Ahora el partido Sumar propone una nueva extensión del suma-cero que lo llevará hasta el espacio exterior. Resulta que, aunque parezca que en esta parte del planeta aún vivimos razonablemente bien (en espacial los urbanitas dirigentes de Sumar) lo estamos haciendo, no ya a costa de nuestra sociedad, no ya a costa de otros países, sino del propio planeta. Y los malvados capitalistas, conscientes de que ellos (y no los urbanitas dirigentes de Sumar) se lo están cargando, ya han preparado planes para abandonarlo a pesar de que no se disponen de destinos muy atractivos de momento. También, al parecer, están comprando glaciares enteros para que nunca les falte el gin-tonic, y fortifican islas protegidas por los Navy Seals a los que no se sabe cómo pagarán si la economía mundial colapsa. Así que ya no se trata del imperialismo de Hilferding y Hobson, sino del ciberpunk; de una síntesis de El colapso y Elysium. El modelo actual es depredador, nos dice el que defendía el modelo chavista, y propone a continuación la misma receta que lleva sin funcionar desde hace más hace un siglo: el control de la economía. Porque, a pesar de que hablan mucho de igualdad, y a pesar de que no se les conoce ningún conocimiento superior al resto del mundo, se creen capacitados para decir a todo el mundo lo que tiene que hacer. Tal vez ellos mismos son conscientes de su incapacidad y, para que no nos hagamos muchas ilusiones, ya nos anuncian lo que nos esperaría en sus manos: el decrecimiento. En fin, que no son benefactores de la sociedad, sino jetas. Yonquis del poder que quieren ejercerlo sin restricciones y a los que hay que aplicar una vez más el aforismo del añorado Churruca: en cada generación hay un selecto grupo de idiotas convencidos de que el fracaso del colectivismo se debió a que no lo dirigieron ellos.
“ La política debería ser realista; la política debería ser idealista. Estos dos principios son verdaderos cuando se complementan, y falsos por separado. ” Johann K. Bluntschli
La política puede contemplarse desde una perspectiva ideal y otra real. O bien prescriptiva (lo que debe ser) y descriptiva (lo que es). Lo importante es destacar que, cuando el análisis se acomete exclusivamente desde una de las perspectivas, el error (o el desastre, cuando se tiene poder efectivo) están garantizados. De paso, sospecho que cuando políticos poco escrupulosos llegan al poder, y acceden a un conocimiento privilegiado de la política real, el efecto es devastador. Es fácil que estos políticos lleguen rápidamente a la conclusión de que toda la política es real, y olviden con la misma velocidad el plano ideal o prescriptivo. El político así liberado de escrúpulos pensará que todos los que continúan contemplando la política desde una perspectiva de valores son meros ingenuos, y que él no es un si...

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