La maldad suele cogernos por sorpresa porque esperamos verla venir con otro aspecto. En realidad, el problema es, precisamente, que no suele ser visible. En las películas sí. Sabemos que Fú-Manchú es malo porque toda su apariencia y gestos están diseñados para indicárnoslo. También ocurre así con los orcos de la Tierra Media, y quizás debamos agradecer a Batasuna el esfuerzo realizado para exteriorizar y hacer visible su maldad a través de su fisonomía, peinado y atuendo. Desde luego, si Egibar hubiera pronunciado sus palabras con una linterna apuntándole el rostro desde abajo, una música ominosa sonando, y hubiera finalizado su discurso con una risa vesánica, todo habría quedado más claro para la gente, pero las cosas no suelen suceder así. Y sin embargo Egibar estaba mostrándonos el mal cuando revelaba que, para él, la normalidad consiste en que ETA se siente en los ayuntamientos. Egibar, al hablar de normalización, potencia un defectuoso mecanismo que consiste en confundir lo normal...
* Todo parece indicar que Navarth es Fernando Navarro, former MP de Ciudadanos por Baleares en la XI y XII Legislatura