Dice El País “El objetivo es que Cataluña no intente ir por libre y, sobre todo, que no proclame esa intención, señalan en la dirección socialista.” Y así es. Da igual lo que pase, pero que no se note. El votante de Zapatero necesita tiempo para ir digiriendo y normalizando la realidad por la vía de los hechos consumados. Zapatero es un Jano dinámico, con una cara expuesta al público y otra escondida, y la cara pública va gradualmente transformando en la que ayer era oculta, pero que ya ha vuelto a cambiar según las conveniencias del momento. Este movimiento de una cara hacia la otra produce el avance errático del zapaterismo, y con él el del país, y me recuerda un poco al de las orugas.
« El nacionalismo étnico defiende que los vínculos más profundos de un individuo son heredados, no elegidos. Es la comunidad nacional la que define al individuo, no los individuos los que definen la comunidad nacional (…) Según el nacionalismo cívico , lo que mantiene unida una sociedad no son unas raíces comunes sino la ley. Al suscribir un conjunto de procedimientos y valores democráticos, los individuos pueden combinar el derecho a vivir sus propias vidas con la necesidad de pertenecer a una comunidad. Esto, a su vez, asume que la pertenencia a una nación puede ser en cierto modo un vínculo racional ». Para el nacionalismo étnico –o nacionalismo a secas- el individuo está condicionado por una serie de factores –la raza, la etnia, el folklore, la lengua, el espíritu, la tierra- que lo adscriben inexorablemente a determinadas tribus llamadas naciones. Estos criterios de adscripción son intercambiables y varían en función de las modas del momento: puede ser usado uno u otro o...
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