viernes, 5 de abril de 2013

LOS SOCIALISTAS UTÓPICOS: FOURIER (2)

En 1808 Fourier publica su primer libro, Teoría de los cuatro movimientos y de los destinos generales, cuyas cuatrocientas páginas no presentan tanto una doctrina completa como el avance de la misma. El esqueleto lo forma la teoría de la atracción pasional, ilustrado con escenas de una sociedad futura abundante en delicias gastronómicas y eróticas, y con digresiones variadas tales como la situación del teatro francés, la inminente disolución de los polos (y aún de la Vía Láctea), y la previsible pérdida de salinidad del mar seguida por la adquisición de sabor a limonada. Todo ello entre incontables neologismos de su invención y una estructura alucinada compuesta por prolegómenos, preámbulos, postámbulos, intermedios, cislegómenos, extraducciones, cismediantes, transmediantes, intrapausas, preludios, cisludios, prólogos y epílogos, así como una batería de notas y capítulos cuya redacción se deja para otro momento.

Su pensamiento se basa en dos ideas principales, una brillante, la otra no tanto. Fourier, a diferencia de los hijos de la Ilustración, no cree en el espejismo de un hombre racional. El hombre, sostiene Fourier, es un ser en el que bullen los instintos y las emociones: “la atracción de las pasiones es el impulso dado a nosotros por la naturaleza anterior a cualquier reflexión y persistente a pesar de la oposición de la razón, el deber, y el prejuicio”. Pretender omitir las pasiones es ilusorio, y su represión únicamente provoca que vuelvan a aparecer en forma distorsionada. Estas pasiones son estables y connaturales a la especie: han sido básicamente las mismas desde el comienzo de la humanidad. Pero a partir de este comienzo prometedor Fourier se dedica, con la seriedad taxonómica de un entomólogo, a clasificar las pasiones en clases, órdenes, géneros, especies (y más allá en variedades, diminutivos, tenuidades y minimizaciones), agrupadas en misteriosos cuadros sinópticos con nombres y símbolos de su invención. El resultado es sorprendente, y el hecho de que Fourier se atreva a presentarlo con ecuanimidad induce a sospechar una carencia absoluta de sentido del humor.

Las pasiones pueden verse como si se tratara de un árbol. A partir de un tronco principal brotan tres ramas que a su vez se ramifican en doce, éstas en treinta y dos, y así sucesivamente. Las doce pasiones del tercer nivel de ramificación son las más importantes. Las llama, rompiendo su alegoría previa de las ramas, pasiones radicales:
Las cinco sensitivas se corresponden con los cinco sentidos principales, siendo los más importantes el gusto y el tacto (que es, a su vez, el que identifica con el sexo). Las cuatro afectivas, correspondientes a emociones espirituales, están relacionadas con el amor, la amistad, el afecto familiar, y la ambición. Pero las tres más importantes son las pasiones distributivas. Son las que conseguirán que Armonía, no sólo sea el campo en el que las pasiones humanes puedan florecer y desarrollarse con exuberancia de jungla, sino también una sociedad extraordinariamente productiva en la que el trabajo deje de ser una esclavitud para convertirse en un placer. La cabalista agrupa la pasión por la competencia, por el juego, por formar equipos, y por las intrigas. La mariposa recoge el gusto por lo novedoso y por cambiar frecuentemente de actividad. La compuesta es el goce derivado de experimentar simultáneamente placeres sensitivos y espirituales, como cuando en una cena se degustan platos sabrosos acompañados de una agradable conversación.

Opina Fourier que, a no ser que consideremos a Dios malvado o estúpido, ha dotado a los hombres de pasiones con un fin. Y ese fin no es otro que asegurar el funcionamiento armónico de la sociedad: “Para conocer las intenciones de Dios, el deseo de la naturaleza, debemos proceder antes que nada al cálculo analítico y sintético de la atracción de las pasiones”. Actualmente la civilización no funciona correctamente porque se ha empeñado en reprimir las pasiones en lugar de garantizar los cauces adecuados para que fluyan. Pero si desciframos el código emocional, simultáneamente habremos encontrado el mecanismo para que la sociedad funcione de manera estable, feliz, y productiva. En realidad Dios ha dejado muchas claves para desencriptar las pasiones. Basta con saber mirar:

Al ser el mundo material en todos sus detalles símbolo jeroglífico de lo pasional, Dios debe de haber creado emblemas de las pasiones en todos sus grados. Por ejemplo, tenemos un hermoso símbolo material para el segundo grado (de pasiones) compuesto por doce (las pasiones radicales), y ésta es la música confinada a doce tonos; y hay un muy bello símbolo material del tercer grado dividido en treinta y dos, que es el vórtice planetario compuesto por treinta y dos notas, y la mandíbula humana con treinta y dos dientes. Se puede reconocer la pieza pívot, que es el sol en el caso de las estrellas y el hioides en el caso de los dientes

Dependiendo de las pasiones dominantes en cada una de ellas, Fourier consigue otra de sus clasificaciones con los diferentes tipos de personalidades. Suman ochocientos diez, ordenadas como una escala musical:

 
Para que una sociedad sea pasionalmente equilibrada debe reunir un ejemplar de cada grupo. Por eso Fourier establece que la unidad mínima social debe estar compuesta por 1.620 personas (810 hombres y 810 mujeres) Denomina a esta unidad Falange. La de los solitonos, integrada por 576 variedades, es la categoría más común. Los pentatonos, menos habituales, son gente excepcionalmente enérgica, sutil, y de mente abierta. Mucho más raros son los hexatonos o heptatonos como Julio César, pero éstos no son necesarios para una Falange bien equilibrada.
 
La Teoría de los Cuatro Movimientos recibe poca atención, los que lo leen le dedican sarcásticas críticas, y en general cosecha un rotundo fracaso. Desesperadamente ansioso por obtener el reconocimiento que cree merecer, y absolutamente incapaz de entender su fracaso al conseguirlo, Fourier acaba pensando que existe una conjura para oscurecerlo. Sus reacciones delatan inseguridad (“es el encargado de una tienda el que va a desbaratar todos los pesados tomos de sabiduría política y moral; ¡eh! no es la primera vez que Dios utiliza un humilde agente para derribar lo poderoso”) y rencor: decide vengarse retirando sus descubrimientos de la vista de la humanidad hasta que un millón de soldados hayan muerto en las guerras napoleónicas.

Hasta 1815 Fourier permanece en Lyon alejado de sus estudios. En ese momento, gracias a la herencia recibida tras la muerte de sus madre, puede abandonar su trabajo y dedicarse a definir la teoría que ha anunciado los Cuatro movimientos. A tal fin se traslada a Belley, en las afueras de Lyon, a casa de unos familiares. Mientras tanto, a partir de las historias y baladronadas de sus compañeros de café (a falta de mejores métodos estadísticos) realiza una estimación que más tarde llamará “equilibrio subversivo”. Según éste cada mujer llega al matrimonio habiendo tenido como media seis partenaires sexuales, y durante el transcurso de éste tiene otros seis. Es posible que un hombre se case con una mujer virgen, pero entonces ésta tendrá después doce amantes para alcanzar el equilibrio subversivo. “No, dice el marido. Ella será casta. En ese caso su vecino tendrá que compensar con veinticuatro infracciones, doce en fornicación y doce en adulterio, porque el equilibrio requiere doce relaciones ilícitas por persona”. El asunto despierta tanto el interés de Fourier que escribirá una sección entera dedicada a los cornudos en la que, a través de sus categorías y tipologías, llegará a la conclusión de que existen cuarenta y nueve situaciones posibles:



 Todo el año 1817 lo dedica a investigar intelectualmente sobre el amor y el sexo, lo que culmina en la redacción de cuatro gruesos cuadernos llamados “El nuevo mundo amoroso”.

Para Fourier el amor es una pasión ‘compuesta’, que requiere tanto la satisfacción espiritual como física. Sin embargo la civilización exalta la primera faceta y omite la segunda, por considerarla grosera y animal. Pero está, no sólo es una necesidad tan perentoria como el hambre, sino el catalizador del correcto funcionamiento de Armonía. La civilización, al permitir el goce físico únicamente en las estrechas fronteras del matrimonio, desaprovecha todo su potencial para el desenvolvimiento armónico y productivo de la sociedad: “El amor en el Falansterio ya no es, como entre nosotros, un entretenimiento que distrae del trabajo; por el contrario es el alma y el vehículo, el impulso primario de todos los trabajos y de toda la atracción universal”.

Por esa razón Fourier defiende la necesidad de garantizar un “mínimo sexual” para todos. Nadie capaz de amar, promete, será frustrado en su deseo. Fourier equipara el “mínimo sexual” a un mínimo de subsistencia contra el hambre: “A pesar de que una persona puede vivir sin intercambio sexual y no sin comida, lo cierto es que la necesidad de placeres táctiles o sensuales causa tantos desórdenes sociales como la necesidad de subsistencia”. Porque la represión del impulso sexual, no sólo supone un desperdicio de potencial productivo, sino que provoca su reaparición en forma de ‘manía’. Fourier ilustra su tesis con numerosos ejemplos como el de madame Strogonoff, que experimentaba placer al torturar a su criada sin darse cuenta de que esto era la manifestación deformada de una atracción lésbica reprimida hacia ella.

 Como era previsible la gestión de los asuntos sexuales en Armonía está confiada a una vistosa jerarquía de sumos sacerdotes, pontífices, matronas, confesores, faquires, y genios. Cada uno de estos dignatarios desarrolla sus particulares funciones en la Corte del Amor, que tiene lugar todas las noches después de que los niños y las Vestales se han ido a dormir. Sí, también hay Vestales en Armonía:

Cuando entran en la sexta tribu a la edad de quince años y medio, los jóvenes no eligen inmediatamente entre el Vestalato y el Damiselato [1]: todos empiezan como Vestales. Ocurre poco o poco que las personalidades más débiles ceden el paso al amor. Algunos abandonan el Vestalato a los dieciséis, y otros más tarde. Normalmente son las menos atractivas las que pierden la paciencia: tienen menos probabilidades de formar una unión con los príncipes de Armonía


A primera vista parece extraño que en la hedonista sociedad de Armonía se considere una virtud la contención erótica voluntaria. Y también que sean las personas menos atractivas las primeras en abandonar la virginidad. También que se espere de los miembros del Damiselato que, si bien hayan comenzado su actividad sexual, se mantengan fieles a sus parejas durante un cierto tiempo, aunque en este caso hay cierta tolerancia:

Es costumbre que los miembros del Damiselato permanezcan fieles hasta alcanzar la edad de veinte años (…) Pero dado que sería difícil, por no decir imposible, para una pareja permanecer fieles por cuatro o cinco años, el Código Amoroso [2] permite excepciones a la regla de la fidelidad. De este modo nadie es expulsado del Damiselato hasta que él o ella haya cometido tres infidelidades y una inconstancia, o bien siete infidelidades sin inconstancia. Sólo cuenta como media infidelidad si alguien del Damiselato tiene un affaire con alguno de los sacerdotes o sacerdotisas, a los que en vista de su edad se les conceden ventajas especiales. De este modo puede cometer catorce infidelidades con sacerdotes, y sólo será expulsado del Damiselato después de la decimoquinta.

Un encuentro homosexual sólo cuenta como media infidelidad. De modo similar, sólo cuenta como media infidelidad cuando la pareja acude al Registro del Amor [2] y anuncia su intención de participar en recíproca infidelidad por un periodo de tres días o menos. También hay ciertos actos de redención y expiación que permiten a un infiel evitar la expulsión del Damiselato. Cualquiera puede redimir una infidelidad pasando dos noches con alguno de los sacerdotes o sacerdotisas de mayor edad”.

En este punto las ensoñaciones de Fourier resultan casi enternecedoras. Hay que decir que ser guapo en Armonía puede ser una maldición:

En casi toda ciudad o pueblo hay al menos un hombre extraordinariamente guapo y una mujer extraordinariamente bella. Estas personas excitan los deseos y pasiones de todos. Narciso y Psique son los más guapos de la ciudad de Cnidos. Todo el mundo los adora, y uno podría citar al menos veinte cnidianos que tienen una declarada pasión por Psique y veinte cnidianas que arden con el mismo deseo por Narciso”.

¿Qué hacer? Es impensable que en Armonía existan pasiones no satisfechas, y tampoco puede obligarse a Narciso y Psique a que se acuesten con el primer palurdo que se encapriche de ellos… O sí:

A menos que Dios haya distribuido sus pasiones en vano, debe haber previsto algún medio para satisfacer a las cuarenta personas que desean a Psique y Narciso”.

En resumen, en Armonía los guapos se verán compelidos a acostarse con todo el que manifieste su interés por ellos. De este modo contribuirán “al progreso de la sabiduría y la virtud, la sociedad los admirará y reconocerá su abnegación, y serán nombrados Pareja Angelical. Tampoco esto será una ganga: “Los miembros de la Pareja Angelical se animarán recíprocamente a realizar obras piadosas. Si alguien ha sido accidentalmente deformado por la naturaleza, deberán religiosamente ofrecerle sus placeres: esto servirá para incrementar la admiración del público”.

(continuará)

[1] Por la procedencia de los neologismos (vestal y dameisele), y por el hecho de hablar de la posibilidad de encontrar pareja entre los príncipes (y no entre princesas), cabría pensar que Fourier está refiriéndose a armónicos de sexo femenino. Sin embargo en otros textos Fourier incluye expresamente en el Vestalato a jóvenes de ambos sexos. Así que he optado por traducirlo en femenino o masculino dependiendo del sentido de la frase.

[2] Sí, también existen un Código Amoroso y un Registro del Amor.

8 comentarios:

Cándido dijo...

Don Navarth

Para mi que este Sr no vivió una vida muy estable sentimentalmente.

La clasificación de Cornudos me parece muy creativa, absolutamente especulativa, y las instituciones sexuales un modo de garantizarse la coyunda que le faltó toda su vida.

Saludos

navarth dijo...

Don Cándido, creo que su análisis es inmisericorde pero muy acertado. Saludos.

luigi dijo...

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Equilibrio Subversivo: El Fourier Uterino.

Lindo Gatito dijo...

Joder... No sé, iba a poner algo, pero he leído a LUIGI y, ¿para qué, pues? (eso contando con que pueda hacer algo a través de la risa, porque hasta teclear esto me está costando lo mío).

Todo está en Homero (¡Pues anda que en LUIGI...!)

viejecita dijo...

Don Navarth

La espera a este nuevo episodio ha merecido la pena.

Me ha hecho muchísima gracia, y me he reído mucho , ( me ha encantado lo de "damisela, por ejemplo ), aunque me han dado muchísima pena los miembros de las Falanges que tuvieran la mala suerte de ser bellos.

Aunque el tal Fourier, me ha parecido un paranoico de manual. Claro que por suerte, a ese paranoico no parece que se le hiciera el caso que él pensaba que merecían sus teorías, ( que algún otro paranoico, en cambio, acabó arriba del todo, y no pienso solamente en emperadores romanos ).

Pero el señor Fourier relaciona el sexo con el tacto, y creo que con la vista, y se olvida de la rama más importante en relación con el sexo; el olfato.

Como buena melómana, me han divertido mucho las "categorías musicales", aunque no me creo lo de que los "polifónicos de Sol" vayan a ser más valiosos que los "unísonos de Do"

¡¡¡ Muchas Gracias !!!
Como siempre, ha sido un placer leerle.

viejecita dijo...

Pues he ido a la wikipedia, y he visto que acabó teniendo bastante influencia. Que Bentham lo tiene en cuenta, que Hawthorne, fue uno de los muchos seguidores de sus utopías en América, que se le considera precursor del feminismo, y de las teorías del calentamiento global.

Me da un poco de rabia lo del feminismo, porque ya hubo antes muchas mujeres que defendieron su igualdad con los hombres. Desde los griegos y antes, ya estaban las Amazonas y las Hetairas...

En cuanto a lo del Calentamiento global, y eso de que el agua de mar se iba a convertir en limonada... A lo mejor le gustaría a Al Gore...

navarth dijo...

Ja, ja, genial Don Luigi. Coincido con Don Lindo.

Viejecita Fourier estaba muy preocupado por los daños que la civilización causaba ala naturaleza. En la próxima entrada, que también estará dedicada a Fourier, verá cómo en Armonía habría ejércitos dedicados a reforestar el planeta. Por cierto, no sólo se fijo en él Hawthorne: también Dostoievsky cuando era joven.

Saludos a todos.

luigi dijo...

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Navarth, Señor Gatito, disculpen el retraso en agradecerles su enorme generosidad. Gracias, muchas gracias.