lunes, 10 de mayo de 2010

A LA RECONCILIACIÓN POR EL ODIO

Este artículo podrían haberlo firmado Almudena Grandes, Leire Pajín o Baltasar Garzón (con seudónimo, claro), pero es de Calleja. Su intención es abrirnos los ojos para que veamos que Franco y la ETA son en esencia la misma cosa, y que si las víctimas de ETA son actualmente reconocidas y respetadas (de hecho Calleja afirma que en este punto ”en España se puede pecar, a veces, por exceso”, y que hay algunos que ”incluso exageran en sus apoyos a las víctimas del terrorismo etarra”) lo mismo tiene que ocurrir con las víctimas de la guerra y la dictadura franquista. Las víctimas de un bando, claro está, porque Calleja parece adherirse implícitamente a esa obscenidad de que la dictadura ya honró a sus muertos y ahora la democracia debe honrar a los suyos.

Es obvio el interés de Zapatero en mantener viva la Memoria Histórica. Le permite inventar una Segunda República idílica, identificarse con ella, y simultáneamente identificar a la derecha con los bárbaros inenarrablemente malvados que la destruyeron. De este modo proporciona al sectarismo de sus seguidores dos ingredientes inigualables: el odio y la razón virtuosa para ejercerlo. Obviamente, las víctimas de esta política deliberada de siembra de rencor son la reconciliación de la Transición y la convivencia entre los españoles, sin embargo Calleja se anima a argumentar que oponerse a este remover interesado de la historia ”dificulta la definitiva reconciliación entre españoles y pone de manifiesto la dosis de odio que un sector de nuestro país mantiene aún enhiesto”. Esta visión tan desquiciada de las cosas es perturbadora, pero se pone de manifiesto aún más claramente en otro párrafo del artículo: ”Andan estos núcleos de aroma franquista empeñados en rescribir la historia y se afanan por presentar al dictador como un personaje estupendo y necesario, y a sus víctimas como merecedoras de la muerte. Algo habrían hecho los comunistas, los socialistas, los republicanos, para que Franco los exterminara, parecen decir.¿Parecen decir quiénes? ¿Dónde?

Pueden encontrar el artículo aquí

2 comentarios:

Horrach dijo...

A la reconciliación por el odio... y por el exterminio, porque eso parece que está exigiendo Calleja que hagamos con los franquistas actuales. Es decir, recurre el truco tan manido (que Hitler y Goebbels llevaron al virtuosismo contra los judíos) de decir que los otros nos quieren exterminar para que nosotros justifiquemos (y llevemos a cabo, en segundo paso) un exterminio preventivo.

En realidad, Calleja ha ido ya más lejos que todos esos apóstoles de la equidistancia, que siempre han puesto al mismo nivel a ETA y al PP (para jusificar a los primeros, claro está). Calleja juega todavía más fuerte, pues para él el PP (es decir, 'los herederos del franquismo') es mucho peor que el terrorismo etarra... Y esto, claro está, dice mucho de la salud mental de este pobre hombre.

En fin, cómo se va pareciendo cada día más, querido Navarth, este país a la Venezuela de Chávez. La izquierda más cercana a ZP lleva desde que éste llegó al poder con la pretensión de que la oposición desaparezca. No es que quieran vencerla. Lo que quieren y desean ardientemente es que una mañana, tras emerger de sus dulces sueños rusonianos, todos los peperos (y, ya que estamos, también los de UPyD) hayan desaparecido de España. Que no haya oposición. Ése es el único proyecto del zapaterismo.

navarth dijo...

Caray Horrach, brillante reflexión. Ahora me he quedado aún más acojonado. Un saludo.