sábado, 28 de agosto de 2010

FLIGHT FROM DEATH: THE QUEST FOR IMMORTALITY

(“Flight from Death – The Quest for immortality”. Documental realizado por varios psicólogos sociales discípulos de Ernest Becker, autor de “La negación de la muerte” . Puede descargarse aquí, aunque debo avisar, por si Teddy Bautista se asoma por aquí, que no sé si es legal hacerlo.)

A los seres humanos no nos hace gracia la idea de morirnos, y buscamos ávidamente la inmortalidad (entendámonos, inmortalidad en términos humanos equivale, quizás, a unos miles de años) El caso es que, inasequible de momento la inmortalidad física, tendemos a buscar, como sustitutivo, la inmortalidad simbólica. A tal fin, intentamos eludir nuestra vulnerabilidad, o insignificancia, o ambas, formando parte de entidades que consideramos más grandes y perdurables: una religión, una nación, una raza, una cultura, una ideología… En sus variables más cutres, incluso un equipo de fútbol puede provocar efectos placebos.

Esto no quiere decir, obviamente, que sea malo sentirse parte de una cultura o una ideología. Sin embargo la utilización de estas supra-entidades como mecanismos denegatorios de la muerte tiene, según los psicólogos sociales autores del reportaje, serios efectos secundarios. El primero es que, al aspirar a la inmortalidad de la entidad denegatoria en la que nos integramos, se produce una cierta pugna con las entidades competidoras. Parece lógico pensar que si hay una realidad destinada a triunfar, a ser inmortal, las otras tienen que estar equivocadas, y, en cierto modo, ser malas. Eso conduce, necesariamente, a la intolerancia. El segundo de los efectos negativos se refleja en una serie de experimentos, que constituyen la parte más interesante del documental.

Parece ser que, cuando se nos recuerda la muerte, tendemos a cerrar filas en torno a nuestra supra-entidad denegatoria (aquella en la que aspiramos a ser inmortales), y a reaccionar agresivamente contra las personas integradas en entidades rivales. En uno de esos experimentos se presentó a dos grupos de jueces un cuestionario en el que se incluía una pregunta sobre la pena que impondrían en un caso de prostitución. Sin embargo, en el cuestionario del segundo grupo de jueces se incluía una pregunta sobre su muerte (la del juez). Pues bien, mientras la pena media impuesta por los jueces del primer grupo, aquéllos a los que no se les había presentado un recordatorio de muerte, se situaba en torno a 50$, en el segundo grupo estaba en 450$. Según los investigadores, ante el recuerdo de la muerte los jueces estaban reaccionando mucho más agresivamente ante los infractores de su sistema de valores, en el que aspiraban a conseguir la inmortalidad. Esta agresividad se veía confirmada en otro experimento (esta vez sin jueces), en el que sujetos a los que se recordaba la muerte se sentían impulsados a hacer tragar dosis masivas salsa picante a aquéllos de religión distinta a la suya.

En resumen, los autores del documental defienden que la agresividad que genera la utilización de entidades como mecanismos denegatorios de la muerte es el principal camino para causar daño a nuestros semejantes. Personalmente, aunque no discuto su importancia, pienso que son el odio y la estupidez las principales autopistas que llevan al mal. Pero Benjamingrullo hizo una atrevida sugerencia cuando recomendó el documental: que Zapatero utiliza constantemente recordatorios de la muerte (el aborto, la eutanasia, el desenterramiento de muertos…) con el fin exacerbar la agresividad de sus seguidores. Obviamente Zapatero es incapaz de un razonamiento tan profundo, pero ¿hay algún cerebro del mal en el PSOE (una especia de Spectra o el Doctor No) capaz de practicarlo? Lo dejo ahí.

18 comentarios:

benjamingrullo dijo...

Bueno, yo creo que es el propio José Luís que lo hace de forma instintiva. Es bueno creando identidad y aglutinando a la peña. Parece tener un conocimiento intuitivo de estas técnicas, como lo suelen tener todos aquellos a los que en el colegio han inflado a collejas. De ahí su facilidad para estigmatizar y gregarizar a la vez.

“Personalmente, aunque no discuto su importancia, pienso que son el odio y la estupidez las principales autopistas que llevan al mal.”

Por un lado, no creo que sea la estupidez, sino el mimetismo. El mimetismo puede parecer tonto e inmoral, pero es un patrón inteligentísimo de nuestra naturaleza instintiva.

Y, en cuanto al odio… el problema es que el odio al Ellos también se le puede llamar amor al Nosotros. Así se entiende que los más necesitados de pertenencia sean los más beligerantes contra el Ellos. Es su forma de comunicarse, de ser aceptado, de integrarse y de ascender en el grupo. El “odio” es una parte importantísima de su sistema de meritoriaje gregario, pero realmente no es odio, sino una fórmula de socialización. Es la forma masculina de comunicación. Siempre nos hemos comunicado cazando. Es la forma de decirnos que nos queremos, matando al oso, o a un miembro del Ellos. El hombre, como cazador gregario, está instintivamente diseñado para pertenecer a un grupo. Su supervivencia depende de ello. Llevamos cientos de miles de años siendo cazadores en grupo, unos poquitos siendo agricultores y apenas segundos de era industrial. La razón y la moral resultan juegos superficiales, incapaces frente a nuestros patrones atávicos. Pero nadie ha dicho que el mimetismo y los mecanismos de pertenencia no puedan reconducirse modificando el concepto de Nosotros, tal y como hicieron en el experimento de la Cueva de Ladrones.

El documental toca muy por encima las ideas de Becker. Sale gente muy interesante. Especialmente Robert J. Lifton. Sus 8 criterios para calificar a una secta y su concepto de control mental del entorno son indispensables.

http://www.youtube.com/watch?v=BH3r6IPXKlo

Sam Keen es también interesante. En youtube tienes montones de vídeos de ellos.

http://www.youtube.com/watch?v=ahR50v3LoeQ

http://www.youtube.com/watch?v=ZTN_8tpbZgQ&feature=related

Lindo Gatito dijo...

Hosti, me he perdido algo y no sé si sabré rebobinar bien.

Sumamente interesantes las consideraciones aquí expuestas, pero no quiero meter demasiado la garlopa porque no he visto documentales, leído libros, artículos, al respecto.

Deduzco en mi sobrevuelo de los post de la bitácora de SG que el material está en inglés. ¿Sabéis si existn con doblaje, subtitulado o traducción al menospreciado español? Lo buscaría para descargármelo, pero si me dais los enlaces, miel sobre rellenos de Vergara*. Me interesa un potosí.


*Observa, amigo BENJA, lo poco que me afecta la toponimia diferencial.

Feroz dijo...

Navarth, es que ^^ es producto de ese "recordatorio de la muerte" para avivar el odio. El aquelarre familiar de la lectura del testamento del abuelo fusilado, pudo ser el desencadentante desde edad muy temprana de su patología.

Quizá habría que interpretar también la manía gótica de sus niñas como parte de esa cosmovisión fúnebre, y no solo como una moda juvenil, porque estoy seguro de que ellas también habrán recibido su ración de espiritismo macabro en cuanto hayan tenido uso de razón.

navarth dijo...

LINDO GATITO, el tema lo propuso BENJAMINGRULLO hace una semana, más o menos. Se trata de un documental llamado “Flight from Death – The Quest for immortality”, que por desgracia no tiene subtítulos y se puede descargar aquí.

Está realizado por unos psicólogos sociales discípulos de Ernest Becker, autor de “La negación de la muerte” (que tampoco conocía), que defienden que utilizamos realidades como la religión, la nación, la ideología etc como herramientas denegatorias de la muerte para aspirar a la inmortalidad, y que, cuando la muerte nos es recordada, reaccionamos muy agresivamente en defensa de todo lo que creemos que ataca a esas realidades. Saludos.

navarth dijo...

BENJA, en realidad cuando hablo de estupidez sigo pensando en el batallón 101. Me refiero al proceso que llevó a sus miembros, gentes ordinarias, a asesinar a 38.000 personas. Es decir, a la secuencia 1) comportamiento instintivo, 2) racionalización posterior y 3) eliminación final de las disonancias mediante el ajuste de la normalidad a los comportamientos iniciales (y no a la inversa). Desde luego en el punto 1) el mimetismo es un factor esencial, pero no el único. Se puede adivinar lo importantes que se sentían con sus correajes y sus botas. Y el temor que sentían ante la posibilidad de que sus compañeros pensaran que eran unos nenazas. Frente a estas consideraciones, tan importantes, únicamente se interponían las nucas de unos miles de judíos. Hay, creo, una gran tosquedad intelectual en todo este asunto. Una falta de sofisticación intelectual que llevaba a que la definición de la situación (“estoy llevando a una persona a un bosque para volarle la cabeza”) quedara oscurecida por cuestiones francamente menores.

Y ahora voy a hacer los deberes. De momento he conseguido descargar el jdownloader, y ahora voy a ver lo de Robert Lifton y Sam Keen. Saludos.

navarth dijo...

FEROZ, quizás tú y Benja tengáis razón, y sea José Luís quien, de forma intuitiva, practica el recordatorio de la muerte para exacerbar el odio (me parece escalofriante). En alguna ocasión lo hemos descrito como una persona cuya característica más relevante (y única) es estar dotado de unas potentes antenas con las que detecta las emociones de las masas. Por cierto, muy bueno eso de que sus hijas góticas son “recordatorios de muerte” ambulantes. Posiblemente cuando las presentó a Obama este decretó un aumento de los efectivos en Afganistán.

benjamingrullo dijo...

Navarth, te tengo preparada una chapa importante. Es cierta que la actitud de los asesinos del Batallón 101 es intelectualmente indefendible y que todo resulta muy ridículo, pero ocurrió y habrá que entender por qué. Unas preguntas - para que veas la dirección en la que voy a ir - ¿tú crees que hay alguna relación, alguna similitud entre las circunstancias que llevaron al Batallón 101 al asesinato y las circunstancias que llevaron a que los judíos fuesen tan mansamente a la muerte? ¿Crees que podría ser el mismo mecanismo psicológico, el mismo crash en nuestro sistema de toma de decisiones, el que les convirtió a unos en asesinos y a otros en pasivos corderos?

benjamingrullo dijo...

Lindo, el libro de “La negación de la muerte” lo tienes en casadellibro.com. Pero antes de comprártelo, por si acaso, échale un vistazo en Google books: La Negación de la Muerte Te gustará especialmente la introducción de Sam Keen en la que narra su visita a Ernest Becker. La escena te recordará a una novela que puede que conozcas: “Ligero de equipaje”.

Por cierto, ¿podrías preguntarle a tu amigo de las gafas de colores su opinión acerca de Becker? Me gustaría muchísimo saberla.

benjamingrullo dijo...

Lindo, así, sin darme cuenta, acabo de descubrir que con la última versión de jdownloader te puedes bajar todas las páginas disponibles del libro en Google books, con solo copiar en enlace.

navarth dijo...

BENJA, adelante con la chapa, que estoy muy intrigado.

La verdad es que no, nunca había pensado que la actitud de judíos y nazis fuera resultado de un mismo mecanismo psicológico compartido. El único en el que puedo pensar es el de la adaptación al rol: los judíos asumían el papel de víctimas porque era el que el universo les asignaba.

Hay una idea que me lleva rondando tiempo la cabeza que es la apariencia de normalidad. Quizás los policías del batallón 101 se convirtieron en asesinos porque todo estaba revestido de una apariencia de normalidad, y no había líneas rojas con luces destellantes que señalaran la frontera del mal. Por eso, una vez eliminados los factores de pura repugnancia física (como que los sesos de la víctima te salpicaran), y convertido el exterminio en una aséptica cadena de montaje, desaparecieron las últimas objeciones hacia el asesinato. Quizás una vez diseñado convenientemente el escenario, cada uno se apresura a adoptar su papel, sea el de víctima o el de verdugo. Ni idea.

benjamingrullo dijo...

Me acaba de llegar Ordinary Men. Tiene una pinta cojonuda. El libro de Goldhagen me gustó, su enumeración y sus reflexiones son impresionantes, pero me pareció que Goldhagen se equivocaba porque daba demasiado valor a la ideología para explicar los crímenes del nazismo. La gran mayoría de la gente no accede a la ideología de una forma racional, sino mimética. La ideología es un disfraz de la pertenencia. Los crímenes como los del nazismo no son culturales ni ideológicos, son universales y humanos. Para mí, de momento, el libro que mejor explica el atavismo mimético, el instinto de pertenencia y su cuesta abajo es El Señor de las Moscas. Me da que este libro va en esa dirección. Gracias.

*Y ahora voy con lo prometido. Lo subiré poco a poco. Está todo muy desorganizado y disparatado. Ordenarlo y sintetizarlo me llevaría demasiado tiempo.

benjamingrullo dijo...

Navarth, el problema, creo yo, es que tendemos a analizar lo ocurrido con el Batallón 101, o lo ocurrido con la pasividad judía hacia su propia muerte, o con los niños que murieron en la estación de tren de Castelldefels… dando por supuesto que todos han actuado de acuerdo al modelo que tenemos de hombre ilustrado, que piensa y actúa libremente. Y, entonces, no nos queda otra: los unos son unos HP, los otros unos cobardes, y los niños unos inconscientes, por no decir idiotas.
Estoy convencido de que el hombre tiene una idea equivocada de sí mismo. Nos creemos que somos de una manera bastante diferente a la que realmente somos. Que no sé cómo es, pero lo que sí sé es que no somos como la ilustración nos ha pintado. El problema es el racionalismo, que no entiende al hombre, o al menos se ha negado a tratar de acercarse a nuestros atavismos, instintos, forma de ser… y a todo ello lo ha etiquetado como irracionalidad, y ya está, se queda tan ancho. (Por eso me gustó el libro de Cialdini, porque es de los pocos que entra con la razón a poner orden en los instintos y a sistematizarlos)

sigue

navarth dijo...

BENJAMINGRULLO tu planteamiento inicial es impecable, y lo comparto al 100%. Tenemos una idea muy equivocada de nosotros mismos (que, estoy de acuerdo, nace en la Ilustración). No somos estrictamente racionales sino “racionalizadores”, en el sentido de que, una vez que hemos tomado una decisión (emocional o instintivamente), necesitamos argumentarla. Esta argumentación es a posteriori y por tanto falsa: no hemos tomado la decisión a partir de ella, sino que la decisión nos ha llevado a construir la argumentación. Pero nos basta. Por eso la tarea pendiente es desentrañar nuestros mecanismos internos. Los verdaderos, los que nos llevan a tomar la decisión, dejando aparte las racionalizaciones posteriores, que suelen ser meros pretextos de estos. El gregarismo es un mecanismo esencial, pero hay otros.

Por ejemplo, creo que Cialdini recoge, efectivamente, algunos de los mecanismos clave. Creo que hay diversas ideas que se repiten bajo distintas formas, como si, en la oscuridad, alumbráramos brevemente distintos objetos desde distintos puntos. Por ejemplo, la social proof de Cialdini es una forma de aproximarse al comportamiento mimético, y la consistency, está muy relacionada con la eliminación de disonancias de Festinger.

benjamingrullo dijo...

“Racionalizadores”, extraordinaria precisión, Navarth.

Creo que muchos de nuestros automatismos inconscientes nos pueden convertir en idiotas, por ejemplo el instinto de “reciprocidad”, pero creo que el que nos convierte en asesinos es el instinto de pertenencia. Fíjate lo que le pasó a Xavier Sala i Martin en la conversación con Buenafuente en cuanto sintió inconscientemente la amenaza – era una amenaza – de quedar identificado como mínimamente favorable al Ellos. Venía de hacer una exposición brillante y de repente se puso a farfullar, destrozó su sintaxis, no enlazaba las frases, sus contradicciones eran evidentes… había perdido toda su capacidad de análisis.

En fin, seguimos.

BenGunn dijo...

Qué conversación más interesante, veo que el documental (muy bueno) les ha puesto las pilas.

D. BENJAMINGRULLO dijo: la ideología es el disfraz de la pertenencia. El carácter marginal, incluso decorativo de las diferencias ideológicas podría explicar el encarnizamiento con que se enfrentan a veces grupos literalmente indistinguibles para un observador ajeno al conflicto. Freud llamaba al hábito de exagerar rasgos mínimos que nos distinguen de los demás “narcisismo de la diferencia menor”. Extremando un poco su idea se podría hablar de un narcisismo de la diferencia imaginaria. Los nazis son un ejemplo instructivo. En Alemania (los territorios ocupados del este eran otra cosa), la mayoría de los judíos había olvidado el hebreo y el yiddish y se había secularizado o convertido al cristianismo. Muchos no sentían otra cosa que indiferencia o desdén por su cultura tradicional. El contraste entre las fantásticas afirmaciones de la propaganda nazi sobre ellos y la realidad de la asimilación es sorprendente. El estupor ante lo que les estaban haciendo unos compatriotas a los que juzgaban sus iguales sin duda contribuyó a esa “mansedumbre” que adoptaron ante sus verdugos (y de la que hubo tardías pero muy honrosas excepciones).

Sospecho que para muchos jerarcas nazis el antisemitismo era una especie de semicreencia, que en el fondo sabían falsa. Había como una voluntad o un empecinamiento en pensar mal de los judíos y de forzar a la realidad, por cualquier medio, a ajustarse al credo que habían decidido abrazar. En casos así, la violencia no sirve para proteger una diferencia (como parecen creer Becker y sus discípulos) sino que es un instrumento para crearla, o mejor dicho, para crear la ilusión de que existe tal diferencia. Establece una demarcación nítida donde antes había continuidad y mezcla.

Es tentador examinar la política (y su compañera de cama, la guerra) desde el ángulo de actividades competitivas carentes de pretextos ideológicos, como los deportes de equipo y ciertas formas de criminalidad común (pienso en rivalidades entre pandillas o mafias).

BenGunn dijo...
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BenGunn dijo...
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navarth dijo...

BenGunn dijo...
El carácter marginal, incluso decorativo de las diferencias ideológicas podría explicar el encarnizamiento con que se enfrentan a veces grupos literalmente indistinguibles para un observador ajeno al conflicto.
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BEN GUNN eso es muy visible en el caso de los hooligans de dos equipos rivales: entre ellos creen ver las mayores diferencias, desde fuera son idénticos.

Eso que dice de que los nazis “forzaban a la realidad, por cualquier medio, a ajustarse al credo que habían decidido abrazar”, me ha recordado a esto:

” ¿Qué es una ideología. Es una triple dispensa: dispensa intelectual, dispensa práctica y dispensa moral. La primer consiste en retener sólo los hechos favorables a la tesis que se sostiene, incluso en inventarlos completamente, y en negar los otros, omitirlos, olvidarlos, impedir que sean conocidos. La dispensa práctica suprime el criterio de la eficacia, quita todo valor de refutación a los fracasos (…) La dispensa moral abole toda noción de bien y mal para los actores ideológicos; o más bien, el servicio de la ideología es el que ocupa el lugar de la moral. Lo que es crimen o vicio para el hombre común no lo es para ellos.”

Jean François Revel. El conocimiento inútil.