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¿CULTURA DE LA VIOLACIÓN?

Cuenta Douglas Murray que en 2017 la revista académica Cogent Social Sciences publicó el artículo « El pene conceptual como constructo social » que defendía que: « La masculinidad vis-à-vis del pene es un constructo incoherente. Aquí proponemos que el pene conceptual se comprende mejor cuando se lo considera no como un órgano anatómico, sino como un constructo social genérico-performativo altamente fluido ». Altamente fluido. El artículo era de Peter Boghossian y James Lindsay que un año más tarde, acompañados de Helen Pluckrose , publicaron en Gender, Place & Culture: A Journal of Feminist Geography el estudio « Reacciones humanas a la cultura de la violación y la performatividad queer en áreas de juego para perros de Portland, Oregón ». En esta ocasión la tesis defendida era que la tolerancia al sexo entre canes era una prueba más de la « cultura de la violación », concepto que ya por entonces había abierto una interesante vía para el estudio de las sociedades heteropatriarcale
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SOCIALISTAS QUE SUFREN

Hasta ahora era un chollo. Eran diputados o cargos públicos, y vivían bien. A veces les ponían un micrófono, les llevaban en un coche oficial, o los sentaban en la primera fila de un acto o una celebración, lo que contribuía a darles una impresión de su propia importancia. Pero sobre todo se sentían bien. Reconfortados al verse a sí mismos luchando -cómodamente, sí- por el bien. Porque la derecha también podía llegar a disfrutar del poder, pero siempre con un cierto sentimiento de culpa. ¡Y cómo se aprovechaban ellos! Habían conseguido convertir la política en un plano inclinado en el que ellos, los buenos, ocupaban la parte superior, y la derecha interpretaba el papel de Sísifo. Era genial: como ellos estaban al lado de los desfavorecidos y oprimidos podían marchar con la cabeza erguida mientras disfrutaban del poder. ¿Y ahora? Ahora sufren un poquito. No mucho, y durante poco tiempo. ¿Y los votantes? « Haga este experimento: intente recordar cómo ha llegado hasta aquí. Si no lo consi

LOS ALQUIMISTAS CHAPUCEROS

Usted está curioseando en un mercadillo y deja su maleta en el suelo; una persona que está a su lado la coge y se la lleva. Ahora imaginen dos posibilidades a) el fulano se la ha llevado por error, porque se parece a la suya y b) la ha robado deliberadamente. ¿Cuál de los dos hechos merece una calificación más grave? Si es usted un occidental le parecerá que, sin duda, la b); y le sorprenderá saber que para el no occidental la cosa no está tan clara. El caso es que somos raros . Mucho más individualistas que el resto del mundo, para empezar. Menos miméticos -y lo somos bastante-, y más propensos a confiar en desconocidos y a tratarlos equitativamente. Intentamos adivinar los motivos de los otros y calibrar en consecuencia nuestra respuesta, y somos mucho más vulnerables a la culpa que a la vergüenza. Durante mucho tiempo cometimos el error de considerar universal nuestra manera de ser pero en realidad, comparados con el resto del mundo y con el resto de la historia, somos raros. Pero,

EL CONJURO DEFINITIVO

El argumento es este: los hombres, con el fin de oprimir a las mujeres, esclavizarlas, para expulsarlas del espacio público –recuerden la histeria colectiva de las jeringuillas fake-, o sencillamente porque «les dan miedo sus tetas» han creado un sistema insidioso que anega toda la existencia: el heteropatriarcado . Es invisible. Como estamos sumergidos en él no somos conscientes de su existencia, pero determina todas nuestras actuaciones. Sólo unas pocas elegidas han conseguido sacar la cabeza -¿cómo lo han hecho?-, ingerir la pastilla roja y acceder a la verdad, porque esta creencia está emparentada con el gnosticismo. Ahora ellas contemplan al resto de mortales, marionetas manejadas por los hilos del heteropatriarcado, autómatas movidos por un maligno programador machista, sujetos movidos por un sesgo inconsciente que sólo una adecuada iluminación –la «formación en perspectiva de género»- puede mitigar. Cuentan que Darwin se obsesionó con el pavo real, que consideraba una afrenta p

ES JUCHE, HERMANO

Entrevista de Ferreras a Pedro Sánchez: el presidente explica su intención de derogar el delito de sedición. La mentira fluye caudalosa, incontenible, torrencial. Un tsunami de patrañas. El espectador al que la política interesa se ve anegado por la corriente, incapaz de responder con la rapidez suficiente a cada trola; el espectador normal se ahoga en la primera oleada. Así que todo bien para Pedro y sin embargo… Sin embargo al día siguiente se percibe un sordo malestar. ¿Por qué la gente no se limita a aceptar lo que Pedro dice regocijándose en su belleza? Es evidente que hay algún desajuste en alguna parte. Este es un problema al que grandes Líderes se han enfrentado en algún momento. Kim Il-Sung , presidente eterno –sí, sí, eterno- de la República Popular Democrática de Corea (del Norte) decidió que -además de la violencia- era necesario un nuevo sistema filosófico para aprehender la realidad, unas gafas doctrinales con las que los norcoreanos entendieran la necesidad de ser felice

LA INAUDITA HISTORIA DE LOS BEBÉS ROBADOS

« Es lamentable la falta de interés de la justicia y de la derecha para que haya mecanismos para reparar estos delitos de lesa humanidad . El PSOE debe sumarse a este esfuerzo ». Los delitos de lesa humanidad a los que se refiere Enrique Santiago son los «bebés robados» del franquismo, y el esfuerzo que requiere del PSOE es seguir adelante con la proposición de ley presentada en 2020 en Cortes por ERC, PSOE y Podemos, Bildu y Baldo(ví), y que lleva atascada desde entonces. La exposición de motivos de la empantanada iniciativa nos cuenta esta historia. Queridos niños… « Durante décadas, y hasta etapas muy próximas, en España se ha producido, amparada en la impunidad, una de las mayores atrocidades que ha vivido nuestro país. Un número inmenso de niños fueron sustraídos en cárceles, clínicas y maternidades, y sus familias biológicas siguen sin saber su paradero a día de hoy ». No me dirán que no es una historia tremenda, y que la desolación de Enrique Santiago no está justificada. Se tr

LA PRUEBA

Quizás lo hayan visto en IKEA: un pistón desciende, inclemente y monótono, sobre los cojines de un pobre sofá. Es a la vez un culo robótico dedicado a probar la resistencia del asiento y una demostración de poder: si nuestros muebles aguantan esta ordalía es que son indestructibles. Y efectivamente usted sale con su Ektorp, del que ya no hay manera de deshacerse salvo vía Wallapop. Los italianos llamaban « culo di ferro » a Berlinguer pero este apodo -ya ven ustedes por dónde voy- lo merece más Sánchez. Él es nuestro culo probatorio, mandado por la providencia -y seguramente por nuestros pecados- para medir la solidez de nuestras instituciones. Y hay que reconocer que no se podía haber elegido mejor –o peor, según se mire-. Sánchez, nuestro elefante, es la prueba más dura a la que se le puede someter a la cacharrería democrática. Si aguanta esto soportará cualquier cosa, pero no está claro que lo consiga. De entrada, nuestro culo di ferro autóctono pone a prueba la resistencia de la na