lunes, 21 de abril de 2008

RAJOY EN ELCHE

(19/04/2008. Rajoy reaparece en Elche tras la derrota electoral. Según dice, el problema esencial al que se enfrentará España en la próxima legislatura es la economía. Pero, un momento ¿Y los nacionalismos periféricos? Bueno, sí, algo ha mencionado Rajoy. Hay un problemilla con Madrid, que se cree el ombligo del mundo. En eso está de acuerdo con Suso de Toro, aunque al menos Rajoy no lo llama casticismo. También ha criticado a los que amagan con presentarse pero no llegan a hacerlo, les ha colgado el cartel de doctrinarios, ha insinuado que siguen instrucciones de la COPE y El Mundo, y les ha recomendado que se pasen al grupo liberal del Parlamento Europeo.

En resumen, parece que el cambio de órbita se ha consumado. Rajoy también se ha mostrado orgulloso de los 10,5 millones de votos obtenidos, y de los 700.000 exvotantes del PSOE que han apostado por él. Sin embargo, no ha mencionado que todos esos votos no los ha obtenido con el discurso actual. El discurso completo aquí
.
________________________________.
.
El electorado ha dado la razón a Zapatero, el nacionalismo es una mercancía que se vende bien y las castas periféricas son ya vasallos más poderosos que el rey. ¿Para qué obcecarse? El cambio es inexorable, y no es tiempo de tigres sino de camaleones. Por eso, Soraya Sáenz de Santamaría acaba de descubrir que el armazón de las convicciones resulta una seria molestia a la hora de adaptarse al nuevo entorno, y que los esqueletos flexibles son mucho más aptos para las metamorfosis. El siguiente paso también es conocido: las palabras deben ser igualmente flexibles y ponerse al servicio de la política. De este modo, Sáenz de Santamaría consigue declararse partidaria del “liberalismo social”, lo que, de paso, la diferencia del pernicioso liberalismo antisocial, endémico de Madrid.
Auguro un mal resultado para el experimento. Por mucho que Sáenz de Santamaría consiga convertir en chicle el esqueleto de sus convicciones, jamás podrá competir con una ameba como Zapatero. Y esto nos lleva a otro asunto de cierta importancia. Si los valores que presenta Sáenz de Santamaría son tan etéreos ¿por qué votar al PP? Para eso, votemos a Zapatero, que al menos gana. Sáenz de Santamaría también tiene una respuesta para esto: nuestro voto al PP debe estar dictado por la fe. “El debate sobre el liberalismo o la socialdemocracia está de más. A estas alturas, con decir que somos del PP basta" Pues tampoco creo que vaya a poder competir satisfactoriamente en este campo con el sectarismo religioso de los votantes de Zapatero. Aquí la situación de la izquierda y la derecha no es simétrica, y muchos votantes del PP ya tienen cubiertas sus necesidades religiosas sin tener que depositarlas en la política.

No hay comentarios: