viernes, 8 de junio de 2007

LA LOGICA DIFUSA


El remero Concalma, del blog de Santiago González, ha manifestado su perplejidad por la desfachatez demostrada por el Presidente del Gobierno en la entrevista que mantuvo ayer con Iñaki Gabilondo. José Blanco ha querido responderle pero, con su habitual timidez, en lugar de colgar su respuesta en un blog tan concurrido me la ha enviado a mi. Aquí está.

Estimado Concalma, lamento decirle que evidentemente no, no se ha enterado de nada. Su error, en cierto modo comprensible, deriva de intentar analizar el comportamiento de Zapatero en función de unas variables anticuadas y perfectamente irrelevantes para el caso. Estas variables son la lógica y la coherencia.

Permítame que le explique. Nosotros sabemos cuál es la Verdad. Sabemos que representamos el camino al progreso de la Humanidad, y que somos los únicos iluminados por la luz de la razón. Sabemos, además, que tenemos enemigos peligrosos. Son personas oscuras y siniestras, y están agobiados por sus prejuicios y represiones. Odian la paz y la concordia. Son intolerantes, racistas y homófobos. Las hembras de la especie suelen llevar abrigos de visón. La mayoría de ellos están en el PP.

Esta es la única Verdad, que nosotros percibimos muy claramente en forma de imágenes (¿cómo va a ser falsa una imagen?) Por desgracia, hace tiempo que descubrimos que existían distorsiones al intentar confrontar nuestra Indudable Verdad con la grosera realidad utilizando las anticuadas herramientas (la lógica, la coherencia, los principios...) que mencionábamos al comienzo. Y así nació la lógica difusa o lógica etérea.

El empleo de la lógica difusa requiere cierto entrenamiento. Si bien en la lógica tradicional se parte de unas premisas para alcanzar unas conclusiones, nosotros partimos de nuestras Verdades Indiscutibles (algunos las han llamado jocosamente dogmas) para, mediante la lógica difusa, adaptar la realidad a aquéllas. Por lo tanto, las palabras y conceptos son necesariamente cambiantes, la coherencia pierde su razón de ser y las penosas relaciones causa-efecto carecen de sentido.

Le propongo este sencillo ejemplo. La realidad dice que nosotros traicionamos al anterior Gobierno. Sin embargo, nuestras Verdades Inmutables presentan como eterno culpable al PP. ¿Cómo salvar esta distorsión? Mediante la lógica etérea. Con ella, nosotros nos limitamos a proporcionar argumentos con una mera apariencia de verosimilitud, y así podemos afirmar que, puesto que firmamos el Pacto por las Libertades, el Gobierno tuvo todo nuestro apoyo cuando estábamos en la oposición, obviando algunas consideraciones que no hacen al caso.

Usted podría decir que, entonces, la lógica difusa consiste esencialmente en proporcionar pretextos más o menos verosímiles para salvar las diferencias entre la realidad y las Verdades. Yo le contestaría que sí y no: sí a la luz de las herramientas anticuadas de la lógica, y no de acuerdo con la lógica difusa.

Inténtelo. Es fácil. Verá que las Imágenes Verdaderas tienen tanta fuerza que la lógica etérea tiene que hacer un esfuerzo mínimo para deformar la realidad y adaptarla a aquellas. Recuerde: Zapatero es bueno, la culpa es del PP. Suyo afectísimo.

José Blanco

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