lunes, 21 de febrero de 2011

EL PARADIGMA DE LA RECOMPENSA INSUFICIENTE

“La oposición de ideas (cogniciones) irreconciliables que concibe simultáneamente un mismo individuo crea una fuerza motivadora que, en las circunstancias apropiadas, lleva al reajuste de las creencias para acomodarlas a la conducta, en vez de cambiar la conducta de acuerdo con las propias creencias”. Leon Festinger

"Quién no vive como piensa, acaba pensando como vive". Gabriel Marcel*

Pongamos un anuncio en prensa y contratemos a un grupo de personas para que realicen un trabajo durante unas horas. Encarguémosles, durante ese tiempo, la realización de las tareas más monótonas, aburridas, frustrantes, y soporíferas que consigamos imaginar. Una vez finalizadas éstas, dividamos al grupo en dos. Encarguemos a todos ellos que, por favor, convenzan a los nuevos candidatos, que esperan para realizar la misma tarea, de que se trata de una actividad apasionante. Para los integrantes del primer subgrupo, reforcemos esta petición con una cuantiosa recompensa económica (digamos, 200 €). A los del segundo, incentivémoslos con una recompensa ridícula (supongamos 5 €). Una vez realizado este encargo, sometamos a todo el grupo, nuevamente reunido, a una encuesta sobre el trabajo realizado previamente. Para nuestra sorpresa, los miembros del segundo subgrupo, aquellos que han mentido a los candidatos por una suma insignificante de dinero, declararán haber encontrado la tarea mucho más interesente que aquellos que han mentido por una cantidad sustanciosa.

La disonancia cognitiva es la sensación desagradable que se produce en el individuo cuando en él concurren simultáneamente cogniciones (en palabras de Festinger) contradictorias. Estas cogniciones abarcan tanto las creencias del individuo (incluyendo lo que considera que es bueno y malo, así como su percepción de sí mismo), su conducta, y la percepción de los hechos (es decir, la propia realidad). Si bien la secuencia lógica en un ser racional debería ser adaptar la conducta a los creencias, Festinger afirma que, en realidad, los lados más débiles del triángulo (conducta, creencias, hechos) son las creencias, que se pueden reformular para que se adapten a nuestra conducta, e incluso la realidad, que se puede distorsionar para que, a martillazos, encaje penosamente en el esquema. Por eso, el ajuste de la disonancia produce efectos tranquilizadores en el individuo a corto plazo, pero lo condena a vivir en un mundo definido a partir de su conducta previa. De este modo, el asesino vivirá en un mundo en el que el crimen es normal e incluso recomendable.

A partir de la formulación de la teoría de la disonancia, y la realización de diversos experimentos, Festinger definió varios patrones típicos de conducta, que el llamó “paradigmas”. El que describe el experimento citado al comienzo de estas líneas es el “paradigma de la recompensa insuficiente”. En este caso, la disonancia generada por la concurrencia de las cogniciones contradictorias a) mentir es malo, b) yo soy bueno, y c) estoy mintiendo, se atenúa ante la existencia de un motivo sólido (por ejemplo, lo he hecho porque me han amenazado de muerte, o porque me han dado mucho dinero). Sin embargo, una recompensa mísera no proporciona una justificación suficiente (“no puedo ser tan cutre como para mentir por una miseria”), por lo que la disonancia se tiene que eliminar haciendo desaparecer el factor más débil, es decir, la realidad. De este modo, el sujeto intenta hacer desaparecer el hecho de haber mentido, y para ello se tiene que convencer de que, en realidad, la tarea encomendada no ha estado tan mal.

El paradigma de la respuesta insuficiente era bien conocido (y fue convenientemente aplicado) por los chinos en la guerra de Corea. Después de ésta, los norteamericanos se quedaron asombrados ante la gran cantidad de conversiones al comunismo producidas entre los prisioneros de guerra. Las explicaciones apuntaron a torturas y lavados de cerebro, pero en la mayoría de los casos la respuesta estaba en el paradigma de recompensa insuficiente. Parece ser que los chinos pedían a los prisioneros norteamericanos que escribieran artículos que contuvieran elogios hacia el comunismo (o que fueran levemente anticapitalistas), y, a cambio, les ofrecían pequeñas cantidades adicionales de arroz. Los prisioneros, que habían cedido ante las magras raciones sufrían el efecto del paradigma de recompensa insuficiente, y acababan convenciéndose de que creían realmente lo que habían escrito.

Por si quieren conocer otro de los paradigmas de Festinger, el del aumento del proselitismo ante el fracaso de la creencia, lo pueden encontrar
aquí.

* Esta frase, proporcionada por el bloguero MAIMONIDES, parece tener una paternidad discutida, aunque en internet se atribuye mayoritariamente a Marcel.

6 comentarios:

Horrach dijo...

Interesantísimo Festinger y su teoría de la 'disonancia cognitiva'. Con su permiso, trataré de incluirla en un punto determinado de mi tesis, pues creo que, aunque a su manera, tiene mucho que ver con el proceso mimético-sacrificial de Girard. A bote pronto, decir que la disonancia cognitiva parece un atributo destacado del parthos identitario del hombre, de la necesidad de configurarnos identidades propias en las que podamos vivir con la mayor placidez espiritual posible. La disonancia cognitiva excluye de su sistema toda contradicción que pudiera perjudicar la condición dogmática y blindada de sus creencias, y eso produce evidentes mecanismos de beligerancia con el exterior, al que se percibe como una amenaza para la supervivencia del propio sistema identitario.

navarth dijo...

Que bueno Horrach. Déjeme reflexionar sobre ello.

Bate dijo...

"Quién no vive como piensa, acaba pensando como vive". Gabriel Marcel*

Gran verdad.
A veces si uno tarda en demasía en llevar este pequeño apotegma a su vida, lo termina pagando hasta el día de su muerte.

Me paso por aquí, les leo, aprendo y doy las gracias por estas buenas entradas como una persona bien educada que soy.


Un saludo Navarth.

navarth dijo...

Bienvenido como siempre BATE, y muchas gracias. Conste que la frase en cuestión es un hallazgo de MAIMONIDES. Saludos.

Anónimo dijo...

Muy interesante e instructivo.

navarth dijo...

Muchas gracias, Anónimo. Esta es su casa.