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PROBLEMAS REALES, POLÍTICAS FICTICIAS

Las escenas en Kabul -la visión de la desesperación real ante el peligro real- ha desvelado la grotesca farsa política española. Esa práctica de priorizar los problemas, no en función de su relevancia real, sino de su potencia de fuego político. Esa costumbre de posponer los asuntos más acuciantes, pero de difícil solución, en favor de fuegos de artificio. Tenemos un serio problema territorial, un mercado laboral que condena a los jóvenes al paro y la precariedad, un sistema educativo que antepone la ideologización a la comprensión lectora, bajísima natalidad y problemas de sostenibilidad en las pensiones. ¿Qué soluciones proponemos? Lucha contra el heteropatriarcado, lenguaje inclusivo y Franco a mansalva. Estas soluciones atienden a necesidades inexistentes, pero permiten la señalización virtuosa -la virtud es fuente de estatus- y la estigmatización del adversario, reducido a espantapájaros político. Así han conseguido propagar -contra toda evidencia- la sospecha de que España es un ...

EL ALGORITMO LIBERAL

Estos días florecen opiniones sobre qué es el liberalismo, y eso está bien: introducir el debate ilustrado en un escenario de cachiporras es bastante recomendable. El problema es que, con frecuencia, no se limitan a proporcionar unas coordenadas generales para orientarse en el espacio político, sino que desembocan en una serie de prescripciones concretas que, presentadas como si fueran evidentes, resultan sorprendentemente parecidas a las posiciones -actuales- del partido político al que se pertenece. La cosa -parecen decirnos- funciona así: se introduce en un ordenador político la ficha «liberal» e inmediatamente te dice que tienes que estar a favor de la economía de mercado, impuestos bajos, eutanasia y legalización del cannabis. Queda cierta sospecha sobre si con esto se está practicando el liberalismo o la triangulación. Si realmente «liberal» es una fórmula donde todas las respuestas son claras -tengo para mí que la duda y la cautela definen mejor su carácter- o si lo que se busc...

VIVIR EN LA MENTIRA

Cuando expresar la propia opinión conlleva un riesgo cierto, el disimulo es la táctica previsible. En la Unión Soviética de Stalin la más mínima apariencia de disensión podía conducir a la muerte o al Gulag, de modo que las personas se acostumbraron a tener, al menos, dos caras, una pública y otra privada -algunos elevaban el número a 6: para la pareja, para los hijos, para los amigos, para los conocidos, para los compañeros de trabajo y para el público en general- La taqquiya o ketman es una dispensa a la obligación de exteriorizar la fe en Dios cuando supone un riesgo cierto para el creyente; Czeslaw Milosz señala la semejanza y entiende que eso era lo que los infortunados habitantes del régimen comunista polaco hacían, acogerse al ketman . ¿Qué ocurre cuando la presión externa se debilita y los costes de la verdad descienden? A partir de los 60 los regímenes comunistas entraron en una fase post-totalitaria, pero el escenario se mantuvo imperturbable. La capa de mentira –como el hi...

UN PUENTE SOBRE EL DRINA

Que vivimos en un oasis. Que la civilización es un frágil entramado de leyes e instituciones que permiten que convivamos pacíficamente los diferentes. Que el demonio tribal acecha en el corazón de cada uno de nosotros. Que el tránsito del oasis a la barbarie es rápido -y el camino opuesto muy trabajoso-. Visegrado (Bosnia). El puente del Drina fue construido por el Gran Visir Sokollu Mehmet en el siglo XVI. Y en 1945 fue escogido por Ivo Andrić para simbolizar la unión entre el este y el oeste y la capacidad para convivir en armonía –aún precaria- en sociedades multiétnicas. En 1914 la armonía se deshizo y la minoría serbia fue perseguida con la anuencia de los austriacos. El puente, las costumbres y las instituciones fueron voladas. El párrafo a continuación refleja ese momento en que el instinto tribal se abre paso a través del sutil velo de la civilización: « La gente fue dividida entre los perseguidos y los que los perseguían. La bestia salvaje, que vive en el hombre y no se atr...

EL ANTITRIBALISMO ES LIBERALISMO

¿Qué es ser liberal? Tener apego por la libertad, claro ¿quién no? ¿Y quién, aunque pretenda acabar con la libertad, lo reconocerá? No hay definición fácil del liberalismo, y para cuando empezamos a hablar de Constant y Tocqueville nuestro interlocutor ya se ha ido. Propongo entonces esta visión. Somos tribales. En condiciones normales la cosa no funciona mal -la cooperación ha favorecido la civilización- pero se trata de un equilibrio delicado. Cuando el tribalismo se excita -y esto ocurre en momentos de incertidumbre como los actuales- pasamos a contemplar el mundo como una competición de suma-cero entre «nosotros» y «ellos», alineándonos acríticamente con «nosotros» y decidiendo que la solución de nuestros males pasa por destruir a «ellos». En ese momento la persona se disuelve en el calor irresponsable del rebaño, y afloran sus características menos vistosas: irracionalidad, sumisión, resentimiento, crueldad y ridiculez, pues el del ridículo es uno de los primeros sentidos que se e...

EN DEFENSA DE LA VERDAD

« Quizás Sócrates prefería tener razón a ser popular, pero lo que la mayoría de nosotros preferimos es mantener una buena reputación en nuestra tribu, una decisión razonable si se considera que Sócrates fue ejecutado por sus conciudadanos ». Pues esa es la cuestión: la supervivencia de nuestros antepasados no dependía tanto de encontrar la verdad abstracta como de evitar ser expulsado de la tribu concreta. Por eso la evolución no ha favorecido a los Sócrates sino a los Glaucones -los que saben que lo importante no es ser virtuoso sino que no te pillen cuando no lo eres-; por eso tenemos sesgos cognitivos de conformidad con el grupo; y por eso cuando se discuten asuntos que afectan a la identidad de la tribu no hay campo para la razón, sino para racionalizaciones defensivas. « Véanlo de esta manera: los humanos estamos evolutivamente equipados con los circuitos mentales más sofisticados que nos protegen contra cambiar de opinión cuando hacerlo podría alejarnos de nuestro grupo. Tenemos ...

SÍ, SON RACISTAS

Alemania, 1933. Un Decreto de 7 de abril ordena la expulsión de funcionarios de «ascendencia no aria». Era previsible: los nacionalsocialistas creen que el mundo es el escenario de una lucha a muerte entre la raza aria –compendio de todas las virtudes- y la judía, que vive parasitariamente a su costa. Pero ¿cómo distinguirlas? Un reglamento de 11 de abril hace una primera aproximación: no-arios serán aquellos que tengan un progenitor o un abuelo judío. Bien, pero ¿cómo se distingue racialmente a éstos? Pues… por la religión que practican. Es curioso porque contradice un dicho antisemita del momento: « Die Religion ist einerlei. In der Rasse liegt die Schweinerei » (traducido aproximadamente «no es lo que reza sino la raza lo que define al cerdo»). Dos años más tarde, en una de las masivas demostraciones de Nuremberg, Hitler ordena que se redacte inmediatamente una « Ley para la protección de la sangre y el honor alemanes » -pues aparentemente ambos caminan juntos-. Esta promesa se mate...