Almudena Grandes escribe una columna titulada México que es donde amenaza con exiliarse si los “capataces, con toga o sin ella, de los señoritos obispos” continúan obligándola a madrugar y señalándola con el dedo pare decirle si hoy trabaja o no. Esto, la verdad, no lo he entendido muy bien, pero es lo que dice. Este malestar de Almudena se agrava con la frustración que le ha producido descubrir que el objeto de la Ley de Amnistía del 77 era la amnistía. Es evidente que este descubrimiento llega con 30 años de retraso, y cabe preguntarse por qué Almudena no se manifestó antes. La respuesta creo que puede ser esta: la Luz del astro Zapatero, que se desplaza a su voluntad, ilumina ahora el campo de la confrontación y el odio, convirtiéndolo en tierra fértil para que brote lo que habitualmente vive allí. Por eso Almudena ha crecido. Ahora es la hora de Almudena, que hoy deja esta deyección en El País: "Déjate mandar. Déjate sujetar y despreciar. Y serás perfecta". Parece un contrato sadomasoquista, pero es un consejo de la madre Maravillas. ¿Imaginan el goce que sentiría al caer en manos de una patrulla de milicianos jóvenes, armados y -¡mmm!- sudorosos?
« El nacionalismo étnico defiende que los vínculos más profundos de un individuo son heredados, no elegidos. Es la comunidad nacional la que define al individuo, no los individuos los que definen la comunidad nacional (…) Según el nacionalismo cívico , lo que mantiene unida una sociedad no son unas raíces comunes sino la ley. Al suscribir un conjunto de procedimientos y valores democráticos, los individuos pueden combinar el derecho a vivir sus propias vidas con la necesidad de pertenecer a una comunidad. Esto, a su vez, asume que la pertenencia a una nación puede ser en cierto modo un vínculo racional ». Para el nacionalismo étnico –o nacionalismo a secas- el individuo está condicionado por una serie de factores –la raza, la etnia, el folklore, la lengua, el espíritu, la tierra- que lo adscriben inexorablemente a determinadas tribus llamadas naciones. Estos criterios de adscripción son intercambiables y varían en función de las modas del momento: puede ser usado uno u otro o...
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shalom