martes, 19 de julio de 2011

HISTORIA DEL JAPON (13): SHINGEN vs KENSHIN


He aquí una magnífica historia del Sengoku jidai. Takeda Shingen y Uesughi Kenshin eran daimyô de provincias situadas en la zona central de Honshû. Shingen estaba emparentado con los Minamoto, mientras que Kenshin provenía de una familia samurai de rango menor que había ido ascendiendo progresivamente gracias a su habilidad política y sus éxitos militares. Ambos eran consumados guerreros y mecenas de las artes. A partir de aquí hay ciertas diferencias entre ambos. Kenshin se mantuvo soltero toda su vida y no tuvo hijos. Shingen tuvo dos esposas, tres amantes oficiales, y unas treinta extraoficiales. Además, por si este alarde fuera poco, era bisexual, y mantenía una relación estable con uno de sus generales (aunque no en batalla).


Ambos eran budistas. A Shingen le gustaba ser representado como el demonio Fudo Myo-o, y Kenshin era considerado por sus seguidores un avatar de Bishamonten, deidad budista de la guerra. Quizás por ello, para él la guerra no era un medio, sino un fin: “Shingen hace la guerra para conquistar territorios y plantar arroz en ellos. En cuanto a mi, me fastidia que se enmohezcan mis lanzas”.


Ambos, en fin, compartían una recíproca y renuente admiración, y se peleaban de una forma bastante caballerosa. Un ejemplo. Shingen obtenía sal del océano Pacífico pero su provincia no tenía costa, de modo que, cuando sus poderosos vecinos, los daimyô Hôjo e Imagawa, se pusieron de acuerdo, se quedó sin suministro. Cuando Kenshin lo supo envío una carta a Shingen que decía: “Me he enterado de que Ujiyasu (Hôjo) y Ujizane (Imagawa) están usando la sal para atormentarte. Esto es cobarde e injusto. Yo peleo contigo con arcos y flechas, no con arroz y sal. Por eso, te ruego que obtengas la sal a través de mis tierras”.


El escenario de sus luchas fue Shinano, la provincia que tuvo la desgracia de estar entre ambos. Allí, entre 1553 y 1563, Shingen y Kenshin se enfrentaron en nada menos que seis batallas, y siempre en el mismo sitio, el valle de Kawanakajima. De todas ellas, la cuarta fue la más dura. En una ocasión, en Kawanakajima, Shingen estaba esperando en retaguardia noticias de una escaramuza cuando unos jinetes se acercaron al galope. Nadie sospechaba una incursión enemiga, pero se trataba de Kenshin en persona. Antes de que la guardia personal pudiera reaccionar, Kenshin cargó contra Shingen, que, sin tiempo para coger su katana, tuvo que defenderse con el abanico que usaba para dar indicaciones en combate (de este episodio salió con heridas de diversa consideración).



Puede decirse que la guerra entre Kenshin y Shingen terminó en tablas. A continuación, Kenshin dirigió sus esfuerzos hacia los daimyô Hôjo y Oda Nobunaga (de quien más adelante hablaré), y en 1577, en Tedorigawa, infligió a este último una de las pocas derrotas que sufrió en su vida. En ese momento Kenshin parecía el único daimyô capaz de oponerse a Nobunaga, pero un año más tarde un criado lo encontró agonizando en sus aposentos. Tan providencial resultaba esta muerte para Nobunaga, que se sospechó que había sido obra de éste a través de asesinos ninja.


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Imágenes:
1.- Takeda Shingen con su abanico.
2.- Uesugi Kenshin.
3.- Takeda Shingen representado como Fudo Myo-o.
4.- Una imagen más serena de Takeda Shingen.
5.- Una de las batallas de Kawanakajima.
6.- Un general de Kenshin, en Kawanakajima, rompiendo un escudo de un sablazo. Pueden (y deben) ver una estupenda colección de hazañas de generales en Kawanakajima aquí.
7.- Estatua en Nagano representando el famoso episodio de Kenshin, Shingen y el abanico.

5 comentarios:

Brunilda dijo...

Totemo omoshiroii des!! Nihon no monogatari kaite, kudasai.

El Ártabro dijo...

Me ha encantado, tanto la historia como la forma de contarla. ¡Bravo!

navarth dijo...

Vaya, pues muchísimas gracias. Voy escribiendo esta historia a trompicones, y espero que vuelva a pasar por aquí en las siguientes entregas. Bienvenido.

Laslo a Sotavento dijo...

¿Sabría Vd. decirme por qué en toda la iconografía japonesa los samuráis tienen esa cara de cabreo?

Seguro que si hubieran tenido Twitter les habría cambiado.

Un abrazo.

navarth dijo...

¿Twitter? ¿Twitter? ¿De qué me suena?