Hoy Antich se reúne con todos los grupos políticos del Multipacto para averiguar la viabilidad del cadáver. Porque como decía Max el Milagroso en La Princesa Prometida, una cosa es estar muerto en su mayoría y otra es estar completamente muerto, y en este último caso solo resta rebuscar en los bolsillos del difunto y llevarse las monedas. En realidad Antich sabe que su caso es opuesto al descrito por Max, pues continuar disponiendo de las monedas (léase, el dinero público) depende, precisamente, de que el golem continúe ambulando. Y es esto lo que Antich ha resumido con claridad a los medios, aunque encriptando su declaración en la contraseña ‘responsabilidad’. Por su parte Unión Mallorquina parece haber comprendido a la perfección el mensaje cifrado, pues ha contestado con la consigna ‘estabilidad’, y a su vez el Bloc, la tercera gran pata del Multipacto, ha respondido con ‘pacto progresista’. De modo que parece que hay muerto para rato.
« El nacionalismo étnico defiende que los vínculos más profundos de un individuo son heredados, no elegidos. Es la comunidad nacional la que define al individuo, no los individuos los que definen la comunidad nacional (…) Según el nacionalismo cívico , lo que mantiene unida una sociedad no son unas raíces comunes sino la ley. Al suscribir un conjunto de procedimientos y valores democráticos, los individuos pueden combinar el derecho a vivir sus propias vidas con la necesidad de pertenecer a una comunidad. Esto, a su vez, asume que la pertenencia a una nación puede ser en cierto modo un vínculo racional ». Para el nacionalismo étnico –o nacionalismo a secas- el individuo está condicionado por una serie de factores –la raza, la etnia, el folklore, la lengua, el espíritu, la tierra- que lo adscriben inexorablemente a determinadas tribus llamadas naciones. Estos criterios de adscripción son intercambiables y varían en función de las modas del momento: puede ser usado uno u otro o...
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