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EL RIDÍCULO COMO ALERTA

Charles Fourier es uno de los socialistas «utópicos», es decir, uno de los formidables pensadores que pavimentaron la llegado del socialismo «científico» y en concreto de Marx. Según la Wikipedia es el padre del cooperativismo, de la liberación sexual, de la lucha contra la desigualdad e incluso de la emancipación de la mujer. Según Herbert Marcuse, es un «gigante» cuya idea central es la transformación del trabajo en placer. El caso es que leer a Fourier produce una gran sorpresa: el gigante se revela más bien como el diseñador alucinado de una sociedad que resulta, a su pesar, muy cómica. E inmediatamente surgen dos preguntas: ¿por qué su biografía ha sufrido esta alteración?; ¿sus contemporáneos no percibían sus extravagancias? La primera es fácil de responder: la realidad de Fourier ha sido subordinada a su fama posterior. Además la circunspección del historiador suele ser poco compatible con la burla, que la lectura de Fourier estimula constantemente. Por eso su obra se present
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QUO VADIS, AÍDA

A principios de 1993 se crearon en Bosnia-Herzegovina "áreas seguras" : enclaves de población bosnio-musulmana sumergidos en zonas controladas por serbio-bosnios. Su defensa se encomendó a Naciones Unidas. Uno de ellos era Srebrenica . Similares enclaves bosnio-musulmanes habían sido creados en territorios amenazados por los bosnio-croatas. Entre ellos Mostar, vigilado por fuerzas españolas. En abril de 1994 los serbio-bosnios comenzaron a presionar sobre las “áreas seguras”. Primero sobre Gorazde, luego sobre Zepa. No hubo respuesta por parte de Naciones Unidas. Finalmente en junio de 1995 los serbio-bosnios, dirigidos por el notorio criminal Radko Mladic , penetraron en el «área segura» de Srebrenica «protegida» por NU y los holandeses. Las fotos de Mladic difieren de frente y de perfil. En las primeras puede verse a una persona enérgica con una dura mirada azul; en las segundas, a un hombre fofo. Aquí aparece con el comandante holandés Karremans brindando por el satisfacto

LA TIRANÍA DE LOS CUÑADOS

El primatólogo Richard Wrangham describe una peculiaridad del sapiens: comparados con otros primates, somos muy pacíficos dentro de nuestra tribu y extraordinariamente feroces hacia los de fuera . Ese doble rasero, esa radical división entre Nosotros y Ellos, tiene un reverso tenebroso –la crueldad automática hacia el ajeno- y un anverso benéfico: nuestra capacidad de cooperación intragrupal explica posiblemente nuestro éxito como especie. De esto último quiero hablar hoy. ¿De dónde viene nuestra docilidad intratribal? Sencillamente - explica Wrangham- estamos domesticados. Faltaría entonces saber quién lo ha hecho, y en el siglo XIX el naturalista Johann Blumenbach propuso una explicación: « debe de haber existido en el mundo primitivo una clase de existencias superiores, para quien el hombre actuó como una especie de animal doméstico ». La hipótesis encajaba bastante bien en una novela de Arthur Clarke, pero no es aceptada en la actualidad. Nuestros primos los bonobos demuestran que

¿PÁNICO MORAL?

En verano de 1983 una madre denunció un posible caso de abuso sexual en la guardería McMartin de Manhattan Beach, posiblemente la más cotizada de Los Ángeles. Había sido alertada por unas molestias rectales de su hijo, y las sospechas recayeron sobre unos de los profesores, hijo a su vez de la directora del centro. Según pasaban las semanas el número de niños que -en opinión de los trabajadores sociales acudidos para tratar del asunto- podrían haber sido agredidos fue aumentando dramáticamente. En febrero de 1984 la cadena KABC afirmó que «las autoridades creen que hasta 60 niños podrían haber sufrido abusos». Los niños, continuaba la noticia, habían participado en orgías, habían sido protagonistas involuntarios de películas pornográficas, y habían presenciado la mutilación de animales, lo que les había inducido inicialmente a guardar silencio. No tenemos la menor duda de que nuestros niños han sido violados, comentó una madre al reportero. El caso se alargaría durante 7 años y se con

EL ENIGMA DE LA RAZÓN

« Los animales, por tanto, no se guían en sus inferencias por la razón. Tampoco los niños; tampoco la generalidad de la humanidad en sus acciones ordinarias y conclusiones; tampoco los filósofos mismos, que en todas las facetas de la vida son, básicamente, iguales a la gente vulgar ». Esta opinión de David Hume no era mayoritaria en su época. ¿No estaba en el Siglo de las Luces? ¿No se había confiado a la razón la tarea de disipar las tinieblas de la superstición y la ignorancia? En definitiva ¿no es el hombre un ser racional? Pues según Hugo Mercier y Dan Sperber no mucho: « La evidencia que hemos considerado hasta ahora sugiere que los seres humanos tienen un conocimiento limitado de las razones que los guían y a menudo se equivocan sobre éstas (…) No es que comúnmente identifiquemos mal nuestras verdaderas razones. Es, más bien, que nos equivocamos de partida al asumir que todas nuestras inferencias están guiadas por razones. Las razones, queremos argumentar, juegan un papel centr

PROBLEMAS REALES, POLÍTICAS FICTICIAS

Las escenas en Kabul -la visión de la desesperación real ante el peligro real- ha desvelado la grotesca farsa política española. Esa práctica de priorizar los problemas, no en función de su relevancia real, sino de su potencia de fuego político. Esa costumbre de posponer los asuntos más acuciantes, pero de difícil solución, en favor de fuegos de artificio. Tenemos un serio problema territorial, un mercado laboral que condena a los jóvenes al paro y la precariedad, un sistema educativo que antepone la ideologización a la comprensión lectora, bajísima natalidad y problemas de sostenibilidad en las pensiones. ¿Qué soluciones proponemos? Lucha contra el heteropatriarcado, lenguaje inclusivo y Franco a mansalva. Estas soluciones atienden a necesidades inexistentes, pero permiten la señalización virtuosa -la virtud es fuente de estatus- y la estigmatización del adversario, reducido a espantapájaros político. Así han conseguido propagar -contra toda evidencia- la sospecha de que España es un

EL ALGORITMO LIBERAL

Estos días florecen opiniones sobre qué es el liberalismo, y eso está bien: introducir el debate ilustrado en un escenario de cachiporras es bastante recomendable. El problema es que, con frecuencia, no se limitan a proporcionar unas coordenadas generales para orientarse en el espacio político, sino que desembocan en una serie de prescripciones concretas que, presentadas como si fueran evidentes, resultan sorprendentemente parecidas a las posiciones -actuales- del partido político al que se pertenece. La cosa -parecen decirnos- funciona así: se introduce en un ordenador político la ficha «liberal» e inmediatamente te dice que tienes que estar a favor de la economía de mercado, impuestos bajos, eutanasia y legalización del cannabis. Queda cierta sospecha sobre si con esto se está practicando el liberalismo o la triangulación. Si realmente «liberal» es una fórmula donde todas las respuestas son claras -tengo para mí que la duda y la cautela definen mejor su carácter- o si lo que se busc