humo se disipa el Zar yace agonizante entre otros cuerpos.



EPILOGO



El nuevo zar, Alejandro III, acabará decididamente con cualquier intento reformista dirigido a limitar su poder absoluto, y afrontará la crisis imponiendo la unanimidad en sus súbditos. Su reinado se fundará sobre tres pilares: autocracia política, nacionalismo y ortodoxia religiosa. Los primeros en pagarlo serán los judíos. La Ojrana, convertida en el prototipo de policía secreta de los futuros estados totalitarios, promoverá pogromos y acabará produciendo “Los Protocolos de los Sabios de Sión”. Narodnaya Volya no sobrevivirá mucho tiempo al asesinato del zar. El 3 de abril de 1881 Sofía Perovskaya y el resto de los lanzadores supervivientes subirán las escaleras del patíbulo. El terrorismo desaparecerá por completo de Rusia hasta comienzos del siglo XX. Entonces renacerá bajo la forma del Partido Socialista Revolucionario, y esta también es una historia que merece ser contada.



* Narodnaya Volya significa "LA Voluntad del Pueblo". Usaré el nombre indistintamente en ambos idiomas. Imágenes: 1.- El palacio Livadia en Crimea. En él se celebrará la conferencia de Yalta. 2.- Pyotr Valuyev. 3.- Stepan Jalturin. He aquí, quizás, una de las razones de la apatía de la sociedad hacia los asesinos: eran jóvenes y con frecuencia guapos. Nada que ver con sus oponentes (se aportan como prueba las imágenes 2 y 4). Esto, y el hecho de que sus programas fueran una sucesión de simplezas, los hacían difícilmente resistibles. 4.- Loris Melikov. 5.- 1 de marzo de 1881: la primera bomba. 6.- 1 de marzo de 1881: la muerte de Alejandro II. 7.- Coronación de Alejandro III. 8.- Ejecución de los autores del atentado.

45 comentarios:

Psykoaktive dijo...

Buenos días D. Navarth,

muy buena entrada. Sólo una duda (y discúlpeme si la respuesta se incluía en las anteriores entradas...tengo que ponerme al día). Cuando dice:

"He aquí, quizás, una de las razones de la apatía de la sociedad hacia los asesinos: eran jóvenes y con frecuencia guapos. Nada que ver con sus oponentes (se aportan como prueba las imágenes 2 y 4). Esto, y el hecho de que sus programas fueran una sucesión de simplezas, los hacían difícilmente resistibles"

No me cuadra bien apatía - difícilmente resistible. De todas formas, creo ha dado en el clavo con la guapura de los protagonistas.

Jean Renoir, en un libro buenísimo pero difícil de encontrar, Renoir on Renoir, una compilación de entrevistas, habla del fenómeno del estrellato en el cine (en el contexto del cine mudo). Él no se lo podía explicar hasta que vió la reacción del público ante una película de Greta Garbo: "era una especie de hipnosis colectiva" (hipnosis en el sentido de la época). El "click" no lo hacen los argumentos sino otra cosa.

Saludos

viejecita dijo...

Don Navarth

...y esta también es una historia que merece ser contada.

Por supuesto que lo merece. Espero que no tarde mucho, que lo que es ahora, lo que tengo son los libros de Carr, que no me divierten ni la mitad que sus escritos.

Y una puntualización :
Esas revoluciones , o intentos de revolución, desde la francesa, la de los populistas que usted nos ha contado, y las demás que se me ocurren, nunca han sido durante regímenes verdaderamente autoritarios; no en dictaduras, pero sí en dictablandas. No las sufrió Luis XIV, pero sí Luis XVI, que tenía un primer ministro que intentaba mejorar las libertades de los de a pié. etc etc.

¿Seremos la gente de a pié igual de tontos en el mundo entero, y en todas las épocas, para aceptar el látigo sin casi rechistar, y escupir en cambio ante los intentos de mejoras graduales que nos brinden los que gobiernan?

Psykoaktive dijo...

Doña Viejecita,

"¿Seremos la gente de a pié igual de tontos en el mundo entero, y en todas las épocas, para aceptar el látigo sin casi rechistar, y escupir en cambio ante los intentos de mejoras graduales que nos brinden los que gobiernan?"

No sabe usted la de veces que me he hecho esa pregunta...

viejecita dijo...

Don Psykoaktive

¡ Gracias por la compañía !

navarth dijo...

Una cosa sorprende a primera vista: la Revolución (Francesa), cuyo objeto propio consistía en abolir por doquier las restantes instituciones medievales, no estalló en los lugares en los que tales instituciones, conservándose mejor, hacían sentir más al pueblo sus trabas y su rigor, sino al contrario en aquéllos donde lo hacían menos, de suerte que el yugo ha parecido más insoportable allí donde, en realidad, era menos pesado

Alexis de Tocqueville. El Antiguo Régimen y la Revolución

"¿Seremos la gente de a pié igual de tontos en el mundo entero, y en todas las épocas, para aceptar el látigo sin casi rechistar, y escupir en cambio ante los intentos de mejoras graduales que nos brinden los que gobiernan?"

Viejecita, Psykoaktive, ya ven que no son los únicos que tienen esa sospecha.

Psykoactive cuando digo apatía de la sociedad me refiero a que los más ilustrados de ella asistieron a los sucesivos brotes de populismo, nihilismo y/o terrorismo como si la cosa no fuera con ellos o, peor aún, con cierta simpatía y comprensión. En ese sentido hablo de irresistible, porque en su mayoría no se opusieron intelectualmente a sus disparatadas proclamas y asistieron impávidos al desastre. Fue un proceso gradual, que he intentado reflejar en esta serie de entradas.

Pareto tiene un librito imprescindible, “El ascenso y caída de las élites”, que es una especie de introducción a su “Tratado de sociología general”. En él habla de que uno de los motores de la sociedad es la lucha de unas élites por sustituir a otras. En este caso la nueva élite eran los revolucionarios, y la antigua los nobles y altos funcionarios de la administración rusa. Obviamente, por mucho que lo invocaran continuamente, a los integrantes de la nueva élite les traía sin cuidado el pueblo. En cuanto a los de la antigua, se hallaban aquejados de un fenómeno recurrente, según Pareto, cuando la élite dominante decae: un falso humanitarismo (ahora diríamos buenismo). Entre el falso interés por el pueblo de unos y el falto humanitarismo de los otros, el desastre estaba servido.

Saludos.

luigi dijo...

.
Narodnaya Volya: Matar al aZar.

navarth dijo...

Ah, Luigi. Qué gran epílogo para esta serie.

luigi dijo...

.
Gracias, Navarth. Mayor honor es ser epílogo de león que prólogo de ratón.

Belosticalle dijo...

El magnicidio en la cultura cristiana, tratándose de personas ungidas, ha revestido carácter especial.
La raíz está en el Testamento Viejo, donde atentar contra un mesías o ‘ungido del Señor’ era tabú.
De ahí los equilibrios mentales del moralismo escolástico y el casuismo barroco para definir al ‘tirano’ (frente al ‘rey bueno’), para desacralizarle y poder justificar su asesinato. Aun así, mediando unción regia, el horror a lo sagrado seguirá funcionando, incluso en las formas específicas de suplicio.

Esa idea mesiánica era muy potente ante la figura del zar, un santo de carne y hueso para las masas populares –pese a la evidencia de sus flaquezas humanas–, de modo que las atentados en cuestión eran transgresiones muy especiales.
Por ese camino era difícil captar simpatías, a menos que se planteara como transgresión definitiva, desafío a la misma religión.

Y en verdad, la rara secuencia de atentados fallidos lo mismo da una pobre idea de aquellos aprendices de Bruto que, por el lado contrario, fortalecía la creencia supersticiosa en el carisma del ungido.

Buen trabajo, Navarth. Magnífica serie, que hace desear y pedir su natural continuación. Un abrazo.

Asturianín dijo...

Buenas tardes, D. Navarth.

Magnífico. Magnífico. Como D. Santiago dice: Siga, siga... Por favor. (Las dos últimas palabras se las digo yo, no D. Santiago).

Gracias.

viejecita dijo...

Don Asturianín

O sea que Don Santiago ¿nunca dice por favor ?

Asturianín dijo...

Buenas, Dª Viejecita.

Un amigo (muy amigo) mío dice:

No hay palabra mal dicha, sino mal interpretada.

No he dicho, ni he querido decir, que D. Santiago González (el Patrón de La Argos) no pida las cosas por favor. D. Santiago ha dado muestras sobradas de mesura y educación. La prueba irrefutable:

Me aguanta mis comentarios "fuera de contexto" (y los demás, que pretenden ser contextuales) que hago en su blog.

Lo que escribí es que el Patrón dice habitualmente algo como: "Así que... Sigan, sigan".

Pues eso: Siga, siga.

Un abrazo, querida "no tan Dª Viejecita". Siempre es un placer leerla.


Notas:

1.- Sé que lo que ha escrito lo ha hecho con un puntito irónico. Mi respuesta pretende ir en el mismo sentido.

2.- El último párrafo antes de las "notas", no tiene nada de irónico. Ni el puntito siquiera.

3.- Perdonen el rollo usted y D. Navarth. (Por cierto: Pocas veces se me ha hecho tan corta una novela en quince entregas).

eltumbaollas dijo...

Gracias don Navarth
he tardado unos días en leerlo pero todo llega.
Asturianín ya lo dije yo en la anterior entrada lo de siga siga. Cierto es que no dije por favor como usted así que me corrijo.
Don Navarth, siga, siga, por favor.

navarth dijo...

Muy interesante Don Belosticalle, y muchas gracias por sus palabras. Gracias también a todos ustedes, que han tenido la gentileza (y la paciencia) de acompañarme hasta el final en este relato.

viejecita dijo...

Pues me estoy dando cuenta de que la que he quedado fatal soy yo.
Que siempre estoy pidiendo más y más, pero luego voy y me salto el "Por favor"

¡Ya siento!

Por Favor, Por Favor Por Favor....

Gaugamela dijo...

“Todo se desmorona, todo se va a los perros. Uno puede sentir cómo la tierra se estremece y cómo el edificio amenaza con venirse abajo, pero la gente no parece darse cuenta de ello.”

Ciertamente, don Navarth. Yo, al menos, así lo veo a diario. Y en asuntos de menos calado. Parece que nos cuesta afrontar la realidad tal cual. No sé si es miedo o pura comodidad. O tal vez inconsciencia infantil o cobardía. Anulamos los sentidos o emprendemos la huida hacia adelante. Pero pararse, observar, reflexionar y actuar..¡Uff! ¡Cuánto sufrimiento!

Es muy difícil dejar de ser pequeño.

Aunque tarde, mis felicitaciones por estas entregas. Sabe que me encantan.
Saludos.

navarth dijo...

Pues sí, estimada Gaugamela, la cosa no pinta muy bien. El único consuelo (no muy grande) es que las épocas más turbulentas son también las más interesantes.

Gracias a usted por la paciencia demostrada al seguir estas entradas. Un abrazo.

Yapoco dijo...

Apasionante último capítulo de esta no menos apasionante serie. Juego con ventaja, pues mi supina ignorancia sobre este período me mantuvo hasta el final en la incertidumbre de si los torpes lanzadores de bombas finalmente lograrían liquidar al zar. Ya veo que sí, aunque sus primeros fracasos bien parecían los de un episodio del coyote y el correcaminos.
Y a mayores, en los títulos de crédito nos insinúan que la saga continuará con la llegada de los socialistas, casi nada. Hago acopio de pipas y palomitas.
Felicidades, Navarth.

navarth dijo...

D. Yapoco en estos últimos capítulos de la serie se ve como el populismo acaba dominado por el terrorismo. Es sólo un modesto aperitivo de la orgía de destrucción que se desatará en primer decenio del siglo XX. En estas entradas he intentado presentar la evolución de la mentalidad de los populistas. La de los terroristas del siglo xx, de los que Narodnaya Volya es el heraldo, es hija directa del desarraigo, la frustración, la derrota, y el miedo provocados por la modernización de la sociedad. El Nosotros se va convirtiendo poco a poco en Yo, y muchos no pueden soportarlo.

navarth dijo...

Y muchas gracias. Ahora estoy recogiendo información sobre el asunto de los terroristas para preparar la siguiente serie, que será más breve que esta. Más adelante habrá, supongo, una tercera entrega sobre la Revolución bolchevique propiamente dicha. Un abrazo.

viejecita dijo...

Don Navarth

Tengo la desgracia de ser muy curiosa, y suelo mirar el origen de los avatares de los escritores que me gustan, cuando para mí son desconocidos ( por ejemplo, no sabía que Chigorín fuese un famoso ajedrecista, hasta que lo busqué.

El caso es que el Navarth que he encontrado en mis pesquisas, es " the mad poet" en algunos libros de Jack Vance.
Comoquiera que, sólo en Amazon, hay como 18 libros del autor ; caso de ser su avatar un homenaje a ese poeta loco, ¿ pondría usted por favor los títulos en que aparezca el personaje?

Muchas Gracias y
Por Favor

navarth dijo...

Pues sí Viejecita: el nick ‘Navarth’ está tomado del “mad poet” de Jack Vance.

Siempre me ha gustado mucho la ciencia-ficción, y Jack Vance es uno de mis autores favoritos. Navarth aparece en el libro “The palace of love”, que forma parte de la tetralogía “The Demon Princes” (por cierto, los libros están traducidos al español así que no sé que hago hablando en inglés: "El palacio del amor"/"Los príncipes demonio"). El eje argumental no es muy sofisticado: narra la venganza del protagonista contra cuatro super-delincuentes que, siendo el protagonista un niño, se unieron en una “joint-venture” criminal para asaltar su planeta, apresar a su población, y venderla como esclavos en los confines de la galaxia. Porque toda la historia se desarrolla en una galaxia colonizada por la especie humana, pero en la que cada comunidad, en su respectivo, planeta ha desarrollado sorprendentes peculiaridades. Y es describiendo estas sociedades particulares donde Vance se revela como un maestro. Además es elegante e irónico: no se puede pedir más.

Después de esta primera aparición, Navarth o sus obras son mencionados en otros libros de Vance. Debo decir que yo no me identifico en absoluto con él, pero es un energúmeno que me hace mucha gracia. Un abrazo.

navarth dijo...

Aunque posiblemente el libro más divertido de Jack Vance es uno de fantasía: "La saga de Cugel"

viejecita dijo...

Pues ahora mismo añado la tetralogía a mi carrito de Amazon.
A ver si tengo suerte y está publicado en Kindle, al menos, The palace of love.
Es que tengo debilidad por los personajes locos, tanto de ficción como reales, y si son escritores, entonces ya... (y eso que la poesía, en cambio, sobre todo esa poesía de flores y trinos de pájaros me pone a mil)

¡ Muchas Gracias !

viejecita dijo...

Pues ya me han descargado en mi Kindle los dos de Cugel, y los tres primeros de la serie de los Príncipes ( cuando empiezo con un autor nuevo para mí, suelo hacer un poco de inmersión, porque con un solo libro, sobre todo si se trata de "literatura especializada" , no basta para darse cuenta de si a una le va, o no le va ).
Dentro de unos días me voy a ir de viaje, y sin ordenador, ni teléfono, y me voy a dedicar a leer libros de esos que los cursis no consideran literatura, así que, caerán los cinco. Ya le comentaré a la vuelta.

¡Muchas gracias!

navarth dijo...

Pues si se decide a leerlos, cada capitulo de “Los príncipes-demonio” suele empezar con un artículo de alguna (supuesta) revista, un fragmento de algún libro, o alguna entrevista. No se los salte: la información fragmentaria que le proporcionan sumerge al lector eficazmente en el ambiente.

viejecita dijo...

No he resistido la tentación, pero para retardar un poco el efecto, he empezado por "Cugel the Clever". Ya he leído el 60% del libro ( como aumento muchísimo el tamaño de la letra, nunca sé por qué página voy ) y estoy muy divertida.
Y necesitaba algo así, que llevaba una temporada leyendo sólo cosas serias, y eso es malísimo para la salud.
Luego ya iré al primero de los de los príncipes demonio. Y no me saltaré nada.
Muchas gracias por la recomendación.

navarth dijo...

Pero sepa que, como la vean leyendo a Jack Vance, los cursis la mirarán con la nariz levantada. Haga como yo, que tengo sus obras completas ocultas detrás de "El hombre sin atributos", que es un tostón pero queda genial en la librería.

viejecita dijo...

Don Navarth

Es que yo soy mucho más vieja que usted, (probablemente sea usted más joven que alguno de mis hijos ), y hace tiempo que dejé de intentar causar buena impresión a los que vieran mis estantes.
Y como a pesar de tener bibliotecas en todas las habitaciones de la casa, excepto en cocina y cuarto de baño, ya no me caben los libros, he ido poco a poco quitando, a base de buscarles otro hogar, los libros "vestidos" que no hubieran llegado a ser parte de mí misma. Y los voy sustituyendo por libros "poco recomendables", pero que leo y releo, y disfruto.
Por ejemplo, aunque sigo teniendo las novelas y el teatro, y "El Ser y la Nada", de Sartre, ya no tengo sus artículos, (que los tenía todos, y en buena edición ), y, sin embargo, tengo los 7 volúmenes de Harry Potter, la edición americana, en tapa dura y con ilustraciones, ( 30 cm de estantería ellos solos), y no tengo ya a Henry James, pero sí tengo las obras completas de Raymond Chandler...

¡Ventajas de hacerse viejo!

viejecita dijo...

Don Navarth
Terminé el primero de los libros de Cugel, y me pareció salado, aunque no entendía gran cosa . Luego me di cuenta de que tenía que haber empezado por "La tierra moribunda", donde seguramente explicarían lo del apagado del sol y eso. Así que antes de ir al Cugel 2, que debe ser el bueno de la serie, leeré el primero : "dying Earth".
Pero, mientras tanto, he empezado con el primero de los de "los príncipes demonios", y estoy fascinada. Y los protagonistas son mucho mejores personas, y además, como es el primero, explica antecedentes y de todo.
¡Menos mal que tengo lectura, también divertidísima, sobre los templarios, para ir alternando, porque si no fuera así, me veo enganchada totalmente, y sin hacer nada más que leer a Jack Vance. ( sobre todo porque aún me falta hasta que aparezca Navarth el poeta loco ).

Es una pena que en su blog no haya la posibilidad de mandarle correos, porque esta serie de posts míos, (y sus contestaciones ) no van a beneficiar nada a su standing como historiador serio, ante las esferas del saber...
Si borra todos ellos, no me sentiré en absoluto ofendida. ¡Demasiado que me admite, no me regaña, y encima me da información !

¡¡¡Muchísimas Gracias !!!

navarth dijo...

Nada, nada, no podemos traicionar a Jack Vance a estas alturas. Seguiremos con la correspondencia y afrontaremos el desden de los sabios. Por cierto, ahora estoy leyendo un ensayo muy brillante de Tom Wolfe sobre sabios y arte moderno: la palabra pintada.

Por favor, tengame al corriente de sus avances en 'los principes demonio'. Un fuerte abrazo

viejecita dijo...

Don Navarth

Estoy por la mitad de "The Palace of Love".
Los dos primeros de la serie me han divertido mucho, aunque tengo que reconocer que, los finales, sobre todo en el caso de "The killing Machine" me han parecido un tanto liados y precipitados, un poco como si Jack Vance hubiera estado harto del episodio, y hubiera decidido terminarlo por las bravas, y se hubiera sacado razones y actuaciones de la manga, no demasiado lógicas.
Pero como Gersen me cae bien, ( aunque me parece un poco el "wishful thinking" masculino, o sea, sin títulos académicos pero cultísimo y sabiendo de todo, ciencias y letras, de forma natural, pretendiendo que quiere pasar desapercibido, pero con todos, especialmente con todas las chicas guapas pendientes de él, volviéndose extraordinariamente rico, pero con desapego por su fortuna...), y me apetece que sobreviva para el siguiente libro .

Pero ya ha aparecido el poeta loco, que me parece salado como él sólo, y estoy en el comienzo de la fiesta de disfraces, y no hago más que interrumpir la lectura, porque quiero que me dure mucho...
¡Menos mal que dijo usted el día pasado que el poeta sale en otros libros ! ( Espero que no sean precuelas, y que también él sobreviva al episodio)

El lunes me voy de viaje a Roma, y pensaba leer todos los libros allí , pero no creo que me duren hasta entonces. ¡Menos mal que me faltan varios Camilleris y me los compraré in situ !

¡Muchas Gracias por la recomendación!

navarth dijo...

Viejecita, le pido mil perdones por no haberle contestado antes, pero he estado muy ocupado por asuntos laborales dramáticamente agravados por una mudanza.

Me alegro de que esté disfrutando con la serie, y debo decir que lee usted a una velocidad prodigiosa. Tiene usted razón en lo de los finales apresurados, y tampoco contribuye mucho a la intriga de la narración la evidencia para el lector, desde el momento inicial, de que Gersen va a ir acabado inexorablemente con todos los príncipes-demonio. Supongo que a estas alturas ya habrá terminado todos los libros. Si le han quedado ganas de continuar con Jack Vance en el futuro le recomiendo una trilogía llamada Alastor.

Un fuerte abrazo.

p.d. Me gusta Camilleri, y la sociedad siciliana que retrata e recuerda bastante a la de Mallorca.

viejecita dijo...

Don Navarth
Hemos llegado de Roma , (donde me llevé el Kindle pero no el mac ), hace una hora, y me he puesto a contestar correos en cuanto he deshecho las maletas y he puesto la lavadora...
Espero que ya esté descansado tanto de trabajo como de mudanza.
Para mí, lo de saber de antemano el final, sobre todo en libros y en películas de intriga, es bastante fundamental, porque si nó, a medio libro, me pongo como un flan, y voy al último capítulo a ver si se muere el personaje que más me guste, o si he acertado quien es el asesino, y ya tranquila, vuelvo otra vez hacia atrás a seguir leyendo por donde iba, en plan de disfrutar lo que leo.
Y sí, me ha divertido mucho Jack Vance, así que lo de Alastor caerá en cuanto me haya leído todos los libros de los templarios que me recomendó Don Belosticalle , y que no me han llegado todavía pero que están al caer...
Y, por supuesto, los seis libros de Camilleri que me faltaban y que me he traído de Roma...

Pero tengo que buscar en la Wikipedia a ver en cuales de los que me faltan de Jack Vance vuelve a aparecer el " mad poet Navarth", que me ha caído de cine y me ha sabido a poco. Y esos también me los compraré.

Buenas noches y Muchas Gracias

viejecita dijo...

Por cierto:
He ido a la página web de jack Vance, y les he preguntado si había más historias de "Navarth the mad poet," no solo poesía, sino historias de su juventud, etc , para seguir con ellas en primer lugar.
Me han dicho que me contestarán a la mayor brevedad

navarth dijo...

Viejecita, pues la verdad es que sigo tan liado que ni siquiera tengo tiempo de visitar la Argos.

Que yo sepa el bueno de Navarth no interviene directamente en otros libros, aunque aparece indirectamente: es mencionado en alguno de los artículos, recortes, etc, con los que Vance acostumbra a comenzar sus capítulos. Si le dicen algo en la web de Jack Vance, por favor dígamelo.

No sé si conoce en Roma el quartiere Coppedé. Si no es así, le recomiendo una vista. Está fuera de los circuitos más turísticos, y está formado por un par de manzanas de edificios modernistas cerca de una plaza que se llama Pincio. Un abrazo.

Avizor dijo...

Termino de leer esta última entrada y las que me faltaban, despues de estar liado en asuntos familiares y sin tiempo para nada. Muy agradecido por su serie Sr.Navarth y a la espera de la próxima. Un cordial saludo.

navarth dijo...

Hombre Avizor, encantado de verlo de nuevo por aquí. Pues puedo adelantarle que, ya que me he metido en faena, la próxima serie tratará del resurgimiento del terrorismo ruso a comienzos del siglo XX de la mano, especialmente, del Partido de los Socialistas Revolucionarios. Espero que el trabajo me deje un hueco para poder dedicarme a ello, porque ahora mismo estoy muy liado. Un abrazo.

viejecita dijo...

Don Navarth

Me acaban de contestar los de la web de Jack Vance: Y mi gozo en un pozo, porque me dicen que no sale el poeta loco en otros libros .


Dear Viejecita,

Navarth is one of Jack Vance's personal favorites as well. Unfortunately however Navarth lives only in the Demon Prince stories, he is not in any other Vance books.

Thank you for your interest, and support. Sincerely,
Spatterlight Team


Así que me pasaré a Alastor, en cuanto termine con los templarios ( a Camilleri ya le he dado un buen metido, y lo tengo reposando )

navarth dijo...

Viejecita si le gustó ‘Los Príncipes Demonio’ le gustará Alastor. De ‘Los Príncipes Demonio’ recuerdo un par de cosas que me encantaron. Uno era ‘Intercambio’ esa empresa dedicada a intermediar en los secuestros, integrada por tanto en el sector del crimen pero en la que sus empleados intentaban adoptar un tono aséptico y funcionarial. Y otra el juego del ‘hadaul’. Un abrazo.

Yapoco dijo...

Es lo que tiene asomarse por aquí, que acaba uno enganchado a cualquier cosa: el populismo ruso o la saga de libros del Jack Vance, de quien ahora mismo hago una búsqueda en mi pseudo-amazon particular...
...nada menos que 38 entradas he encontrado al alcance de una tecla. Entre ellos la tetralogía 'La tierra moribunda' que comprende los libros: La tierra moribunda, Los ojos del sobremundo, La saga de Cugel y Rhialto el prodigioso.

Saludos

viejecita dijo...

Je,je,je, Don Yapoco
Me parece que Jack Vance va a tener que nombrar a Don Navarth como su representante en España, y le va a tener que meter en nómina...
Yo me estoy tomando unos días de descanso, a base de leer cosas de los templarios, pero los siete que me he leído ya me han divertido muchísimo, y tengo otros cinco en espera.

¡¡¡ Y que nos intenten esnobear los cursis esos tan leídos y tan escribidos !!!

navarth dijo...

¡Bien dicho Viejecita!

Ya le he enviado el archivo de los populistas rusos. Avíseme si no le llega correctamente.

viejecita dijo...

Don Navarth
¡¡¡Muchísimas Gracias!!!

Me han llegado las dos versiones de las Escenas del Populismo Ruso". He guardado las dos en mi mac.
Ahora meteré la primera en el Kindle. Si tengo alguna dificultad para hacerlo, se lo preguntaré de nuevo a mi chico el pequeño (el que trabaja haciendo programa para Amazon en Luxemburgo). Primero voy a intentarlo yo sola, pero si no lo consigo, esta tarde, que tenemos ichat, me dirige él, y se queda hecho.

Le agradezco muchísimo el regalo, pero. ya que está clarísimo que tiene mi buzón de correo, ( yo creía que lo tenía ya, del blog ), me encantaría que me mandase a mi correo unas señas, un nombre, o un buzón de correos (de los físicos ), , para poder corresponder a mi vez, y poderle mandar por mi parte algún libro, disco, o película, que creyera que le podría divertir.

Ya sabe "Tit for Tat"
¡¡¡Por Favor !!!

Yapoco dijo...

Navarth, ese formato ¿es válido para el papyre? Porque naturalmente estaría encantado de tener también esta serie.
Saludos.