jueves, 22 de junio de 2017

EL MODELO


«Cumpliendo el mandato de nuestros pueblos, con la fortaleza de nuestra Pachamama y gracias a Dios, refundamos el estado plurinacional». Váyanse acostumbrando a esta terminología exótica, porque Adriana Lastra ha puesto a Bolivia como modelo del estado plurinacional del pluripartido PSOE. Y no es de extrañar porque, como pueden ver, su Constitución es mucho más entretenida que la española. Fíjense en nuestro sosísimo artículo 1 -«España propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político»-, y compárenlo con el artículo 8.1 de la boliviana: «el Estado asume y promueve como principios ético-morales de la sociedad plural: ama qhilla, ama llulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón), suma qamaña (vivir bien), ñandereko (vida armoniosa), teko kavi (vida buena), ivi maraei (tierra sin mal) y qhapaj ñan (camino o vida noble)». Es obvio que la libertad palidece ante el ñandereko, y que el pluralismo político carece de sentido si no se complementa con el teko kavi.

Y en lo que a la nación se refiere, observen nuestro insípido artículo 2la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles»-, y compárenlo con el multicolor artículo 3 de Bolivia: «la nación boliviana está conformada por la totalidad de las bolivianas y los bolivianos, las naciones y pueblos indígena originario campesinos, y las comunidades interculturales y afrobolivianas que en conjunto constituyen el pueblo boliviano».

Naciones hay unas cuantas, porque cuando uno se plurinacionaliza mejor hacerlo a conciencia: «aymara, araona, baure, bésiro, canichana, cavineño, cayubaba, chácobo, chimán, ese ejja, guaraní, guarasu’we, guarayu, itonama, leco, machajuyai-kallawaya, machineri, maropa, mojeño-trinitario, mojeño-ignaciano, moré, mosetén, movima, pacawara, puquina, quechua, sirionó, tacana, tapiete, toromona, uru-chipaya, weenhayek, yaminawa, yuki, yuracaré y zamuco». Desgraciadamente el reconocimiento constitucional llegó un poco tarde para la tribu lkallawaya, que ya se había extinguido.

Todos estos pueblos, naciones, comunidades y agregados diversos tienen derechos, algunos espirituales (protección de sus lugares sagrados) y otros no tanto (acceso gratuito a tierras y a la participación en los beneficios de la explotación de los recursos naturales en sus territorios). La constitución boliviana sustituye así los anticuados derechos de los ciudadanos por los privilegios colectivos.


Quizás no lo sepan, pero la constitución boliviana fue redactada con ayuda de asesores españoles. Este es el caso de Rubén Martínez Dalmau, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Valencia. Fue también diputado de Podemos y miembro, junto con Iglesias y Monedero, de la famosa Fundación CEPS, generosamente regada con dinero del chavismo. Sirva esto para recomendar a los socialistas que escojan sus modelos con más cuidado, porque boliviano parece estar cerca de bolivariano.

Publicado en Mallorca Confidencial el 22 de junio de 2017

1 comentario:

Bruno dijo...

Lo que no me queda claro es si esa Constitución de Bolivia establece alguna relación específica y particular entre sus naciones y su ordenamiento político. Por lo que he leído parece un mero reconocimiento cultural.
Es como si en España estableciéramos que se consideran naciones a los gitanos, a los cristianos y a los empresarios. O los altos y los bajitos. Pero, ante la ley, todos iguales.
Todo esto es simplemente la puerta para empezar a establecer diferencias. Unos mas que otros. Algo que, mirado bien, debería dar vergüenza al político que lo propusiera. Tanta matraca con la igualdad mal entendida, extendida a cualquier cosa, y salen con estas.