domingo, 3 de abril de 2011

HISTORIA DEL JAPON (5): EL VISTOSO DECLINAR DE YOSHITSUNE

Tras la derrota de los Taira la estrella de Yoshitsune fulguraba con su máxima intensidad. Tanto que, comido por el recelo y la envidia, Yoritomo decidió eliminarlo. A lo largo de cinco años fue persiguiendo a Yoshitsune y sus seguidores, que no sólo se mantuvieron fieles hasta el final, sino que se dedicaron a morir de las maneras más pintorescas, especialmente aptas para ser representadas en el kabuki. Este fue el caso de Tadanobu Satô, que fue sorprendido por los hombres de Yoritomo mientras se encontraba con su amante (que lo había denunciado previamente), y, al ver entrar a sus enemigos, arremetió contra ellos agarrando lo primero que encontró a mano, que resultó ser un tablero de Go.


Finalmente, en 1189 el fugitivo Yoshitsune llegó al castillo de Koromogawa, donde había planeado darse una muerte digna. Con el fin de proporcionarle tiempo para realizar los arreglos necesarios, Benkei se colocó en el puente de acceso al castillo, y allí plantado combatió fieramente contra los hombres de Yoritomo ocasionándoles numerosas bajas. Atemorizados, éstos se retiraron al otro extremo del puente, desde donde pudieron observar que, a pesar de estar erizado de flechas, Benkei se mantenía en pie con una mirada fiera en los ojos. Finalmente un soldado reunió el suficiente valor para acercarse, y pudo comprobar que llevaba muerto desde un tiempo indeterminado. Por eso ese lugar se conoce como ‘la muerte en pie de Benkei’, cuya historia turbulenta discurrió, podríamos decir, entre dos puentes*.

Libre por completo de rivales, en 1192 Minamoto Yoritomo se proclamó shôgun, cargo que hasta ese momento había consistido en algo así como un ministro de la guerra. Yoritomo, por tanto, no fue el primer shôgun de Japón, pero sí el primero en ampararse en este título para ser el gobernante absoluto detrás de un Emperador-marioneta. Como para enfatizar la separación entre el poder efectivo del shôgun y el poder nominal del Emperador, Yoritomo desplazó las instituciones de gobierno desde Kyoto a Kamakura. Por ello, esta época es conocida como el shogunato (bakufu) de Kamakura.


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* Ver capítulo 3.

Grabados, de arriba abajo:
1.- Estando rodeados por los hombres de Yoritomo en un templo, Tadanobu Satô salta por una ventana disfrazado con la armadura de Yoshitsune para despistarlos.
2.- Tadanobu Satô arremetiendo contra sus atacantes con el tablero de Go.
3.- Otra versión del mismo episodio. Véase mejor aquí

7 comentarios:

Monsieur de Sans-Foy dijo...

Fascinante narración, amigo NAVARTH.
Tengo que remontarme al principio.

Hace tiempo que tengo apuntado el "HEIKE MONOGATARI" entre mis próximas compras.

Permita que le obsequie con esta curiosidad, que no dudo será de su agrado.

Monsieur de Sans-Foy dijo...

Bueno, después de la gamberrada se merece Vd. un desgravio:

Éste es el famoso Haru no Umi "El mar en primavera", una famosísima composición para koto y flauta shakuhachi de Michio Miyagi,(Algo así como el Manuel de Falla japonés)

navarth dijo...

Impresionante el “smoke on the water” japonés, que puede contribuir a explicar la afición al seppuku de este noble pueblo.

La segunda pieza, por el contrario, es delicadísima. Se lo agradezco mucho. Por si está interesado en mi particular historia japonesa, recientemente he etiquetado el blog. Puede encontrar los distintos temas arriba a la derecha. Le recomiendo que se fije en los grabados. Abrazos.

Carmen Quirós dijo...

He leído algo sobre el medievo japonés (incluso una novela) y me ha encantado su entrada. Todo empezó por culpa de los Reyes. Me trajeron un libro de cuentos tradicionales japoneses y desde entonces no desperdiciado ocasión de adentrarme en lo posible en ese fascinante mundo tan diferente y fascinante. Mi felicitación. Yo no haré diabluras como Monsieur, que estoy mayor. Abrazo.

Monsieur de Sans-Foy dijo...

Un país capaz de resistir a la Compañía de Jesús "punto uno", es un país que resiste tsunamis y lo que haga falta. Lamentablemente, la digestión apresurada del occidentalismo yanki los ha dejado un poco pallá...
Con Japón me pasa como con Méjico: Me parece un país maravilloso, pero no para vivir en él.

Saludos cordiales

navarth dijo...

Muchas gracias Carmen. Le recomiendo un libro que se llama “Samurai William”. Cuenta la historia del uno de los primeros ingleses que viajo a Japón para comerciar, que llegó a ser consejero del sogún Tokugawa Ieyasu. Este libro inspiro a James Michener para escribir “Shogun” (Tokugawa se llama en la novela de Michener Toranaga).

Si observa en el blog, arriba a la derecha, verá una etiqueta que dice “Historia del Japón”. Allí puede encontrar los episodios precedentes. Espero colgar mañana o pasado el próximo. Saludos.

navarth dijo...

Estoy de acuerdo Monsieur. Es imposible evitar sentir simpatía por los japoneses. Pero, por otro lado, parecen tener cosas que nos resultarían muy molestas. Por ejemplo, son extremadamente estrictos con la jerarquía social. Y parecen ser bastante racistas. De hecho, han desarrollado un alfabeto secundario de signos (katakana) que es exactamente igual que el primario (hiragana) que utilizan para las palabras que vienen de idiomas extranjeros, especialmente el inglés. Su única función parece ser que su idioma no se contamine con palabras extranjeras. Saludos.