miércoles, 21 de julio de 2010

CASTILLOS DE ESCOCIA (y 2)



Algunos castillos escoceses encajan a la perfección en la imagen preconcebida que se suele tener de ellos, alzándose sombríos sobre el agua y rodeados de majestuosas montañas verdes. En esta categoría están Eilean Donan, Stalker, Kilchurn, y Duart.


Eilean Donan es, posiblemente, el mas bonito. Sin embargo, es esta una visión que requiere orejeras*, pues al castillo no le ha sido concedida la soledad que su dignidad reclama, y se encuentra entre unas cuantas casas sin gracia. Aparece en ‘Los inmortales’, película que tuvo el discutible mérito de conseguir que un tipo con una voz tan desagradable y una cara de tonto tan notable como Cristopher Lambert pasara por actor e incluso por galán. El castillo es propiedad de la familia McRae, que compró sus ruinas en 1911 y las reconstruyó. El interior es bastante prescindible, pero permite constatar que las Highlands han sido tierras de soldados. Tras la última insurrección jacobita, los ingleses pusieron mucho empeño en posibilitar la integración de los habitantes de las míseras tierras altas escocesas. Y esta integración se realizó principalmente, mediante la masiva incorporación al ejército británico. Ahora todas las grandes familias tienen antepasados guerreros, y es frecuente encontrar en sus colecciones recuerdos de regimientos famosos como The Black Watch o The Argyll Highlanders.


Al castillo Kilchurn le queda poco tiempo, pues ya han empezado a adornar sus restos con carteles señalando dónde se encontraban el dormitorio o la chimenea (¡Oh!, ¡ah!, ¡la chimenea!). En breve le habrán adosado la taquilla y la gift shop, y sus ruinas habrán sido despojadas de encanto.


El castillo de Duart, en la isla de Mull, es propiedad de la familia McLean. Creo que fue allí donde vimos una cabeza de ciervo adosada a la pared que, de manera incongruente con su situación, estaba sonriendo. Quizás el taxidermista había querido restar dramatismo a la escena, pero el caso es que esa res decapitada, sonriendo como si estuviera diciendo ‘aquí no ha pasado nada’, me recordó tristemente a la Constitución del 78 tras la acción sucesiva del Estatuto catalán (el cazador) y el Constitucional (el taxidermista tranquilizador)
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ADENDA DE BRUNILDA
En mi opinión: Los castillos Torosay en la Isla de Mull y el Palacio de Inveraray, en la población del mismo nombre, son preciosos y tienen la virtud de que no hay mucha gente. El primero es propiedad de los duques de Argyll, cabezas del clan Campbell, y tiene un vestíbulo impresionante dedicado a sala de armas. El techo de esta sala es extraordinariamente alto y da una sensación de amplitud muy agradable. Para variar, los cuadros que decoran las paredes son bonitos, en especial uno de Raeburn. Aunque realmente el castillo perfecto es el de Torosay, en el que uno desearía vivir. Tiene unas habitaciones espectaculares con unas vistas magníficas sobre Duart Castle, una biblioteca en la que visualizaba perfectamente a D. Navarth en zapatillas y una sala con un piano precioso. Sentado delante de éste se podían ver los jardines, además del Duart, y a pesar de mi escasa calidad como pianista, me podía ver intentando interpretar alguna cosilla fácil bajo las protestas de D. Navarth (porque ese piano no se puede tocar con cascos). Este castillo, como otros, también tiene su dosis de cachivaches inservibles y fotos de las excentricidades de sus dueños (como una caza de osos polares en la Antártida) pero se le perdona todo por las estancias y vistas mencionadas. Hay una cosa que tampoco es exclusiva de este castillo que tiene gracia: se dedican a exponer fotos de la familia de los señores de turno (los Argyll, los Campbell, etc.) en distintas etapas de su vida y en distintos escenarios, y como si se tratara del HOLA, consigue atraer la atención del visitante. Yo me entretenía en ver el parecido de las distintas generaciones (p.ej los McLean han mantenido durante generaciones cara de pajarillo) y decidir si tenían o no pinta de nobles. Lo cierto es que no vi ninguno que no la tuviera. A lo mejor era porque siempre iban con traje de chaqueta o con el kilt que a pesar de ser una faldita escocesa, queda muy elegante y varonil puesto (de verdad). Con respecto al comentario de D. Benjamín y D. Navarth sobre el Eilean Donan Castle, creo que son unos exagerados. Es muy turístico, sobre todo por las fotos de la peli de los Inmortales con Lambert más bizco que un demonio, pero el entorno es precioso y no recuerdo ninguna casa fea alrededor (aunque es cierto que hemos visto tropecientos castillos y llega un momento en que ya no recuerdo exactamente la ubicación de cada uno).
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* Tal y como decía ayer Benjamingrullo.

4 comentarios:

benjamingrullo dijo...

Bueno Brunilda, lo visité hace más de 20 años - juer, cómo suena esto -. Supongo que lo habrán adecentado. Las fotos del castillo me parecieron mucho más sugerentes que la realidad. Recuerdo un supermercado amarillo y unas construcciones cochambrosas sin ninguna entidad. En ningún momento pude sentir esa emoción especial que supuestamente transmite un paisaje con ruinas.

yapoco dijo...

Pues los castillos lucen estupendamente en esas fotos tan chulas. Aunque con lo leído sobre su interior, ya los doy por visitados. Encuentro más emocionante la torre hueca y fea de los restos del castillo de Turégano, por ejemplo, que cualquiera de esas fortalezas.
Y sí, Lambert demostró en Los inmortales que había nacido exclusivamente para el papel de lord Greystoke y, mejor aún, subido a una rama y en taparrabos. A partir de ahí, nada de nada.
PD.: Ojito con los osos polares de la Antártida.
Saludos.

Brunilda dijo...

Querido Benja,

Un super amarillo? Yo la verdad es que no me acuerdo en absoluto de eso...Quizá lo quitaron por no poder cobrar 9 pounds por entrar...

En cualquier caso, viva Escocia!! Qué bien se estaba con 14 grados y forro polar! Mucho más llevadero que los 38º que nos están cayendo ahora!

Saludos y procure mantenerse fresquito.

navarth dijo...

YAPOCO, pues yo le recomiendo el viaje. Los paisajes son maravillosos, la gente es, por lo general, amabilísima, y la temperatura muy agradable.