domingo, 2 de enero de 2011

LA FALACIA DE SUMA CERO

Me interesa comentar ahora una de las falacias analizadas por Scruton: la de suma cero.

Suma cero es aquella situación en la que la suma de las ganancias de unos participantes se equilibra exactamente con la suma de las pérdidas de los otros (es decir, lo que ganan unos participantes es lo que pierden otros). Este es el caso, por ejemplo, del poker. Obviamente, no todas las situaciones en las que nos vemos inmersos son de suma cero, pero el optimista sin escrúpulos insiste en extender el concepto a todos los campos. Veamos el caso de la prosperidad. La falacia opera sumando el nivel de cada uno de los agentes en un momento dado, prescindiendo olímpicamente de las diferentes trayectorias que han podido llevar a los distintos resultados. A continuación realiza un promedio imaginario, y, una vez definida la línea media, todos lo que quedan por encima se delatan, pues necesariamente han obtenido su posición arrebatando su parte a los que quedan por debajo. De este modo, el éxito se convierte en prueba de culpabilidad.

La falacia de suma cero, aplicada al estudio del peso de los miembros de una familia en la que uno de ellos es anoréxico, conduce a la conclusión de que, en realidad, lo que ocurre es que el resto se está comiendo la comida del más flaco. Y eso es exactamente lo que el optimista sin escrúpulos hace al contemplar el ámbito internacional, donde la falacia es aplicada con auténtico fervor. Ante la evidencia de que unos países alcanzan niveles razonables de prosperidad, mientras que otros se estancan en la miseria, el optimista no intenta analizar cuál es la receta que conduce al éxito, sino que de éste deduce la culpabilidad.

Obsérvese la prodigiosa inversión de la secuencia intelectual que esta falacia provoca. Conseguir una sociedad avanzada depende de una delicada receta realizada a partir de diversos ingredientes: el sistema político, el sistema económico, el nivel educativo y cívico de la población y los gobernantes, la solidez de las leyes e instituciones, el control de los poderes públicos, la religión, el nivel de corrupción... Pues bien, la falacia de suma-cero convierte al mejor indicador de que las cosas están siendo bien hechas en una prueba de culpabilidad: si unas sociedades progresan no es porque han conseguido la alquimia social adecuada, sino porque han explotado a otras. Y, del mismo modo que esta falacia culpabiliza a las sociedades que han hecho bien los deberes, exime de responsabilidad a aquellas que no los han hecho. De este modo, una sociedad abierta y democrática puede ser criminalizada, mientras que otra gobernada por dictadores corruptos puede muy bien ser vista como una víctima.

Al denostar la receta exitosa, la aplicación de la falacia de suma cero impide a las sociedades más atrasadas progresar, ofreciéndoles a cambio una justificación para su fracaso y un cauce para expresar su resentimiento. Pero, en realidad, da la impresión de que al optimista sin escrúpulos no le preocupa tanto el progreso de las sociedades desfavorecidas como culpar a las sociedades triunfantes, y eso nos lleva al origen de esta falacia.

Como he dicho en una entrada anterior, Scruton lo sitúa, como el del resto de las que analiza, en emociones originadas en nuestro pasado cavernícola. Sin embargo, yo creo que el origen de esta falacia en concreto es más cercano: la destrucción de la religión marxista por la realidad. Más concretamente, la falacia de suma cero podría ser un intento de salvar el fracaso de la profecía de la depauperización (según la cuál el capitalismo acabaría polarizando toda la riqueza en unos pocos privilegiados y una gigantesca masa sin recursos), trasladándola al ámbito internacional. Con esto el optimista consigue mantener a duras penas sus creencias, y continúa disponiendo a su alcance de unos malvados a quien culpar de su incumplimiento.

19 comentarios:

Horrach dijo...

Buenísimo el análisis de Scruton. Al final incluso este libro me va a servir incluso para complementar algunas tesis girardianas, porque esta falacia de la suma cero se adapta muy bien a la pulsión culpabilizadora que está en la base de las formas de pensar idealistas y edificantes.

Últimamente voy viendo dos casos de este tipo de falacia: más recientemente, el petardo de Ken Loach, que decidió dejar de escuchar música porque su nieta se quedó sorda. La sentimentalidad de la reacción creo que se acomoda bastante bien a su forma de ver el mundo: si hay gente que sufre y tiene carencias, nosotros debemos ponernos a su altura, prescindir de lo que tenemos, a modo de 'homenaje' a su sufrimiento.

El otro caso tiene que ver con la crisis en Europa, donde, al menos en nuestro queridos medios de comunicación, recibe más críticas la Alemania de Merkel (por estar harta de tener siempre que financiar las deudas de otros) que el grupito España-Grecia-Portugal-Irlanda. Alemania ha hecho 'sus deberes' con envidiables seriedad y responsabilidad, pero es el malo de la película, mientras que parece que son los otros países los verdaderos europeístas (aunque si entendemos 'europeísta' como aquel que dilapida lo que tiene y lo que no tiene en causas sin sentido, entonces nadie hay más europeo que ZP y sus amigos).

saludos

navarth dijo...

Feliz año, Horrach.

Vaya, no conocía esa estupidez de Ken Loach. ¿Podría desarrollar un poco más lo de la “pulsión culpabilizadora”?. Abrazos.

Anónimo dijo...

Muy interesante la falacia de suma cero Sr.Navarth. Explica muchos de los comportamientos de los políticos. Me recuerda en sentido contrario a aquella frase de Margaret Tacher acerca de que el triunfo, el éxito en la vida no está restringido a unos pocos, en la cima hay sitio para quien quiera tenerlo.

candela dijo...

Más concretamente, la falacia de suma cero podría ser un intento de salvar el fracaso de la profecía de la depauperización (según la cuál el capitalismo acabaría polarizando toda la riqueza en unos pocos privilegiados y una gigantesca masa sin recursos), trasladándola al ámbito internacional.
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Muy bien visto, NAVARTH.

Ahora los proletarios, víctimas del capitalismo, se escogen fuera del país propio (y capitalista) en una forma de adopción moral muy satisfactoria y que permite seguir manteniendo un nivel de vida muy capitalista.

Y eso, sin contar los proletarios víctimas del socialismo real a quienes no suelen adoptar hasta que ya andan consumidos.

navarth dijo...

CANDELA ha resumido el proceso a la perfección.

ANONIMO, me gusta esa frase de Tatcher. Con su permiso, me la guardaré.

Arturo dijo...

Enhorabuena por tu artículo, Navarth. Coincido en que la falacia de suma cero rescata lo esencial del marxismo a la hora de explicar cómo se reparte la riqueza. Sólo añadiría que otras corrientes comparten plenamente la misma falacia: las que sólo señalan factores externos a las decisiones individuales, y que no reconocen la parte de responsabilidad ni protagonismo personal en lo que a cada cual le ocurre. Según esta falacia, seríamos agentes pasivos, como "bolas de ping-pong" a las que no se achaca responsabilidad alguna en nuestros actos. Muchos "ismos" del pensamiento "progre" actual están en esta línea. Un ejemplo que me sigue sorprendiendo es el de quienes responsabilizan del terrorismo a cualquiera, menos a los terroristas; lo interpretan como una respuesta natural a un agravio...¿tendríamos ahí otra "suma cero"?

navarth dijo...

Hombre Arturo, bienvenido.
Pues lo que cometas de la exención de responsabilidad (me acuerdo que en una de las primeras y gloriosas intervenciones de nuestro Presidente afirmó que las causas del terrorismo eran los “océanos de injusticia”) no sé si es causa o consecuencia del suma cero. Creo que es posible que sea una inclinación previa, que contribuye a que la falacia del suma cero, que diluye completamente la responsabilidad, sea muy bien acogida. Un abrazo.

Horrach dijo...

Lo de la'pulsión culpabilizadora': si la identidad individual o colectiva se construye habitualmente de forma negativa, es decir, centrándose más en un subjetivo enfrentamiento con el Otro que en una objetiva articulación de su propio ser (y de eso tenemos muchas pruebas), la pulsión culpabilizadora no es más que una extensión de esa configuración de identidades, que permite una ausencia total de autocrítica (como señala Arturo, desaparece la responsabilidad individual) y un drenaje reconfortante de las pasiones en dirección al antagonista de turno.

saludos

PS: al final resulta, como podía intuirse, que Scurton ha leído a Girard (lo cita en la p. 190, y no sé si en alguna más).

iNtERMitENtE iMpERtiNENtE dijo...

La "tonteoría" de la suma-cero, también la aplican los ciencistas ateos, para intentar demostrar que Dios no existe:

Según ellos, en la medida en la que la Ciencia va explicando los procesos a los que no tenemos comprensión, se va eliminando la "necesidad de Dios" (Hawkings dixit), puesto que el mito divino, ha sido creado por el hombre para poder explicarse a sí mismo lo inexplicable.

Tampoco funciona, puesto que la Religión no solamente explica las cosas a las que no llegamos con la ciencia, sino a las que llegamos, pero a las que queremos mirar con una visión diferente. Luego no hay suma cero...

navarth dijo...

Bienvenido iNtERMitENtE iMpERtiNENtE. Hasta ahora sólo habíamos coincidido en algún certamen de Sans-Foy.

Scruton tiene un breve libro llamado “Breve historia de la filosofía” que empieza con eso mismo que usted plantea. Según él, el científico puede averiguar la causa de un determinado suceso. Pero uno puede estar tentado de continuar la cadena lógica, y, aceptando que las cosas se desarrollan del modo que describe el científico, acabar preguntándose por qué, en cualquier caso, tiene que producirse algo o existir algo. No creo que Hawking haya proporcionado ya esa respuesta (a lo mejor sí, y no me he enterado). Saludos.

iNtERMitENtE iMpERtiNENtE dijo...

Al menos él así lo cree. Yo hice mención a esa elevada pretensión del astrofísico, en mi blog hace meses.

http://impertinenteintermitente.blogspot.com/2010/09/dios-y-hawking.html

Un saludo.

Cosmocosme dijo...

Mmm... Esta "falacia" no lo es tanto
: En realidad, suele ser un simple hombre de paja construido, por supuesto, por una falacia del hombre de paja (que sí es falacia).

navarth dijo...

COSMOCOSME, partamos del ejemplo que citas: una isla desierta tiene solamente una dotación de 30.000 cocos por año, etc.

El caso es que, con frecuencia (y ese es el origen de la falacia suma cero), la cifra de 30.000 cocos no se obtiene haciendo un censo de cocoteros, sino de una manera más sencilla: sumando el número de cocos que tiene cada uno de los habitantes de la isla. De este modo, al dividir la cifra obtenida por el número de náufragos observamos inmediatamente las desigualdades, y podemos apresurarnos a acusar a los abusones. Es un método tramposo: en realidad, puede que haya más cocos en la isla.

El problema es que este método prescinde olímpicamente del camino por el cuál cada náufrago ha obtenido sus cocos. Puede que uno de ellos se haya dedicado a plantar cocoteros; otro, quizás, ha decidido que su religión le impide coger cocos; un tercero, que es cansado… Ante esto caben dos aproximaciones. Una, pensar que si todos imitan al más eficiente conseguirán tantos cocos como él. Otro, usar la falacia de suma-cero y penalizar, precisamente, al más eficiente. Esta opción, obviamente, impide progresar a los que no lo son.

¿Por qué, entonces, se acude a ella? Volviendo a la realidad: ¿por qué, ante la evidencia de que unos países progresan y otros no tanto, se decide criminalizar a los primeros en lugar de animar a los segundos a que los imiten (si es posible)? Bien, aquí hay en juego potentes emociones cuyo estudio excede esta entrada.

Saludos (espero no ser considerado “un boludo”).

Cosmocosme dijo...

¿Leyó todo el post? Se lo pregunto porque el ejemplo de la isla es, justamente, un ejemplo de suma cero que en mi post sugiero no es extrapolable a otras situaciones. Ahora si Ud. quiere tomer dicho ejemplo, veamos:
1) "Puede que uno de ellos se haya dedicado a plantar cocoteros; otro, quizás, ha decidido que su religión le impide coger cocos; un tercero, que es cansado…" ¿No se le ocurrió pensar, por ejemplo, que los más fuertes se apropiaron del 50 % de los cocos (como sucedió históricamente en muchos casos)?
2) "Ante esto caben dos aproximaciones. Una, pensar que si todos imitan al más eficiente conseguirán tantos cocos como él. Otro, usar la falacia de suma-cero y penalizar, precisamente, al más eficiente. Esta opción, obviamente, impide progresar a los que no lo son."
Falacia del falso dilema. Aquí existen otras opciones, por ejemplo, pensar que el "mas eficiente" fué el "mas fuerte" (insisto, como ha sucedido muchas veces en la historia).
3) Respondiendo a su pregunta. No se trata de criminalizar o de sacralizar. En líneas generales, los países más exitosos han aplicado de puertas adentro rigurosos proteccionismos y, cuando lo han visto conveniente, han adoptado el libre cambio de puertas afuera. Es lógico: Es mucho más rentable importar materias primas y exportar manufacturas que lo inverso. ¿O de dónde cree que salieron las fibras de algodón que alimentaron las máquinas de vapor inglesas? ¿Por qué cree que el norte de USA (proteccionista y meanufacturero) entró en conflicto con el sur (librecambista e importador de manufacturas)?
¿Qué cree que sucedería (hablando de la suma cero) si todos consumiéramos como lo hacen los países centrales y las clases acomodadas de los países periféricos? ¿Leyó el informe Bruntland?

Cosmocosme dijo...

Le recuerdo, además, que en el punto "3" de mi post recalo sobre la cuestión de la "eficiencia". Se lo reitero aquí por si se le pasó por alto:

3) La lógica nos indicaría que tienen muchas mas chances de desplegar su creatividad para generar riqueza quienes más oportunidades tuvieron. Y no olvidemos que las oportunidades, por lo general y salvo excepciones, están asociadas directamente al nivel de riqueza que se ostenta volviendo al punto: Los que se beneficiaron con una repartija desigual de una cantidad bienes fijos en un momento determinado (simplemente porque son los que existen disponibles en ese momento) son quienes más oportunidades tendrán de dar rienda suelta a su "creatividad" para generar riqueza modificando así la antes variable independiente y transformándola en otra variable temporalmente independiente.
Y agrego: Quienes heredaron o nacieron en estos contextos tendrán muchas más oportunidades de ser "eficientes" que quienes han nacido en contextos más desfavorables. Las excepciones existen, pero son sólo eso: Excepciones.

navarth dijo...

COSMOCOSME, si usted tuviera que arreglar la situación de, digamos, Somalia, y dispusiera de una varita mágica que le permitiera conseguir uno de estos dos resultados:

a)Que Somalia, en una serie de parámetros (nivel educativo, cuerpo legal, instituciones políticas y judiciales, funcionamiento de los mercados, influencia de la religión, nivel de corrupción etc.) se igualara a, digamos, los Estados Unidos.

b)Que Estados Unidos y Somalia hicieran, en un momento dado, un recuento de sus respectivas riquezas, y, manteniendo invariables los parámetros enumerados en el punto anterior, las dividieran a partes iguales entre ambos.

¿Qué haría usted?

Cosmocosme dijo...

No haría ninguna de las dos cosas. De todos modos, para llevar a cabo algunas de las cuestiones planteadas en el punto "a" se necesitan recursos y las varitas mágicas no existen.

Brasas dijo...

Tiene razón Cosmocosme en que las varitas mágicas no existen. Pero el resto de dialéctica que despliega me parece un poco estéril; para ver que la "suma cero" en economía es una falacia basta mirar el crecimiento histórico de los países: Salvo Haití que nunca crece y algunos países muy puntuales que pueden estar en este momento al borde de la guerra civil o de la ruina -(Venezuela, por la pésima gestión de los Chavistas, o Túnez por el terrorismo)- en general TODOS LOS PAÍSES HAN MEJORADO SU NIVEL DE VIDA con respecto a hace -por ejemplo- 30 años.

Si la economía fuese un juego de "suma cero" y el bienestar de unos países se debiese a la explotación y el empobrecimiento de otros -como tienden a razonar intuivamente todos los quejicas anticapitalistas- todo lo que han mejorado las condiciones de vida en gigantes como China, Brasil, India... y en otros países muy poblados como Birmania, Etiopía, Camboya, Angola, etc... produciría en igual magnitud el empobrecimiento de otros tantos países, y es obvio que esto no ha ocurrido.

Brasas dijo...

Me parece magnífico este post -y muy inteligentes también los comentarios- así que me he permitido citarlo y recomendarlo hacia el final de este otro debate :

http://www.avelinalesper.com/2016/05/deshumanizar-al-ser-humano.html

Saludos!