sábado, 16 de julio de 2011

SALZBURGO Y BERCHTESGADEN


Salzburgo podría ser una ciudad bonita, pero se queda en sosa. Contribuyen decisivamente a ello las fachadas de las casas que, o bien son pintadas con colores tristes (predominando el gris cemento), o sometidas a un severo gotelé. Con frecuencia, sufren simultáneamente ambos tratamientos, y en ese sentido, la gente de Manacor estará allí como en su casa.


A 30 kilómetros de Salzburgo, en los Alpes bávaros, se encuentra Berchtesgaden. Está en un valle rodeado de montes, y uno de ellos es el Obersalzberg, famoso por albergar el Berghof, la residencia de vacaciones de Hitler. También adquirieron casas allí Göring, Speer y Bormann, y en 1936 todos los propietarios originales de la zona habían sido desplazados. A continuación, el Obersalzberg fue fortificado con búnkers, cañones antiaéreo, y barracones para albergar numerosos contingentes de las SS y las SD. El pueblo de Berchtesgaden se convirtió en destino de visitantes extranjeros y en lugar de peregrinación nacionalsocialista; se construyó una estación apta para recibir visitantes ilustres, y se adecuaron hoteles de lujo. En 1939, como regalo por el 50 cumpleaños del Führer, el Partido le regaló el “Nido del Águila”, un chalet en la cima del monte con impresionantes vistas sobre Berchtesgaden. Para acceder a él tuvo que ser construida una carretera de 6,5 kilómetros, incluidos 5 túneles, que costó, según wikipedia, el equivalente a 150 millones de euros de 2007. Los últimos 125 metros son salvados mediante un ascensor, decorado con exquisito mal gusto abundante en dorados. El regalo no tuvo, en realidad, mucho éxito. Parece ser que Hitler sentía claustrofobia dentro del ascensor, y no subió al “Nido del Águila” más de dos o tres veces.


En abril de 1945, temiendo que Hitler huyera de Berlín y estableciera un último reducto en la zona, los aliados bombardearon meticulosamente Berchtesgaden y el Obersalzberg. A continuación, tropas de las SS en retirada incendiaron el Berghof. Según “Band of brothers”, los soldados de Easy Company fueron los primeros en llegar a la zona, aunque parece ser que, en realidad, fueron los de la 3ª División de Infantería.


Si visitan Berchtesgaden, reserven tiempo para alguna excursión por el Königssee.




* En esta magnífica página web pueden ver imágenes de Berchtesgaden, en la época nazi y en la actual.

Imágenes
1) La “Calle del trigo” en Salzburgo.
2) Detalle del gotelé de Salzburgo (k.u.k.)
3) El ex rey Eduardo VIII, acompañado de Wallis Simpson, en Berchtesgaden en octubre de 1937. Una imagen que contribuye a explicar por qué no continuó siendo rey.
4) y 5) El Königsee.

6 comentarios:

Monsieur de Sans-Foy dijo...

¿Cree Vd., amigo mío, que el gotelé tuvo algo que ver con la caída la Monarquía Dual?
Cada vez que me topo con él, maldigo a la Casa de Habsburgo.

Es una pena que la página en la que vienen tantas fotografías del Obersazberg durante el nazismo, se haya preocupado meticulosamente en destrozarlas con un sello. Nadie las usará, pero tampoco creo que sean muchos los que las miren.

Un cordial saludo, y póngame a los pies de Frau Navarth (mejor a primera hora de la mañana)

navarth dijo...

Llevo tiempo sospechando esa relación entre el gotelé y la caída. He comprobado, además, que desde la separación los austriacos han olvidado cómo hacer goulash.

Y completamente de acuerdo, los de la página web han conseguido destrozar las fotos. Un abrazo.

Brunilda dijo...

Gracias Monsieur, aunque le advierto que ahora mis pies están llenos de algas...

Monsieur de Sans-Foy dijo...

Algas nobles, entonces,
piadosa mensajera del Walhalla
recubierta de bronces,
(toda a prueba de bala)
con rango y graduación de mariscala.


Abrazos

Monsieur

Arturo dijo...

Hola. Por lo que he leído, Churchill decidió acabar con edificios emblemáticos que pudieran convertirse en centros de "peregrinación" para nazis. Ordenó en persona bombardear el Berghof hasta arrasarlo.

Curiosamente, Stefan Zweig, una de las personas que mejor describió el proceso de degeneración que conllevó el nacionalsocialismo, tenía una casa desde la que veía al Führer cuando estaba en la terraza del Berghof. Fue desposeído de ella y de todo. Lo cuenta en sus estupendas memorias "El mundo de ayer".
Saludos.

navarth dijo...

Vaya, qué desdichada casualidad para Zweig. Tengo pendiente leer ese libro. Saludos.