El País nos cuenta que el CNI se afana en investigar el Protocolo de los Sabios Neocón, la conspiración anglosajona para atacar la credibilidad de la economía española. El País deja caer, citando fuentes económicas de toda solvencia como Zapatero y Pepe Blanco, que hay “una ofensiva contra el euro”. No hace falta explicar más, y en realidad sería contraproducente hacerlo, pues, al igual que en las mejores películas de terror, es mejor sugerir que mostrar para que cada uno adapte lo sugerido a sus propios fantasmas. Hay que decir que la conspiración está muy extendida, pues junto a la pérfida prensa anglosajona se han alineado para alertar sobre la situación económica española agentes tan diversos como Nouriel Roubina, Joaquín Almunia, cuatro Premios Nobel de Economía e, incluso, el sentido común.
« El nacionalismo étnico defiende que los vínculos más profundos de un individuo son heredados, no elegidos. Es la comunidad nacional la que define al individuo, no los individuos los que definen la comunidad nacional (…) Según el nacionalismo cívico , lo que mantiene unida una sociedad no son unas raíces comunes sino la ley. Al suscribir un conjunto de procedimientos y valores democráticos, los individuos pueden combinar el derecho a vivir sus propias vidas con la necesidad de pertenecer a una comunidad. Esto, a su vez, asume que la pertenencia a una nación puede ser en cierto modo un vínculo racional ». Para el nacionalismo étnico –o nacionalismo a secas- el individuo está condicionado por una serie de factores –la raza, la etnia, el folklore, la lengua, el espíritu, la tierra- que lo adscriben inexorablemente a determinadas tribus llamadas naciones. Estos criterios de adscripción son intercambiables y varían en función de las modas del momento: puede ser usado uno u otro o...
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