jueves, 27 de junio de 2013

LOS SOCIALISTAS UTÓPICOS: OWEN (2)


En 1824 este anuncio atrae la atención de Owen:

“Se vende el pueblo Armonía, con 20.000 acres de tierras de primera calidad anexas, situado en el banco este del Gran Wabash a setenta millas navegables desde su embocadura...”.

Armonía ha sido fundada por Georg Rapp. Nativo de Wurtemberg, durante su juventud se ha dedicado a la viticultura hasta que se le ha despertado una vocación religiosa que lo ha convertido en predicador aficionado, para alarma del clero local. Rapp es milenarista: está convencido de que es inminente un segundo advenimiento de Jesucristo que inaugurará su reinado en la tierra durante 1.000 años. A continuación vendrá el Juicio Final propiamente dicho, en el que a cada uno se le asignará su definitivo destino. Durante ese reinado de 1000 años Jesucristo será asistido por los elegidos: los mártires, a los que resucitará a tal fin, y aquéllos que mejor se han preparado para recibirlo. Rapp desea estar entre estos, y ha decidido buscar un lugar virgen donde los hombres puedan vivir de acuerdo con las enseñanzas de Dios y prepararse para su regreso.


En 1803 Rapp y 839 adeptos se embarcan hacia el Nuevo Mundo, y se instalan en Pennsylvania. Los rapitas son milenaristas pero alemanes, es decir, muy organizados (por lo que su comunidad progresa rápidamente) y dotados de escaso interés hacia sus vecinos (por lo que pronto se ganan la antipatía de estos). En su búsqueda de la perfección cristiana Rapp, a través de sesudas interpretaciones de la Biblia [1], ha llegado a la conclusión de que en su versión original Adán era asexuado, de modo que si los rapitas quieren aproximarse a los designios de Dios deben renunciar al sexo. Instaura así la abstinencia entre sus seguidores, lo que provoca el abandono de algunos de ellos. La supervivencia de una comunidad que abandona el coito no preocupa a Rapp, que no sólo está convencido de que el milenio comenzará en breve [2] y estos problemas desaparecerán, sino que si renuncia al sexo el hombre acabará desarrollando habilidades de reproducción asexual (quizás por esporas, o mediante bipartición), puesto que este era el plan inicial que Dios tenía preparado para Adán. Pronto surgen rumores entre los recelosos vecinos de los rapitas según los cuales Rapp ha decidido acabar con la escasa disposición de su hijo hacia la abstinencia castrándolo, lo que le ha provocado como efecto secundario la muerte. Ante la hostilidad circundante Rapp decide cambiar de aires.

En 1814 los rapitas se trasladan a Indiana (que aún no existe como estado) donde, en la orilla del río Wabash, fundan una segunda comunidad: Armonía. Una vez más la comunidad progresa rápidamente y los rapitas quedan en perfecta posición de revista ante Jesucristo, pero éste se retrasa. Rapp teme que con la prosperidad sus fieles, que ya han comenzado a mostrar mayor atención al vestuario y han empezado a pedir mayor tolerancia hacia el consumo de cerveza, se relajen. En 1824, para mantener su tensión, Rapp decide mudarse de nuevo, y en Pennsylvania funda otra ciudad que llamará, misteriosamente, Economía. En ese momento los rapistas ponen a la venta Armonía, y el anuncio llega a las manos de Owen, que en otoño de 1824 viaja a América en compañía de su hijo William.


Pasa por Filadelfia, donde conoce a Marie Duclos Fretagot que dirige una escuela pestalozziana fundada por William Maclure. Ambos acabarán pasando por Armonía. De Filadelfia marcha a Washington donde conoce al presidente saliente James Monroe, al entrante John Quincey Adams, y a una delegación de jefes Chocktaw y Chickasaw que están tratando ciertos asuntos con los primeros. A todos ellos Owen les explica sus planes para rescatar a la humanidad de la ignorancia, lo que escuchan con cortés atención. En diciembre llega a Armonía. Un mes más tarde se formaliza la compraventa.

A finales de enero de 1825 Owen se encuentra de nuevo en Washington presentando una maqueta del edificio en el que los habitantes de Armonía desarrollarán sus actividades. Se trata de un inmueble de planta cuadrada, con torres en las que se alojarán las bibliotecas, laboratorios, salas de música y baile y comedores. Del resto las dos primeras plantas serán dedicados a los alojamientos de las familias, y la tercera a los jardines de infancia para niños desde dos años (pues estos serán educados comunalmente), y a aposentos de los jóvenes aún solteros, que serán seguramente inducidos a abandonar su condición para escapar de la planta más ruidosa del edificio. No llegará a construirse.


En un discurso ante el Congreso Owen expresa su deseo de que pronto los Estados Unidos estén compuestos por miles de comunidades como la que él presenta en ese momento:

Un país, por extenso que sea, dividido en estos proyectos de edificios sociales con jardines y terrenos de recreo, ocupados y cuidados por personas dotadas de superiores aptitudes, será gobernado con mayor tranquilidad que lo que puede hacerse con el mismo número de personas diseminadas por el país viviendo en aldeas, pueblos y ciudades convencionales bajo el sistema individualista”.

Según Owen el viejo sistema tiene los días contados “porque es difícilmente imaginable que alguien continúe viviendo bajo el mísero, ansioso, individualista sistema de oposición y enfrentamiento, cuando podrían organizarse entre ellos tranquilamente convirtiéndose en miembros de una de estas asociaciones de unión, inteligencia y buenos sentimientos”.


A continuación Owen publica un manifiesto en el que invita a participar a todos aquellos que simpaticen con su proyecto comunal. En respuesta, cuando en abril de 1825 Owen llega a Armonía se encuentra con una mezcla heterogénea de idealistas, soñadores, lunáticos y gorrones. Sin dejarse desanimar convierte la iglesia de los rapitas en el ayuntamiento de Nueva Armonía, y redacta la constitución de una Sociedad Preliminar basada en la organización comunal y la igualdad entre todos los habitantes. Salvo los negros, que podrán ser admitidos “como ayudantes si fuera necesario”, pero aclarando que si desean contribuir a la “felicidad universal” deberán hacerlo en Africa, “o en otro país, o en otra parte de este continente”. En julio de 1825 Owen vuelve a Escocia y vende su participación en New Lanark para obtener fondos [3].

El impulso inicial hace que Nueva Armonía vaya funcionando durante los primeros meses. Pero la lectura de los dos primeros números de la Gaceta de Nueva Armonía permite ver que las cosas no marchan como deben: William Owen se dedica a enumerar las instalaciones dejadas por los rapitas y el escaso uso que le están dando los owenitas, rindiendo un involuntario homenaje a los primeros y poniendo de manifiesto la escasa aptitud de los segundos:

Con la maquinaria disponible nuestras operaciones en el negocio de la lana deberían producir ciento sesenta libras de madejas al día, pero la falta de operarios reduce el resultado (...) La fabrica de tintura es un edificio espacioso de ladrillo provisto de recipientes de cobre capaces de contener entre 500 y 2.000 galones, y puede probablemente competir con cualquier otro de Estados Unidos. En este momento este valioso establecimiento no hace nada por falta de una persona competente para dirigirlo (...) El taller de alfarería no está haciendo nada por falta de operarios”.


Aparentemente el molino de agua “capaz de producir sesenta barriles de harina en veinticuatro horas”, y la serrería “capaz de suministrar una ilimitada cantidad de madera” permanecen igualmente desaprovechados.

En enero de 1826 Owen vuelve a Nueva Armonía, y anuncia a sus moradores la inminente llegada de la barcaza Filantrópica también llamada La Barcaza del Conocimiento. Compone su tripulación un entusiasta grupo de científicos, pensadores, y excéntricos ansiosos de conocer de primera mano el proyecto de Owen y de colaborar con su desarrollo. Entre ellos está el geólogo William Maclure, el naturalista Charles-Alexandre Lesueur, el zoólogo Thomas Say y Marie Louis Duclos Fretagot. Los acompaña Robert Dale Owen, el segundo hijo del fundador. La mayoría de ellos han embarcado en Pittsburg un par de meses antes, y han realizado un agradable viaje por el río disfrutando del contacto con la naturaleza y de los animados debates nocturnos. Para entonces la comunidad cuenta con 1.000 habitantes, muchos de los cuales visten el uniforme unisex de Nueva Armonía: bombachos muy amplios ajustados en los tobillos y bajo el pecho, y una blusa igual de abolsada que, según un testigo, proporciona a sus portadores más corpulentos “el aspecto de un colchón de plumas atado por el centro”.

Owen, contra lo que la realidad le muestra, se muestra muy satisfecho por el rápido avance la Comunidad, y decide acortar los plazos y convertir la Sociedad Preliminar en definitiva. En febrero redacta los estatutos de la “Comunidad de Igualdad de Nueva Armonía. El fin último es la búsqueda de la felicidad, y los medios la igualdad y la propiedad en común. Pero Nueva Armonía no consigue una gran cohesión, y en abril dos comunidades se independizan de ella: Macluria y Feiba Peveli. El nombre de esta última proviene de un nuevo sistema de denominación de las poblaciones basada en su longitud y latitud según el cual los números de los grados y minutos son sustituido por vocales y consonantes prefijadas [4].


El 4 de julio se cumple medio siglo desde la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, y Owen aprovecha para realizar en la Gaceta otra que estima de similar relevancia: la ”Declaración de Independencia Mental”. Está dirigida a emancipar a la humanidad de sus tres grandes opresores: “la propiedad privada, la religión irracional y el matrimonio”:

Durante casi cuarenta años me he empleado, alma y corazón, día a día, casi sin descanso, en preparar los medios y organizar las circunstancias que me posibilitaran dar el golpe mortal a la tiranía y el despotismo que, por innumerables años, han mantenido el espíritu humano hechizado (y atado) con cadenas y grilletes”.

A partir de ese momento la Gaceta de Nueva Armonía adopta un nuevo sistema de fechado: “Primer año de la Independencia Mental”. Aparte de eso la Declaración no produce otros efectos perceptibles en sus destinatarios. Como resulta innegable incluso para Owen que la comunidad no funciona, a lo largo de los siguientes seis meses intenta reorganizarla siete veces mediante acuerdos, edictos y proclamas. En enero de 1827 uno de los owenitas, un tal William Taylor, solicita permiso para crear una nueva comunidad a las afueras de Nueva Armonía pagando a la comunidad el precio de las tierras. Owen acepta. Esa noche Taylor se lleva a su nueva adquirida propiedad una considerable fracción del ganado y herramientas de la comunidad, y a continuación construye un saloon al que, para desolación de Owen, cobran gran afición sus adeptos. En marzo de 1827 sus hijos William y Robert Dale, reconociendo el fracaso del proyecto, publican en la Gaceta el acta de defunción de la comunidad owenita.


Owen marcha a Méjico, donde pretende convencer al gobierno de que le ceda la provincia de Coahuila e incluso Texas como laboratorio para su proyecto, y a tal fin se entrevista con el General Santa Anna, pero no recibe respuesta. Desilusionado vuelve a Europa, se instala en Londres, y centra sus esfuerzos en la defensa del movimiento sindical. Colabora con el Grand National Consolidated Trades Union, un intento de crear una agrupación de sindicatos de ámbito nacional. En 1834 Owen toma las riendas del decaído proyecto y a final de año lo rebautiza como Asociación Amistosa de los Sindicalistas de Todas las Clases y Todas las Naciones. Simultáneamente lanza el semanario Nuevo Mundo Moral dirigido a conseguir “un cambio completo en el Carácter y Condición de la humanidad y así crear un Nuevo Mundo Moral”. Pocos meses después la organización vuelve a cambiar a Asociación de Todas las Clases y Todas las Naciones, pero a pesar de los sucesivos cambios de denominación el proyecto logra pocos resultados prácticos.

Decepcionado con el mundo real en los últimos años de su vida Owen decide explorar otras vías, e influido por su hijo Robert Dale se centra en el espiritismo. De este modo llega a convencerse de que aquellos que más impacto le causaron cuando vivían, como Jefferson y Shelley, continúan visitándolo tras su muerte. Su visitante más fiel es el Duque de Kent: “todo su proceder espiritual conmigo ha sido magnífico: preparando sus citas y encontrándome en la hora, día y minuto que había fijado”. Sin embargo no consta que ni desde ultratumba el Duque haga esfuerzos por devolverle todo el dinero que Owen le prestó en sus tiempos de bonanza.

[1] Entre otras Mateo 22:30: Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo. Unos años más tarde otro socialista, Noyes, la aplicará en sentido opuesto.

[2] Tan seguro esta Rapp de este advenimiento que el día de su muerte afirmará: “si no estuviera tan absolutamente convencido de que el Señor me ha escogido para conducir nuestra comunidad ante su presencia en la Tierra de Canaan, pensaría que hoy es mi último día”.

[3] Se dice que al romper con su socio William Allen se dirige a él en estos términos: “todo el mundo es raro excepto tú y yo, e incluso tú eres un poco raro”.

[4]Con este sistema Washington pasaría a llamarse Feili Nyvul, y París Oput Tedou


Imágenes: 1) Robert Owen; 2) Georg Rapp; 3) Retrato de Charles-Alexandre Lesueur; 4) El falansterio de Owen; 5) y 6) Bocetos de Nueva Armonía por Lesueur; 7) Owen; 8) El jefe chickasaw Miko Pushamata, con el que coincidió Owen en Washington.  

4 comentarios:

viejecita dijo...

Pobrecillo Owen

Creo yo que si se hubiera conformado con la labor que estaba haciendo en New Lanark, en que se educara allí al máximo a los niños, y si se hubiera olvidado de los remedios absolutos, hubiera podido tener muchísimos imitadores, y una, a modo de franquicia, y no hubiera acabado fracasado, sin dinero, y dominado por espiritistas y otras engañifas.

Muchas Gracias, Don Navarth.
Ha estado muy bien esta serie. Se oyen rumores sobre otra serie nueva que tiene en preparación... ¡Que intríngulis !

viejecita dijo...

Querido Don Navarth

He terminado el libro de Callo Tácito, que me ha gustado mucho, aunque me daba cuenta de que me sabía a poco.
Y al final del libro, Callo Tácito daba las gracias a una serie de personajes latinos que no me sonaban de nada.
Y yo creía que el de Callo Tácito era un blog amigo pero ajeno, tipo La Argos, por poner un ejemplo. Ya me he dado cuenta de que no es así, y voy a ir buscando las entradas con la ayuda de las fechas de las apostillas.
Por el momento,la entrada más antigua que he encontrado es la del edicto, pero seguro que en cuanto las busque por el título que tengan en el libro, veré a todos los foreros y sus aportaciones... Va a seguir siendo muy divertido. A ver si voy reconociendo en alguno de ellos a comentaristas posteriores. Por lo pronto, entre los de la entrada sobre el edicto, hay una historia estupenda de un soldado romano que quería pagar sus impuestos...

¡¡¡ Muchas Gracias !!!

Arturo dijo...

Enhorabuena por tu entrada, Navarth. No me sorprende que Owen acabara en el espiritismo, ya que no es irónico decir que desde el principio sus proyectos estuvieron más allá de la realidad humana...

Si no lo he hecho ya, te recomiendo este libro:

Juan Antonio Rivera, "Menos utopía y más libertad", Editorial Tusquets.

Un abrazo.

navarth dijo...

Querida Viejecita, en principio el bueno de Callo insertaba sus entradas en el blog de SG, pero luego se independizó. Aquí está su dirección:

http://desdeelforo.blogspot.com.es/

Menos mal que puso las apostillas porque de otro modo no habría modo de saber de qué hablaba.

Querido Arturo, muchas gracias y me apunto la recomendación. Tenemos que quedar un día de estos.