miércoles, 20 de abril de 2011

HISTORIA DEL JAPON (8): LAS DOS CORTES



En 1318 el Emperador Go-Daigo ascendió al trono. Al ver al abúlico shikken del momento* decidió seguir los pasos de Go-Toba** e intentar recuperar para sí todos los poderes de gobierno. Esta vez se preparó mejor el camino con los monjes de Enryaku-Ji, poniendo a su propio hijo al frente de ellos. En 1331 el Emperador huyó de Kyoto con las enseñas imperiales, en las que residía parte de su legitimidad, y se refugió en el monasterio. Go-Daigo contaba además con el apoyo de Kusunoki Masashige, un personaje destacado en la historia militar del Japón por sus dotes de estratega. Hay que decir que, vistas retrospectivamente, las tácticas de Masashige parecen un tanto pueriles. Por ejemplo, estando sitiado en su castillo por fuerzas abrumadoramente superiores del shikken, hizo creer a éstas que sus hombres se habían suicidado en masa en una gran pira, cuando en realidad se habían escabullido por una poterna trasera. Y otra: estando asediado de nuevo, hizo creer a sus atacantes que la guarnición había sido sobornada, y, cuando aquellos entraron confiados por una puerta abierta, esta se cerró con ellos dentro y fueron masacrados. En cualquier caso, Masashige fue el primer militar japonés que desarrolló técnicas de asedio prolongado.



Finalmente el shogunato de Kamakura decidió acabar con el problema neutralizando físicamente al Emperador, y envió a un samurai, Ashikaga Takauji, para hacer prisionero a Go-Daigo. A medio camino, sin embargo, Takauji decidió cambiar de bando, y tomó Kyoto en nombre del Emperador. Las cosas comenzaban a torcerse para el shikken. En 1333, a requerimiento de Go-Daigo, el samurai Nitta Yoshisada reunió un ejército y marcho contra Kamakura, rodeada de montañas y con pasos fácilmente defendibles contra un ejército invasor. Ante esto Nitta Yoshisada escogió el camino del mar, tradicionalmente considerado inexpugnable. Después de propiciar a los dioses del mar ofrendándoles su propia espada, y tras esperar prudentemente la marea baja, Yoshisada consiguió tomar Kamakura y acabar con el bakufu***, con el shikken, y con la influencia de la familia Hôjô.



Go-Daigo ahora era de verdad Emperador. Pero, muy crecido por el devenir de los acontecimientos, comenzó a comportarse sin el menor tacto. Para empezar intentó reducir drásticamente el enorme poder de los samurai, y, para evitar que un nuevo shogun pudiera volver a desafiar el poder imperial, designó para el cargo a su propio hijo. Peor aún: demostró una gran ingratitud hacia los que habían combatido por él. Masashige era leal hasta la médula, pero Takauji era otro asunto. Mientras rumiaba su resentimiento, fue enviado por el Emperador a Kamakura para sofocar un intento de restaurar el shogunato por parte del desposeído shikken. Pero al llegar allí, el volátil Takauji cambió otra vez de bando y se colocó a si mismo al frente del bakufu. Inmediatamente, el Emperador mandó a Masashige contra él, que lo obligó a abandonar Kamakura y a retirarse a la isla de Kyushu.

Con el tiempo, Takauji consiguió reorganizarse en Kyushu, infligir una severa derrota a las tropas imperiales enviadas contra él, y retornar a Honshu con un nutrido ejército. Muy alarmado, Go-Daigo acudió una vez más al fiel Masashige que, viendo la magnitud de las fuerzas que se avecinaban, sugirió una retirada táctica a Enryaku-Ji, dejando que Takauji tomara temporalmente Kyoto. Go-Daigo no quiso saber nada de retiradas, aunque fueran estratégicas, y ordeno a su general avanzar sobre Takauji. Masashige, a pesar de saber que era una batalla perdida, obedeció al Emperador y marchó contra Takauji en Minatogawa. Allí, en 1336, se encontraron por última vez estos personajes singulares, Masashige, dotado de la astucia de Ulises y la lealtad de Penélope, y Takauji, que era más bien del tipo Alcibíades. Masashige fue derrotado y herido en la batalla, y allí mismo cometió seppuku. Takauji entro en Kyoto, escogió a un príncipe imperial como nuevo Emperador marioneta, e instauró un nuevo bakufu. Por su parte, Go-Daigo se retiró a Yoshino llevándose, eso sí, las insignias imperiales.


De este modo se produjo un cisma que se alargó durante más de 50 años. Durante este tiempo hubo dos Emperadores y dos cortes imperiales: la meridional de Go-Daigo que, si atendemos a la posesión de las insignias, era la legítima, y la septentrional, dirigida en la sombra por el bakufu de Ashikaga.

¿Y Nitta Yoshisada? Pues continuó siendo fiel al Go-Daigo, entre otras cosas por un inquebrantable odio hacia Takauji, pero fue sufriendo sucesivas derrotas a manos de éste. Su muerte fue tan memorable como su vida. En 1338, cuando se encontraba asediando el castillo de un enemigo, su caballo recibió una flecha ardiendo que lo derribó. Yoshisada quedó debajo de él, incapaz de moverse, y expuesto abiertamente a las flechas de sus enemigos. Juzgando la situación poco honorable, o poco estética, o ambas cosas, Yoshisada sacó su puñal y se cortó la cabeza.
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* Era Hôjô Moritoki. Intento poner el menor número posible de nombres para no liar aún más. De todas maneras aquí se puede consultar la lista completa de los shikken del clan Hôjô.
** Ver capítulo 6.
*** Bakufu quiere decir shogunato, es decir, el sistema de gobierno en el que el shogun ostenta realmente el poder. Aquí pueden encontrar un esquema de los sucesivos bakufu.

Imágenes:
1. El Emperador Go-Daigo.
2. Kusonoki Masashige en ropas civiles.
3. Nitta Yoshisada propiciando a los dioses antes de atacar Kamakura por el mar.
4. Ashikaga Takauji
5. Kusonoki Masashige en combate
6. La batalla de Minatogawa



3 comentarios:

Carmen Quirós dijo...

Gracias por acercarnos a los interesados una historia poco conocida, tanto porque no hay mucha documentación (excluyamos Internet), como porque todos estos hechos están sustentados por unas estructuras sociopolíticas y estructurales que no conocemos (en el mejor de los casos de modo amplio, en el peor en absoluto).

Sus entradas nos llevan a bucear en los datos para disfrutar mejor del pasaje histórico que nos ofrece.

navarth dijo...

Muy cierto, no conocemos sus estructuras políticas, e incluso sus esquemas de racionamiento posiblemente difieren algo de los nuestros. Pero, por otra parte, su sustrato emocional es idéntico al nuestro. Por ejemplo, comparten con nosotros el deseo de inmortalidad. Fíjese que todos los que tienen la oportunidad de acceder al poder (Emperador, shikken, shogun) persiguen un fin idéntico: instaurar una dinastía hereditaria, con el fin de que algo de ellos perdure. Abrazos.

Camila dijo...

Estaba averiguando acerca de Japon ya que tenia ganas de viajar allí. Sin embargo es un destino bastante alejado y prefiero algo mas cerca y por eso pienso obtener pasajes a brasil y disfrutar del calor y las playas