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VENEZUELA, CHUPITO

Sucedía en El Congreso, cuando era diputado. Cuando alguien recordaba a Pablo Iglesias su relación bidireccional con el chavismo –ideólogo del régimen; ideologizado y financiado por él- desde la bancada de Podemos alzaban brazos burlones en un brindis invisible: Venezuela, chupito. Ya está la cantinela de los fachas alarmistas, asustados y cansinos. La maniobra era bastante eficaz: en mayor o menor medida el estigma se asumía inconscientemente por los denunciantes, y aquellos que han contribuido eficazmente a destruir un país volvían a quedar indemnes. Es un mecanismo idéntico al despectivo «España se rompe» –con iguales connotaciones que el «Venezuela, chupito»- que durante mucho tiempo nos dedicaron a los que denunciábamos los peligros del nacionalismo. Los sorprendentes movimientos del sanchismo en relación con la dictadura venezolana –la transformación del presidente encargado Guaidó en líder de la oposición, el vodevil de Ábalos y Delcy Rodríguez en Barajas, los discursos ...

LA POSVERDAD

No está claro que exista en español una palabra específica para bullshit o su equivalente más fino humbug -literalmente ‘zumbido de insectos’-. Defiende Santi González que sí, que bullshit en español es “caca de la vaca”, y la traducción tiene mérito: evoca algo expelido de forma apresurada y sin gracia que desprende un olor desagradable. Sin embargo no hay que olvidar que el bullshit no siempre es producto de una evacuación urgente: en campos tan fértiles como la política hay cuidadosos artesanos que, con sofisticadas herramientas como la demoscopia, producen artísticos zurullos. Rafa Latorre abogaba recientemente por traducir bullshit como “paparruchas”, que tiene la ventaja de ser sonoramente despectivo. Y hoy Arcadi Espada , recordando los vaivenes del presidente del Gobierno, habla de “posverdad”. La posverdad es un mundo en el que Sánchez no miente aunque continuamente emita afirmaciones contradictorias. En realidad, en ese mundo ni siquiera la palabra “afirmación” tiene ...

RESPUESTA A LA GESTORA DE CIUDADANOS

Querido Andrés. Cuando el 25 de enero defendí en el Consejo General la enmienda a la totalidad al proyecto de Estatutos, tu respuesta fue una descalificación ad hominem: sólo desde la mala fe y la ignorancia –alegaste- se podía presentar tal enmienda ¿Para qué debatir entonces? Tu artículo de hoy prosigue con otra desautorización más novedosa: la enmienda es sospechosa porque se inspira en los estatutos de UPyD. ¿No provienen –recuerdas- sus defensores de ese partido? Pues asunto zanjado. Parece que los estatutos de UPyD son muy versátiles: servían antes para calificar al partido de jacobino, y ahora para acusarlo de defender baronías. Por cierto, recuerdo otra cosa de los peores momentos de ese partido que quizás sea más aplicable a este caso: la descalificación inmisericorde del discrepante, y la asunción acrítica de los argumentos más inverosímiles proporcionados por la Nomenklatura. Ciertamente hemos consultado los estatutos de partidos muy diversos: eso que llamas “copiar” se ...

LA QUINTAESENCIA A LA PUERTAS (Y NI UN PASO MÁS)

Un miembro de la Gestora de Ciudadanos defendió que los estatutos del partido son “la quintaesencia del liberalismo” . ¿En qué se basaba? Sencillamente, en que en ellos figuran las palabras libertad, igualdad y solidaridad. Que la quintaesencia del liberalismo sean la libertad, la igualdad y la solidaridad no lo vamos a discutir; que la organización de un partido se convierta en quintaesencia del liberalismo por llevar estos lemas en su frontispicio ya es otra cuestión –de hecho ¿qué partido no las llevaría?- El actual proyecto de estatutos confía un poder absoluto, no contrapesado por la actuación de otros órganos o afiliados, a la Comisión ejecutiva. Un ejemplo: dentro del Comité autonómico –máximo órgano territorial en este ámbito- la Comisión ejecutiva nombra discrecionalmente 1) a la persona que lo preside, 2) a tres miembros de la junta directiva del mismo, 3) a un número adicional de hasta cinco miembros elegidos de entre los cargos institucionales de la Comunidad, y 4) a o...

POR QUÉ FRACASAN LOS PARTIDOS

No es la raza; no es el clima; no son supuestas características étnico-culturales las que determinan el éxito o fracaso de un país. Son las instituciones. El siglo XX nos ha mostrado dramáticos ejemplos en que, al tomar un país –con la misma raza, historia y cultura-, partirlo en dos con cualquier criterio arbitrario –por ejemplo, la posición respecto al paralelo 38 norte-, y someter cada parte resultante a un modelo político y económico distinto, se inicia inmediatamente una divergencia que acaba llevando a situaciones muy dispares. Es el caso de Alemania, o de Corea. Esta es la idea que subyace en el famoso ¿Por qué fracasan las naciones? de Azemoglu y Robinson. Si un país consigue desarrollar “instituciones inclusivas”, mediante las que el poder está distribuido y se evita una excesiva concentración, prosperará; en caso contrario se desarrollaran “élites extractivas”, o lo que Huntington llama “sociedades pretorianas”: « sistemas en los que se desdeña la ley y los gobernantes a...

EL DICTADOR DEL NAUFRAGIO

Cuenta Simon Leys que la historia del Batavia lo fascinó, que se dedicó a recolectar información sobre el asunto, y que nunca se lanzaba a escribir un libro porque diversas contingencias –la pereza entre ellas- se cruzaban continuamente en su camino. Por eso, cada vez que algo nuevo sobre el buque era publicado acudía a leerlo con aprensión, temiendo que esta vez el autor hubiera acertado con el enfoque y le hubiera pisado la historia. Y así fue ocurriendo, cuenta Leys, hasta que Mike Dash publicó La tumba del Batavia . Leys entonces escribió el suyo, recomendando modestamente a los lectores que acudan al de Dash, mucho más completo, y que utilicen el suyo simplemente como complemento o resumen. El caso es que nada en el libro de Dash justifica las amables palabras de Leys. La historia -efectivamente apasionante- es sofocada y sepultada bajo una hojarasca de información inútil. Cabe pensar que tal vez Leys leyó el libro, extrajo el cadáver del relato de entre sus interminables pá...

LAS REGLAS NO ESCRITAS

« Dos normas son fundamentales para que una democracia funcione: la tolerancia mutua , o el entendimiento de que los partidos competidores se aceptan como rivales legítimos, y la templanza , o la idea de que los políticos deben ejercer moderación en el despliegue de sus prerrogativas institucionales ». How democracies die . Steven Levitski La tolerancia, primera de estas dos normas no escritas, es fácil de entender. Hace referencia a que los partidos y ciudadanos deben aceptar que -siempre que respeten las reglas de juego- sus rivales tienen igual derecho a existir, competir por el poder y gobernar. Pueden pensar que las ideas contrarias a las suyas son equivocadas o estúpidas, pero en ningún caso deben tratarlas como herejías que se deben extirpar: el único campo para confrontarlas, y eventualmente derrotarlas, debe ser el debate. La tolerancia es una característica básica de la democracia liberal que la diferencia de los populismos, que funcionan sobre dicotomías tribales amigo-ene...