sábado, 7 de julio de 2012

ESCENAS DEL POPULISMO RUSO (8): LOS NIHILISTAS

Fundamentalmente, el nihilismo representaba una filosofía de negación de toda forma de esteticismo; defendía el utilitarismo, y el racionalismo científico. El nihilismo representaba una cruda forma de positivismo y materialismo, una revuelta contra el orden social establecido; negaban cualquier autoridad ejercida por el estado, por la iglesia, o por la familia. No creía en nada más que la verdad científica; la ciencia se convertía en la panacea de todos los problemas sociales. Todos los males, creían los nihilistas, provenían de una única fuente, la ignorancia, que la ciencia por sí sola podía superar.” Nihilismo. Enciclopedia Británica.

 “(Según Comte) del mismo modo que los sabios imponen su saber a los ignorantes y aficionados en cuestiones de matemáticas y de astronomía, igualmente deben imponer su criterio en el ámbito de la sociología y de la política. Y esto presupone que la sociología puede determinar a la vez lo que es, lo que será y lo que debe ser.” Raymond Aron. Las etapas del pensamiento sociológico.

Un químico honesto es veinte veces más útil que cualquier poeta –le interrumpió Bazarov.” Turgénev. Padres e hijos.


En 1863, tras el aplastamiento de la revuelta polaca, altos funcionarios de la administración comienzan a considerar la necesidad de dar una pátina de constitucionalismo al régimen. Animados por este empeño, se dirigen al zar con una propuesta para aumentar las competencias del Consejo de Estado. Pero Alejandro II considera que, con la emancipación de los siervos, ya ha hecho bastante, y contesta: “lo que él ya ha hecho debe ser suficiente garantía para sus fieles súbditos”.

Mientras tanto, la constatación de que, tras la emancipación, los campesinos no muestran predisposición a rebelarse, provoca sutiles alteraciones en la percepción de algunos populistas. El pueblo, ahora convertidos en masa ignorante e incluso en chusma, no está a la altura de las circunstancias: es necesaria una élite intelectual que, sin tenerlo en cuenta, actúe por su bien. Los populistas evolucionan así hacia el nihilismo.

El nihilista desdeña todo principio y todo valor si no puede ser expresado mediante una ley científica o una fórmula matemática, y con eso renuncia a lo que le permita orientarse en la vida. Y desprecia, en los mismos términos, la elegancia, los modales, y toda emoción estética y sentimental, y con eso renuncia a todo aquello que contribuye a hacerla agradable. La palabra no es nueva: ha sido previamente utilizada, en sentido meramente peyorativo, para designar a aquél que no cree en nada. Pero es Turgénev quien la populariza en “Padres e hijos”, cuyo personaje Bazarov compone una potente imagen de la juventud de los sesenta. Bazarov es irreverente, desdeña las manifestaciones estéticas, desprecia el afecto entre Arkady y su padre, que considera anticuado sentimentalismo, y antepone su propia actitud “científica”, que se manifiesta en una tendencia exagerada a diseccionar ranas. Turgenev no presenta a su nihilista con especial cariño, y hace que, tras su desdén por las emociones, se enamore perdidamente, no sea correspondido, y sufra. Y, además, que muera por una infección contraído al diseccionar un cadáver.


Pero Dimitri Pisarev, que escribe en Russkoe Slovo, recoge, como un elogio, el termino nihilista, y lo convierte en bandera de la publicación. Pisarev, a pesar de tener formación de letras, se dedica con entusiasmo a divulgar los últimos adelantos científicos. Ahora Russkoe Slovo sustituye a Sovremennik en las preferencias de la juventud.
En su acepción de no creer en nada, el término no es afortunado, pues el nihilista cree con fanatismo e intransigencia en sus propias ideas, aunque estén difusamente formuladas. Básicamente bebe de dos fuentes. Una es el nuevo hombre descrito en “¿Qué hacer?” por Chernishevsky. Todo parece indicar que, tras ir desterrando valores por acientíficos, y quedarse así sin ninguno, Chernyshevski ha experimentado un cierto vértigo que lo ha llevado a inventarse lo que podríamos llamar “inteligencia de mercado”. Según este concepto, la base de la futura sociedad feliz será el egoísmo inteligente de todos los hombres, que llevará, una vez superadas las trabas, tabúes y demás convenciones burguesas, a alcanzar la felicidad científica. Es en cierto modo (de un modo ciertamente curioso) la transposición del liberalismo económico de Adam Smith (debemos el pan que comemos al egoísmo del panadero etc.) al populismo social, y el resultado es bastante desconcertante.


La otra es el positivismo de Auguste Comte. Comte se ha propuesto desterrar el conocimiento no científico, y ha pretendido elevar la sociología a un nivel superior al de las matemáticas. De este modo ha acabado desarrollando una teoría determinista según la cuál la evolución de la sociedad está predeterminada por leyes científicas. La labor del científico debe limitarse a señalar el lugar al que, inexorablemente, se dirige la humanidad, y a facilitar el camino. Lo que ha logrado así ha sido cambiar de religión, y sustituir a los sacerdotes por los científicos positivistas.

El término ‘nihilista’ pasará finalmente a occidente, y se usará para designar a los terroristas rusos de los 70, en que el populismo habrá degenerado.




Imágenes: 1.- Retrato de Turgénev, por Ilya Repin. 2.- Dimitri Pisarev. 3.- Auguste Comte.

4 comentarios:

Psykoaktive dijo...

Buenos días de nuevo D. Navarth,

"“inteligencia de mercado”. Según este concepto, la base de la futura sociedad feliz será el egoísmo inteligente de todos los hombres, que llevará, una vez superadas las trabas, tabúes y demás convenciones burguesas, a alcanzar la felicidad científica."

Me ha hecho sonreír: es una definición clavada del libertarianismo de nuestros días.

Tengo que ponerme al día con la serie. Gracias por su esfuerzo mostrándonos estos episodios.

Saludos

navarth dijo...

Hombre, Don Psykoaktive, cuánto tiempo. Me alegro de verlo de nuevo por aquí. Saludos.

Arturo dijo...

Fernando:es interesante que señales el origen del nihilismo en la exaltación de la razón. De hecho, la vía que abre Comte acabó derivando en el totalitarismo: los filósofos iluminados conciben una realidad idílica y quieren realizarla, a costa de lo que sea. Creo que hoy en día, domina cierto nihilismo selectivo de signo contrario: rechazo absoluto de la razón desde premisas identitarias, religiosas, culturales... "El sueño de la razón produce monstruos", desde luego...¡Pero su abuso también!

navarth dijo...

Hola Arturo. Exacto, es terrible lo fácilmente que las buenas intenciones pueden desembocar en la pesadilla. Eso es lo que creo que quiere decir Raymond Aron en el párrafo del comienzo: la definición e la sociología de Compte la convierte en una herramienta totalitaria para definir la realidad... al gusto de Compte. Un abrazo.