Ahora el partido Sumar propone una nueva extensión del suma-cero que lo llevará hasta el espacio exterior. Resulta que, aunque parezca que en esta parte del planeta aún vivimos razonablemente bien (en espacial los urbanitas dirigentes de Sumar) lo estamos haciendo, no ya a costa de nuestra sociedad, no ya a costa de otros países, sino del propio planeta. Y los malvados capitalistas, conscientes de que ellos (y no los urbanitas dirigentes de Sumar) se lo están cargando, ya han preparado planes para abandonarlo a pesar de que no se disponen de destinos muy atractivos de momento. También, al parecer, están comprando glaciares enteros para que nunca les falte el gin-tonic, y fortifican islas protegidas por los Navy Seals a los que no se sabe cómo pagarán si la economía mundial colapsa. Así que ya no se trata del imperialismo de Hilferding y Hobson, sino del ciberpunk; de una síntesis de El colapso y Elysium. El modelo actual es depredador, nos dice el que defendía el modelo chavista, y propone a continuación la misma receta que lleva sin funcionar desde hace más hace un siglo: el control de la economía. Porque, a pesar de que hablan mucho de igualdad, y a pesar de que no se les conoce ningún conocimiento superior al resto del mundo, se creen capacitados para decir a todo el mundo lo que tiene que hacer. Tal vez ellos mismos son conscientes de su incapacidad y, para que no nos hagamos muchas ilusiones, ya nos anuncian lo que nos esperaría en sus manos: el decrecimiento. En fin, que no son benefactores de la sociedad, sino jetas. Yonquis del poder que quieren ejercerlo sin restricciones y a los que hay que aplicar una vez más el aforismo del añorado Churruca: en cada generación hay un selecto grupo de idiotas convencidos de que el fracaso del colectivismo se debió a que no lo dirigieron ellos.
« El nacionalismo étnico defiende que los vínculos más profundos de un individuo son heredados, no elegidos. Es la comunidad nacional la que define al individuo, no los individuos los que definen la comunidad nacional (…) Según el nacionalismo cívico , lo que mantiene unida una sociedad no son unas raíces comunes sino la ley. Al suscribir un conjunto de procedimientos y valores democráticos, los individuos pueden combinar el derecho a vivir sus propias vidas con la necesidad de pertenecer a una comunidad. Esto, a su vez, asume que la pertenencia a una nación puede ser en cierto modo un vínculo racional ». Para el nacionalismo étnico –o nacionalismo a secas- el individuo está condicionado por una serie de factores –la raza, la etnia, el folklore, la lengua, el espíritu, la tierra- que lo adscriben inexorablemente a determinadas tribus llamadas naciones. Estos criterios de adscripción son intercambiables y varían en función de las modas del momento: puede ser usado uno u otro o...

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