Tal vez con esta concepción de lo «liberal» se pueda ir tranquilamente por el mundo, mirando desdeñosamente a ambos lados -progreta y conservón- del espectro político; tal vez el liberalismo acabe triunfando como una tribu urbana: recordemos que son las modas -la «hegemonía cultural» si prefieren- las que finalmente deciden el voto. Yo me quedo con mis dudas.
“ La política debería ser realista; la política debería ser idealista. Estos dos principios son verdaderos cuando se complementan, y falsos por separado. ” Johann K. Bluntschli
La política puede contemplarse desde una perspectiva ideal y otra real. O bien prescriptiva (lo que debe ser) y descriptiva (lo que es). Lo importante es destacar que, cuando el análisis se acomete exclusivamente desde una de las perspectivas, el error (o el desastre, cuando se tiene poder efectivo) están garantizados. De paso, sospecho que cuando políticos poco escrupulosos llegan al poder, y acceden a un conocimiento privilegiado de la política real, el efecto es devastador. Es fácil que estos políticos lleguen rápidamente a la conclusión de que toda la política es real, y olviden con la misma velocidad el plano ideal o prescriptivo. El político así liberado de escrúpulos pensará que todos los que continúan contemplando la política desde una perspectiva de valores son meros ingenuos, y que él no es un si...

Comentarios
En contra de que me pongan impuestos expropiatorios, a favor de las herencias, por supuesto, a favor de España y su Unidad Nacional. y Su Himno, y su Lengua común, y su Bandera.
Y, al mismo tiempo : estoy a favor de la eutenasia, y de que no se penalice la ayuda al suicidio, siempre que sea a petición expresa del eutanasiable, y también estoy a favor de la despenalización de la María ( yo misma tomo cada noche unas gotitas de CBD Oil, ( que no es ilegal, por cierto ), para mejorar mi sueño y mis articulaciones, y a las que llegúé después de leer unas declaraciones de Clint Eastwood, que decía que a sus más de 90 años, se encontraba como se encontraba gracias justamente a ellas.
Y, por supuesto, que el causar un accidente o lo que fuera, que perjudicase a los demás, bajo la influencia de cualquier droga, fuera considerado como un agravante, y no un atenuante, como ahora.
Así que, supongo que se me considerará inconsistente ; carca en unas cosas, progre rojaza en otras...
También considero un agravante, a la hora de valorar actos de terrorismo, el haberlos cometido apoyados por la Fe. Cualquier Fe.
Pero bueno, eso es otra historia.
Lo he disfrutado, como siempre, Don Navarth.
Un abrazo virtual, y ¡ recuerde Ákaba !